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jueves, 20 de octubre de 2016

¿Vamos a saber cuando esté por ocurrir el rapto de la iglesia?

La idea original de este artículo se la debo a una predicación del pastor José García Tomas, Iglesia Cristiana Samaria. Me llamó poderosamente la atención su interpretación del pasaje de las diez vírgenes y decidí investigar un poco más. Aquí expongo lo que pude ver.

LAS ENSEÑANZAS SOBRE LA VENIDA DE CRISTO EN EL FINAL DE LOS TIEMPOS

Las enseñanzas sobre la venida de Cristo ocupan cada vez más espacio en los ámbitos cristianos evangélicos; y es lógico que así sea. De la misma forma se propagan errores doctrinales sobre el tema, ¡y también es lógico que así sea!

2 Pedro 3:3-7 RVC
3 Pero antes deben saber que en los días finales vendrá gente blasfema, que andará según sus propios malos deseos
4 y que dirá: «¿Qué pasó con la promesa de su venida? Desde el día en que nuestros padres murieron, todas las cosas siguen tal y como eran desde el principio de la creación.»
5 Pero con toda intención se olvidan de que, desde la antigüedad, fueron creados los cielos por la palabra de Dios, lo mismo que la tierra, la cual proviene del agua y subsiste por medio del agua.
6 Por eso el mundo de entonces fue destruido por una inundación.
7 Pero esa misma palabra ha reservado los cielos y la tierra que ahora existen; los ha guardado para el fuego en el día del juicio y de la destrucción de los hombres perversos.

Una de las señales del fin de los tiempos es, precisamente, el engaño satánico de negar Su venida. ¿Obvio, no? Desde el Edén, una estrategia principal de Satanás ha sido simplemente negar lo que Dios dijo, así nomás, sin rodeos. ¿Parece demasiado simple como para ser cierto? No lo es; al negar la verdad de Dios lo que está ocurriendo en realidad es que se pone a la persona en una lucha de “autoridades”: o le cree a Dios o le cree a Satanás; es lo que dijo uno o lo que dijo el otro. Si la persona decide creerle al Adversario lo que ha ocurrido realmente es que en su espíritu lo aceptó como autoridad. Tiene mucho para ganar con estar estrategia “sencilla”; y si fracasa lo volverá a intentar.

Negar una verdad bíblica es, por lo tanto, una estrategia que utiliza el reino de las tinieblas.

Desde hace tiempo atrás se ha hablado mucho sobre las señales, aunque a mi entender se suelen presentar las señales que corresponden a los juicios del tiempo de la tribulación como si fueran de este tiempo, y eso lleva a confusión. Creo firmemente, eso sí, que hoy estamos viendo el cumplimiento parcial de la mayoría de las señales tribulacionales, pero debemos entenderlo en ese sentido: parcial, no absoluto.

De todas formas, ningún cristiano con un mínimo de discernimiento espiritual dudaría hoy de que vivimos en el “anticipo” de la tribulación. Es más, casi ni hace falta ser cristiano como para darse cuenta de eso.

Resulta cada vez más claro que la venida de Cristo es inminente y ya no necesitamos (entre los cristianos espirituales) tratar de demostrarlo con señales. El asunto queda resumido en cómo terminamos de prepararnos para ese momento. Y una de las cuestiones es el cuándo. Hay todos repiten: “como ladrón en la noche, nadie lo sabrá”. Bueno, vamos a ver si eso es exactamente así y quiénes son los que no lo sabrán. A priori nos suena medio raro que Sus hijos, nosotros, no estemos al tanto de un acontecimiento tan trascendente. Sabemos que está por venir, ¿sabremos cuando falten pocos días u horas? Y, al fin y al cabo, ¿para qué querríamos saber si es que sabremos cuando esté por llegar el momento? Está bien, parece un trabalenguas, pero hay unas cuantas cosas interesantes ahí y también algunas aplicaciones prácticas para el aquí y ahora.


¿ES EL RAPTO PRECISAMENTE EL TEMA?

Los cristianos nos hemos enfocado mucho en el asunto del rapto, ¡por supuesto! ¿Quién en su sano juicio querría quedarse en medio de los juicios de la tribulación? (Aunque tenemos tanta gente cuyo juicio no es precisamente sano…).

Pero ahí tenemos un problema, porque no encontramos la abundancia de referencias que necesitaríamos para justificar nuestro énfasis, y eso le da una enorme puerta abierta a los demonios de error doctrinal para negar el rapto y con él, el tiempo de la tribulación y por extensión, la naturaleza perfectamente justa de Dios. ¿No será que nos estamos enfocando mal?

El propósito de la Biblia es hablar a la raza humana sobre esta tierra en todo lo que necesita saber para hacer la voluntad de Dios, alcanzar la salvación y traer el Reino de los Cielos. Por supuesto que es la Palabra Eterna y como tal trasciende todo tiempo, pero en su mensaje inmediato tiene un claro enfoque. Muy poco nos habla del tiempo antes de Adán, poco nos habla del cielo y también muy poco nos habla del tiempo posterior al Milenio: su mensaje está circunscripto en estos 7.000 años de historia, de los cuales 6.000 están por cumplirse; su interés es el ser humano en la tierra, en su lucha por aceptar la autoridad de Dios y permitir que se establezca Su Reino.

Y para ese ser humano en la tierra, para la gran masa de gente, el rapto es un evento de poco o ningún significado: dejar de ver un familiar o un amigo, encontrarse con un par de empleados menos en la fábrica, algunas oficinas vacías, autos abandonados en la calle, en definitiva, con la necesidad de puestos de trabajo que hay hoy y que seguirá habiendo para ese entonces, el rapto será visto por muchos como “una bendición” (no de Dios, claro, será de los OVNIs o algo por el estilo): van a quedar unos cuantos puestos vacantes que llenar y habrá menos bocas para alimentar en el mundo. Bueno, está bien, puede ser un poco traumático, pero nada que una buena propaganda mundial adecuadamente coordinada no pueda solucionar en pocos meses…

EL tema de los temas para la humanidad (que no se va a ir con Cristo) será lo que vendrá después: la Tribulación y la Gran Tribulación; ese será el tiempo del trato de Dios con una raza en extremo rebelde; será el mayor juicio a la rebeldía humana, del cual saldrá una nueva humanidad purificada, aunque no perfecta, que permitirá el establecimiento del Reino Milenial. Será el trato de Dios contra la rebeldía humana que estamos viendo crecer desenfrenadamente alrededor nuestro y en todo el mundo.

Y ese período de tiempo sí está abundantemente registrado, no solo en Apocalipsis, sino en los profetas del Antiguo Testamento y aún en las palabras de Jesús. De hecho, hay muchas profecías y predicciones de tiempos y sucesos para ese breve período de siete años, mientras que hay muy pocas profecías que exactamente correspondan a este larguísimo período de 2.000 años. Ese tiempo de juicio ocupa un lugar muy importante en la agenda divina y el principal enfoque de la Biblia es, por consiguiente, ese y no el rapto.

Ahora bien, si estamos hablando de un juicio tan terrible, deberíamos poder encontrar paralelos en la Biblia que nos den pistas respecto del tema.

Una aclaración: el “revuelo doctrinal” es característico de estos tiempos, y en parte se debe a una definición inexistente de qué es doctrina. ¿Cuál es mi posición? De hecho no es mía, simplemente la adopté porque me pareció lógica: para asumir algo como doctrina debe tener por lo menos tres fundamentos bíblicos: en el Antiguo Testamente, en los Evangelios y en el resto del Nuevo Testamento, además de no estar en contradicción con las otras doctrinas importantes de la Biblia. Obviamente que un par de versículos NO pueden definir una doctrina, ni siquiera unos cuantos pasajes que correspondan únicamente a una sección de la Biblia. No sé si podemos decir que esa es la “posición bíblica” en relación con la doctrina, pero creo que es el principio más seguro que tenemos, y he visto demasiados malos frutos de las doctrinas basadas en un par de versículos sueltos como para aceptar ese otro “principio”.

Entonces, si aplicamos este principio y tratamos de seguir el rapto a lo largo de la Biblia tenemos un problema. Si no podemos seguir un tema, deberíamos por consiguiente ubicarlo dentro de un tema mayor, que nos de las enseñanzas que se aplican al tema que nos interesa; y ese tema mayor es, justamente, el de los juicios divinos. Y de ese tema mayor, el rapto se deriva como una consecuencia necesaria, pero más bien “secundaria” (¡¡no para nosotros!!) al tema central que tiene que ver con los tratos de Dios para con el hombre en la tierra.


COMO EN LOS DÍAS DE NOÉ…

Lucas 21:22 RVC
22  Porque esos días serán de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.

Antes de analizar los paralelos bíblicos, tengamos en cuenta que el marco general de todo este tema tiene que ver con la justicia de Dios, que, una vez agotada Su paciencia, debe castigar a los pecadores; aunque aún en el peor juicio que habrá conocido la humanidad, no dejará de manifestarse Su misericordia:

Mateo 24:21-22 RVC
21  porque entonces habrá una gran tribulación, como no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá jamás.
22  Si aquellos días no fueran acortados, nadie sería salvo, pero serán acortados por causa de los escogidos.


Vayamos a los paralelos bíblicos:

Lucas 17:26-29 RVC
26 Tal y como sucedió en los días de Noé, así también sucederá en los días del Hijo del Hombre.
27 La gente comía y bebía, y se casaba y se daba en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces vino el diluvio y los destruyó a todos.
28 Lo mismo sucedió en los días de Lot: la gente comía y bebía, compraba y vendía, plantaba y edificaba casas;
29 pero cuando Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.

Noé y Lot nos dan la pista de los acontecimientos futuros. Algunos pueden opinar que este pasaje se aplica más bien para el tiempo inmediatamente antes de que Cristo se asiente sobre el Monte de los Olivos, pero por lo que dice y por lo que estará ocurriendo en ese momento, no parece tan probable; de todas formas podemos ver otra referencia:

2 Pedro 2:4-9 RVC
4 Es un hecho que Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los arrojó al infierno y los lanzó a oscuras prisiones, donde se les vigila para llevarlos a juicio.
5 Y tampoco perdonó al mundo antiguo, sino que protegió a Noé, quien proclamó la justicia, y a otras siete personas, y luego envió el diluvio sobre el mundo de los impíos.
6 Dios también condenó a la destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, y las redujo a cenizas, para que sirvieran de escarmiento a los futuros impíos,
7 pero puso a salvo al justo Lot, que vivía abrumado por la desenfrenada conducta de los malvados.
8 (Porque para este hombre justo, que vivía entre ellos, cada día era un tormento al ver y oír lo que esos malvados hacían.)
9 El Señor sabe librar de la tentación a los piadosos, y sabe también reservar a los injustos para que sean castigados en el día del juicio,

Pedro vuelve a citar las palabras de Jesús, expandiendo un poco la enseñanza. En el caso de Noé y de Lot tenemos un juicio terrible sobre el pecado, y en ambos, Dios está librando milagrosamente a Sus fieles. Aquí tenemos la “referencia faltante” en relación al rapto: el Señor siempre ha prometido proteger a sus hijos fieles, y siempre lo ha hecho. Pero cuidado, esto no se está refiriendo específicamente a los tiempos de persecución o incluso a tener que entregar la vida por Cristo; sino que se refiere al momento de desatar un juicio masivo sobre una región.

En el caso de Noé era relativamente fácil: construir una barca y esperar a que pase la inundación. Con Lot fue mucho más sencillo, aunque no tanto; les dio bastante trabajo a los ángeles sacarlo de Sodoma. En ambos casos, los justos fueron quitados antes del juicio. Aclaremos: aunque parece que Dios salvó “individuos” en ambos casos lo cierto es que estaba salvando pueblos y generaciones (que vendrían a través de ellos).

Podemos agregar el ejemplo de Israel en Egipto; como ellos vivían en una región aparte dentro del país, su tierra se vio libre de los juicios que estaban cayendo sobre el territorio propiamente egipcio. E incluso si nos vamos al futuro, encontramos al Señor llamando a Su pueblo a salir de Babilonia para no recibir el castigo que estaba por caer sobre ella.

Es decir, Dios protege a Su pueblo quitándolo de los juicios que se desatan sobre una región. Es más, tiene paciencia hasta que Su pueblo esté preparado:

1 Pedro 3:20 RVC
20 a los que en otro tiempo desobedecieron, en los días de Noé, cuando Dios esperaba con paciencia mientras se preparaba el arca, en la que unas cuantas personas, ocho en total, fueron salvadas por medio del agua.

Hay un obrar de Dios que es parecido pero que no se refiere exactamente a lo mismo:

Ezequiel 9:4-6 RVC
4 y le dijo: «Pasa ahora por en medio de la ciudad de Jerusalén, y pon una señal en la frente de quienes gimen y claman a causa de todas las cosas repugnantes que se cometen en ella.»
5 También escuché que a los otros les dijo: «Vayan tras él. Recorran juntos toda la ciudad, y maten a todos sin misericordia. No perdonen a nadie.
6 Comiencen por mi santuario y maten a los viejos, a los jóvenes y a las doncellas, a los niños y a las mujeres, hasta que nadie quede vivo. Pero no se acerquen a nadie que tenga la señal.» Ellos comenzaron por matar a los ancianos que estaban delante del templo.

Ese principio lo vemos vez tras vez en las noticias de catástrofes cuando el Señor protege milagrosamente a los suyos EN MEDIO del juicio.

Y esto puede dar lugar a confusión, pensando que será lo mismo en el tiempo por venir… y lo será para algunos de los que se conviertan después, claro. Pero eso no anula el principio anterior: Dios quita a su pueblo de un juicio catastrófico que viene sobre una región, llevándolo a otro lugar. Pero bien, si en este caso el juicio viene sobre TODA la tierra, ¿adónde los va a llevar? Pues AFUERA de ella.

En el caso de Noé podían salvarse con una barca, Lot podía ser sacado fuera de la ciudad, Israel vivía en una región separada del resto de Egipto; pero un juicio que venga sobre todo el mundo requiere necesariamente que los fieles sean quitados de ese mundo. El Dios justo no va a permitir que Sus hijos fieles sufran un castigo inmerecido. La justicia divina no puede aceptar que Su pueblo pase por la tribulación.

El rapto será, entonces, la forma en que Dios protegerá a sus fieles de los juicios que vendrán; y esto está en perfecta armonía con el obrar divino a lo largo de la revelación bíblica.

Y, de paso, el rapto será la forma en que Dios “dará testimonio” a los que se queden: aquellos que vez tras vez no quisieron escuchar, que se burlaron continuamente de los mensajeros, ahora no los encontrarán más. Eso, en sí mismo, ES un mensaje poderosísimo.


DE ACUERDO, NOS VAMOS, ¿Y CUÁN IMPORTANTE ES SABER ESO?

La doctrina de la segunda venida, de los acontecimientos que ocurrirán ahí y del rapto ocupa un lugar importante en el llamado a una vida santa. La escatología puede parecer a muchos casi como una curiosidad intelectual ajena al caminar diario del cristiano, pero veremos que no es para nada así:

Mateo 24:42-51 RVC
42 Por tanto, estén atentos, porque no saben a qué hora va a venir su Señor.
43 Pero sepan esto, que si el dueño de la casa supiera a qué hora va a venir el ladrón, se quedaría despierto y no dejaría que robaran su casa.
44 Por tanto, también ustedes estén preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que menos lo esperen.
45 »¿Quién es el siervo fiel y prudente, al cual su señor deja encargado de los de su casa para que los alimente a su tiempo?
46 Bien por el siervo que, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así.
47 De cierto les digo que lo pondrá a cargo de todos sus bienes.
48 Pero si aquel siervo malo dice en su corazón: “Mi señor tarda en venir”,
49 y comienza a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos,
50 el señor de aquel siervo vendrá en el día menos pensado, y a una hora que nadie sabe,
51 y lo castigará duramente, y le hará correr la misma suerte de los hipócritas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.

Aquí se juega la recompensa eterna y hasta podríamos decir que la salvación, o quedarse durante la tribulación como podría sugerir también el versículo 51.

Lucas 12:35-46 RVC
35 »Manténganse listos, con la ropa puesta y con su lámpara encendida.
36 Sean como los siervos que están pendientes de que su señor regrese de una fiesta de bodas: en cuanto su señor llega y llama, ellos le abren enseguida.
37 ¡Dichosos los siervos a los que su señor encuentra pendientes de su regreso! De cierto les digo que se ajustará la ropa, los hará sentarse a la mesa, y él mismo vendrá a servirles.
38 Dichosos los siervos a los que su señor encuentre así, aunque llegue a la medianoche o en la madrugada.
39 Pero esto deben saber: si el dueño de la casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, estaría pendiente y no permitiría que robaran su casa.
40 También ustedes deben estar preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá cuando ustedes menos lo esperen.»
41 Entonces Pedro le dijo: «Señor, ¿esta parábola es para nosotros, o para todos?»
42 El Señor le respondió: «¿Quién es el mayordomo fiel y prudente, al cual su señor deja a cargo de los de su casa para que los alimente a su debido tiempo?
43 Dichoso el siervo al que, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así.
44 De cierto les digo que lo pondrá a cargo de todos sus bienes.
45 Pero si aquel siervo cree que su señor va a tardar, y comienza a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse,
46 el señor de aquel siervo vendrá cuando éste menos lo espere, y a una hora que no sabe, y lo castigará duramente, y lo echará con los incrédulos.

Aquí tenemos el pasaje paralelo, con algunas variantes. De nuevo se habla de santidad (la ropa), presencia del Espíritu (la lámpara); evitar un daño, un robo (la recompensa, un lugar en las Bodas), ganar una recompensa, evitar quedarse en medio del juicio.

En la carta a los tesalonicenses encontramos un extenso pasaje sobre la venida de Cristo:

1 Tesalonicenses 4:13-5:5 RVC
13 Hermanos, no queremos que ustedes se queden sin saber lo que pasará con los que ya han muerto, ni que se pongan tristes, como los que no tienen esperanza.
14 Así como creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios levantará con Jesús a los que murieron en él.
15 Les decimos esto como una enseñanza del Señor: Nosotros, los que vivimos, los que habremos quedado hasta que el Señor venga, no nos adelantaremos a los que murieron,
16 sino que el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero.
17 Luego nosotros, los que aún vivamos y hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para recibir en el aire al Señor, y así estaremos con el Señor siempre.
18 Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras.
1 En cuanto a los tiempos y las ocasiones, no hace falta, hermanos míos, que yo les escriba.
2 Ustedes saben perfectamente que el día del Señor llegará como ladrón en la noche;
3 De repente, cuando la gente diga: «Paz y seguridad», les sobrevendrá la destrucción, como le llegan a la mujer encinta los dolores, y no escaparán.
4 Pero ustedes, hermanos, no viven en tinieblas, como para que ese día los sorprenda como un ladrón,
5 sino que todos ustedes son hijos de la luz e hijos del día. No somos de la noche ni de la oscuridad,

Que se encuentra inserto en una sección más amplia que trata sobre la vida en santidad:

1 Tesalonicenses 4:1-12 RVC
1 Por lo demás, hermanos, les rogamos y animamos en el Señor Jesús a que cada día su comportamiento sea más y más agradable a Dios, que es como debe ser, de acuerdo con lo que han aprendido de nosotros.
2 Ustedes ya conocen las instrucciones que les dimos de parte del Señor Jesús.
3 La voluntad de Dios es que ustedes sean santificados, que se aparten de toda inmoralidad sexual,
4 que cada uno de ustedes sepa tener su propio cuerpo en santidad y honor,
5 y no en pasiones desordenadas, como la gente que no conoce a Dios.
6 Ninguno debe agraviar ni engañar en nada a su hermano; porque el Señor toma en cuenta todo esto, como ya les hemos dicho y declarado.
7 Pues Dios no nos ha llamado a vivir en la inmundicia, sino a vivir en santidad.
8 El que desecha esto, no desecha a un hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.
9 En cuanto al amor fraternal, no es necesario que les escriba, porque Dios mismo les ha enseñado que ustedes deben amarse los unos a los otros,
10 y eso es lo que ustedes hacen con todos los hermanos que viven por toda Macedonia. Sin embargo, hermanos, les rogamos que su amor abunde más y más,
11 y que procuren vivir en paz, y ocuparse de sus negocios y trabajar con sus propias manos, tal y como les hemos ordenado,
12 a fin de que se conduzcan honradamente con los de afuera, y no tengan necesidad de nada.

1 Tesalonicenses 5:6-24 RVC
6 así que no durmamos como los demás, sino mantengámonos atentos y sobrios.
7 Los que duermen, de noche duermen; los que se embriagan, de noche se embriagan;
8 pero nosotros, los que somos del día, debemos ser sobrios, ya que nos hemos revestido de la coraza de la fe y del amor, y tenemos como casco la esperanza de la salvación.
9 Dios no nos ha puesto para sufrir el castigo, sino para alcanzar la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,
10 quien murió por nosotros para que, despiertos o dormidos, vivamos unidos a él.
11 Por lo tanto, anímense y edifíquense unos a otros, como en efecto ya lo hacen.
12 Hermanos, les rogamos que sean considerados con los que trabajan entre ustedes, y que los instruyen y dirigen en el Señor.
13 Ténganlos en alta estima y ámenlos por causa de su obra. Y ustedes, vivan en paz.
14 También les rogamos, hermanos, que les llamen la atención a los ociosos, que animen a los de poco ánimo, que apoyen a los débiles, y que sean pacientes con todos.
15 Tengan cuidado de que nadie pague a otro mal por mal; más bien, procuren siempre hacer el bien, tanto entre ustedes como con los demás.
16 Estén siempre gozosos.
17 Oren sin cesar.
18 Den gracias a Dios en todo, porque ésta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.
19 No apaguen el Espíritu.
20 No menosprecien las profecías.
21 Examínenlo todo; retengan lo bueno.
22 Absténganse de toda especie de mal.
23 Que el mismo Dios de paz los santifique por completo; y que guarde irreprensible todo su ser, espíritu, alma y cuerpo, para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
24 Aquel que los llama es fiel, y cumplirá todo esto.

Y algo parecido en II Pedro:

2 Pedro 3:10-14 RVC
10 Pero el día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Ese día los cielos desaparecerán en medio de un gran estruendo, y los elementos arderán y serán reducidos a cenizas, y la tierra y todo lo que en ella se ha hecho será quemado.
11 Puesto que todo será deshecho, ustedes deben vivir una vida santa y dedicada a Dios,
12 y esperar con ansias la venida del día de Dios. Ese día los cielos serán deshechos por el fuego, y los elementos se fundirán por el calor de las llamas.
13 Pero, según sus promesas, nosotros esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, donde reinará la justicia.
14 Por eso, amados hermanos, mientras esperan que esto suceda, hagan todo lo posible para que Dios los encuentre en paz, intachables e irreprensibles.

Podríamos hablar bastante sobre este tema, pero simplemente quiero que nos quedemos con un concepto: las enseñanzas sobre la segunda venida de Cristo se relacionan DIRECTAMENTE con la vida en santidad del creyente. No es un asunto teológico indiferente, es más, enseñar escatología SIN vincularla con la vida aquí y ahora termina siendo algo parecido a una herejía.

Si todo lo relacionado con la venida de Cristo y los sucesos posteriores tiene que ver con la vida en santidad, por supuesto que un detalle “menor” como puede ser saber o no cuando esté inmediatamente por ocurrir también tendrá que ver con nuestro caminar en santidad.

Bueno, de acuerdo hasta aquí, pero, ¿lo sabremos?

ELLOS LO SUPIERON, Y NOSOTROS TAMBIÉN

Si estuvimos comparando varios sucesos del Antiguo Pacto con la tribulación y el arrebatamiento, ¿podemos extraer algunos principios de ellos?

Génesis 6:13-14 RVC
13 Entonces Dios le dijo a Noé: «He decidido acabar con todo ser, pues por causa de ellos la tierra está llena de violencia. ¡Yo los destruiré, junto con la tierra!
14 Hazte un arca de madera de gofer, con aposentos en ella, y recúbrela con brea por dentro y por fuera.

Primera advertencia: va a venir un juicio sobre toda la raza, debía prepararse para escapar. Todavía estaba en un tiempo futuro, quizás no tuviera muy en claro cuándo ocurriría, pero vendría.

Génesis 7:1-5 RVC
1 Después el Señor le dijo a Noé: «Entra en el arca, tú y toda tu casa, porque en esta generación he visto que tú eres justo delante de mí.
2 De todo animal limpio tomarás siete parejas, cada macho con su hembra; pero de los animales que no son limpios sólo una pareja, un macho con su hembra.
3 También de las aves de los cielos tomarás siete parejas, macho y hembra, para conservar viva su especie sobre la faz de la tierra.
4 Porque dentro de siete días yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches, y borraré de la faz de la tierra a todos los seres vivos que hice.»
5 Noé hizo todo en conformidad con lo que le mandó el Señor.

La preparación fue por fe. Una vez que la fe dio su fruto pleno: el arca terminada, vino la definición precisa. Siete días antes Dios le da las últimas instrucciones. Quizás Noé haya pasado muchos años construyendo el arca, algunos opinan que fueron los 120 que se mencionan en Génesis 6:3; pero de todas formas no pudo haber sido poco tiempo. El patrón que tenemos es: el anuncio de un juicio que vendrá y el llamado a prepararse; un tiempo largo de preparación y, probablemente, “silencio” (que prueba la fe), y el último aviso pocos días antes.

Luego tenemos el caso de Sodoma:

Génesis 18:16-22 RVC
16 Aquellos varones se fueron de allí, y miraron en dirección a Sodoma. Abrahán los acompañaba.
17 Entonces el Señor dijo: «¿Acaso voy a ocultarle a Abrahán lo que voy a hacer?
18 ¡Si Abrahán va a ser una nación grande y fuerte, y en él serán bendecidas todas las naciones de la tierra!
19 Yo sé que él ordenará a sus hijos y a sus descendientes que sigan el camino del Señor, y que sean justos y rectos, para que el Señor cumpla en Abrahán su promesa.»
20 Entonces el Señor le dijo: «Puesto que el clamor contra Sodoma y Gomorra va en aumento, y su pecado se ha agravado demasiado,
21 voy ahora a descender allá, para ver si lo que han hecho corresponde a las quejas que han llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré.»
22 Y aquellos varones se apartaron de allí, y fueron hacia Sodoma; pero Abrahán seguía estando delante del Señor.

Abraham, que fue llamado amigo de Dios, supo poco tiempo antes cuándo iba a ocurrir el juicio (o potencialmente podría ocurrir, ya que el intercedió para que fuera evitado); precisamente por su relación tan cercana con el Señor y por su rol dentro del plan divino, fue advertido.

Amós 3:7 RVC
7 Lo cierto es que nada hace el Señor sin antes revelarlo a sus siervos los profetas.

¡Y la iglesia de los últimos días es una comunidad de profetas!

No vemos aquí un largo tiempo de preparación previa, pero sí el aviso previo a la destrucción.

Génesis 19:12-16 RVC
12 Y los varones le dijeron a Lot: «¿Todavía hay alguien más contigo? ¿Yernos, hijos, hijas? Todo lo que tengas en la ciudad, ¡sácalo de aquí!
13 Porque nosotros vamos a destruir este lugar. ¡Son ya demasiadas las quejas contra ellos, que han llegado a oídos del Señor! Por eso el Señor nos ha enviado a destruirlo.»
14 Entonces Lot salió y habló con sus yernos, es decir, los que habían tomado a sus hijas, y les dijo: «¡Levántense, salgan de esta ciudad, que el Señor va a destruirla!» Pero a sus yernos les pareció que Lot estaba bromeando.
15 Al rayar el alba, los ángeles apuraban a Lot y le decían: «Levántate, y llévate a tu mujer y a tus dos hijas que tienes aquí, para que no mueras cuando la ciudad sea castigada.»
16 Pero como él se tardaba, los varones lo tomaron de la mano y, junto con su mujer y sus dos hijas, lo sacaron de la ciudad y lo pusieron fuera de ella, conforme a la misericordia que el Señor tuvo de él.

De nuevo, hubo un tiempo suficiente como para poner a salvo a Lot, algunas horas, un tiempo de paciencia. No hubo mucha fe que digamos, pero por misericordia el Señor le dio un tiempo para prepararse.

En estos dos casos, que Jesús menciona en relación directa con Su venida, hubo por lo menos un aviso poco tiempo antes del comienzo del juicio.

Podemos tomar otro ejemplo parecido que es el de las plagas de Egipto. Y lo considero válido como “prototipo” de la tribulación y especialmente de la gran tribulación porque dichos castigos tenían como propósito lograr un cambio de actitud en Egipto y dar a conocer el poder de Dios por encima de todos los otros “dioses”; parecido a los propósitos de los juicios tribulacionales; además de que hay similitudes entre ambos.

En este caso, desde que Moisés vuelve a Egipto hasta la liberación efectiva pasa un tiempo, probablemente varios meses, algunos plantean que el período fue de un año, me da la impresión de que no fue tanto, pero lo cierto es que duró el tiempo suficiente como para que Faraón pudiera arrepentirse de su entre plaga y plaga. Lo cierto es que podemos imaginarnos a los israelitas en expectativa, desde de llegada de Moisés hasta el desenlace, con las idas y venidas y las tensiones que debieron haber vivido, hasta el anuncio de la última plaga y el establecimiento de la Pascua y la subsiguiente liberación.

El patrón aquí es: un anuncio de liberación futura, que se prolonga en el tiempo (aunque en realidad, el anuncio de liberación propiamente dicho venía desde la época de Abraham) hasta el momento en que se da la noticia definitiva que se cumpliría en pocos días (Éxodo 12, la preparación para la Pascua y la salida).

No son los únicos juicios que vemos en el Antiguo Testamento, pero son los que implicaron una directa manifestación divina, sin intermediarios humanos (como fue, por ejemplo, la conquista de Jerusalén por Nabucodonosor), es decir, Dios Padre obrando a través de la creación.

Ya en los Evangelios encontramos algunas instrucciones interesantes de Jesús:

Mateo 25:6-12 RVC
6 A la medianoche se oyó gritar: “¡Aquí viene el novio! ¡Salgan a recibirlo!”
7 Todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas.
8 Entonces las insensatas dijeron a las prudentes: “Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando.”
9 Pero las prudentes les respondieron: “A fin de que no nos falte a nosotras ni a ustedes, vayan a los que venden, y compren para ustedes mismas.”
10 Pero mientras ellas fueron a comprar, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas, y se cerró la puerta.
11 Después llegaron también las otras vírgenes, y decían: “¡Señor, señor, ábrenos!”
12 Pero él les respondió: “De cierto les digo, que no las conozco.”

Antes de la llegada del novio hubo un anuncio, y entre el anuncio y el inicio de la fiesta de bodas hubo un lapso de tiempo, breve por cierto; lo suficiente como para que las que tenían aceite arreglaran sus lámparas; pero no tan largo como para que las que no habían guardado aceite pudieran ir a conseguirlo. El novio NO despertó a las vírgenes, sino un mensajero, para el momento de su llegada ya estaban advertidas y preparadas.

Ahora bien, por supuesto que Jesús se encargó de dejar bien en claro este otro asunto:

Mateo 25:13 RVC
13 Estén atentos, porque ustedes no saben el día ni la hora en que el Hijo del Hombre vendrá.

Lucas 12:40 RVC
40 También ustedes deben estar preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá cuando ustedes menos lo esperen.»

A medida que las señales de los tiempos apuntan cada vez más a Su venida, no debemos descuidar esta advertencia. Finalmente, NO SABEMOS cuándo será el momento exacto, aunque hoy tengamos mucha más precisión que el resto de los cristianos a lo largo de los siglos.

Quizás la principal confusión esté en que habría que entender el “no saber” en un sentido general. Por cierto que los cristianos nunca han sabido cuándo vendrá y todos los que pusieron fechas pasadas han fracasado; ¡realmente no sabían! Pero también debemos ser cuidadosos en contextualizar esta enseñanza con las muchas otras referentes al rapto y la tribulación.

Noé sabía que vendría un diluvio, pero “no sabía” exactamente cuándo hasta que faltaron solo 7 días. Probablemente Abraham supiera que vendría un juicio sobre Sodoma, pero no supo el momento hasta que faltó poco más de un día. Los israelitas sabían, desde los tiempos de Abraham, que vendría juicio sobre la nación que los cautivaría, pero no supieron cuando hasta que llegó Moisés y comenzaron las plagas.

Creo que el principal objetivo de que el día no fuera revelado es para que no nos preocupemos por eso ni “hagamos la plancha espiritual” hasta que falten un par de semanas. Él es nuestro Señor, Él es el Amado, con Él queremos estar si es que le conocimos de verdad y eso nos lleva a desear ardientemente que venga, no mañana, no pasado mañana, ¡sino ahora mismo!

La demora en Su venida no es ninguna bendición para los hijos fieles, es señal de paciencia, para que todos puedan arrepentirse antes de que sea demasiado tarde, pero:

Romanos 8:19-23 RVC
19 Porque la creación aguarda con gran impaciencia la manifestación de los hijos de Dios.
20 Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino porque así lo dispuso Dios, pero todavía tiene esperanza,
21 pues también la creación misma será liberada de la esclavitud de corrupción, para así alcanzar la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
22 Porque sabemos que toda la creación hasta ahora gime a una, y sufre como si tuviera dolores de parto.
23 Y no sólo ella, sino también nosotros, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos dentro de nosotros mismos mientras esperamos la adopción, la redención de nuestro cuerpo.

Si nos preocupa que el Señor vaya a venir “demasiado” pronto, realmente mis queridos hermanos, NO HEMOS ENTENDIDO NADA, PERO DE VERDAD NADA.

Hasta donde yo comprendo, de acuerdo a diversos testimonios y profecías que he escuchado, no creo que falte mucho más de dos décadas para que venga el Señor (desde el momento de escribir este artículo) pero jamás enseñaría eso como doctrina; tengo fundamentos para decirlo pero de ningún modo es una “revelación bíblica”. Simplemente es una señal de advertencia que me recuerda, cada día, que no debo perder tiempo ni distraerme. Venga cuando venga el Señor o que termine mi vida en esta tierra, simplemente espero que me encuentre cumpliendo fielmente su voluntad y es eso lo que me preocupa.

El otro tema que debemos diferenciar es quiénes son los que realmente no sabrán cuándo vendrá el Hijo del Hombre.

Lucas 17:26-29 RVC
26 Tal y como sucedió en los días de Noé, así también sucederá en los días del Hijo del Hombre.
27 La gente comía y bebía, y se casaba y se daba en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces vino el diluvio y los destruyó a todos.
28 Lo mismo sucedió en los días de Lot: la gente comía y bebía, compraba y vendía, plantaba y edificaba casas;
29 pero cuando Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.

Aquí queda por demás de claro que aquellos QUE NO SUPIERON no fueron precisamente Noé y su familia y (hasta cierto punto…) Lot; quienes no supieron fueron los incrédulos. Entendamos bien: no tenían ni la más mínima idea de lo que iba a pasar, eso es lo que está diciendo.

1 Tesalonicenses 5:3 RVC
3 De repente, cuando la gente diga: «Paz y seguridad», les sobrevendrá la destrucción, como le llegan a la mujer encinta los dolores, y no escaparán.

Aquí se refiere a los juicios tribulacionales. Y de nuevo, se trata de “la gente”, los incrédulos. Obviamente, ellos no tienen discernimiento espiritual y aún más, se encontrarán profundamente enceguecidos por la manifestación satánica del fin de los tiempos por lo que tampoco tendrán mucho discernimiento natural.

Mis amados hermanos, si alguno de ustedes piensa que va a estar la situación de los que “no saben” yo le sugeriría que deje inmediatamente de leer y se ponga a orar unas cuantas horas…

Por otro lado, uno es el mensaje que Jesús daba a sus discípulos mientras caminaban por esta tierra, otro el que les dio en la última cena y otro el que habló el Espíritu luego de Su ascensión. Con esto quiero decir que no deberíamos pensar que las palabras de Jesús en los Evangelios reflejen siempre el grado más profundo de intimidad y revelación; más de una vez está hablando a la “masa” de discípulos, “escondiendo” más que revelando la verdad (como era el caso de las parábolas).

Bueno, no quiero ser dogmático con esto ni agregar demasiadas especulaciones; veamos otros pasajes y que el Espíritu nos de entendimiento.

Jesús hace una advertencia del juicio que vendría a Jerusalén, no directamente desde el cielo pero sí por intermedio humano. Hubo un anuncio general:

Lucas 13:34-35 RVC
34 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que son enviados a ti! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como junta la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!
35 Pues bien, la casa de ustedes va a quedar desolada; y les digo que ustedes no volverán a verme hasta el día en que digan: “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”»

Y luego una señal específica:

Mateo 24:15-18 RVC
15 »Por tanto, cuando en el lugar santo vean la abominación desoladora, de la que habló el profeta Daniel (el que lee, que entienda),
16 los que estén en Judea, huyan a los montes;
17 El que esté en la azotea, no baje para llevarse algo de su casa;
18 y el que esté en el campo, no vuelva atrás a tomar su capa.

De nuevo: ellos no sabían cuándo ocurriría esto, pero un breve tiempo antes de que comenzara la destrucción tendrían una señal lo suficientemente clara. Gracias a esa señal, los cristianos judíos que se encontraban en la ciudad hacia el momento de su conquista, pudieron escapar y salvar su vida.

Sorprendentemente nos encontramos con otra escena de juicio parecida en el futuro:

Apocalipsis 18:4-5 RVC
4 Oí entonces otra voz del cielo, que decía: «Ustedes, los de mi pueblo, salgan de esa ciudad para que no participen de sus pecados ni reciban parte de sus plagas;
5 pues son tantos sus pecados que llegan hasta el cielo, y Dios ha tomado en cuenta sus injusticias.

Aquí no se da una señal, aunque probablemente los creyentes de ese momento sí la reconozcan (la destrucción de “Babilonia” está extensamente anunciada en los profetas), pero se da una advertencia similar, de escapar. En algún momento este mensaje deberá hacerse claro para los cristianos que vivan allí y deberán cumplir este mandato. El juicio sobre tal lugar ha sido anunciado desde que Juan escribió el Apocalipsis (más si lo rastreamos en las profecías del Antiguo Testamento) pero en un momento dado se oirá la señal.

En realidad, si nos metiéramos con las profecías del tiempo de la tribulación encontraríamos definiciones precisas de tiempos y días que no se nos dieron a nosotros.

Una observación más:

Mateo 24:42-44 RVC
42 Por tanto, estén atentos, porque no saben a qué hora va a venir su Señor.
43 Pero sepan esto, que si el dueño de la casa supiera a qué hora va a venir el ladrón, se quedaría despierto y no dejaría que robaran su casa.
44 Por tanto, también ustedes estén preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que menos lo esperen.

Aquí solemos poner el énfasis sobre el desconocimiento de la hora, pero precisamente el Señor dice lo contrario: debido a que no saben la hora, estén atentos para que se den cuenta cuándo está por llegar. Cuando “no se lo espere” es decir, cuando las circunstancias no hagan suponer que vendrá, ése será el momento. ¿Acaso no es esta una señal muy precisa? Cualquiera que permanezca despierto y atento sabrá cuándo la gente (¿y los cristianos tibios?) “no espera” que venga Cristo y ahí tendrá que correr a prepararse. Hermanos, ¡nos está diciendo cuándo vendrá! Lo sabremos en ese momento, no ahora, pero cuando el contexto social se configure, lo sabremos.

Además, el dueño de casa que está atento, se queda despierto mirando la ventana, y de lejos ve venir al ladrón. Es decir, no puede predecir exactamente a qué hora, pero cuando está viniendo, lo ve.

¡Cuidado! ¿Quiénes son los que “no lo esperan”? No pueden ser los creyentes fieles porque estos sí lo esperan y están al tanto de los acontecimientos. La “hora que menos lo esperen” sólo toma por sorpresa a los que “no esperan”, es decir, los que no tienen esperanza, ¡pero nosotros sí tenemos esperanza! Aquí no puede estar hablando de los hijos fieles, por lo que debemos “mirar el contexto”, alrededor, para determinar este momento.

Tito 2:11-13 RVC
11  Porque la gracia de Dios se ha manifestado para la salvación de todos los hombres,
12  y nos enseña que debemos renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y vivir en esta época de manera sobria, justa y piadosa,
13  mientras aguardamos la bendita esperanza y la gloriosa manifestación de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo,

1 Pedro 1:13 RVC
13  Por lo tanto, preparen su mente para la acción, estén atentos y pongan toda su esperanza en la gracia que recibirán cuando Jesucristo sea manifestado.

Creo que podríamos resumir esta sección diciendo que si bien es cierto que no podemos predecir el día ni la hora, a medida que se acerque el tiempo y la venida sea inminente, un poco de tiempo antes lo sabremos con precisión, lo suficiente como para terminar de prepararnos.


LAS SEÑALES DE TRÁNSITO NO ESTÁN HECHAS PARA QUE SE VEAN A 10 KM DE DISTANCIA…

Hasta ahora casi no hablamos de las señales de los últimos tiempos. Creo que en las últimas décadas se ha abusado y mal usado de ellas, en muchos casos para lograr vender libros o conseguir aplausos en auditorios aterrados; en otros tantos quizás por ignorancia.

El efecto final es que nos hemos “acostumbrado” a escuchar discursos alarmistas y falsos en parte, y como Cristo no vino cuando se nos dijo que iba a venir porque empezaba a verse tal o cual señal, concluimos que vaya uno a saber cuándo vendrá realmente. Como consecuencia, las señales que el Señor puso en Su Palabra ya no “señalizan” nada.

Siempre es necesario recordar que el mal uso de una verdad bíblica no anula la verdad en sí; que el tema de las señales haya sido muy marketinero años atrás no significa que estas sean falsas. Que se hayan confundido los significados de dichas señales tampoco.

Dejando de lado intereses espurios, un problema en la interpretación de las “señales” bíblicas es saber ubicar a qué tiempo pertenecen. Está claro que Apocalipsis nos brinda muchos acontecimientos que tienen un fuerte correlato con el presente, pero que NO SON el presente. Y otras tantas del resto de la Biblia tampoco se refieren exactamente a este tiempo.

No quiero profundizar en el tema, simplemente recordar que la noción de “señal” es, precisamente, algo puesto en un lugar para indicar una situación futura para el que la percibe. Las señales indican algo que va a venir en un futuro, normalmente cercano porque sino no cumplirían su función de señales, o mejor dicho, no podríamos llamarlas así. Puede ser que una señal no muestre un tiempo exacto, pero sí muestra la cercanía e inminencia de algo.

Y aquí vale la comparación con las señales de tránsito. Creo que todos conocemos de lo que estoy hablando, y también todos sabemos que hay una distancia a partir de la cual pueden verse. Desde lejos uno ve un rectángulo verde, o un rombo amarillo o un círculo naranja y puede más o menos suponer de qué se trata, pero nada más. Recién cuando se está más cerca puede leerse lo que dice; la misma señal transmite “un mensaje” desde lejos y “otro mensaje”, más preciso y detallado, de cerca. Dicho de otra forma, la señal no puede percibirse claramente hasta que no se está lo suficientemente cerca.

Cuando hay algún problema en la carretera o el automovilista debe estar especialmente alerta por algo, normalmente vemos una seguidilla de señales: “calzada reducida a 1 km”, “calzada reducida a 500 m”, “calzada reducida a 100”, “calzada reducida”, y, por las dudas, un operario todo vestido de naranja agitando una bandera. Ahora bien, a nadie se le ocurriría desestimar la primera señal porque todavía falten 1.000 metros y porque haya otras similares más adelante, ¿no?

Quizás esta comparación explique por qué hemos tenido tal “revoltijo de señales” en décadas pasadas, y aún hoy. Creo que, sinceramente, deberíamos de una vez por toda dejar de pretender tener la verdad absoluta y reconocer que LA Verdad es Cristo, que está en Él y que nosotros sólo podemos ver una parte(cita) de ella, y lo que enseñamos es nada más que eso y como tal debemos transmitirlo. Con un poco de humildad podemos admitir que tenemos una idea más o menos definida sobre algo pero que no lo sabemos todavía con el suficiente detalle, y eso está bien. Si los que nos escuchan esperan encontrar al “más sabio de los sabios” que sea capaz de revelarles hasta el último detalle de la Biblia, deberemos cortésmente decirles que se equivocaron feo, pero muy feo.

Con esto quiero decir que las señales están apuntando a tiempos y momentos específicos, que nos alertarán cuando las cosas estén por ocurrir, pero que no necesariamente las podremos entender claramente antes de ese tiempo.

No voy a hablar sobre las señales de los últimos tiempos porque no es el propósito de este artículo y hay mucho escrito, pero sí quiero mencionar un pasaje que para mí es fundamental en este tema:

Lucas 21:29-31 RVC
29 También les contó una parábola: «Fíjense en la higuera y en todos los árboles.
30 Cuando ustedes ven que brotan sus hojas, pueden saber que ya se acerca el verano.
31 De la misma manera, cuando ustedes vean que todo esto sucede, podrán saber que ya se acerca el reino de Dios.

El versículo anterior dice algo parecido, aunque referido más bien al final de la gran tribulación:

Lucas 21:28 RVC
28 Cuando esto comience a suceder, anímense y levanten la cabeza, porque su redención estará cerca.»

En ambos contextos hay señales que están mostrando la inminencia de un suceso; no indican una fecha precisa (como por sí por ejemplo Daniel 12:11,12; Apocalipsis 11:3; 12:6) pero tampoco un período indefinidamente largo. En la parábola de la higuera, desde que brotaba hasta el verano no podían pasar más que unos pocos meses.

Las señales de estos tiempos están apuntando hacia la cercanía de un evento, probablemente no indican la fecha exacta, o al menos eso todavía está en parte velado, pero dan un rango de tiempo estrecho. Si a veces hemos interpretado mal las señales, no es culpa de ellas, y sino, ¡trate de convencer a un inspector de tránsito de que la señal de 40 Km/h estaba mal puesta y que en realidad quería decir 60! Después de pagar una interesante multa aprenderemos que no podemos contradecir o ignorar las señales… Y si a alguno de los lectores que maneja no le pasó algo parecido, que tire la primera piedra…

El Señor nos alertó sobre las señales para que no seamos ignorantes; si Su propósito hubiera sido “esconder” el momento de Su venida, ¿para qué escribir tanto en la Biblia sobre el tema?

Hay otro pasaje interesante:

Lucas 21:9 RVC
9  Y cuando oigan hablar de guerras y de levantamientos, no se alarmen, porque es necesario que esto suceda primero, pero el fin no llegará de manera repentina.»

Lo interesante aquí es el sentido de “no llegará de manera repentina”, esto es: al instante, en seguida, inmediatamente, pronto. Esto quiere decir que habrá tiempo suficiente como para ver las señales que anuncian el fin y prepararse para ese fin. No se nos da la precisión de una fecha determinada, no se nos dice cuánto tiempo pasará, pero se nos da un “margen” temporal, más o menos definido, o al menos se nos dice que no será un suceso “sorpresivo” en relación con las señales de las que se está hablando en el pasaje (esto es, para los que están atentos a esas señales).


UN EVENTO ESPIRITUAL PARA ESPIRITUALES

Hasta aquí estuvimos hablando de cuestiones entendibles intelectualmente. Sin embargo el Reino de Dios es mucho más que enseñanza intelectual, es realidad espiritual, y los que estamos aprendiendo a vivir en el Espíritu también percibimos las realidades espirituales.

Aquí cabe una reflexión muy sencilla: si muchas veces podemos percibir en nuestro espíritu cuando algo está ocurriendo en los aires, cuando hay conflicto espiritual, presencia demoníaca, cuando la unción de Dios se aproxima a nosotros, etc., etc., ¿acaso nuestra sensibilidad espiritual se va a desconectar antes del rapto? Es absurdo.

Y más absurdo si consideramos que la Novia del Cordero va a estar ya adecuadamente dispuesta y ataviada para ese momento, es decir, perfeccionada en todo, y eso incluye su sensibilidad espiritual.

¿Un evento tal como el rapto va a pasar desapercibido en el plano espiritual? Imposible.

No sé cómo será, pero de alguna manera nuestros espíritus van a estar especialmente alertas y emocionados antes de que eso ocurra; sin duda lo sabremos, lo percibiremos muy claramente.

Pero claro, estoy hablando del plano espiritual. Los cristianos que se mueven solo en el plano intelectual y emocional no sé si alcanzarán a notarlo. Más vale empezamos desde ahora a meternos en el río del Espíritu, ¿no?


¿POR QUÉ LO SABREMOS?

El rapto no es el principal foco de los acontecimientos del último tiempo, pero es perfectamente lógico y justo cuando los ubicamos en contexto. Todo el camino hacia él está señalizado y, al igual que en una autopista, las señales se van haciendo cada vez más frecuentes a medida que nos acercamos a un punto crítico. De los diversos relatos bíblicos podemos ver que poco tiempo antes lo sabremos y la lógica espiritual nos dice que un acontecimiento tal es imposible que pase desapercibido.

Ahora bien, ¿por qué?

Hay cierto sustrato doctrinal que presenta a Dios de una manera más o menos arbitraria. Muchas enseñanzas, en el fondo, al enfatizar la soberanía de Dios lo llevan al punto de la “arbitrariedad”, es decir, hace lo que hace porque sí, y los eventos escatológicos muchas veces se presentan así. ¿Cómo es eso? Fácil, al narrar una sucesión de hechos ciertos pero sin conexión con las verdades eternas y los principios divinos, termina siendo un relato “arbitrario”, una “puesta en escena” muy dramática pero sin razones claras.

Eso es un error terrible. Todos los acontecimientos finales tienen que ver con la misericordia y la justicia de Dios, todos son perfectamente “necesarios”; aunque no podamos darnos cuenta fácilmente de por qué. Tanto como se enfatiza en la soberanía divina es necesario enfatizar en su justicia y coherencia; todo tiene una razón y un propósito, esa es la naturaleza divina.

Vimos en una sección anterior que la enseñanza sobre la segunda venida es una parte fundamental de nuestra esperanza, pero lo cierto es que hoy muy poco nos han enseñado a esperar algo del futuro, todo el mensaje es “instantáneo”. Bien, quizás eso sea el principio de la señal de “la hora que menos lo esperen”.

NUNCA seremos lo que hemos sido llamados a ser en este mundo actual, en este sistema de cosas. NUNCA traeremos nosotros por nuestro propio esfuerzo el Reino de Dios a esta tierra, ¿acaso las noticias de la mañana no son suficiente como para darnos cuenta? NUNCA recibiremos perfecta justicia en este mundo. NUNCA el Reino de Dios podrá establecerse en este sistema actual. ¿Acaso tanto nos hemos acostumbrado a este mundo torcido y retorcido que ya no esperamos nada mejor que pasar una vida relativamente tranquila y encontrarnos con Cristo luego de morir? Temo que sí.

Esta esperanza, este anhelo de justicia (en el sentido bíblico de justicia) y también el hecho de saber que tendremos que rendir cuentas, de que hay una recompensa que implica participar en la construcción de ese mundo mejor que siempre hemos soñado pero nunca visto hasta ahora (a eso se refieren los “tronos” y las “coronas” del cielo) y si estamos medio flojos, el temor de saber que podemos ser “dejados atrás” son todos alicientes para una vida en santidad.

¿Y de qué nos sirve saber que sabremos cuando esté por venir?

Primero, para entender que el Señor no es arbitrario ni está “jugando” con nuestra esperanza. Él no juega a las escondidas, se revela claramente a los que lo buscan, aunque se oculta de los que no se interesan por Él; ¡no nos confundamos de grupo!

En todo lo que hacemos, y especialmente en los acontecimientos finales, Él quiere que sepamos claramente en qué tiempos estamos, y que nos preparemos adecuadamente. El último y claro aviso será la última llamada para prepararnos, aunque solo a los que ya estemos casi listos.

Y por otro lado, la verdad es que nuestra principal preocupación hoy y ahora es traer el Reino de Dios a la tierra. Aunque unos párrafos más arriba dije que no lograremos establecer todo lo que implica el Reino de Dios en el tiempo presente, seguimos siendo “sal y luz”, y lo seguiremos siendo mientras estemos aquí: hay muchos que necesitan ser salvos todavía, hay muchos que necesitan ver y escuchar nuestro testimonio pero que serán salvos luego, hay muchos males que necesitan ser frenados, la iglesia se encuentra en un estado todavía bastante deplorable y hace falta urgentemente restaurarla, y, dicho sea de paso, nosotros todavía necesitamos unos cuantos “ajustes”… Con eso tenemos más que de sobra como para pasar todo el tiempo calculando fechas y acontecimientos. 
Simplemente sabremos el compás de los tiempos y cuando esté por sonar el timbre, como cuando íbamos a la escuela, guardaremos nuestros cuadernos, cerraremos la mochila, acomodaremos los bancos, y ¡riiiinnn! ¡NOS VAMOS PARA CASA! ¡ALELUYA! ¡GLORIA POR SIEMPRE AL SEÑOR!


Hermanos, tengamos fe y confianza en el Señor, vivamos cada día más como a Él le agrada; sabiendo que no seremos sorprendidos sino que entenderemos Sus tiempos y Sus planes. Él nos ama y quiere que estemos preparados, habiendo cumplido la misión encomendada.

¡Gloria por siempre al Altísimo!

Danilo Sorti

En la casa de Rubén (Argentina), en la ciudad de lo alto de la montaña (Rosario), al décimo mes del año romano de 2016; “16” el número del amor divino.



viernes, 25 de julio de 2014

La deuda desde un punto de vista espiritual: Argentina, Fondos Buitres e Iniquidades nacionales

La historia
1  En esos días hubo una hambruna que duró tres años seguidos. David consultó al Señor por esto, y el Señor le dijo: «De esto tienen la culpa Saúl y su familia de asesinos, pues mataron a los gabaonitas.» 2 Samuel 21:1 RVC
 El ejemplo de lo que ocurrió durante la historia del reinado de David nos lleva a reconocer algunos hechos importantes, aplicables en todo momento de la historia de las naciones.
Primero, ocurren injusticias perpetradas por los poderosos. ¡Vaya novedad! Nos resulta tan, pero tan común, que prácticamente no le damos importancia. Pasa a ser un hecho colorido más del contexto, que se enfrenta con resignación, bronca o indiferencia, pero como algo más, simplemente. Inconscientemente creemos que es algo que no se puede cambiar; no predicamos normalmente sobre eso, y hasta lo barnizamos con una capa de “piadosa resignación” (que de bíblica no tiene nada) diciendo: “tiene que ser así… estamos al final de los tiempos… las cosas van a ir de mal en peor…”
Y eso nos lleva al segundo punto, ¡evidentemente, Dios no se olvida! Podría escribir extensamente cómo es que Dios no se ha olvidado de ninguna de las maldades e iniquidades sembradas sobre la tierra desde la entrada del pecado al mundo hasta hoy, pero creo que sería mucho más de lo que ninguno de nosotros estaríamos dispuestos a soportar. En realidad, solo UNO podría soportar esa carga.
Pero el hecho es que, en este caso en particular, Dios se estaba acordando de esa injusticia. Sería muy interesante y aleccionador a la vez recordar la historia de los gabaonitas, quienes, estando destinados a la destrucción y sin pertenecer al pueblo elegido, por su fe en un Dios del cual conocían muy poco, y con mucho valor, lograron salvar sus vidas y obtener un milagro que no ocurrió en ningún otro lugar ni momento de la historia; no lo haremos en estos párrafos.
Y de aquí vamos al tercer tema: no solo el Señor no se olvidó de ello, sino se lo estaba recordando a su pueblo. ¿Por qué? Bueno, pues porque se habían olvidado. ¡Qué terrible!, diríamos hoy; pero era perfectamente comprensible en ese contexto: los reyes solían exterminar pueblos enemigos, o que simplemente les molestaban, además, habían pasado muchas cosas en Israel: el reinado de Saúl, sus buenas épocas, su decadencia, la persecución de David, sus luchas contra los enemigos, las sucesivas invasiones de ellos, la traumática sucesión de la familia de Saúl a la de David, las luchas que pasaron durante el reinado de David, quizás el problema con Betsabé y todo lo que acarreó, sin hablar de la dura lucha por la vida cotidiana, dura hoy y dura entonces, pero más entonces… ¡como para acordarse de lo que había pasado hacía veinte, treinta o cuarenta años atrás! Pero para Dios no había pasado desapercibido y quería que su pueblo se acordara.
Y el cuarto punto es que ¡Dios va a lograr que su pueblo lo recuerde! Los juicios divinos no vienen porque sí, siempre pasa un tiempo, hay sucesivos llamados, que si son desoídos terminan trayendo, finalmente, el juicio. Si su pueblo no está entendiendo “por las buenas”, entenderá “por las malas”, ¡pero entenderá! De paso, eso también se aplica para nuestras vidas personales, así que más vale que afinemos el oído…
No reconocieron el hecho durante varios años, no sabemos cuántos, pero tampoco enseguida, tuvieron que pasar tres años de hambre para que por fin David, que era un hombre espiritual, que estaba acostumbrado a escuchar la voz de Dios y que tenía profetas y adoradores de alto nivel alrededor suyo, se diera cuenta de que algo andaba mal. ¡Pero tampoco él se acordaba! Fue necesario consultar al Señor, quizás a través de algún profeta.
Y esto me lleva al quinto punto, quizás el más delicado de todos, el pueblo de Israel, David incluido, no recordaban ni se preocuparon por subsanar la injusticia porque, según me parece ver, a ellos tampoco les importaban mucho los gabaonitas. Finalmente, si los mataban, ¡mala suerte!, ¡que se embromen por habernos engañado una vez! Sigamos con nuestra vida…
Saúl los persiguió y pretendió exterminarlos, pero el pueblo de Israel no parece que se hubiera preocupado mucho por eso. Fueron cómplices silenciosos. Aún en esa época un rey no podía hacer lo que quería tan fácilmente si el pueblo estaba en contra, mucho menos un rey local que no estuviera apoyado por un imperio más grande… Nada diferente a la actualidad.
Dios les llama la atención a través de un juicio, bastante duro, aunque no parece que fuera algo tan terrible como la sequía que vino en época de Elías. Fue un juicio, no para destrucción, sino para llamarles la atención. Dicho sea de paso, probablemente también hubiera consistido en años de sequía.
Podemos seguir leyendo la historia y vemos cómo se resolvió sin dilación, y en el versículo 14 termina la sección diciendo: “…Todo fue hecho tal y como el rey lo dispuso, y después de esto Dios se compadeció del país.” No hubo que hacer nada extraordinario, no hubo que construir represas ni traer agua del Mar de Galilea. No hubo que cortarle  la cabeza a ningún sacerdote pagano que estuviera maldiciendo el país (aunque quizás sí los hubiera). Simplemente todo volvió a la normalidad.
¿Algún parecido con la realidad? ¡TODO!
La actualidad
Creo que los cristianos aún no hemos afinado el oído (por no decir que los tenemos tapados con un par de quilos de cera…); las cosas que ocurren a nivel nacional e internacional tienen un significado espiritual, que en el fondo están “enganchados” con iniquidades nacionales que les dan sustento y “enganche”. Además, normalmente el Señor está hablando a su pueblo a través de ellos, a veces los mensajes parecen bastante básicos para los que somos cristianos desde hace tiempo, pero debemos entender que cuando el Señor habla a través de hechos públicos no lo hace solamente para los “viejos” sino para todos, y aún (especialmente) para los que no le conocen todavía.
Es más, me atrevería a decir que un porcentaje importante de lo que Dios “dice” a través de los hechos públicos es muy fácil de comprender para los pueblos implicados; son cosas bastante básicas, y que por ello, suelen pasar desapercibidas para aquellos que tenemos la verdadera responsabilidad de la conducción de las naciones: los reyes y sacerdotes designados por el Padre. Nosotros, por si estás mirando para uno u otro costado…
Pero no estamos en una situación diferente a la de los israelitas de aquella época; ¡pasan tantas cosas! ¡hay que luchar tan duro con el trabajo, la familia, la salud, el desarrollo personal, las actividades de la iglesia! ¿A quién le queda tiempo para realmente ocuparse de las cuestiones nacionales e internacionales? Bien, pues Dios dice que DEBE quedarnos un tiempo para ello. Por qué nuestra vida está tan ocupada que no lo tenemos, es asunto a desarrollar a lo largo de varias decenas de libros.
¿Qué significa entonces lo que está pasando ahora con los famosos “fondos buitre”? Podríamos hablar de un juicio sobre Argentina, hay muchas razones para ello, pero no es todo. ¿Una pulseada comercial, para tratar de sacar la mayor tajada posible? Sí, por supuesto, pero no es todo.
Creo que hay varios elementos espirituales sobre los cuales el Señor nos quiere llamar la atención. Uno de ellos es la actitud que vemos en los “Fondos Buitres”; una posición inflexible, rígida, de “vamos por todo”, de amenazas verbales e intentos de intimidación. ¿No les resulta conocido eso? ¿No lo hemos vivido acaso desde hace algún tiempo? Pues bien, Dios, que es el Juez Justo, y que está especialmente preocupado porque se haga verdadera justicia, no ha pasado por alto ese espíritu que se ha soltado sobre nuestra nación, afectando ora a unos, ora a otros, pero siempre con el mismo patrón.
Podríamos hablar mucho de cuestiones políticas, y estoy seguro que hay fuertes posturas a favor y en contra de el actual gobierno, y también es cierto que todavía no tenemos la suficiente “distancia histórica” como para ser más objetivos con los hechos, pero creo que lo que digo es innegable. Estoy asumiendo que los cristianos que leen esto entienden los principios bíblicos: “Mi reino no es de este mundo” Juan 18:36, “somos embajadores en nombre de Cristo” 2 Corintios 5:20, “reconocieron que eran extranjeros y peregrinos en esta tierra” Hebreos 11:13. Por si no quedó claro, cualquiera que está más ufanado por las cuestiones políticas (a favor o en contra) de la nación que por el Reino de Dios, no ha entendido realmente su verdadera naturaleza de hijo de Dios. Por favor, deje el tal de leer esto y vuelva a estudiar la Biblia…
Entonces, la actitud que “vemos” desde afuera es la misma que ha ocurrido “adentro”, solo que como nos hemos acostumbrado tanto, ya ni la notamos. Es más, dicha actitud no vino “de la mano de Fulano o Mengano”, ¡es propia de nuestro pueblo! Sólo que se ha expresado más claramente en algunos personajes públicos actuales (y pasados, por supuesto).
Bien, ahí está uno de los meollos. Ahí está un llamado de atención que el Señor nos está haciendo, a los hijos de Dios, para que cortemos con esa iniquidad. En la época de David fue necesario hacer un sacrificio. No me atrevería a afirmar que lo que hicieron era exactamente lo que Dios quería, era, al menos, lo que ellos entendían que debía hacerse en la época, y Dios escuchó. Pero nosotros ya tenemos El sacrificio perfecto y no necesitamos otro. Así que, en base a él, podemos orar, conforme el Espíritu nos guíe, arrepintiéndonos y cortando esta iniquidad nacional que, en realidad, arrastramos desde hace generaciones.
De paso, esto también ha ocurrido en nuestras iglesias, y es necesario que lo presentemos explícitamente delante del Padre.
Hay algo más, también tan antiguo y tan arraigado en la historia de nuestra nación que ni le damos importancia: la deuda. ¿Tiene su correlato espiritual? Por supuesto. No voy a hablar de su contraparte social porque es harto conocida por todos nuestra costumbre tan argentina de pedir prestado y no devolver.
Pero lo más grave es que el mismo desmaneje con el dinero y los recursos se ha hecho entre el pueblo de Dios. Cuánto dinero hemos ofrendado que ha sido mal usado por muchos liderazgos, cuánta “deuda” espiritual delante de Dios está quedando pendiente. Todo dinero ofrendado con un corazón sincero al Padre que fue mal usado por los responsables de hacerlo es una deuda delante de Dios. Toda la honra y el reconocimiento que no le hemos dado a otros es también una deuda, y especialmente me estoy refiriendo a la falta de reconocimiento de mucho del liderazgo actual hacia los hermanos que durante mucho tiempo han trabajado para construir una iglesia que usufructúa el pastor y su pequeño círculo. ¡Cuántos cristianos han sacrificado trabajo, dinero, salud y hasta familia para ello! Y la única recompensa que recibieron fue una patada ya saben donde.
Creo que no necesito abundar sobre el tema porque cualquier cristiano que lleve un tiempo en la iglesia sabe de qué se trata. Pues bien, el hecho es que es una deuda y que necesitamos solucionar espiritualmente. También en oración, también con actos proféticos, haciendo declaraciones proféticas basadas en el texto bíblico. De nuevo, no voy a decir cómo porque el Espíritu se va a encargar de mostrarle a cada uno que esté llamado a hacerlo.
Antes de concluir, vale aclarar que este episodio internacional tiene más lecturas; es claro que hay otras cuestiones geoestratégicas profundas. Pero no es éste el espacio para hablarlas, sólo baste mencionar que la Biblia, y especialmente los profetas, hablan mucho sobre política internacional. Los que tienen oídos para oír, ¡pues que oigan!
No me preocupa demasiado el resultado en el corto o mediano plazo de la pulseada comercial – judicial entre el gobierno y los Fondos, soy argentino, si esto implica alguna pequeña crisis… ¡ya hemos pasado tantas, una más! Sí me preocupa, en cambio,  que los hijos de Dios entendamos lo que el Espíritu está diciéndonos. Según me parece, hay un llamado a que reconozcamos varias de las iniquidades que han estado entre nosotros, como nación y como iglesia (¡y cómo individuos!), y que no hemos querido enfrentar todavía. Hoy el Señor nos está advirtiendo a través de hechos relativamente menores. Quizás mañana no. La buena noticia es que Dios no necesita demasiados de sus hijos para arrancar raíces espirituales de maldad de una nación; creo que solo con algunos cientos de ellos, nomás, que realmente puedan entrar a la presencia del Rey y obtener sus peticiones, basta. ¿Los habrá?