martes, 20 de junio de 2017

20. La autoridad de los pequeños

Efesios 3:8 DHH
8  Yo soy menos que el más pequeño de todos los que pertenecen al pueblo santo; pero él me ha concedido este privilegio de anunciar a los no judíos la buena noticia de las incontables riquezas de Cristo.

Pablo era muy sincero cuando decía esto. Nosotros pensamos que se trataba de falsa modestia, pero eso no existe entre los escritores bíblicos. Realmente se estaba considerando a sí mismo como el menor. En otra oportunidad podremos charlar por qué.

Lo cierto es que a la vez que reconocía su absoluta indignidad, reconocía absolutamente el encargo del Padre, y estaba dispuesto a llevarlo adelante sin la más mínima sombra de dudas. Para nosotros, esta conjunción de características: total humildad y total autoridad, resultan totalmente contradictoria. Sin embargo, es un requisito fundamental para llevar con éxito el reino de Dios.

Primero debemos reconocer en nuestro espíritu y luego en nuestra alma quiénes somos y lo absolutamente indignos y alejados de Dios que estamos. De esta manera podremos aceptar completamente la obra absoluta de Cristo para salvación y restauración. Luego, debemos aceptar (para poder creer) la comisión específica que nos da el Espíritu junto con la autoridad que ella trae, y entonces podremos ejercer plenamente dicha autoridad y traer así el reino a la tierra, en la parcela que nos fue dada.

Cuando los hombres ven el ejercicio de este tipo de autoridad enseguida piensan que somos orgullosos, autoritarios o soberbios; porque el concepto de autoridad está asociado con esas virtudes negativas. No debe ser así y no es realmente así cuando maduramos.

Por eso, queridos hermanos, no seamos tímidos en usar la autoridad que nos ha dado el Señor al ejercer Su comisión específica para nosotros; allí habrá victoria.

Danilo Sorti



19. Los que estamos venciendo

Apocalipsis 2 y 3 presentan 7 modelos de iglesias que se corresponden, aproximadamente, con siete etapas de la iglesia cristiana, desde la época apostólica, después del fervor inicial de las primeras décadas, hasta nuestros días, en los que transitamos muy claramente la última etapa descripta. Aquí hay muchas enseñanzas sumamente necesarias para nosotros hoy, pero no es el espacio para explicarlo.

De esas iglesias, cuatro modelos permanecen al día de hoy y en ellos hay vencedores y “perdedores”.

Apocalipsis 2:26 DHH
26  A los que salgan vencedores y sigan hasta el fin haciendo lo que yo quiero que se haga, les daré autoridad sobre las naciones,

Apocalipsis 3:5 DHH
5  Los que salgan vencedores serán así vestidos de blanco, y no borraré sus nombres del libro de la vida, sino que los reconoceré delante de mi Padre y delante de sus ángeles.

Apocalipsis 3:12 DHH
12  A los que salgan vencedores les daré que sean columnas en el templo de mi Dios, y nunca más saldrán de allí; y en ellos escribiré el nombre de mi Dios y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén que viene del cielo, de mi Dios; y también escribiré en ellos mi nombre nuevo.

Apocalipsis 3:21 DHH
21  A los que salgan vencedores les daré un lugar conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono.

Evidentemente, no todos los que estaban adentro estaban venciendo; estaban todos juntos, sí, pero no todos tenían el mismo nivel de comunión y autoridad. Esta es la realidad de los últimos tiempos: estamos muchos adentro, ¿estamos todos venciendo?

Los que están venciendo se encuentran en una posición particular, la que se menciona un poco más adelante. Si bien ese pasaje alude más exactamente al tiempo de la Bodas del Cordero, las realidades espirituales que menciona son exactamente aplicables hoy día:

Apocalipsis 4:2-4 DHH
2  En ese momento quedé bajo el poder del Espíritu, y vi un trono puesto en el cielo, y alguien estaba sentado en el trono.
3  El que estaba sentado en el trono tenía el aspecto de un diamante o de un rubí, y alrededor del trono había un arco iris que brillaba como una esmeralda;
4  también alrededor del trono vi otros veinticuatro tronos, en los cuales estaban sentados veinticuatro ancianos: iban vestidos de blanco y llevaban una corona de oro en la cabeza.

Esta es la corte celestial, en donde se decide todo asunto; el rey, Dios, consulta con sus ministros, los 24, ¡la iglesia vencedora! ¡La que tiene el gobierno perfecto!, y decide qué ocurrirá en la tierra.

Efesios 2:6 DHH
6  Y en unión con Cristo Jesús nos resucitó, y nos hizo sentar con él en el cielo.

Sentados con Cristo, desde los lugares celestiales, en la comunión con la Santa Trinidad, es donde podemos acceder a la misma corte celestial e intervenir en los destinos de la humanidad.

Para aquellos que están venciendo en medio de las pruebas, el rechazo, las necesidades y el aparente fracaso, la promesa es que están (no solo que estarán) sentados con Cristo participando de sus acciones sobre la tierra. ¡Oh Señor, ayúdanos a entender esta paradoja y traer los propósitos de Tu reino a la tierra!

Danilo Sorti


18. Tiempos de buscar a Dios

Los tiempos difíciles sirven para que la gente busque a Dios. Es cierto que:

Mateo 24:7 RVC
7  Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y habrá hambre y terremotos en distintos lugares.

Y también es cierto que:

Mateo 24:8 RVC
8  Todo esto será sólo el comienzo de los dolores.

Ni podemos cerrar los ojos y hacer aquello que es tan común en nuestras iglesias evangélicas:

Jeremías 8:11 RVC
11  Se les hace fácil sanar la herida de la hija mi pueblo, con sólo decir “¡Paz, paz!” ¡Pero no hay paz!

Jeremías 8:11 DHH
11  Tratan por encima las heridas de mi pueblo;
dicen que todo está bien,
cuando todo está tan mal.

Ni podemos caer en la desesperación pecaminosa:

Isaías 22:13 RVC
13  pero ustedes prefirieron gozar y divertirse, matar vacas y degollar ovejas, comer carne y beber vino. Y decían: «Comamos y bebamos, que mañana moriremos.»

¿Qué es lo que dice el Señor?

Isaías 22:12 DHH
12  Ese día el Señor todopoderoso
los invitó a ustedes a llorar y a lamentarse,
a raparse la cabeza
y a ponerse ropas ásperas en señal de dolor.

Durante mucho tiempo hemos predicado el Evangelio de:

Mateo 11:28 DHH
28  Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar.

¡Esto es verdad y lo será por toda la eternidad! Sin embargo, dado el poquísimo tiempo que falta para la venida del Amado, es necesario, ¡es urgente!, que reenfoquemos nuestra predicación. Yo creo que el Evangelio de este tiempo debe ser el de Apocalipsis:

Apocalipsis 14:7 RVC
7  Ese ángel decía con fuerte voz: «Teman a Dios, y denle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado. …

A medida que este tiempo de la gracia está terminando, aquellos que vez tras vez han rechazado creer en Dios tendrán pocas oportunidades más de salvación en medio del dolor y el sufrimiento que están plagando el mundo entero; ¿tendremos algo mejor nosotros para escapar de Sus juicios?

Pero aún en medio de los peores juicios Dios no cambia; todavía no se ha cerrado la puerta de la gracia.

Jonás 3:10 RVC
10  Y al ver Dios lo que hicieron, y que se habían apartado de su mal camino, también él se arrepintió de hacerles el daño que les había anunciado, y desistió de hacerlo.

Y entonces volvemos a nosotros. El Señor tuvo que mandar primeramente una terrible tormenta y después un gran pez para llevar al rebelde profeta Jonás a su destino. Su predicación, según la Biblia, no fue de mucho más que cinco palabras. No le importaba ni en lo más mínimo que se arrepintieran, no se esforzó para que creyeran, terminó y se fue. ¡¡Y ellos creyeron, se arrepintieron y evitaron el juicio!!

Muy queridos hermanos, no sea que el Señor tenga que mandarnos problemas y dificultades para que anunciemos el Evangelio de Su Salvación.

Danilo Sorti


17. Llevar la carga

Gálatas 6:1,2 RVC
1  Hermanos, si alguno es sorprendido en alguna falta, ustedes, que son espirituales, restáurenlo con espíritu de mansedumbre. Piensa en ti mismo, no sea que también tú seas tentado.
2  Sobrelleven los unos las cargas de los otros, y cumplan así la ley de Cristo.

La carga que se nos pide llevar es la carga de las debilidades y pecados de nuestros hermanos, no en el sentido de tolerar o aceptar cualquier cosa, sino más bien en el sentido de corregir con amor y paciencia; hoy, mañana, pasado mañana…

La verdadera lucha, de la que hablábamos hace unos días, tiene que ver principalmente con vencer el pecado y la tentación; cuando podemos lograr esto el sufrimiento se puede sobrellevar con el poder de Cristo, las privaciones y necesidades son suplidas por Su Espíritu y los imposibles son enfrentados por el Dios que todo lo puede.

Nos enseñaron durante mucho tiempo a luchar individualmente contra el pecado, cuando no a directamente apartarnos de los hermanos visiblemente pecadores. Lo cierto es que debemos ayudarnos con eso, y repito, ayudarnos no es clavarnos las espadas mutuamente ni menos aún hacer la vista gorda.

Se requiere aquí un pacto entre hermanos: ofrecer ayuda con amor y verdad, con paciencia pero requiriendo cambios; y estar dispuestos a aceptar la ayuda ofrecida. Por encima de todo, debemos aceptar que somos llamados a vivir en santidad práctica, no solo posicional; que la gracia de Cristo no es un chicle que se pueda estirar tanto como se quiera y que el pecado es mucho más terrible de lo que solemos pensar. ¡Que el Señor nos ayude a aplicar Sus principios!

Danilo Sorti



16. Urgencia para escribir

Judas 3 RVC
3  Amados hermanos, yo he tenido un gran deseo de escribirles acerca de la salvación que tenemos en común, pero ahora me encuentro en la necesidad de escribirles para rogarles que luchen ardientemente por la fe que una vez fue dada a los santos,

Judas tenía un buen tema en mente, realmente había algo muy interesante que compartir; algunas revelaciones sobre el poder de la cruz, testimonios de sanidad a través de Cristo, nuevas profundidades de la obra redentora… De verdad que era un tema de mucha riqueza espiritual. Pero no pudo hacerlo, algo más urgente golpeaba a la puerta.

La fe, la forma de enseñanza que los apóstoles habían transmitido estaba gravemente en peligro. Me atrevo a decir que no tendríamos nosotros hoy la Biblia ni la herencia cristiana si ellos no hubieran luchado ardientemente por la fe.

Durante la guerra es necesario abstenerse de muchas cosas; no es el tiempo para buscar comodidades, palabras bonitas, mensajes que endulzan el oído. Durante la guerra las cosas no van bien, no es el momento para querer escuchar solo buenas noticias, ¡hay que escuchar la realidad, por más dura que sea! Durante la guerra habrá muchos que caigan al lado nuestro, y no podremos detenernos a llorarlo, deberemos seguir avanzando, porque solo si alcanzamos la meta podremos tener esperanza de volver a rescatarlos.

Este es el tiempo de una dura lucha por la fe, quizás tanto o más que la de los tiempos de Judas. La fe que una vez fue dada, pero no digo las enseñanzas que recibimos de nuestra primer iglesia o de la denominación. En el mejor de los casos, son recortes parciales de la verdad completa, me refiero a la fe que aún debe ser completamente restaurada. Es decir, estamos luchando por defender algo que todavía no tenemos en su plenitud.

Hoy el Espíritu nos exhorta a tomar todas las armas y hacernos la firme disposición de luchar sin vuelta atrás, sin mediocridades, sin rendirnos. No hay un camino fácil en el Evangelio, pero la mayor seguridad y gozo que podamos tener está, precisamente, en el camino más peligroso y escabroso, porque es ahí donde batallamos codo a codo con el Señor.

Danilo Sorti