sábado, 26 de septiembre de 2015

Mateo 24:12 - El amor de muchos cristianos se enfriará

Mateo 24:4-14 RVC (Traducción Reina Valera Contemporánea)

4 Jesús les respondió: «Cuídense de que nadie los engañe.
5 Porque muchos vendrán en mi nombre, y dirán: “Yo soy el Cristo”, y engañarán a muchos.
6 Ustedes oirán hablar de guerras y de rumores de guerras; pero no se angustien, porque es necesario que todo esto suceda; pero aún no será el fin.
7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y habrá hambre y terremotos en distintos lugares.
8 Todo esto será sólo el comienzo de los dolores.
9 »Entonces los entregarán a ustedes para ser torturados, y los matarán, y todos los odiarán por causa de mi nombre.
10 En aquel tiempo muchos tropezarán, y unos a otros se traicionarán y odiarán.
11 Muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;
12 y tanto aumentará la maldad que el amor de muchos se enfriará.
13 Pero el que resista hasta el fin, será salvo.
14 Y este evangelio del reino será predicado en todo el mundo para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.
 
Mateo 24:4-14 DHH (Traducción Dios Habla Hoy)
4 Jesús les contestó:
—Tengan cuidado de que nadie los engañe.
5 Porque vendrán muchos haciéndose pasar por mí. Dirán: soy el Mesías y engañarán a mucha gente.
6 Ustedes tendrán noticias de que hay guerras aquí y allá; pero no se asusten, pues así tiene que ocurrir; sin embargo, aún no será el fin.
7 Porque una nación peleará contra otra y un país hará guerra contra otro; y habrá hambres y terremotos en muchos lugares.
8 Pero todo eso apenas será el comienzo de los dolores.

9 los entregarán a ustedes para que los maltraten; y los matarán, y todo el mundo los odiará por causa mía.
10 En aquel tiempo muchos renegarán de su fe, y se odiarán y se traicionarán unos a otros.
11 Aparecerán muchos falsos profetas, y engañarán a mucha gente.
12 Habrá tanta maldad, que la mayoría dejará de tener amor hacia los demás.
13 Pero el que siga firme hasta el fin, se salvará.
14 Y esta buena noticia del reino será anunciada en todo el mundo, para que todas las naciones la conozcan; entonces vendrá el fin.

Mateo 24:4-14 TLA (Traducción en Lenguaje Actual)
4 Jesús les respondió:
—¡Cuidado! No se dejen engañar.
5 Muchos vendrán, y se harán pasar por mí, y le dirán a la gente: soy el Mesías. Usarán mi nombre y lograrán engañar a muchos.

6 »Ustedes oirán que en algunos países habrá guerras, y que otros países están a punto de pelearse. Pero no se asusten; esas cosas pasarán, pero todavía no será el fin del mundo.
7 Porque los países pelearán unos contra otros, la gente no tendrá qué comer, y en muchos lugares habrá terremotos.
8 Eso es sólo el principio de todo lo que el mundo sufrirá.
 
9 »Ustedes serán llevados presos, y entregados a las autoridades para que los maltraten y los maten. Todo el mundo los odiará por ser mis discípulos.
10 Muchos de mis seguidores dejarán de creer en mí; uno traicionará al otro y sentirá odio por él.
11 Llegarán muchos falsos profetas y engañarán a muchas personas.
12 La gente será tan mala que la mayoría dejará de amarse.
13 Pero yo salvaré a todos mis seguidores que confíen en mí hasta el final.
14 El fin del mundo llegará cuando las buenas noticias del reino de Dios sean anunciadas en toda la tierra, y todo el mundo las haya escuchado.

 
La multitud de los problemas sociales que enfrenta la sociedad hoy tiene que ver con un concepto muy básico: las personas han dejado de amar a su prójimo, y esto se manifiesta en la falta de consideración, de respeto, el abuso, la búsqueda desenfrenada sólo del propio bienestar, considerar a las personas no como tales sino como “consumidores”, “clientes”, “votantes” o sólo un número en las estadísticas o balances contables, y un muy largo etcétera.

Esto se ha transformado en un círculo vicioso: la maldad imperante favorece la falta de amor (consideración, respeto, cuidado) de los unos hacia los otros; y esta falta de amor favorece la multiplicación de la maldad.

La raíz de este problema social fue manifestada claramente por Caín ante la pregunta del Creador:

Génesis 4:9 DHH
9 Entonces el Señor le preguntó a Caín:
—¿Dónde está tu hermano Abel?
Y Caín contestó:
—No lo sé. ¿Acaso es mi obligación cuidar de él?

Y el “desarrollo” es tan evidente en la Biblia y en la historia y presente de la humanidad que no hace falta abundar mucho en ejemplos.

Las palabras de Jesucristo, sin embargo, están más bien enfocadas en lo que ocurriría entre sus seguidores, en claro contraste con su voluntad expresa:

Juan 17:23-26 DHH
23 yo en ellos y tú en mí, para que lleguen a ser perfectamente uno, y que así el mundo pueda darse cuenta de que tú me enviaste, y que los amas como me amas a mí.

26 Les he dado a conocer quién eres, y aún seguiré haciéndolo, para que el amor que me tienes esté en ellos, y para que yo mismo esté en ellos.

Juan 13:34 DHH
34 Les doy este mandamiento nuevo: Que se amen los unos a los otros. Así como yo los amo a ustedes, así deben amarse ustedes los unos a los otros.

Lo mismo fue expresado luego por los apóstoles:

1 Corintios 12:31; 13:13 RVC
31 Como no es así, ustedes deben procurar los mejores dones. Pero yo les muestro un camino aun más excelente.

13 Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor. Pero el más importante de todos es el amor.

1 Pedro 4:8 DHH
8 Haya sobre todo mucho amor entre ustedes, porque el amor perdona muchos pecados.

1 Juan 2:7-11 DHH
7 Queridos hermanos, este mandamiento que les escribo no es nuevo: es el mismo que ustedes recibieron desde el principio. Este mandamiento antiguo es el mensaje que ya oyeron.
8 Y, sin embargo, esto que les escribo es un mandamiento nuevo, que es verdad tanto en Cristo como en ustedes, porque la oscuridad va pasando y ya brilla la luz verdadera.

9 Si alguno dice que está en la luz, pero odia a su hermano, todavía está en la oscuridad.
10 El que ama a su hermano vive en la luz, y no hay nada que lo haga caer.
11 Pero el que odia a su hermano vive y anda en la oscuridad, y no sabe a dónde va, porque la oscuridad lo ha dejado ciego.

El amor, en todas sus formas, se enfriaría claramente en el mundo y lo mismo pasaría en la iglesia. ¿Causa o consecuencia? Ahora bien, que esto ocurra en una sociedad que no toma muy en serio la voz de Dios ni trata de obedecerle, es entendible. Pero que esto mismo ocurra en la Nueva Sociedad que el Señor intenta formar con Su iglesia es otro tema. ¡Precisamente eso no debería pasar allí!

Poca autoridad puede tener el Pueblo de Dios para enfrentar la maldad (que es el reino de Satanás) en todas sus formas en la sociedad si no lo hace dentro de su seno en su forma más básica: manteniendo el amor.

Jesús nos brinda en el texto de Mateo algunas indicaciones claras para hacer frente a este problema. Todo el capítulo es un discurso sobre tiempos escatológicos, lo que ocurriría luego de la partida del Señor. La destrucción del Templo y de Jerusalén ocurrió en ese mismo siglo (eso explica en parte que Jesús se haya concentrado en predicar sólo en Israel y lo mismo le pidiera a sus discípulos al principio), pero el resto de la profecía corresponde para los siglos siguientes en un rápido in crescendo hacia estos últimos.

En un contexto mundial de crisis, guerras y hambres, ¿qué pasaría dentro de la Iglesia y cómo eso repercutiría en lo más básico de su esencia, el amor?

A la pregunta: “Queremos que nos digas cuándo va a ocurrir esto. ¿Cuál será la señal de tu regreso y del fin del mundo?” Jesús no responde con una serie de descripciones objetivas de hechos y situaciones, como haría un poco más adelante, sino con una advertencia:

“Tengan cuidado de que nadie los engañe”

Parece que estaba más preocupado en que sus hermanos pudieran enfrentar lo que vendría que en que tuvieran un “mapa detallado” del futuro. La clave del mensaje que tiene que darle a Su Pueblo está en esas palabras: “Cuídense de que nadie los engañe”.

Primero, hay que estar alertas, cuidarse uno mismo y cuidarnos entre nosotros. La actitud es lo contrario la de una “confianza crédula”; implica estar alertas, “analizar” todo lo que se recibe, todo lo que se escucha, todo lo que se ve e incluso todo lo que se cree. Está claro que este “analizar” no es un proceso que deba hacerse con la mente humana, sino con la “mente de Cristo” (I Corintio 2:16) y especialmente con el don espiritual del discernimiento; aunque no vamos a hablar específicamente sobre eso aquí.

Entonces, hay que estar alerta porque habrá muchas fuentes de engaño. Resulta bastante sorprendente aunque extrañamente evidente que la estrategia del Adversario siga siendo la misma desde el Jardín del Edén hasta ahora: la mentira, así de simple.

Joseph Goebbels, tristemente célebre por ser ministro de propagan de la Alemania nacionalsocialista y amigo íntimo de Adolf Hitler, lo explicó con una frase que podrían ser palabras textuales del Adversario:

“Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá.”

Y también:

“Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad.”

Basta ver un poco de televisión para darse cuenta de cuánto éxito ha tenido su pensamiento hoy día, y con cuánta extensión y profundidad se sigue aplicando especialmente en los campos de la publicidad y la política (nacional e internacional).

Y ya que estamos viendo cuáles son las estrategias sorprendentemente sencillas del Adversario, expresadas por su siervo Joseph Goebbels, veamos un poco más:

“Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar.”

“La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas.”

“Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario…”

“Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.”

“No nos habría sido posible conquistar el poder o utilizarlo como lo hemos hecho sin la radio”

Con esto en mente podemos volver al texto bíblico y ver cómo, también “sorprendentemente”, aparecen principios similares:

RVC
5 Porque muchos vendrán en mi nombre, y dirán: “Yo soy el Cristo”, y engañarán a muchos.

DHH
5 Porque vendrán muchos haciéndose pasar por mí. Dirán: ‘Yo soy el Mesías’, y engañarán a mucha gente.

TLA
5 Muchos vendrán, y se harán pasar por mí, y le dirán a la gente: “Yo soy el Mesías”. Usarán mi nombre y lograrán engañar a muchos.

Las distintas traducciones brindas perspectivas complementarias:

·         “vendrán muchos” (la repetición hasta el cansancio)
·         “se harán pasar por mí” (la mentira)
·         “dirán: ‘Yo soy el Mesías’”, “usarán mi nombre” (arraigo en el anhelo de todos los pueblos)
·         “engañarán a muchos” (el éxito que retroalimenta la mentira)

Es interesante que Jesús no dijo que traerían “muchos mensajes” sino uno sólo, hacerse pasar por el Mesías, en otras palabras y generalizando, decir que ellos serían el camino para llegar al Padre. Y si queremos generalizar un poco más el concepto, podemos decir que aunque no se llamen a sí mismos “Mesías” en la práctica ocuparían su lugar; aunque este concepto está desarrollado un poco más adelante en el texto.

A continuación tenemos en los versículos 6 a 8 una descripción de la situación de crisis constante y en aumento que imperaría en el mundo. “Cabalgando” sobre este contexto de violencia sucedería lo que dice más adelante:

RVC
9 »Entonces los entregarán a ustedes para ser torturados, y los matarán, y todos los odiarán por causa de mi nombre.

DHH
9 “Entonces los entregarán a ustedes para que los maltraten; y los matarán, y todo el mundo los odiará por causa mía.

TLA
9 »Ustedes serán llevados presos, y entregados a las autoridades para que los maltraten y los maten. Todo el mundo los odiará por ser mis discípulos.

Está claro como una situación general de anomia y caos “exige” encontrar un “culpable” sobre el que descargar la frustración, alguien para hacer sufrir y pensar así que los propios sufrimientos no son tan graves. Y Satanás aprovecha.

Aquí tenemos una segunda advertencia: las cosas no van a ser fáciles y hasta puede ser probable que tengamos que dar nuestra vida por Cristo, por eso Pablo nos da una recomendación:

Efesios 6:10
RVC
10 Por lo demás, hermanos míos, manténganse firmes en el Señor y en el poder de su fuerza.

DHH
10 Y ahora, hermanos, busquen su fuerza en el Señor, en su poder irresistible.

TLA
10 Finalmente, dejen que el gran poder de Cristo les dé las fuerzas necesarias.

Una breve aclaración antes de seguir: la “mitología evangélica tradicional” ha presentado un futuro absolutamente caótico y de total predominio del mal, por lo que normalmente cuando se leen estos versículos vienen a la mente esas imágenes. No creo que ese sea exactamente el escenario que en realidad presenta la profecía bíblica y por otra parte la Biblia también tiene mucho para decir sobre la persecución y el sufrimiento de los cristianos; por qué y cuándo ocurre. Tampoco voy a abundar sobre ese tema pero tengamos en cuenta que estas palabras del versículo 9 deben ser adecuadamente contextualizadas con el resto de la revelación bíblica.

La situación del versículo 10 es una consecuencia “directa” de lo anterior:

RVC
10 En aquel tiempo muchos tropezarán, y unos a otros se traicionarán y odiarán.

DHH
10 En aquel tiempo muchos renegarán de su fe, y se odiarán y se traicionarán unos a otros.

TLA
10 Muchos de mis seguidores dejarán de creer en mí; uno traicionará al otro y sentirá odio por él.

No todos aguantarían la presión, especialmente aquellos que entraron más por “emoción” que por convicción en el Evangelio:

Mateo 13:20-21 DHH
20 La semilla que cayó entre las piedras representa a los que oyen el mensaje y lo reciben con gusto,
21 pero como no tienen suficiente raíz, no se mantienen firmes; cuando por causa del mensaje sufren pruebas o persecución, fallan.

Éstos son los que principalmente causarían los problemas dentro del Cuerpo de Cristo. Aquí hay otra seria advertencia: no solo debemos cuidarnos a nosotros mismos sino que también debemos cuidar de nuestros hermanos, y especialmente, de quiénes “entran” a la Iglesia y por qué.

En el actual mundo megalómano, con un cristianismo en consonancia (tal como lo expresa proféticamente la carta a la Iglesia de Laodicea), el afán por los números y por lo “grande” (grandes reuniones, grandes manifestaciones de poder… y a veces de manipulación, grandes construcciones, grandes programas) hace que procuremos “meter adentro” a cualquiera predicando un evangelio demasiado fácil, de “gracia barata”, sin presentar adecuadamente el costo. La gente se convierte, sí, pero ¿a qué evangelio? ¿al Evangelio de Cristo o al evangelio de la “solución mágica de todos los problemas”?

¡Cuidado! No estoy criticando a las iglesias grandes, en realidad para corromper el Evangelio no hace falta ni ser grande ni ser pequeño, el mismo espíritu puede estar en cualquiera de nosotros; y por otra parte, en el presente el Espíritu de Dios permite que muchas iglesias grandes, que tienen obvias falencias en varios aspectos del ministerio y doctrina, funcionen como una “matriz” que da a luz a muchos en el Evangelio, ¡y gloria a Dios por ello! Son propiamente dicho iglesias evangelísticas. El Señor, de quien todos nosotros somos servidores, se encargará en Su tiempo de juzgar y ordenar todas las cosas, y, si entiendo bien las palabras proféticas que está trayendo en este tiempo, las cosas cambiarán mucho en el futuro.

Hecha esta aclaración volvamos a decir que debemos tener mucho cuidado de no predicar un evangelio facilista e irreal, de la misma forma en que debemos tener mucho cuidado de no predicar un evangelio artificial y religiosamente difícil. Pero mientras tanto, individualmente y como comunidad debemos tener cuidado de quién está “al lado nuestro”; aún con la perfecta predicación de Cristo hubo un traidor entre sus filas y hubo muchos que lo seguían solo por el aspecto más agradable del Evangelio:

Juan 6:26,61-66 DHH
26 Jesús les dijo:
—Les aseguro que ustedes me buscan porque comieron hasta llenarse, y no porque hayan entendido las señales milagrosas.
 
61 Jesús, dándose cuenta de lo que estaban murmurando, les preguntó:
—¿Esto les ofende?
62 ¿Qué pasaría entonces, si vieran al Hijo del hombre subir a donde antes estaba?
63 El espíritu es el que da vida; lo carnal no sirve para nada. Y las cosas que yo les he dicho son espíritu y vida.
64 Pero todavía hay algunos de ustedes que no creen.
Es que Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién era el que lo iba a traicionar.
65 Y añadió:
—Por esto les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.

66 Desde entonces, muchos de los que habían seguido a Jesús lo dejaron, y ya no andaban con él.

No nos toca a nosotros ser jueces de nuestros hermanos, pero de ninguna manera debemos ser inocentes y relacionarnos con aquellos que no tienen el mismo Espíritu, aunque se llamen cristianos. No debemos tener comunión con ellos ni abrir nuestros hogares ni invertir nuestro tiempo. Podemos orar por ellos si el Señor nos muestra, podemos ministrarles y aún ayudarlos, todo si el Señor nos lo manda específicamente, pero debemos mantener un límite. ¡Para esto es necesario el discernimiento!
 
Volvamos al texto de Mateo. Llegamos ahora al versículo 10 que es mucho más cercano a la vida de iglesia:

RVC
11 Muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;

DHH
11 Aparecerán muchos falsos profetas, y engañarán a mucha gente.

TLA
11 Llegarán muchos falsos profetas y engañarán a muchas personas.

Entre los cristianos es muy difícil que alguien se levante pretendiendo ser el Cristo, pero es muy fácil que se levanten falsos profetas y falsos maestros. Y si se trata de engañar a muchos, la estrategia será tan simple como la que “nos explicó” Goebbels más arriba: una mentira simple repetida hasta el cansancio y desde múltiples enfoques, una formulación adecuada, una repetición constante, el uso de los medios masivos de comunicación, el “olvido” consciente de los textos bíblicos que muestran otra realidad y, como cereza del postre, un show atractivo (no nos olvidemos que la primer transmisión televisiva masiva ocurrió con los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936). Todo esto arraigado en algunos conceptos más o menos populares del cristianismo y en deseos humanos más profundos.

El corolario (causa – consecuencia) de la acción de los falsos profetas aparece en el versículo siguiente:

Mateo 24:12 RVC
12 y tanto aumentará la maldad que el amor de muchos se enfriará.

La predicación de la mentira tiene como fruto la maldad. No en vano dijo el Señor:

Mateo 7:16-20 RVC
16 Ustedes los conocerán por sus frutos, pues no se recogen uvas de los espinos, ni higos de los abrojos.
17 Del mismo modo, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.
18 El buen árbol no puede dar frutos malos, ni el árbol malo dar frutos buenos.
19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.
20 Así que ustedes los conocerán por sus frutos.

Mucho más podríamos hablar de en qué consiste esta predicación engañosa, pero no es el propósito de este artículo. Digamos que la Biblia está llena de ejemplos al respecto, especialmente en el Nuevo Testamento; basta con buscar un poco.

Otra advertencia tenemos aquí: cuidado con lo que se escucha, especialmente cuidado con lo que viene a través de los medios masivos o los mensajes más “populares”. El Señor nos dejó su Palabra más segura, que es la Biblia; allí está la regla para medir cualquier enseñanza o profecía. Si la utilizamos bajo la guía del Espíritu Santo no seremos engañados.

RVC
13 Pero el que resista hasta el fin, será salvo.

DHH
13 Pero el que siga firme hasta el fin, se salvará.

TLA
13 Pero yo salvaré a todos mis seguidores que confíen en mí hasta el final.

Y la última advertencia que nos hace este pasaje es que debemos perseverar hasta el fin. ¡Esto no se termina hasta que termine! No habrá un solo día en esta Tierra, mientras estemos en la era actual, en que podamos dejar de estar alertas. No habrá un solo día en que podamos tomarnos un descanso en medio de la batalla; el Señor es nuestro lugar de refugio y descanso, permanente, en el Espíritu; pero aquí, y especialmente en este tiempo, debemos luchar. Y una parte importante de esa lucha consiste en evitar el engaño, raíz de la proliferación de la maldad, manifestada en lo que dijimos al principio: una situación general de todo el mundo que penetra hasta el seno de la Comunidad de los Santos. Aquí tenemos una explicación de la actual situación, y con ella, un principio de solución.

Veamos, nuevamente en palabras de Joseph Goebbels, cuál es la estrategia de nuestro Adversario:

“Este es el requisito para que la guerra pueda tener un final satisfactorio: que la crisis en el campo enemigo estalle antes de que nosotros hayamos caído.”

Sabemos su estrategia, ¡no sigamos su juego!

Pero no quiero terminar con el versículo 13 sino con el 14:

Mateo 24:14 DHH
14 Y esta buena noticia del reino será anunciada en todo el mundo, para que todas las naciones la conozcan; entonces vendrá el fin.

Realmente este pasaje parece totalmente fuera de lugar, ¿cómo es posible que, en medio de una situación tan caótica no sólo para el mundo sino también para la iglesia el Evangelio pueda ser predicado eficazmente a TODAS las naciones? Bien, ¡no lo sé!, pero evidentemente así será, y Dios será glorificado en todo ello, como el Dios que está por encima de cualquier circunstancia y problema, y que puede cumplir sus propósitos de bendición aún con el peor contexto. ¡¡GLORIA A DIOS POR ELLO!!

Aquí está escondido un tesoro de sabiduría, ánimo y fortaleza para todos Sus hijos: Él siempre triunfa, y Sus propósitos siempre serán cumplidos si mantenemos nuestra fe.

Por ello, no debemos desanimarnos ni dejar de cumplir con el ministerio que el Señor nos haya dado, aun cuando todo alrededor parezca fallar, aun cuando nadie en la iglesia parezca apoyar o estar de acuerdo con lo que hacemos, aun cuando estemos solos en la obra. Todo esto fue dicho, y hay una promesa.

Paradójicamente, esta situación actual de anomia, maldad y violencia extrema, es la señal de que el mensaje del Evangelio está llegando hasta la última persona y de que la venida de Cristo está mucho más cercana.

Lucas 21:28 DHH
28 Cuando comiencen a suceder estas cosas, anímense y levanten la cabeza, porque muy pronto serán libertados.
 

¡CRISTO VIENE!

 

 

Danilo Sorti
Septiembre de 2015
Rosario, Argentina
 

 

domingo, 23 de agosto de 2015

¿En qué consiste la vida cristiana? I – Conocer a Dios


El propósito original para el hombre

Muchas veces nos preguntamos en qué consiste realmente la vida cristiana. Los cristianos que tenemos ya algunos años hemos sido testigos de sucesivas "olas" de doctrinas que han llevado a la iglesia hacia distintos enfoques, y otras tantas vendrán. Se haya dicho o no, parte de cada enfoque consistía en una "definición" de qué se suponía que un cristiano debía ser y hacer para agradar a Dios. El resultado ha sido un camino errático que no acierta a dar con los verdaderos objetivos.
En realidad, cuando nos preguntamos "¿En qué consiste la vida cristiana?" no estamos haciendo la pregunta más correcta. Antes de ella, deberíamos preguntar en qué consiste la vida del hombre tal como Dios la diseñó desde un principio. Recordemos:


Mateo 5:17, 18 DHH
 
17 "No crean ustedes que yo he venido a suprimir la ley o los profetas; no he venido a ponerles fin, sino a darles su pleno valor.
18 Pues les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, no se le quitará a la ley ni un punto ni una letra, hasta que todo llegue a su cumplimiento.
En realidad, cuando vamos a ver el principio de la revelación de Dios para con la humanidad nos vamos "más atrás" de la promulgación de la Ley (que ocurre a partir del Éxodo) pero la expresión que utiliza Jesús, "la ley o los profetas" estaba indicando en aquel entonces todo lo que conocemos como Antiguo Testamento.
Entonces, "¿en qué consiste la vida del hombre?" está respondida en los primeros capítulos de Génesis. De allí vamos a considerar ahora sólo uno de los varios aspectos mencionados, y vamos a ver su continuidad a lo largo de la revelación bíblica.
Tengamos en cuenta que si queremos establecer una doctrina fundamental, "fundacional", sobre la cual podamos sostener nuestra vida, no podemos basarnos solo en algunos pocos versículos, ni siquiera en una enseñanza que aparezca en una sola sección de la Biblia; es necesario poder rastrearla todo a lo largo de la revelación bíblica.
 
El origen: Génesis

 

Génesis 1:26-27 DHH

26 Entonces dijo: hagamos al hombre a nuestra imagen. Él tendrá poder sobre los peces, las aves, los animales domésticos y los salvajes, y sobre los que se arrastran por el suelo.
27 Cuando Dios creó al hombre,
lo creó a su imagen;
varón y mujer los creó,
Es natural en el ser humano procurar conocer a sus padres, sus orígenes, su historia. Lo que es "natural" en el hombre es aquello que Dios puso en él, y lo malo en el hombre que es también "casi natural" corresponde a la naturaleza adquirida en la caída; pero no es este el caso.
¿Cuán importante es el tema de la identidad? Veamos que pasa a continuación:



Génesis 3:5 DHH

5 Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman del fruto de ese árbol podrán saber lo que es bueno y lo que es malo, y que entonces serán como Dios.
La tentación atacó, en parte, a la identidad del ser humano: se basó en parte, probablemente, en una deficiencia en el entendimiento de su identidad y, también en parte, en un deseo natural de tener la identidad de su Creador.
El castigo hacia el hombre tuvo que ver, en parte, con una "pérdida" de identidad:

 


Génesis 3:19 DHH

19 Te ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la misma tierra de la cual fuiste formado, pues tierra eres y en tierra te convertirás.
El hombre no quiso tomar la identidad ofrecida por Dios (el Árbol de la Vida) y buscó su propia identidad (el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal) y su identidad fue "desdibujada" en parte.
 
Comienza la restauración: la promulgación de la Ley
 
Se podría seguir a todo lo largo de Génesis, y de toda la Biblia, capítulo por capítulo, este problema de la identidad perdida y de Dios tratando de devolverle Su identidad al hombre, pero veamos algunos pasajes claves.
En principio, cuando Dios confronta a su pueblo (y a la humanidad en general) con el problema de la idolatría y los falsos dioses está, en el fondo, intentando que recuperen su identidad al mirarlo a Él como el único Dios verdadero. Pero hay algunos pasajes específicos que lo muestran con más claridad:
Levítico 19:2

2 "Dile a la comunidad israelita lo siguiente:
"Sean ustedes santos, pues yo, el Señor su Dios, soy santo.
 
Levítico 20:7,8 DHH

7 "Conságrense completamente a mí, y sean santos, pues yo soy el Señor su Dios.
8 Pongan en práctica mis leyes; cúmplanlas. Yo soy el Señor, que los consagra para mí.
 
Levítico 20:7,8 RVC

7 »Ustedes deben consagrarse a mí y ser santos, porque yo soy el Señor su Dios.
8 »Cumplan con mis estatutos, y pónganlos en práctica. Yo soy el Señor, que los santifica.
 
Levítico 20:26 DHH

26 Ustedes deben ser santos para conmigo, porque yo, el Señor, soy santo y los he distinguido de los demás pueblos para que sean míos.
 
Levítico 20:26 RVC

26 Ustedes tienen que serme santos, porque yo, el Señor, soy santo. Yo los he apartado a ustedes de los otros pueblos, para que sean míos.
 
Deuteronomio 14:2 RVC

2 Tú eres un pueblo santo, y perteneces al Señor tu Dios. De entre todos los pueblos de la tierra, el Señor te ha escogido para que seas un pueblo único, un pueblo suyo.
La proclamación de la Ley fue un momento fundacional para la comunidad de Israel, y los principios allí expuestos rigieron el resto de su historia. No aparece todavía aquí tan clara la relación paternal que surgirá más tarde, pero Dios se revela como el Dios de Su pueblo y requiere que este tome Su identidad. "Ser santos como Dios", "ser el pueblo de Dios", "ser un pueblo separado / distinguido de los otros" son aquí conceptos estrechamente relacionados y tienen que ver, en otras palabras, con tomar la identidad de Dios en medio de un mundo que tenía (y sigue teniendo) otra identidad.
 
 
Idas y vueltas: la Historia, la Poesía y los Profetas

A lo largo de su historia el pueblo de Israel tuvo muchas "idas y vueltas" en torno a su identidad como Pueblo de Dios y su desvío hacia la idolatría. El "desconocimiento" de Dios y, por consiguiente, de su identidad, tuvo graves consecuencias para la nación. Un pasaje esclarecedor es el siguiente:
 
Jueces 2:10-12 DHH

10 Murieron también todos los israelitas de la época de Josué. Y así, los que nacieron después no sabían nada del Señor ni de sus hechos en favor de Israel.
11 Pero los hechos de los israelitas fueron malos a los ojos del Señor, pues empezaron a adorar a las diferentes representaciones de Baal.
12 Dejaron al Señor, el Dios de sus antepasados que los había sacado de Egipto, y se entregaron a adorar a los dioses de la gente que vivía alrededor, provocando así el enojo del Señor.
 
Una y otra vez Dios tuvo que apelar a la historia para que recordaran su identidad, por ejemplo:
 
1 Samuel 12:22 DHH

22 Pues el Señor, haciendo honor a su nombre, no los abandonará; porque él quiere que ustedes sean su pueblo.
 
David (y los escritores de los Salmos) comenzó a manifestar la revelación de que Dios era realmente el Padre de su pueblo:
 
Salmos 89:26 DHH

26 Él me dirá: eres mi Padre;
eres mi Dios, que me salva y me protege.
 
Salmos 103:13 DHH

13 El Señor es, con los que lo honran,
tan tierno como un padre con sus hijos;
Salmos 68:5 DHH

5 Dios, que habita en su santo templo,
es padre de los huérfanos
y defensor de las viudas;
Pero es en los Profetas cuando esta verdad se hace más clara, y cuando la relación entre la paternidad, conocer a Dios y la identidad que debe tener Su pueblo también se evidencia:
 
Jeremías 9:24 DHH

24 Si alguien se quiere enorgullecer,
que se enorgullezca de conocerme,
de saber que yo soy el Señor,
que actúo en la tierra con amor, justicia y rectitud,
pues eso es lo que a mí me agrada.
Yo, el Señor, lo afirmo.
 
Jeremías 9:24 RVC

24 Quien se quiera vanagloriar, que se vanaglorie de entenderme y conocerme. Porque yo soy el Señor, que hago misericordia, imparto justicia y hago valer el derecho en la tierra, porque estas cosas me complacen. —Palabra del Señor.
Isaías 63:16 DHH

16 ¡Tú eres nuestro padre!
Aunque Abraham no nos reconozca,
ni Israel se acuerde de nosotros,
tú, Señor, eres nuestro padre;
desde siempre eres nuestro redentor.
 
Isaías 64:8 DHH

8 Sin embargo, Señor, tú eres nuestro padre;
nosotros somos el barro, tú nuestro alfarero;
¡todos fuimos hechos por ti mismo!
El Señor se queja de que Su pueblo no lo conoce:
 
Jeremías 4:22 DHH

22 "Mi pueblo es estúpido, no me conoce
—dice el Señor—.
Son hijos sin juicio, que no reflexionan.
Les sobra talento para hacer el mal,
pero no saben hacer el bien.
 
Jeremías 8:7-8 DHH

7 Aun la cigüeña en el cielo
sabe cuándo debe volver.
La tórtola, la golondrina y la grulla
saben cuándo deben ir a otro lugar.
En cambio tú, pueblo mío,
no conoces mis leyes.
8 ¿Cómo pueden ustedes decir que son sabios
y que tienen la ley del Señor?
¡Si los cronistas, con pluma mentirosa,
la han falsificado!
La promesa de restauración futura implicaba un conocimiento profundo y natural en todos los redimidos:
 
Jeremías 31:34 DHH

34 Ya no será necesario que unos a otros, amigos y parientes, tengan que instruirse para que me conozcan, porque todos, desde el más grande hasta el más pequeño, me conocerán. Yo les perdonaré su maldad y no me acordaré más de sus pecados. Yo, el Señor, lo afirmo.
 
El fundamento cristiano: los Evangelios
 

Jesucristo estableció los fundamentos de la fe y la vida de los cristianos; ninguna doctrina fundamental puede establecerse sin una base en los Evangelios. En los primeros tiempos de su predicación, Jesús retoma la idea del Pentateuco:
 
Mateo 5:48 DHH
 
48 Sean ustedes perfectos, como su Padre que está en el cielo es perfecto.
 
Con sus palabras y hechos Jesús, el Modelo de Hombre Perfecto, se hacía igual a Dios, tan claramente que los religiosos hipócritas de su tiempo querían matarlo por eso:
 
Juan 5:18 DHH
 
18 Por esto, los judíos tenían aún más deseos de matarlo, porque no solamente no observaba el mandato sobre el sábado, sino que además se hacía igual a Dios al decir que Dios era su propio Padre.
 
Aquí se hace clara la relación entre paternidad ("Dios era su propio Padre") y la igualdad en naturaleza ("se hacía igual a Dios"). Al decirles a sus discípulos que Dios era el Padre de ellos (una y otra vez en los Evangelios), prepara el camino para que entiendan que deben tomar también Su misma naturaleza.
 
Esto también se relaciona con la necesidad de conocer a Dios:
 
Juan 17:3 DHH
 
3 Y la vida eterna consiste en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú enviaste.
 
Luego de la resurrección, Jesucristo deja bien en clara la paternidad de Dios para con sus discípulos:
 
Juan 20:17 DHH
 
17 Jesús le dijo:
—No me retengas, porque todavía no he ido a reunirme con mi Padre. Pero ve y di a mis hermanos que voy a reunirme con el que es mi Padre y Padre de ustedes, mi Dios y Dios de ustedes.
 
La nueva identidad del hijo de Dios queda sellada cuando Dios mismo comienza a vivir en el interior del creyente:
 
Juan 14:23 DHH
 
23 Jesús le contestó:
—El que me ama, hace caso de mi palabra; y mi Padre lo amará, y mi Padre y yo vendremos a vivir con él.
 
Juan 14:26 DHH
 
26 pero el Defensor, el Espíritu Santo que el Padre va a enviar en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que yo les he dicho.

 
La doctrina se explica: los Hechos y las Epístolas
 
La morada del Espíritu en el creyente, la paternidad de Dios y la necesidad de conocerlo son temas claves en las cartas; especialmente la acción transformadora del Espíritu aparece con mucho detalle en el libro de los Hechos. Podemos ver algunos ejemplos:
 
Hechos 2:4 DHH
 
4 Y todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu hacía que hablaran.
 
Colosenses 1:10 DHH
 
10 Así podrán portarse como deben hacerlo los que son del Señor, haciendo siempre lo que a él le agrada, dando frutos de toda clase de buenas obras y creciendo en el conocimiento de Dios.
 
Filipenses 2:15 DHH
 
15 para que nadie encuentre en ustedes culpa ni falta alguna, y sean hijos de Dios sin mancha en medio de esta gente mala y perversa. Entre ellos brillan ustedes como estrellas en el mundo,
 
Filipenses 3:10 RVC
 
10 a fin de conocer a Cristo y el poder de su resurrección, y de participar de sus padecimientos, para llegar a ser semejante a él en su muerte,
 
1 Juan 2:20,27 RVC
 
20 Pero ustedes tienen la unción del Santo, y conocen todas las cosas.
27 La unción que ustedes recibieron de él permanece en ustedes, y no tienen necesidad de que nadie les enseñe. Así como la unción misma les enseña todas las cosas, y es verdadera y no falsa, permanezcan en él, tal y como él les ha enseñado.
 
1 Pedro 1:15-16 DHH
 
15 Al contrario, vivan de una manera completamente santa, porque Dios, que los llamó, es santo;
16 pues la Escritura dice: "Sean ustedes santos, porque yo soy santo".
 
1 Corintios 11:1 DHH
 
1 Sigan ustedes mi ejemplo, como yo sigo el ejemplo de Cristo.
 
En otra parte Pablo explica este proceso de transformación:
 
2 Corintios 3:18 DHH
 
18 Por eso, todos nosotros, ya sin el velo que nos cubría la cara, somos como un espejo que refleja la gloria del Señor, y vamos transformándonos en su imagen misma, porque cada vez tenemos más de su gloria, y esto por la acción del Señor, que es el Espíritu.

 
Todo es restaurado: Apocalipsis
 
Apocalipsis no es el único texto del Nuevo Testamento (y de la Biblia) que contiene profecías acerca de la vida futura al final de la presente era, pero nos ofrece unas imágenes que nos hacen recordar al Jardín que vimos en los primeros capítulos de Génesis, pero esta vez sin pecado ni maldición, ¡nunca más!
 
Apocalipsis 22:3-4 DHH
 
3 Ya no habrá allí nada puesto bajo maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en la ciudad, y sus siervos lo adorarán.
4 Lo verán cara a cara, y llevarán su nombre en la frente.
 
Apocalipsis 21:7 DHH
 
7 El que salga vencedor recibirá todo esto como herencia; y yo seré su Dios y él será mi hijo.
Aquí tenemos la imagen de la comunión restaurada (en una creación restaurada), en donde el contacto continuo y perfecto con Dios, la relación cada a cara y la paternidad perfectamente entendida y vivida devuelven al ser humano su verdadera identidad.
 
Mientras tanto, en nuestro peregrinaje diario, seguimos creciendo en nuestro conocimiento de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo; siendo transformados al contemplarlo de esa manera, por Su acción en nosotros, desde adentro.
 
¿Cuál es el propósito?
 
La vida del hombre tal como la planeó Dios Padre, restauró Jesucristo y está construyendo el Espíritu Santo, tiene varias facetas; una de ellas, quizás la principal, consiste en recuperar la identidad perdida.
 
Dios nos ha provisto de todo lo que necesitamos y ha despejado el camino para que podamos transitarlo; no está demasiado lejos ni es demasiado difícil.
 
Recuperar nuestra identidad es un proceso de toda la vida, y todo lo que hagamos en la vida cristiana, y cuánto fruto demos, va a estar estrechamente relacionado con esto. Los otros propósitos de la vida del hombre según lo estableció el Señor dependerán de que no dejemos de avanzar en este. Esos serán temas para próximos estudios.

 
¡El Señor sea glorificado en Su Iglesia y en toda la Tierra!


Danilo Sorti
agosto de 2015
Rosario, Argentina
 
 
 

lunes, 13 de julio de 2015

Declaración de principios de autoridad de la iglesia

 
  1. Reconocemos que la autoridad máxima en la Iglesia, así como en toda la Creación, corresponde al Dios Trino, Su voluntad expresada a través de Su Palabra es aquello que los hombres debemos obedecer.
  2.  
  3. Reconocemos que Dios habla a través de los hombres (también de los ángeles y, en general, del resto de su Creación) y que hay grados de autoridad delegada; esta tiene un límite y no puede contradecir (expresa o tácitamente) los principios establecidos por el Señor; si lo hace, no debe ser obedecida en su contradicción.
  4.  
  5. Reconocemos que Dios ha hecho libre al hombre y le ha dado una voluntad propia y una conciencia, a la cual debe obedecer, y declaramos que toda manipulación o intento de manipulación de la conciencia y la voluntad humana, sea realizado de manera consciente o inconsciente, a fin de lograr conformidad a una voluntad humana, es pecado. La única obediencia válida es por amor y dentro del marco de la voluntad divina.
  6.  
  7. Reconocemos que toda persona (en uso de sus facultades) es responsable y libre ante Dios, y que ninguna declaración de principios estará por encima de la libre aceptación y de la conciencia del cristiano.
  8.  
  9. Reconocemos que en el tiempo presente, no procurar escuchar la Voz de Dios en cada pensamiento, decisión o acción, es pecado y entraña un grave peligro.
  10.  
  11. Reconocemos la triple revelación de los propósitos de Dios a través de: la Creación, Dios Padre, la Palabra Escrita, Dios Hijo, la voz interior, Dios Espíritu. Las tres están en armonía, se complementan y se explican mutuamente. Ninguna enseñanza o supuesta revelación debe entrar en contradicción con esta triple revelación, y si así fuere, deberá ser corregida.
  12.  
  13. La Biblia representa la autoridad máxima en cuanto al camino de la salvación; la forma de restaurar la relación con Dios (tanto para las personas como para la Creación toda), en cuanto a los principios fundamentales de vida para los seres humanos y todos sus agrupamientos y en cuanto a la constitución de la comunidad de los rescatados: La Iglesia y su expresión a través de las diversas congregaciones (iglesias) y demás agrupamientos de creyentes.
  14.  
  15. Una doctrina fundamental para la fe y la vida cristiana debe tener por lo menos un triple fundamento en el texto bíblico de acuerdo a una recta interpretación (principalmente a través del método histórico gramatical): mencionada o prefigurada en el Antiguo Testamento, avalada por las palabras de Cristo y explicada en las Epístolas; y además debe estar en armonía con el resto de las doctrinas fundamentales y bien establecidas en la Palabra Escrita.
  16.  
  17. No se puede considerar doctrina fundamental aquella que sólo esté avalada por uno o pocos versículos, o que sólo se encuentre en una de las divisiones principales de la Biblia, menos aún que esté fundamentada en una revelación o supuesta revelación personal o interpretación alegórica de algunos pasajes. En todo caso, si no contradicen las doctrinas principales, podrán ser aplicaciones concretas de doctrinas fundamentales, explicaciones resumidas de ellas o instrucciones específicas aplicadas a determinado contexto o momento.
  18.  
  19. La iglesia no establecerá doctrina en los ámbitos donde la Biblia no lo especifica, en todo caso podrá brindar explicaciones, sugerencias o aclaraciones, pero éstas no serán causal de aceptación o rechazo.
  20.  
  21. Sin embargo, el fundamento de la Iglesia del Señor no es la "doctrina correcta" sino la fe, la esperanza y el amor correctos hacia el Señor, que se expresan en una vida coherente; por lo tanto, la búsqueda de conformidad con una doctrina correcta no podrá estar por encima de la búsqueda de conformidad con una vida correcta ni con el testimonio del Espíritu que en definitiva indica quién está dentro del Cuerpo de Cristo y quién no.
  22.  
  23. La iglesia es una organización tanto divina como humana, por lo que en el correcto diseño, rediseño y funcionamiento de cada iglesia deberán ser considerados y tenidos adecuadamente en cuenta ambos aspectos. Así como existen doctrinas fundamentales que son las mismas para todas las iglesias de todas las épocas, existen múltiples formas válidas de aplicarlas en las diversas realidades, siendo su único límite lo bíblicamente correcto, y teniendo el Espíritu Santo el derecho de establecer los diseños específicos para cada momento y lugar. Ni la tradición ni ninguna autoridad humana puede constreñir o limitar esta libertad arbitrariamente, pero tampoco se podrá negar la libertad a las autoridades designadas por Dios, en cada ámbito y momento y para las funciones relacionadas con sus dones y ministerios, a establecer modelos específicos en función de las directivas mencionadas y de acuerdo a su saber y entender.
  24.  
  25. Una declaración de principios constituye una expresión del entendimiento y las creencias de los cristianos, pero no es superior a las fuentes de autoridad que menciona; por lo tanto siempre estará sujeta a ser perfeccionada y corregida en función del mayor entendimiento y revelación que traiga el Espíritu en el futuro.
  26.  
  27. Cuando los principios de autoridad no son expresamente declarados y reconocidos, terminan en una "declaración" tácita o supuesta, siendo inferidos de las predicaciones o mensajes, de los énfasis, de la práctica habitual de la iglesia o las iglesias cercanas, de los modelos culturales o paradigmas subyacentes, pero siempre existirán.




 

 

 

domingo, 8 de febrero de 2015

El diseño de la Iglesia: su base histórica, aquello que los primeros cristianos entendían muy bien


La iglesia está atravesando una crisis muy grande. A su vez, estamos a la expectativa del mover más grande del Espíritu en la historia de la humanidad. Por supuesto, sabemos que no va a ser con el formato actual. ¿Cuál será el odre que pueda el vino nuevo próximo a derramarse?

La respuesta bíblica a esta pregunta es clave también para el proceso de despojarnos de toda religiosidad humana, tan necesario a medida que nos aproximamos al final de los tiempos; y además va a permitir liberar a muchos cristianos fieles de la opresión de estructuras corrompidas.

Estoy asumiendo también que el texto bíblico es la autoridad máxima para los cristianos, por encima de la palabra de cualquier pastor, apóstol, profeta, concilio o estructura denominacional. La Biblia es lo que el Espíritu nos ha dejado escrito para que creamos y practiquemos hoy día. Por supuesto que en los tiempos en que fueron escritos sus libros pasaron muchas otras cosas; la iglesia del primer siglo tuvo mucha más historia que el relato de Hechos y las cartas, pero lo que quedó registrado es lo que el Espíritu quiso que quedara, y que él mismo avaló, por lo que la historia de la iglesia, si bien puede resultar muy interesante e instructiva, no tiene la misma autoridad.

Con todo, hay dos o tres modelos que sí valen la pena estudiar y ver en una perspectiva histórica: el de la sinagoga y el de la asamblea (ekklesía) griega, principalmente, y también el modelo de las asambleas romanas. Del primero tenemos bastantes referencias en la Biblia y resulta claro en muchos casos la relación de una iglesia naciente con una sinagoga; del segundo no tenemos tantas referencias directas pero sí el uso de la palabra, que traía claras connotaciones para sus oyentes. Del tercero no tenemos referencias directas en el Nuevo Testamento, pero al constituir una base esencial del mundo romano (y vale recordar que toda la historia neotestamentaria se desarrolla en ese ámbito) también lo era por lógica del pensamiento de las personas de esa época.

La iglesia tuvo un “triple” sustrato cultural: hebreo, griego y romano; y a ellos les debe mucho. Cuando empezamos a entender la forma de obrar de Dios vemos que nunca se aparta de la realidad humana (social, cultural, económica, ecológica, etc.) de los pueblos con los que se comunica. Pero a partir y en medio de dicha realidad, construye algo nuevo y distinto, cien por ciento divino y cien por ciento humano. Lo mismo que vemos encarnado en Cristo.

Cuando las personas del siglo I creían en Cristo y se reunían, ¿qué entendían ellas por iglesia? ¿Cuántas instrucciones extras necesitaban para formar una congregación? Veamos qué experiencia traían las personas del “triple sustrato cultural” de la iglesia: judíos, griegos y romanos.


LA SINAGOGA: PRIMERA BASE DE LA IGLESIA NEOTESTAMENTARIA

La iglesia nace hace dos mil años como un grupo de discípulos siguiendo a su Maestro por los caminos de Israel. Sin embargo, en su desarrollo inmediatamento posterior y especialmente en su expansión misionera, el modelo que más influyó en su constitución temprana como agrupamiento entendemos que fue la sinagoga. El ejemplo por excelencia que tenemos es el de Pablo, quien frecuentemente empezaba nuevas iglesias a partir de sinagogas existentes. Además, como una parte importante del sustrato inicial de la iglesia fue judío, y es probable que también sus primeros líderes (ancianos) lo fueran, porque eran los que más conocimiento tenían de las Escrituras; la forma de organización que “más a mano” tenían era, naturalmente, la sinagoga.

Por supuesto que en la historia antigua podemos encontrar otras formas de organización comunitaria distintas entre los gentiles, pero la sinagoga ocupa un lugar destacado a la hora de formar las primeras congregaciones.

Veamos un poco de la historia que nos interesa para este análisis. Las citas textuales corresponden al artículo “Sinagoga” del Diccionario Ilustrado de la Biblia, Ed. Caribe, 1990.

“Acerca de los orígenes de la sinagoga, los eruditos no están de acuerdo. Naturalmente, en el judaísmo antiguo se centraba la vida religiosa en el templo, y no había necesidad de la sinagoga. Más tarde, especialmente debido a la dispersión, surgió la sinagoga en forma paralela con el templo. Después de la destrucción del templo (70 d.C.) la sinagoga pasó a ocupar el centro de la vida religiosa judía.”

Existen distintas teorías acerca de dónde y cuándo surgió, pero “sea cual fuere su origen, es importante notar la diferencia entre el culto de ella y el del templo. En la sinagoga no se ofrecían sacrificios, como en el templo. Su culto consistía en la lectura y el estudio de las Escrituras, y en la oración. Mientras existía el templo, éste se consideraba siempre el centro religioso de los judíos, y las sinagogas como lugares secundarios de estudio. Sin embargo, en la misma Jerusalén había varias sinagogas (Hch. 6:9) y por tanto no ha de pensarse que la sinagoga existía sólo donde les era imposible a los judíos asistir al culto en el templo. Por el contrario, su función específica como lugar de enseñanza y estudio era requerida dondequiera que había una comunidad judía.

“Era importante, no sólo para los mayores, sino también para la juventud. Al parecer, los niños más pequeños comenzaban el aprendizaje en casa de los maestros, leyendo pequeñas porciones de las Escrituras. Pero tan pronto como estaban listos para leer los textos más extensos, pasaban a estudiar en la sinagoga (…) Allí aprendían a leer las Escrituras en voz alta, para poder participar individualmente como lectores públicos en los cultos, y aprendían además la interpretación esencial de los pasajes.

“En cuanto al lugar de las mujeres en el culto de la sinagoga al parecer, aunque esto no está probado, al principio estaban excluidas de él. Sin una asistencia mínima de diez varones, el núcleo de adoradores judíos tenía que reunirse a la orilla de un río (Hch. 16:13).”

“La sinagoga era una institución laica; ni los jefes (Hch. 13:15), ni su presidente el principal (gr. arjisynagogos), eran sacerdotes o fariseos necesariamente. Tampoco lo era el ministro (gr. hypéretes), que velaba por el orden del culto (Lc. 4:20). La lectura y la explicación de las porciones asignadas de la Ley y de los profetas (cp. Lc. 4:16-20; Hch. 13:14-48) no eran prerrogativa de ningún partido religioso. Cuando los cristianos primitivos celebraban sus cultos, una de las mayores influencias formativas fue la liturgia de la sinagoga.

“Como centro de propagación monoteísta, la sinagoga difundía las ideas del Antiguo Testamento y creó un grupo de prosélitos y semiprosélitos (…) que resultó ser un campo fértil para la evangelización. Pablo y otros misioneros solían dirigirse primero a la sinagoga de la ciudad donde querían establecer la iglesia de Cristo (p.e., Hch. 13:5).”

La palabra aparece unas 56 veces en el texto griego (aunque no siempre con el sentido mencionado más arriba) y es con todo la referencia más abundante a uno de los fundamentos de la iglesia primitiva.


LA EKKLESÍA EN LA ÉPOCA DEL NUEVO TESTAMENTO

Tomando una extensa cita del Manual de Eclesiología, H. E. Dana, Ed. Mundo Hispano 2003:

En el uso clásico ekklesía significaba “una asamblea”. Derivaba de la combinación de una raíz y una preposición o prefijo griego cuyo significado era “llamar hacia fuera”. Esta traducción literal tiende a dar un significado incorrecto al término. La idea no es que “la iglesia” es llamada hacia fuera del mundo, como algunos dicen. Ekkalein quiere decir más bien en castellano “citados” o “convocados” para un propósito. Era un grupo de personas calificadas y citadas para sesionar como asamblea.

Se usaba comúnmente con referencia a cuerpos representantes aptos, “llamados hacia fuera”, para ejercer funciones legislativas. El Léxico Griego de Thayer dice: “una reunión de ciudadanos llamados de sus hogares hacia algún lugar público, una asamblea”. Lidell y Scott (Léxico Griego) dan la siguiente definición: “una asamblea de ciudadanos regularmente convocados; la asamblea legislativa. La antigua población griega estaba organizada por un número de ciudades estados; esto es, cada ciudad principal tenía su propio gobierno, y gobernaba también el territorio circundante. La autoridad gubernamental recaía en ciertos ciudadanos competentes, quienes residían en la ciudad y eran “llamados hacia fuera” para formar las asambleas legislativas. Este asunto de calificar para la ciudadanía era muy importante, pues muchos residentes de tales ciudades no ocupaban lugar en la ekklesía. En su relación con la idea neotestamentaria de la iglesia, el importante significado del uso clásico consiste en que el término se refería a un cuerpo de personas que tenía cualidades definidas y que se reunía para llevar adelante, sobre principios democráticos, ciertos designios organizados.

Para ser más específicos, en el uso clásico de este término había cuatro elementos a su uso en el Nuevo Testamento:

(1) la asamblea era local,
(2) era autónoma,
(3) presuponía cualidades definidas,
(4) era conducida sobre principios democráticos.”

En “Palabras griegas del Nuevo Testamento”, de W. Barclay, Casa Bautista de Publicaciones, 9na edición, 2002, el autor se explaya en algunos aspectos:

En los grandes días de la Atenas clásica, la ekklesia era la gente convocada y reunida en asamblea. La componían todos los ciudadanos de la metrópoli que no habían perdido sus derechos cívicos, y, salvo el hecho de que las decisiones tomadas debían ajustarse a las leyes del estado, sus poderes eran para todos los fines y efectos. La asamblea nombraba y destituía magistrados; dirigía la política de la ciudad; declaraba la guerra y hacía la paz; contraía compromisos y concertaba alianzas; elegía generales y otros oficiales militares; destinaba las tropas a las diferentes campañas y las despachaba desde la ciudad; era responsable de la dirección de todas las operaciones militares; recogía y distribuía los fondos públicos. Pero, en medio de todo esto, debemos destacar dos hechos sumamente interesantes. Primero, todas sus reuniones comenzaban con oración y sacrificio. Segundo, era una verdadera democracia. Sus dos santo y señas eran “igualdad” (isonomia) y “libertad” (eleutheria). Era una asamblea en que cada uno tenía el mismo derecho e idéntico deber de tomar parte. Cuando había que dirimir alguna cuestión en que estuvieran implicados los derechos de algún ciudadano en particular, como en el caso de ostracismo o destierro, tenían que estar presentes un mínimo de seis mil ciudadanos. En un sentido más amplio, ekklesia vino a significar cualquier asamblea de ciudadanos debidamente convocados. Es interesante hacer constar que el mundo romano nunca trató de traducir la palabra ekklesia; simplemente la transliteró, resultando ecclesía, y la usó de la misma forma que los griegos.”

A medida que la iglesia se adentró en el mundo griego, cada vez más “lejos” del sustrato judío, esta concepción de “ekklesia” ganaba más peso en la mentalidad de los nuevos convertidos.

Sin embargo, el concepto no era tampoco ajeno a la mentalidad de los judíos en la diáspora, entre quienes plantó iglesias Pablo y que constituyeron el “puente natural” hacia los gentiles. Citando nuevamente a H. E. Dana;

La Septuaginta, la versión griega del Antiguo Testamento, (...) era común entre los judíos de habla griega en el tiempo de Jesús. En dicha versión, se usa ekklesía para traducir la palabra hebrea qahal, término que significa una asamblea, convocación o congregación. Ekklesía se menciona en la Septuaginta novena y seis veces (omitiendo unos pocos casos en los cuales el texto es puesto en duda). Podemos distinguir seis variantes.

(1) Se usa cinco veces para indicar simplemente una agrupación de individuos, sin hacer referencia a ningún carácter religioso específico (…)

(2) Trece veces se refiere a un grupo congregado para un propósito especial (…)

(3) En veintiséis casos la referencia se hace a una asamblea en una localidad particular para propósitos religiosos, ordinariamente para el culto (…) Este uso aparece en la historia posterior de Israel. Especialmente prevalece en la literatura producida entre los Testamentos, en donde, de los veintiséis casos que hay, ocurre diez veces.

(4) La mención más frecuente del término es para denotar una reunión formal de todo el pueblo de Israel en la presencia de Jehová, en cuyo sentido se usa treinta y seis veces. En este significado ekklesía en la Septuaginta reproduce muy exactamente el significado típico del hebreo qahal en el Antiguo Testamento. De las ciento veinte veces en que se menciona qahal en el Antiguo Testamento hebreo, setenta y ocho veces se refiere a la asociación de Israel como una nación. Cuando a esto le agregamos los nueve casos en los cuales se refiere a aquellos que regresaron del exilio, de los ciento veinte tenemos un total de setenta y siete, o sea un 64 por ciento. (…) Este uso del término, con la excepción de las nueve referencias a los judíos de la restauración, pertenece al período más antiguo de la historia de Israel.

(5) En siete lugares designa a Israel en un sentido ideal, como la posesión peculiar de Jehová. No sería exacto decir que este uso se refiere al “Israel espiritual”, ya que indudablemente significa la nación literal; tampoco se puede propiamente describir como “la Iglesia Hebrea”, porque Israel era una nación y no un cuerpo eclesiástico. Se usa para describir ciertas barreras que impiden que uno sea participante en el privilegio del pueblo escogido de Dios, sin tener en cuenta ninguna asamblea en particular del pueblo de Dios, (…)

(6) Finalmente, podemos hacer una alusión aparte de esas nueve referencias en las cuales el término se aplica al remanente de los fieles en Israel que regresaron del cautiverio babilónico (…)

Hay tres hechos acerca del uso del ekklesía en la septuaginta y el uso de qahal en el Antiguo Testamento, los cuales son de importancia para nosotros en un estudio de la iglesia:

(1) Nunca se considera como un hecho espiritual, independiente de las limitaciones en cuanto al tiempo y al espacio.

(2) La asamblea, ekklesia, de Israel como una posesión peculiar de Jehová era considerada como un concepto ideal, pero teniendo su única contraparte literal en una precisa reunión del pueblo.

(3) Esta palabra, especialmente en el período intertestamentario, llegó a denotar una reunión local con fines de adoración.”

Dejando de lado el significado relacionado más directamente con Jehová, en su acepción más “humana” retiene el significado de asamblea, de reunión de personas con un objetivo, en este caso la adoración, aunque no únicamente.


LAS ASAMBLEAS DE LOS CIUDADANOS ROMANOS

Citando nuevamente a W. Barclay:

Sir William Ramsay vio en la configuración del imperio romano un antecedente de lo que bien pudo haber afectado el pensamiento de Pablo. Cualquier grupo de ciudadanos romanos, reunidos en cualquier parte del mundo, constituía un conventus civium romanorum, una “asamblea de ciudadanos romanos”. Doquiera estuvieran reunidos, eran parte de la gran comprensión de Roma. No tenían sentido al margen de Roma; eran parte de la gran unidad; y, cualquier ciudadano romano que llegara a esa ciudad, era automáticamente un miembro más del grupo. El grupo podía estar separado de Roma por la distancia, pero, en espíritu, era parte de ella. Esta es, precisamente, la concepción paulina de iglesia. Un hombre puede ser miembro de cualquier congregación local, dentro de una cierta comunión dada; pero, si su pensamiento queda ahí, está muy lejos de la verdadera concepción de iglesia.”

El Diccionario Enciclopédico de Legislación Romana, de Adolf Berger, 7ma edición, 2008, Ed. The Lawbook Exchange Ltd, lo define brevemente como:

Una organización permanente de ciudadanos romanos en las provincias, bajo la presidencia de un comisario (civium romanorum)”

Por otro lado, dijimos más arriba que también los romanos adoptaron el modelo de la “ekklesía” griega.


QUÉ ESTABA CLARO PARA LOS CRISTIANOS DE LA ÉPOCA Y POR QUÉ NO SE NOS DICE TANTO SOBRE LA ORGANIZACIÓN DE LA IGLESIA

La cuestión sobre la organización de la iglesia, que nos interesa para esta serie de artículos, suele ser bastante problemática para los cristianos, debido a que las instrucciones que tenemos son escuetas, al menos para lo que (humanamente) quisiéramos tener.

Creo que el Espíritu tuvo varias motivaciones al no dejar escrito más de lo que hay.

Primero, si para los cristianos de los primeros siglos el modelo de la iglesia era muy similar a lo que ya conocían en otros ámbitos, no era necesario dejarlo escrito. Recordemos que el Espíritu siempre se ha regido en la Biblia por el principio de la economía de palabras, ¡y aún así tenemos más de 30.000 versículos! Como paréntesis, digamos que si algo se repite en las Escritura, vale la pena prestarle especial atención.

Segundo, si con simplemente recurrir a algunos libros de historia básicos (que fue lo que hice más arriba) los creyentes de los siglos siguientes iban a tener el trasfondo cultural necesario, ¿para qué escribirlo? De nuevo el principio de la economía de palabras.

Como paréntesis necesario, digamos aquí que Dios no tiene ningún problema con los libros de historia, ni con los historiadores, ni con la ciencia, ni con los científicos (si algunos científicos tienen problemas con Dios, ¡asunto de ellos!); Dios habla a través de todos, aún del más acérrimo ateo, ¡Dios es Dios! Por supuesto, un libro de historia no es la Palabra de Dios, pero muy bien puede contener verdades inspiradas por el Señor.

Tercero, este “silencio relativo” ha permitido a lo largo de la historia y de las culturas que la iglesia se organice de la forma más adecuada y “aprehensible” para cada contexto. Aunque inevitablemente los hombres han intentado siempre armar un esquema rígido y piramidal (no le echemos toda la culpa a los católicos, muchas nuevas iglesias “apostólicas” hacen lo mismo o peor), cuando la iglesia ha sido movida por el Espíritu, ha adoptado formas culturalmente relevantes.

Claro, no podemos decir que todos los moldes culturales estén bien; pero esto ha permitido que el evangelio avance. Quizás en esta nueva época en que nos encontramos, hacia el final de los tiempos y luego de 2.000 años de historia, el Espíritu nos esté llamando hacia un nuevo modelo, por encima de todas las culturas y tradiciones.

Y cuarto (¿lo principal?): ¿quién dijo que la iglesia debe tener una super estructura de organización y gobierno como todas las denominaciones y movimientos se empeñan en darle? Es un deseo muy humano, pero ¿será el de Dios? Si en la Biblia el Espíritu no se preocupó por dejarnos instrucciones precisas sobre estructuras de gobierno supracongregacionales, ni tampoco sobre formas piramidales de autoridad dentro de cada congregación, ¿por qué siempre lo hemos hecho?

Creo que la verdadera iglesia, aquella que fluirá cien por ciento conforme el Espíritu la mueva, no necesita de ninguna de nuestras super estructuras. Al fin y al cabo, si el Señor es la cabeza, y el se comunica directamente con cada uno de nosotros, y suponiendo que cada cristiano tenga la capacidad de oírlo perfectamente y obedecerle (tal como pasará hacia el final de los tiempos), ¿qué necesidad hay de tantas estructuras de coordinación y control? Espiritualmente hablando, ninguna. Y si estamos preocupados por darle un orden humano ... bueno, a mí no me interesaría estar en esa iglesia, así que dejo que lo describa otro...

Aclaro que no estoy en contra de los diseños de autoridad dados por Dios, que son muy distintos a los modelos que hoy vemos en casi todos lados. El Espíritu levantará un orden y autoridades genuinas que, sin embargo, no tendrán nada que ver con nuestras estructuras piramidales actuales.

Con esto en mente, es decir, una iglesia cuya cabeza REAL es Cristo, a quien todos los creyentes pueden escuchar y obedecer; podemos entender los elementos del sustrato social de la iglesia, que resultaban tan claros para los primeros cristianos.

Primero, se trataba de una asamblea. No era una pequeña monarquía, no era una “familia patriarcal extendida” (que fue el modelo que Dios usó siglos atrás, con los patriarcas), no era una “empresa” o hacienda, no era un templo, no era un cuartel militar; era una reunión de ciudadanos. Con esto quiero decir que había otros modelos de organización conocidos en la época que el Espíritu bien pudiera haber usado, pero no lo hizo.

No había en ella relaciones de sometimiento (tan comunes en el mundo antiguo), ni castas especiales (también presentes en la época); había autoridades encargadas principalmente de mantener el orden y ayudar al correcto funcionamiento, pero no pertenecían a ningún “orden superior” ni habían recibido un “ungimiento especial”; se elegían de entre ellos mismos y cumplían funciones claramente de servicio.

La asamblea era convocada con un propósito (adorar a Dios, decidir sobre asuntos civiles o religiosos), tenía un lugar y un orden, y se cumplían funciones determinadas: había oración, adoración, se aprendía la Palabra (en las sinagogas), se decidían asuntos civiles.

El funcionamiento era democrático, libre y participativo. Claro, no todos podían acceder a ellas y no todos tenían los derechos civiles de un ciudadano, pero cuando bajo el Nuevo Pacto todos son hechos iguales ante Cristo, esta lógica de funcionamiento comenzó a aplicarse en todos los cristianos, aunque civilmente fueran esclavos. Creo que solemos hacer una “caricatura” del mundo antiguo, pensando que solo había monarquías verticalistas despiadadas, pero no era tan así. Esto es bastante perturbador, porque nos lleva a reconocer que nuestras actuales “democracias” quizás no sean tan “democráticas” como nos gustaría pensar.

Había decisiones que se tomaban en ellas, en donde todos participaban (probablemente no de manera perfectamente democrática, pero al menos había espacios para hacerlo) y cosas que ocurría en función de esas decisiones; que no habían sido fruto de uno solo.

Y otro aspecto, por demás de obvio, es que en las tres culturas tenían en claro que se trataba de algo bien “terrenal”. Pablo pudo después elevar el concepto hacia una visión espiritual, y eso es valiosísimo, pero en la mente de todos los primeros cristianos, la iglesia era algo bien “concreto” y cercano, que implicaba necesariamente la participación y compromiso de sus integrantes. No había “espiritualizaciones idílicas”, había realidad cotidiana.

Y como se trataba de algo tan “terrenal”, los participantes sabían que tenían derechos y responsabilidades. No eran meros “espectadores de un espectáculo religioso”, como muchas de nuestras iglesias hoy; podían y debían participar, pensar y decidir, ponerse de acuerdo, debatir, adorar y comunicar; y hacerse responsables de sus decisiones.

También estaba claro que la democracia se aplicaba a los miembros de la asamblea pero no cualquiera podía participar en cualquier asamblea: en la sinagoga solo los judíos y hasta cierto punto los simpatizantes o prosélitos, en la asamblea griega, los ciudadanos griegos; en las asambleas romanas, los ciudadanos romanos... Ser judío, griego o romano no era “cosa fácil”; se nacía así, pero si se deseaba adquirir otra “ciudadanía” había normalmente un precio muy alto que pagar, había que renunciar a la propia cultura, dejar las redes sociales y ámbitos laborales, de compañerismo, de educación, etc., a veces implicaba mucho dinero, y podía llegar a ser considerado un “traidor” por su comunidad de origen. Con el cristianismo pasaba lo mismo y más. Por eso, llegar a participar en una asamblea tal implicaba un compromiso muy fuerte. Dicho de otra manera: esas asambleas no hubieran funcionado como tales sino con personas que estaban completamente comprometidas en su cultura y leyes.

Porque en todos los casos había leyes que respetar, superiores a la asamblea misma: la Palabra de Dios en las sinagogas, las leyes griegas o romanas en las otras asambleas. No había algo así como un líder que escribiera sus propias leyes, sino que todos se sometían a una ley superior.

¿Quién la establecía? Pues bien, en los tres casos, por su misma naturaleza, era una decisión colectiva. Yo supongo, haciendo una extrapolación del presente, que también entonces había personas particularmente participativas que se encargaban de motivar al resto para que se reunieran, pero, en todo caso, primaba el componente comunitario. Más allá de quién movilizara el asunto, su establecimiento era por voluntad de un conjunto de personas.

Todo lo que hemos visto nos muestra ya una estructura que contesta a muchas preguntas que nos hemos hecho respecto de la organización de la iglesia; si tales conceptos estaban presentes en la mente de los primeros cristianos, no hacía falta redundar en los aspectos organizativos de las “asambleas cristianas”, simplemente hacer algunas aclaraciones específicas. Y si el Espíritu tomó ese modelo, pudiendo perfectamente buscar otro como por ejemplo la organización del culto en los templos antiguos, ¡fue porque era el que mejor representaba sus propósitos para la iglesia!

¿Por qué nos hemos empeñado sistemáticamente en hacer otra cosa durante estos veinte siglos?




Danilo Sorti
Febrero de 2015
Rosario, Argentina