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sábado, 26 de septiembre de 2015

Mateo 24:12 - El amor de muchos cristianos se enfriará

Mateo 24:4-14 RVC (Traducción Reina Valera Contemporánea)

4 Jesús les respondió: «Cuídense de que nadie los engañe.
5 Porque muchos vendrán en mi nombre, y dirán: “Yo soy el Cristo”, y engañarán a muchos.
6 Ustedes oirán hablar de guerras y de rumores de guerras; pero no se angustien, porque es necesario que todo esto suceda; pero aún no será el fin.
7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y habrá hambre y terremotos en distintos lugares.
8 Todo esto será sólo el comienzo de los dolores.
9 »Entonces los entregarán a ustedes para ser torturados, y los matarán, y todos los odiarán por causa de mi nombre.
10 En aquel tiempo muchos tropezarán, y unos a otros se traicionarán y odiarán.
11 Muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;
12 y tanto aumentará la maldad que el amor de muchos se enfriará.
13 Pero el que resista hasta el fin, será salvo.
14 Y este evangelio del reino será predicado en todo el mundo para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.
 
Mateo 24:4-14 DHH (Traducción Dios Habla Hoy)
4 Jesús les contestó:
—Tengan cuidado de que nadie los engañe.
5 Porque vendrán muchos haciéndose pasar por mí. Dirán: soy el Mesías y engañarán a mucha gente.
6 Ustedes tendrán noticias de que hay guerras aquí y allá; pero no se asusten, pues así tiene que ocurrir; sin embargo, aún no será el fin.
7 Porque una nación peleará contra otra y un país hará guerra contra otro; y habrá hambres y terremotos en muchos lugares.
8 Pero todo eso apenas será el comienzo de los dolores.

9 los entregarán a ustedes para que los maltraten; y los matarán, y todo el mundo los odiará por causa mía.
10 En aquel tiempo muchos renegarán de su fe, y se odiarán y se traicionarán unos a otros.
11 Aparecerán muchos falsos profetas, y engañarán a mucha gente.
12 Habrá tanta maldad, que la mayoría dejará de tener amor hacia los demás.
13 Pero el que siga firme hasta el fin, se salvará.
14 Y esta buena noticia del reino será anunciada en todo el mundo, para que todas las naciones la conozcan; entonces vendrá el fin.

Mateo 24:4-14 TLA (Traducción en Lenguaje Actual)
4 Jesús les respondió:
—¡Cuidado! No se dejen engañar.
5 Muchos vendrán, y se harán pasar por mí, y le dirán a la gente: soy el Mesías. Usarán mi nombre y lograrán engañar a muchos.

6 »Ustedes oirán que en algunos países habrá guerras, y que otros países están a punto de pelearse. Pero no se asusten; esas cosas pasarán, pero todavía no será el fin del mundo.
7 Porque los países pelearán unos contra otros, la gente no tendrá qué comer, y en muchos lugares habrá terremotos.
8 Eso es sólo el principio de todo lo que el mundo sufrirá.
 
9 »Ustedes serán llevados presos, y entregados a las autoridades para que los maltraten y los maten. Todo el mundo los odiará por ser mis discípulos.
10 Muchos de mis seguidores dejarán de creer en mí; uno traicionará al otro y sentirá odio por él.
11 Llegarán muchos falsos profetas y engañarán a muchas personas.
12 La gente será tan mala que la mayoría dejará de amarse.
13 Pero yo salvaré a todos mis seguidores que confíen en mí hasta el final.
14 El fin del mundo llegará cuando las buenas noticias del reino de Dios sean anunciadas en toda la tierra, y todo el mundo las haya escuchado.

 
La multitud de los problemas sociales que enfrenta la sociedad hoy tiene que ver con un concepto muy básico: las personas han dejado de amar a su prójimo, y esto se manifiesta en la falta de consideración, de respeto, el abuso, la búsqueda desenfrenada sólo del propio bienestar, considerar a las personas no como tales sino como “consumidores”, “clientes”, “votantes” o sólo un número en las estadísticas o balances contables, y un muy largo etcétera.

Esto se ha transformado en un círculo vicioso: la maldad imperante favorece la falta de amor (consideración, respeto, cuidado) de los unos hacia los otros; y esta falta de amor favorece la multiplicación de la maldad.

La raíz de este problema social fue manifestada claramente por Caín ante la pregunta del Creador:

Génesis 4:9 DHH
9 Entonces el Señor le preguntó a Caín:
—¿Dónde está tu hermano Abel?
Y Caín contestó:
—No lo sé. ¿Acaso es mi obligación cuidar de él?

Y el “desarrollo” es tan evidente en la Biblia y en la historia y presente de la humanidad que no hace falta abundar mucho en ejemplos.

Las palabras de Jesucristo, sin embargo, están más bien enfocadas en lo que ocurriría entre sus seguidores, en claro contraste con su voluntad expresa:

Juan 17:23-26 DHH
23 yo en ellos y tú en mí, para que lleguen a ser perfectamente uno, y que así el mundo pueda darse cuenta de que tú me enviaste, y que los amas como me amas a mí.

26 Les he dado a conocer quién eres, y aún seguiré haciéndolo, para que el amor que me tienes esté en ellos, y para que yo mismo esté en ellos.

Juan 13:34 DHH
34 Les doy este mandamiento nuevo: Que se amen los unos a los otros. Así como yo los amo a ustedes, así deben amarse ustedes los unos a los otros.

Lo mismo fue expresado luego por los apóstoles:

1 Corintios 12:31; 13:13 RVC
31 Como no es así, ustedes deben procurar los mejores dones. Pero yo les muestro un camino aun más excelente.

13 Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor. Pero el más importante de todos es el amor.

1 Pedro 4:8 DHH
8 Haya sobre todo mucho amor entre ustedes, porque el amor perdona muchos pecados.

1 Juan 2:7-11 DHH
7 Queridos hermanos, este mandamiento que les escribo no es nuevo: es el mismo que ustedes recibieron desde el principio. Este mandamiento antiguo es el mensaje que ya oyeron.
8 Y, sin embargo, esto que les escribo es un mandamiento nuevo, que es verdad tanto en Cristo como en ustedes, porque la oscuridad va pasando y ya brilla la luz verdadera.

9 Si alguno dice que está en la luz, pero odia a su hermano, todavía está en la oscuridad.
10 El que ama a su hermano vive en la luz, y no hay nada que lo haga caer.
11 Pero el que odia a su hermano vive y anda en la oscuridad, y no sabe a dónde va, porque la oscuridad lo ha dejado ciego.

El amor, en todas sus formas, se enfriaría claramente en el mundo y lo mismo pasaría en la iglesia. ¿Causa o consecuencia? Ahora bien, que esto ocurra en una sociedad que no toma muy en serio la voz de Dios ni trata de obedecerle, es entendible. Pero que esto mismo ocurra en la Nueva Sociedad que el Señor intenta formar con Su iglesia es otro tema. ¡Precisamente eso no debería pasar allí!

Poca autoridad puede tener el Pueblo de Dios para enfrentar la maldad (que es el reino de Satanás) en todas sus formas en la sociedad si no lo hace dentro de su seno en su forma más básica: manteniendo el amor.

Jesús nos brinda en el texto de Mateo algunas indicaciones claras para hacer frente a este problema. Todo el capítulo es un discurso sobre tiempos escatológicos, lo que ocurriría luego de la partida del Señor. La destrucción del Templo y de Jerusalén ocurrió en ese mismo siglo (eso explica en parte que Jesús se haya concentrado en predicar sólo en Israel y lo mismo le pidiera a sus discípulos al principio), pero el resto de la profecía corresponde para los siglos siguientes en un rápido in crescendo hacia estos últimos.

En un contexto mundial de crisis, guerras y hambres, ¿qué pasaría dentro de la Iglesia y cómo eso repercutiría en lo más básico de su esencia, el amor?

A la pregunta: “Queremos que nos digas cuándo va a ocurrir esto. ¿Cuál será la señal de tu regreso y del fin del mundo?” Jesús no responde con una serie de descripciones objetivas de hechos y situaciones, como haría un poco más adelante, sino con una advertencia:

“Tengan cuidado de que nadie los engañe”

Parece que estaba más preocupado en que sus hermanos pudieran enfrentar lo que vendría que en que tuvieran un “mapa detallado” del futuro. La clave del mensaje que tiene que darle a Su Pueblo está en esas palabras: “Cuídense de que nadie los engañe”.

Primero, hay que estar alertas, cuidarse uno mismo y cuidarnos entre nosotros. La actitud es lo contrario la de una “confianza crédula”; implica estar alertas, “analizar” todo lo que se recibe, todo lo que se escucha, todo lo que se ve e incluso todo lo que se cree. Está claro que este “analizar” no es un proceso que deba hacerse con la mente humana, sino con la “mente de Cristo” (I Corintio 2:16) y especialmente con el don espiritual del discernimiento; aunque no vamos a hablar específicamente sobre eso aquí.

Entonces, hay que estar alerta porque habrá muchas fuentes de engaño. Resulta bastante sorprendente aunque extrañamente evidente que la estrategia del Adversario siga siendo la misma desde el Jardín del Edén hasta ahora: la mentira, así de simple.

Joseph Goebbels, tristemente célebre por ser ministro de propagan de la Alemania nacionalsocialista y amigo íntimo de Adolf Hitler, lo explicó con una frase que podrían ser palabras textuales del Adversario:

“Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá.”

Y también:

“Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad.”

Basta ver un poco de televisión para darse cuenta de cuánto éxito ha tenido su pensamiento hoy día, y con cuánta extensión y profundidad se sigue aplicando especialmente en los campos de la publicidad y la política (nacional e internacional).

Y ya que estamos viendo cuáles son las estrategias sorprendentemente sencillas del Adversario, expresadas por su siervo Joseph Goebbels, veamos un poco más:

“Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar.”

“La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas.”

“Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario…”

“Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.”

“No nos habría sido posible conquistar el poder o utilizarlo como lo hemos hecho sin la radio”

Con esto en mente podemos volver al texto bíblico y ver cómo, también “sorprendentemente”, aparecen principios similares:

RVC
5 Porque muchos vendrán en mi nombre, y dirán: “Yo soy el Cristo”, y engañarán a muchos.

DHH
5 Porque vendrán muchos haciéndose pasar por mí. Dirán: ‘Yo soy el Mesías’, y engañarán a mucha gente.

TLA
5 Muchos vendrán, y se harán pasar por mí, y le dirán a la gente: “Yo soy el Mesías”. Usarán mi nombre y lograrán engañar a muchos.

Las distintas traducciones brindas perspectivas complementarias:

·         “vendrán muchos” (la repetición hasta el cansancio)
·         “se harán pasar por mí” (la mentira)
·         “dirán: ‘Yo soy el Mesías’”, “usarán mi nombre” (arraigo en el anhelo de todos los pueblos)
·         “engañarán a muchos” (el éxito que retroalimenta la mentira)

Es interesante que Jesús no dijo que traerían “muchos mensajes” sino uno sólo, hacerse pasar por el Mesías, en otras palabras y generalizando, decir que ellos serían el camino para llegar al Padre. Y si queremos generalizar un poco más el concepto, podemos decir que aunque no se llamen a sí mismos “Mesías” en la práctica ocuparían su lugar; aunque este concepto está desarrollado un poco más adelante en el texto.

A continuación tenemos en los versículos 6 a 8 una descripción de la situación de crisis constante y en aumento que imperaría en el mundo. “Cabalgando” sobre este contexto de violencia sucedería lo que dice más adelante:

RVC
9 »Entonces los entregarán a ustedes para ser torturados, y los matarán, y todos los odiarán por causa de mi nombre.

DHH
9 “Entonces los entregarán a ustedes para que los maltraten; y los matarán, y todo el mundo los odiará por causa mía.

TLA
9 »Ustedes serán llevados presos, y entregados a las autoridades para que los maltraten y los maten. Todo el mundo los odiará por ser mis discípulos.

Está claro como una situación general de anomia y caos “exige” encontrar un “culpable” sobre el que descargar la frustración, alguien para hacer sufrir y pensar así que los propios sufrimientos no son tan graves. Y Satanás aprovecha.

Aquí tenemos una segunda advertencia: las cosas no van a ser fáciles y hasta puede ser probable que tengamos que dar nuestra vida por Cristo, por eso Pablo nos da una recomendación:

Efesios 6:10
RVC
10 Por lo demás, hermanos míos, manténganse firmes en el Señor y en el poder de su fuerza.

DHH
10 Y ahora, hermanos, busquen su fuerza en el Señor, en su poder irresistible.

TLA
10 Finalmente, dejen que el gran poder de Cristo les dé las fuerzas necesarias.

Una breve aclaración antes de seguir: la “mitología evangélica tradicional” ha presentado un futuro absolutamente caótico y de total predominio del mal, por lo que normalmente cuando se leen estos versículos vienen a la mente esas imágenes. No creo que ese sea exactamente el escenario que en realidad presenta la profecía bíblica y por otra parte la Biblia también tiene mucho para decir sobre la persecución y el sufrimiento de los cristianos; por qué y cuándo ocurre. Tampoco voy a abundar sobre ese tema pero tengamos en cuenta que estas palabras del versículo 9 deben ser adecuadamente contextualizadas con el resto de la revelación bíblica.

La situación del versículo 10 es una consecuencia “directa” de lo anterior:

RVC
10 En aquel tiempo muchos tropezarán, y unos a otros se traicionarán y odiarán.

DHH
10 En aquel tiempo muchos renegarán de su fe, y se odiarán y se traicionarán unos a otros.

TLA
10 Muchos de mis seguidores dejarán de creer en mí; uno traicionará al otro y sentirá odio por él.

No todos aguantarían la presión, especialmente aquellos que entraron más por “emoción” que por convicción en el Evangelio:

Mateo 13:20-21 DHH
20 La semilla que cayó entre las piedras representa a los que oyen el mensaje y lo reciben con gusto,
21 pero como no tienen suficiente raíz, no se mantienen firmes; cuando por causa del mensaje sufren pruebas o persecución, fallan.

Éstos son los que principalmente causarían los problemas dentro del Cuerpo de Cristo. Aquí hay otra seria advertencia: no solo debemos cuidarnos a nosotros mismos sino que también debemos cuidar de nuestros hermanos, y especialmente, de quiénes “entran” a la Iglesia y por qué.

En el actual mundo megalómano, con un cristianismo en consonancia (tal como lo expresa proféticamente la carta a la Iglesia de Laodicea), el afán por los números y por lo “grande” (grandes reuniones, grandes manifestaciones de poder… y a veces de manipulación, grandes construcciones, grandes programas) hace que procuremos “meter adentro” a cualquiera predicando un evangelio demasiado fácil, de “gracia barata”, sin presentar adecuadamente el costo. La gente se convierte, sí, pero ¿a qué evangelio? ¿al Evangelio de Cristo o al evangelio de la “solución mágica de todos los problemas”?

¡Cuidado! No estoy criticando a las iglesias grandes, en realidad para corromper el Evangelio no hace falta ni ser grande ni ser pequeño, el mismo espíritu puede estar en cualquiera de nosotros; y por otra parte, en el presente el Espíritu de Dios permite que muchas iglesias grandes, que tienen obvias falencias en varios aspectos del ministerio y doctrina, funcionen como una “matriz” que da a luz a muchos en el Evangelio, ¡y gloria a Dios por ello! Son propiamente dicho iglesias evangelísticas. El Señor, de quien todos nosotros somos servidores, se encargará en Su tiempo de juzgar y ordenar todas las cosas, y, si entiendo bien las palabras proféticas que está trayendo en este tiempo, las cosas cambiarán mucho en el futuro.

Hecha esta aclaración volvamos a decir que debemos tener mucho cuidado de no predicar un evangelio facilista e irreal, de la misma forma en que debemos tener mucho cuidado de no predicar un evangelio artificial y religiosamente difícil. Pero mientras tanto, individualmente y como comunidad debemos tener cuidado de quién está “al lado nuestro”; aún con la perfecta predicación de Cristo hubo un traidor entre sus filas y hubo muchos que lo seguían solo por el aspecto más agradable del Evangelio:

Juan 6:26,61-66 DHH
26 Jesús les dijo:
—Les aseguro que ustedes me buscan porque comieron hasta llenarse, y no porque hayan entendido las señales milagrosas.
 
61 Jesús, dándose cuenta de lo que estaban murmurando, les preguntó:
—¿Esto les ofende?
62 ¿Qué pasaría entonces, si vieran al Hijo del hombre subir a donde antes estaba?
63 El espíritu es el que da vida; lo carnal no sirve para nada. Y las cosas que yo les he dicho son espíritu y vida.
64 Pero todavía hay algunos de ustedes que no creen.
Es que Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién era el que lo iba a traicionar.
65 Y añadió:
—Por esto les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.

66 Desde entonces, muchos de los que habían seguido a Jesús lo dejaron, y ya no andaban con él.

No nos toca a nosotros ser jueces de nuestros hermanos, pero de ninguna manera debemos ser inocentes y relacionarnos con aquellos que no tienen el mismo Espíritu, aunque se llamen cristianos. No debemos tener comunión con ellos ni abrir nuestros hogares ni invertir nuestro tiempo. Podemos orar por ellos si el Señor nos muestra, podemos ministrarles y aún ayudarlos, todo si el Señor nos lo manda específicamente, pero debemos mantener un límite. ¡Para esto es necesario el discernimiento!
 
Volvamos al texto de Mateo. Llegamos ahora al versículo 10 que es mucho más cercano a la vida de iglesia:

RVC
11 Muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;

DHH
11 Aparecerán muchos falsos profetas, y engañarán a mucha gente.

TLA
11 Llegarán muchos falsos profetas y engañarán a muchas personas.

Entre los cristianos es muy difícil que alguien se levante pretendiendo ser el Cristo, pero es muy fácil que se levanten falsos profetas y falsos maestros. Y si se trata de engañar a muchos, la estrategia será tan simple como la que “nos explicó” Goebbels más arriba: una mentira simple repetida hasta el cansancio y desde múltiples enfoques, una formulación adecuada, una repetición constante, el uso de los medios masivos de comunicación, el “olvido” consciente de los textos bíblicos que muestran otra realidad y, como cereza del postre, un show atractivo (no nos olvidemos que la primer transmisión televisiva masiva ocurrió con los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936). Todo esto arraigado en algunos conceptos más o menos populares del cristianismo y en deseos humanos más profundos.

El corolario (causa – consecuencia) de la acción de los falsos profetas aparece en el versículo siguiente:

Mateo 24:12 RVC
12 y tanto aumentará la maldad que el amor de muchos se enfriará.

La predicación de la mentira tiene como fruto la maldad. No en vano dijo el Señor:

Mateo 7:16-20 RVC
16 Ustedes los conocerán por sus frutos, pues no se recogen uvas de los espinos, ni higos de los abrojos.
17 Del mismo modo, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.
18 El buen árbol no puede dar frutos malos, ni el árbol malo dar frutos buenos.
19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.
20 Así que ustedes los conocerán por sus frutos.

Mucho más podríamos hablar de en qué consiste esta predicación engañosa, pero no es el propósito de este artículo. Digamos que la Biblia está llena de ejemplos al respecto, especialmente en el Nuevo Testamento; basta con buscar un poco.

Otra advertencia tenemos aquí: cuidado con lo que se escucha, especialmente cuidado con lo que viene a través de los medios masivos o los mensajes más “populares”. El Señor nos dejó su Palabra más segura, que es la Biblia; allí está la regla para medir cualquier enseñanza o profecía. Si la utilizamos bajo la guía del Espíritu Santo no seremos engañados.

RVC
13 Pero el que resista hasta el fin, será salvo.

DHH
13 Pero el que siga firme hasta el fin, se salvará.

TLA
13 Pero yo salvaré a todos mis seguidores que confíen en mí hasta el final.

Y la última advertencia que nos hace este pasaje es que debemos perseverar hasta el fin. ¡Esto no se termina hasta que termine! No habrá un solo día en esta Tierra, mientras estemos en la era actual, en que podamos dejar de estar alertas. No habrá un solo día en que podamos tomarnos un descanso en medio de la batalla; el Señor es nuestro lugar de refugio y descanso, permanente, en el Espíritu; pero aquí, y especialmente en este tiempo, debemos luchar. Y una parte importante de esa lucha consiste en evitar el engaño, raíz de la proliferación de la maldad, manifestada en lo que dijimos al principio: una situación general de todo el mundo que penetra hasta el seno de la Comunidad de los Santos. Aquí tenemos una explicación de la actual situación, y con ella, un principio de solución.

Veamos, nuevamente en palabras de Joseph Goebbels, cuál es la estrategia de nuestro Adversario:

“Este es el requisito para que la guerra pueda tener un final satisfactorio: que la crisis en el campo enemigo estalle antes de que nosotros hayamos caído.”

Sabemos su estrategia, ¡no sigamos su juego!

Pero no quiero terminar con el versículo 13 sino con el 14:

Mateo 24:14 DHH
14 Y esta buena noticia del reino será anunciada en todo el mundo, para que todas las naciones la conozcan; entonces vendrá el fin.

Realmente este pasaje parece totalmente fuera de lugar, ¿cómo es posible que, en medio de una situación tan caótica no sólo para el mundo sino también para la iglesia el Evangelio pueda ser predicado eficazmente a TODAS las naciones? Bien, ¡no lo sé!, pero evidentemente así será, y Dios será glorificado en todo ello, como el Dios que está por encima de cualquier circunstancia y problema, y que puede cumplir sus propósitos de bendición aún con el peor contexto. ¡¡GLORIA A DIOS POR ELLO!!

Aquí está escondido un tesoro de sabiduría, ánimo y fortaleza para todos Sus hijos: Él siempre triunfa, y Sus propósitos siempre serán cumplidos si mantenemos nuestra fe.

Por ello, no debemos desanimarnos ni dejar de cumplir con el ministerio que el Señor nos haya dado, aun cuando todo alrededor parezca fallar, aun cuando nadie en la iglesia parezca apoyar o estar de acuerdo con lo que hacemos, aun cuando estemos solos en la obra. Todo esto fue dicho, y hay una promesa.

Paradójicamente, esta situación actual de anomia, maldad y violencia extrema, es la señal de que el mensaje del Evangelio está llegando hasta la última persona y de que la venida de Cristo está mucho más cercana.

Lucas 21:28 DHH
28 Cuando comiencen a suceder estas cosas, anímense y levanten la cabeza, porque muy pronto serán libertados.
 

¡CRISTO VIENE!

 

 

Danilo Sorti
Septiembre de 2015
Rosario, Argentina
 

 

domingo, 24 de enero de 2010

1 Corintios 13:13, La fe, la esperanza y el amor: las principales virtudes cristianas

“13 Tres cosas hay que son permanentes: la fe, la esperanza y el amor; pero la más importante de las tres es el amor.”

I Corintios 13:13

Tan importante como este pasaje es entender su contexto inmediato. El apóstol estaba hablando sobre los dones espirituales, su correcto uso, su aplicación al ministerio de la iglesia; es decir, lo que tenía que ver directamente con el servicio al Señor. En el medio de esa sección (capítulos 12 al 14) hace un paréntesis (capítulo 13) para hablar sobre el amor:

“12 … Yo voy a enseñarles un camino mucho mejor”
I Corintios 12:31b

El servicio y la actividad estaban bien, pero había algo muy superior, que no restaba importancia a lo anterior, sino que lo ubicaba en su correcto lugar; y esto es el amor. Al final del capítulo 13 amplía el concepto y establece prioridades: la fe, la esperanza y el amor.

Existen varias listas de virtudes cristianas, y se podría hablar mucho sobre ellas, pero creo que en este momento el Espíritu quiere que nos centremos sobre estas tres, y que, según entiendo, son las principales, porque las otras enraízan necesariamente en ellas.


LA FE, LA ESPERANZA Y EL AMOR EN EL FIN DE LOS TIEMPOS

En la medida en que más nos acercamos hacia el fin de los tiempos, más se aceleran los cambios, no me refiero a los sociales, sino del Espíritu. La corriente del Espíritu está por “tomar la delantera” en este sentido, cuando la iglesia se termine de despojar de la religiosidad institucionalizada, veremos una fluidez como nunca la hubo en toda su historia.

Y en este tiempo siento que el Espíritu nos llama a volvernos fuertemente a los principios fundamentales del carácter y de nuestra relación con el Padre. No puedo decir que ya los tenga, estoy en el camino como tantos otros.

El trabajo para el Señor, el ministerio tanto dentro de la iglesia como en el “mercado”, las grandes obras que podamos hacer; son todas cosas secundarias, en realidad, simples consecuencias, y es necio de nuestra parte concentrarnos en ellas o pensar que ellas constituyen el fundamento de la vida cristiana. No son más que el producto de lo que hay en nosotros, y si lo que hay en nosotros no es genuino, entonces no son más que “apariencia de piedad”, y no sirven para construir el reino.

Lo verdaderamente importante es algo menos llamativo, hasta “oculto” en el interior de la persona, pero visible espiritualmente. La fe, la esperanza y el amor se manifiestan en nuestro obrar y hablar, pero no suelen ser inmediatamente apreciables. Se requiere el discernimiento espiritual para verlas y para “medir” las propias. Sin embargo, hacia el final de los tiempos nos guiaremos por ellas, seremos cada vez más capaces de ver en lo espiritual y valorar a las personas (y a nosotros mismos) por lo que realmente hay en el corazón. Es decir, seremos cada vez más capaces de ver lo que Dios ve.

“ … yo conozco hasta el fondo la mente y el corazón … “ Apocalipsis 2:22

Entonces dejaremos de preocuparnos tanto por “hacer” cosas “grandes” o llamativas, y dejaremos de asombrarnos por títulos y currículos; los hermanos, y de entre ellos, los ministros del evangelio, serán juzgados y pesados de acuerdo a su corazón y no de acuerdo a los hechos externos. Esto provocará un cambio radical en nuestras estructuras de iglesia, en los seminarios, en la forma toda de hablar y comportarnos. El mover en el Espíritu será tan fuerte y la visión espiritual será tan clara, que algunos de los que tienen “nombre” pero no tienen verdaderamente fe, esperanza y amor, simplemente no podrán ni presentarse.

Y al comenzar a ver claramente la fe, la esperanza y el amor en los corazones, empezaremos a notar claramente cuando están “flojos” en nosotros y cuando se fortalecen; y reorientaremos nuestras actividades para alimentarlos continuamente. Veremos que mucho dentro de nosotros va a cambiar, y por consecuencia van a cambiar muchas de nuestras acciones. Poco va a importar cuan “visible” o importante a los ojos humanos sean las actividades que hagamos para el Señor, y literalmente nos vamos a mover “como viendo al Invisible”.

Nuestra conducta no será entendible a los ojos humanos. A veces pareceremos excesivamente misericordiosos y pacientes, y a veces excesivamente duros y cortantes; pero al final quedará en claro la sabiduría de nuestro obrar. Creo que algo de esto quiso decir Jesús en Juan 3:8

“8 El viento sopla por donde quiere, y aunque oyes su ruido, no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así son también todos los que nacen del Espíritu.”

Nuestro alimento espiritual va a cambiar mucho. Al igual que ocurre en occidente, en la iglesia se come todavía mucha “comida chatarra”, pero cuando comencemos a ver claramente nos volveremos más y más selectivos. Las predicaciones, las reuniones, los libros, las emisiones radiales, serán juzgadas con mayor severidad espiritual; solo se aceptará aquello que alimente a nuestro espíritu, y que desarrolle en nosotros la fe, la esperanza y el amor.

Creo que este principio espiritual está por demás de claro en las muchas reglas sobre los alimentos que encontramos en el Pentateuco. Dios no solamente quería un pueblo sano, y que supiera distinguir entre lo santo y lo profano; si interpretamos “alimento” en sentido espiritual, Dios estaba diciendo que no podían permitir que cualquier palabra alimentara sus almas y espíritus.

Finalmente, se establecerán firmemente en todo el cuerpo de Cristo, a la par que muchas otras virtudes se estarán también desarrollando.


LA FE

Me gusta la definición de fe de Oral Roberts: “Cuando ve al invisible puede hacer lo imposible”. Creo que lo resume maravillosamente.

La fe no es presunción de fe. Me explico, no se trata de idear algún buen plan y después creer con todas mis fuerzas que Dios lo tiene que bendecir. Se trata de escuchar primero la voz de Dios hablando y moverse luego en esa dirección, por fe en esa voz. El ministerio que puede escuchar la voz de Dios, por excelencia, es el profético, y Pablo anhelaba que todos profetizaran, lo cual significa que todos podían escuchar claramente la voz del Espíritu. ¡Y lo vamos a hacer!

Creo que Pablo no se refiere en este texto específicamente a la clase de fe que puede obrar grandes cosas (lo que técnicamente llamaríamos el “don de fe”), aunque no lo descarte, sino más bien a la fe básica para la vida de todo cristiano. De hecho, todo en la vida del creyente requiere fe; no es solamente para conseguir el “supermilagro”.

Pero la fe viene de Dios, es decir, de poder escuchar y ver al Padre moviéndose. Para que haya fe, debe haber una relación estrecha con él. Y esta relación solo puede nacer del amor.

Se ha predicado mucho sobre la fe, y se sigue haciendo. Pero creo que deberemos cambiar algunos enfoques importantes para alcanzar el tipo de fe necesaria para el fin de los tiempos.


EL AMOR

Según entiendo, el amor está antes que la fe. Todo espíritu recibe testimonio del Espíritu, solo que muchas veces la mente racional lo niega y disfraza los hechos, pero en el mundo espiritual, que tiene supremacía por sobre el natural, las cosas son distintas a como lo interpreta la mente. Dependerá de la respuesta de aceptación (amor) o rechazo (temor) hacia Dios que luego la mente humana diga que “cree” o que “no cree” en Dios.

Lo bueno es que, como alguien escribió una vez, “el amor es una decisión”. Entonces, puedo decidir en mi espíritu amar a Dios; cuidado, no en mi alma, por lo que es necesario atravesar la barrera que esta impone para darle libertad al espíritu de reaccionar ante el llamado amoroso del Padre.

El amor es, quizás, lo menos racional y explicable que tengamos los seres humanos, por lo que hay que derribar algunas barreras de racionalidad y lógica que la cultura occidental ha establecido en nuestras almas para que pueda fluir libremente.

El amor se conecta directamente con Dios y permite que su vida fluya libre y abundantemente, a la vez que es lo único que genuinamente satisface el corazón de Papá. Sin amor no tiene ningún sentido pretender predicar a millones, evangelizar a otros tantos o construir enormes templos. Con amor, aun el más ignorado en la sociedad va a dejar una huella indeleble en la eternidad. ¡Cómo cambia esto la perspectiva de nuestras acciones!

Por algo dice:

“29 Jesús le contestó:
—El primer mandamiento de todos es: ‘Oye, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor. 30 Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.’ 31 Pero hay un segundo: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo.’ Ningún mandamiento es más importante que estos.”
Marcos 12:29-31

El amor es un recibir y dar constante, siempre en crecimiento, nunca agotándose, y siempre produciendo más y más fruto verdadero.

Cuando nuestros ojos espirituales (del cuerpo de Cristo en la tierra) sean abiertos a la realidad del amor, realmente no querremos nada más; aun las más grandes oportunidades de ministerio casi nos parecerán un estorbo para disfrutar de la comunión con el Padre. De nuevo, ¡como cambia esto nuestra perspectiva! Creo que en vez de pelearse por ocupar un lugar dentro de la iglesia, los hermanos se van a pelear… ¡por no ocuparlo!

El amor cambiará muchísimas cosas en nosotros. Nos dará una humildad tan grande que seremos capaces de honrar la imagen de Dios incluso en el peor pecador. Seremos capaces de aprender de todos, aún de los más pequeños. Los métodos y las estrategias de acercamiento y evangelización van a perder mucha de su importancia porque el fluir de amor y humildad que habrá en nosotros bastará para atraer aún a los más diferentes en cultura y cosmovisión a nosotros.

El amor va a desatar también el más grande celo santo y osadía divina jamás vistos en la iglesia. Por amor haremos cosas increíbles, nos meteremos en las mismas “cuevas” de los brujos y satanistas sin ningún temor para rescatarlos del hoyo. ¡Y Dios nos va a respaldar! Las puertas de los poderosos del mundo se van a tener que abrir, y el Espíritu nos protegerá sobrenaturalmente. Veremos milagros asombrosos, hechos sin ninguna intención de aparentar u obtener fama propia, sino solo por amor.

Y el amor ¡nunca cesará!


LA ESPERANZA

La esperanza es lo que nos sostiene en medio de las pruebas. Las pruebas y dificultades son inevitables para todos, pero la iglesia ha tratado en vano de ocultarlas detrás de teologías extremistas. Si la esperanza ha de ser una virtud de los últimos tiempos, ¡es porque las pruebas y dificultades estarán presentes como nunca! Pero verdaderamente se cumplirá que “en todo esto salimos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:37).

La esperanza nos permitirá creer cuando no hay posibilidades, amar a los que nadie puede amar, esforzarnos cuando nadie más lo haga. La esperanza (enfocada no tanto en el presente, sino principalmente en la vida venidera) nos permitirá negarnos cuando hacerlo signifique solo pérdida. Nos mantendrá en el camino cuando se transforme en el más difícil. Nos dará gozo cuando no haya ningún motivo para tenerlo.

La esperanza sostiene al igual que la fe y el amor. Quizás parezca un poco más “egoísta”, porque de alguna manera está enfocada en nosotros, pero así también nos hizo el Señor. Es genuino que esperemos una recompensa, y el hombre verdaderamente espiritual no es un felpudo de los demás, ni de los “caprichos divinos”. Es un ser pleno que así como puede amar plenamente y con todo lo que es, también espera desarrollarse él plenamente y recibir su recompensa perfecta.

El egoísmo es, de alguna forma, una desvirtuación de la esperanza. Debemos dejar el egoísmo, ¡pero debemos aferrar fuertemente la esperanza! Mucha mediocridad en el reino viene de la falta de esperanza, o lo que es lo mismo, de una esperanza pequeña. Hay mucho por esperar porque Dios nos ha prometido mucho. Mientras más conocemos y anhelamos las promesas de Dios, más crece nuestra esperanza y más abarca.

Los cristianos del fin de los tiempos alcanzarán a desarrollar una esperanza santa, muy firme y profunda, y por ella se moverán, y por ella enfrentarán las dificultades (muy grandes) que vendrán y por ella alcanzarán la victoria y recibirán la recompensa, tanto aquí (para que sea de testimonio a los que todavía no creen) como, fundamentalmente, cuando Cristo venga.

“13 Por eso, estén preparados y usen de su buen juicio. Pongan toda su esperanza en lo que Dios en su bondad les va a dar cuando Jesucristo aparezca.”
1 Pedro 1:13

“2 Queridos hermanos, ya somos hijos de Dios. Y aunque no se ve todavía lo que seremos después, sabemos que cuando Jesucristo aparezca seremos como él, porque lo veremos tal como es. 3 Y todo el que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, de la misma manera que Jesucristo es puro.”
1 Juan 3:2-3


ALGUNOS PASOS PARA DAR

Muchísimo más se podría decir de estos temas, y hay mucha gente que ha escrito maravillosamente sobre ellos. Pero, vuelvo a decir, siento que el Espíritu nos llama a que nos reenfoquemos especialmente sobre estas virtudes: la fe, la esperanza y el amor, porque “8 Si ustedes poseen estas cosas y las desarrollan, ni su vida será inútil ni habrán conocido en vano a nuestro Señor Jesucristo.” 2 Pedro 1:8

Pero esto primero debe ser soñado, por lo que creo que el Señor quiere que comencemos haciendo un ejercicio de imaginación: Si verdaderamente a él le agrada, antes que otra cosa, que se desarrollen las virtudes en mí y en mi comunidad de fe, ¿cómo sería eso? ¿Cómo sería mi vida manifestando esas virtudes? ¿En qué ámbitos se verían? ¿Qué son, en realidad? ¿Cómo puedo crecer en el conocimiento de ellas? ¿Me las puede dar Dios? Y luego, cuando esto empiece a arraigar en mí y en mis hermanos, ¿cómo sería la manifestación del Padre en un pueblo santo? ¿Qué tal si empezamos a pensar en cuántos milagros, señales y conversiones ocurrirían espontáneamente? ¡Nuestros enemigos no podrían ni arrimarse! ¡El Devorador de nuestros recursos y oportunidades no podría hincar ni un diente! Realmente ocurriría un avivamiento en toda la sociedad.

Pero esto (y mucho más) necesita ser primero soñado. Me parece que Dios nos está llamando a que empecemos a llenar nuestra imaginación con este material. No recuerdo donde leí que los sueños son el material que Dios usa para hacer realidad lo invisible; y es cierto.

Cuando los profetas en el Antiguo Pacto anunciaban una nueva realidad, lloraban antes la muerte del estado presente de cosas. No podía nacer un nuevo sistema espiritual si primero no moría el viejo, viciado y corrupto ya. De la misma forma, tenemos que “llorar” (hacer duelo) la muerte de un viejo sistema, que por ahí está todavía muy vivito y coleando, pero que inevitablemente va a tener que desaparecer al compás de los cambios tanto del Espíritu como incluso de la sociedad mundial. Ojalá que no seamos de los últimos que nos quedemos agarrados a los pedazos de madera flotantes…

Probablemente hayamos vivido un buen tiempo en el Señor y con los hermanos, quizás muchos años, pero Dios cambia, porque él es siempre nuevo y crea continuamente; y si algo se crea y se renueva, significa que también cambia. Y es bueno que nos abramos a lo nuevo de Dios.

¿Y qué es lo nuevo de Dios? ¡Apenas si sé algo de ello! Pero eso es lo interesante: El Espíritu nos llama a llorar por lo viejo y alegrarnos por lo nuevo… antes de que sepamos completamente qué es lo nuevo. Es decir, Dios nos llama a un camino desconocido, que por el hecho de serlo, solo se puede transitar tomado de su mano, ¡vaya desafío! Pero así le gusta a Papá.

Como estamos viendo, el reino de Dios no es para cobardes. Pero esta palabra “cobardes” no se está refiriendo aquí a los que rehúyen de un enfrentamiento cuerpo a cuerpo, sino a los que no quieren soltar su “ambiente seguro” (una posición, un grupo de amigos, una rutina conocida) para aventurarse a lo nuevo de Dios. Muchos pueden demostrar gran “valentía” al testificar, enfrentar adversarios o denunciar el pecado; está muy bien. Pero a la hora de renunciar a lo seguro, las cosas cambian. Pero nadie que no esté dispuesto a renunciar a todo lo que tenga puede ser discípulo de Cristo:

“23 Después les dijo a todos:
—Si alguno quiere ser discípulo mío, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz cada día y sígame. 24 Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda la vida por causa mía, la salvará.”
Lucas 9:23,24

“Perder la vida”, “olvidarse de sí mismo” implica también dejar nuestras áreas cómodas.

Avanzando, entonces, hacia el “área de incomodidad”, hay que dejar mucho equipaje antiguo (activismo, títulos, programas, enfoque en tener y prosperar, etc.) y ponerlo en un segundo plano, y empezar a tomar el nuevo equipaje, entre ello; fe, amor y esperanza.

La fe, la esperanza y el amor parecen virtudes “débiles” y hasta secundarias en el paradigma eclesiástico actual. No porque así lo diga expresamente, por supuesto, sino por lo que dice implícitamente. Cuando el enfoque principal está puesto en el liderazgo, actividades, proyectos, construcciones y eventos masivos, es que por detrás se subvalora la importancia de otras cualidades. Sin embargo,

“25 … lo que en Dios puede parecer una tontería, es mucho más sabio que toda sabiduría humana; y lo que en Dios puede parecer debilidad, es más fuerte que toda fuerza humana”.
I Corintios 1:25

Increíblemente, el mayor poder de transformación que verá el mundo de la mano de la iglesia del Amado no vendrá de las grandes estrategias ni las grandes planificaciones ni los grandes liderazgos, sino que la manifestación plena de Dios en su pueblo, produciendo fe, esperanza y amor, y todas las otras virtudes que nacen de ellas.


UNA ADVERTENCIA

“1 Por eso, mientras todavía contamos con la promesa de entrar en ese reposo de Dios, debemos tener cuidado, no sea que alguno de ustedes no lo logre. 2 Porque nosotros recibimos el anuncio de la buena noticia, lo mismo que ellos; pero a ellos no les sirvió de nada el oírlo, porque no se unieron por la fe con los que habían obedecido al mensaje.”
Hebreos 4:1

Hemos cometido muchos errores en nuestros mensajes dando promesas sin costo (la “gracia barata” de Bonhoeffer) y produciendo toda una generación de cristianos frustrados y, por consiguiente, hipócritas (porque si se quedan en un cristianismo que no les funciona, aparentando que sí, necesitan cierto nivel de hipocresía). Las promesas maravillosas que el Espíritu nos hace para el fin de los tiempos tienen costo, como se menciona en algunas partes más arriba.

Es verdad que hay una corriente del Espíritu que nos está llevando hacia allá, pero yo tengo la decisión de meterme o no (como la visión de Ezequiel); de amar, por consiguiente creer, y entonces obedecer, o de temer, entonces no creer y como consecuencia desobedecer.

En el lenguaje simbólico del Nuevo Testamento, la “Nueva Jerusalén” y “Babilonia” coexisten y se están desarrollando cada vez más, por lo que nuestras decisiones se tornan cada vez más trascendentes, ya que no podremos estar en un lugar intermedio. Pero “39 … nosotros no somos de los que se vuelven atrás y van a su condenación, sino de los que alcanzan la salvación porque tienen fe.” Hebreos 10:39

Danilo Sorti
Enero 2010