lunes, 16 de octubre de 2017

295. El ministerio de las mujeres: ¿se aplica el pasaje de Gálatas 3:28?

Gálatas 3:24-28 RVC
24 De manera que la ley ha sido nuestro tutor, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe.
25 Pero al venir la fe, no estamos ya al cuidado de un tutor,
26 pues todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.
27 Porque todos ustedes, los que han sido bautizados en Cristo, están revestidos de Cristo.
28 Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer, sino que todos ustedes son uno en Cristo Jesús.

Uno de los pasajes que se utiliza para permitir el ministerio público de las mujeres es Gálatas 3:28. El contraargumento que se utiliza es que no está hablando ahí del sacerdocio o ministerio. Veamos eso con más detalle.

El pasaje está hablando de la salvación, de ser hechos hijos de Dios lo cual necesariamente significa ser incorporados al, ahora nuevo, Pueblo de Dios. No hay tal cosa en la Biblia como ser verdaderamente salvo y estar “afuera” de la Iglesia, el Pueblo de Dios.

Habiendo sido salvos, estando incorporados en el Pueblo de Dios, somos hechos nuevas criaturas, por lo que las barreras de separación sociales son rotas porque todos estamos en una posición de igualdad ante el Padre. Notemos que las barreras que menciona Pablo aquí abarcan varias condiciones humanas y no solamente en relación con la salvación:

·         Judío o griego: las diferencias eran profundamente culturales, pero también espirituales; se suponía que los unos eran salvos, el Pueblo de Dios, y los otros no.
·         Esclavo o libre: las diferencias eran profundamente legales, uno tenía todos los derechos, el otro, legalmente, ninguno; también eran profundamente culturales, económicas, intelectuales, etc., aunque no en relación con la salvación.
·         Varón o mujer: la diferencia es de géneros, biológica, a la vez que profundamente social, cultural, económica; aunque tampoco en relación con la salvación.

De esta breve enumeración podemos concluir que Pablo está claramente hablando de las barreras que impedían a los distintos grupos sociales acceder a la salvación y, más que nada pertenecer al mismo Cuerpo de Cristo.

Ahora bien, ¿está hablando del ministerio público aquí? No, claro que no… ¿o sí?

El hecho de ser salvos implica automáticamente que pertenecemos a la Iglesia; quizás no necesariamente a una congregación, pero sí a la Iglesia, y eso es más que suficiente. ¿Qué implica ser salvo?

Mateo 23:8 RVC
8 Pero ustedes no busquen que los llamen “Rabí”, porque sólo uno es el Maestro de ustedes, y ése es el Cristo; y todos ustedes son hermanos.

Este es uno de los “pasajes prohibidos” para los predicadores; Jesús nunca se preocupó por establecer una jerarquía, ni mucho menos un orden de autoridad férreo, aunque sí dejó una estructura de responsabilidad (más que de “autoridad”); pero hizo mucho énfasis en el concepto de “hermanos”. Cuando uno ve el énfasis que se hace en el discurso de iglesia hoy en día está puesto en el concepto de “autoridad y obediencia”.  Entonces, hombres y mujeres son en principio hermanos en Cristo, reforzando la idea de Pablo, en un nivel de igualdad, de equivalencia.

1 Pedro 2:9 RVC
9 Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien los hechos maravillosos de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.

Estos hermanos, estos miembros del mismo Cuerpo, son “real sacerdocio”.

Apocalipsis 5:9-10 RVC
9 y entonaban un cántico nuevo, que decía: «Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque fuiste inmolado. Con tu sangre redimiste para Dios gente de toda raza, lengua, pueblo y nación,
10 y para nuestro Dios los hiciste reyes y sacerdotes, y reinarán sobre la tierra.»

“Reyes y sacerdotes” son, entonces todos los santos.

Vamos de nuevo a Gálatas 3:28; ¿no está hablando allí del ministerio público? No, está hablando de algo muy superior que engloba al ministerio público. Toda función de ministerio está englobada dentro de la situación de ser hecho “hijo de Dios”, si no hay diferencias en lo que es más importante y trascendente, ¿habrá diferencias en lo que es menor? El pasaje de Gálatas SÍ se aplica al ministerio de las mujeres… y a muchas cosas más.

¿Por qué no se hizo claramente efectivo durante el ministerio de Jesús y de la Iglesia neotestamentaria? Por la misma razón que TAMPOCO se hizo claramente efectiva la disolución de las barreras entre judíos y griegos y entre esclavos y libres durante ese tiempo: implicaban un proceso cultural, social, muy arraigado. De hecho, la manifestación plena de Gálatas 3:28 en la Tierra no ocurrirá hasta que Cristo venga a reinar, pero mientras tanto se supone que el Pueblo de Dios debe vivir en base a los principios del Reino y no del mundo.

Dios hizo “lo más”, anuló las barreras de separación entre pueblos, sexos y condición social, ¿seguiremos manteniéndolas voluntariamente dentro de la Iglesia?


Danilo Sorti


294. El ministerio de las mujeres: la extraña costumbre que tienen los cristianos de inventar pecados…

Mateo 15:9 DHH
9 De nada sirve que me rinda culto;
sus enseñanzas son mandatos de hombres.

Uno de los argumentos que se esgrimen contra el ministerio público femenino es el hecho de que no se menciona expresamente la ordenación de mujeres en el Nuevo Testamento, haciendo, claro está, una curva conveniente para soslayar 1 Timoteo 3. Bueno, pero asumamos que sea así, que no podemos encontrar referencias directas a la ordenación de mujeres. El asunto es: ¿eso implica que se la prohíbe?

Recuerdo que en la iglesia donde conocí al Señor, había una frase fundacional: “hablamos donde la Biblia habla, callamos donde la Biblia calla”. Por supuesto, la doctrina que enseñaban no la cumplía al pie de la letra, pero el concepto quedó grabado. Si la Biblia no prohíbe expresamente algo, ¿por qué habríamos de prohibirlo nosotros?

Yo sé que no hay una respuesta sencilla aquí, en la práctica “permitir o prohibir” algo que la Biblia no permite o prohíbe directamente tiene que ver con la aplicación de los principios bíblicos, pero eso nos conduce inmediatamente al asunto de quiénes están aplicando esos principios y nos encontramos con ¡nosotros!, seres imperfectos y con motivaciones no del todo correctas. Algunos, intentando solucionar ese problema, se “refugiarían” en eminentes y reconocidos teólogos, pero la práctica me ha enseñado a dudar también de esos “eminentes y reconocidos”. No quiero desmerecerlos ni desmerecer su trabajo, creo que hay muchos muy buenos, y otros tantos muy malos, pero aún los “muy buenos” hablaron conforme la luz que recibieron en su momento, que necesariamente era menor que la que tenemos ahora. Y, sea como sea, finalmente eran hombres.

Hay una costumbre arraigada en el pueblo cristiano, especialmente entre los maestros y líderes, de que cuanto más se escriba sobre un tema, cuanto más se rebusquen las interpretaciones exegéticas de los originales, y más comentarios se amontonen, más verdad es. Es decir, mientras más complicado sea un asunto, más cierto es… y más difícil de que otro pueda analizarlo también. El problema es que, si ese principio fuera cierto, ¿a quién le dejó la Palabra el Espíritu? Evidentemente no a toda la humanidad, sino a un grupúsculo selecto. No me parece que esté de acuerdo con la naturaleza divina.

Los fariseos de la época de Jesús hacían precisamente eso, donde no había mandamientos construyeron una superestructura de mandatos… y donde SÍ HABÍA mandamientos claros, simplemente los pasaron por alto. No le fue mejor a Pablo:

Colosenses 2:22-23 DHH
22 Todas estas reglas tienen que ver con cosas que se acaban con el uso, y solo son mandatos y enseñanzas de hombres.
23 Es verdad que tales cosas pueden parecer sabias, porque exigen cierta religiosidad y humildad y duro trato del cuerpo, pero son cosas que no honran a nadie, pues solo sirven para satisfacer los deseos puramente humanos.

De nuevo, la vieja costumbre de inventar mandatos donde no hay una regla clara y expresa. Podría ejemplificarlo con temas relacionados a la sexualidad, pero para no incomodar a nadie no lo voy a hacer.

Ahora bien, el hecho de que expresamente no se mencione el ordenamiento de mujeres al ministerio en la Biblia no es señal inequívoca de que las mujeres no puedan serlo. Tampoco se menciona expresamente la escuelita dominical, ni el ministerio de jóvenes, ni se habla de instrumentos musicales en el culto de la iglesia (razón por la cual en aquella iglesia donde me convertí estaban prohibidos), ni de sanidad interior, ni de publicar en Internet, ni de muchísimas otras cosas que hacemos y que Dios respalda.

Algunos concluyen que, cuando esto pasa, debemos buscar los principios bíblicos y de ahí fijar una posición. Estoy de acuerdo con eso, siempre y cuando entendamos que “fijar una posición” NO CREA NINGUNA DOCTRINA, simplemente expresa el entendimiento que un grupo de gente tiene sobre un tema en un momento dado. Es decir, no necesariamente es la verdad y no necesariamente tiene que ser creído por el resto de los cristianos. Un nuevo análisis puede mostrar algo distinto.

Si aplicamos el concepto intuitivo de “hablar donde la Biblia habla y callar donde la Biblia calla”, sencillamente no podemos impedir la ordenación femenina.

El verdadero problema aquí es que, al igual que los fariseos de la época de Jesús, como nos cuesta obedecer los mandamientos que CLARA E INEQUÍVOCAMENTE Dios nos mandó, nos esforzamos en crear otros que parezcan “santos y sacrificiales” y que sí podamos obedecer. De hecho, es muy fácil para el hombre “obedecer” el “mandamiento” de impedir que la mujer participe en el ministerio público… ¿a qué hombre le gustaría que una mujer comente sus pecados hogareños, como hacemos nosotros con ellas?


Danilo Sorti


293. El ministerio de las mujeres: si Dios no lo respalda, ¿por qué hay fruto para vida eterna?

Mateo 7:15-20 RVC
15 »Cuídense de los falsos profetas, que vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
16 Ustedes los conocerán por sus frutos, pues no se recogen uvas de los espinos, ni higos de los abrojos.
17 Del mismo modo, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.
18 El buen árbol no puede dar frutos malos, ni el árbol malo dar frutos buenos.
19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.
20 Así que ustedes los conocerán por sus frutos.

2 Pedro 2:12-14 RVC
12 Pero éstos hablan mal de cosas que no entienden; son como animales irracionales, que nacieron para ser presa de la destrucción. Por eso, su propia destrucción los destruirá,
13 y recibirán el castigo que merece su injusticia. Creen que el placer consiste en gozar de los deleites a plena luz del día. Son una vergüenza y una deshonra, pues mientras comen con ustedes se solazan en sus propios placeres.
14 Su mirada está cargada de adulterio, no se cansan de pecar, seducen a los pusilánimes, su corazón está habituado a la codicia; ¡son hijos de maldición!


Según puedo seguir varias discusiones en las redes, el ministerio femenino sigue siendo una piedra de tropiezo en diversas iglesias. No es raro encontrar largos escritos presentando las razones o supuestas razones bíblicas al respecto.

Bueno, por mucho escribir no necesariamente se tiene verdad, aunque es el espíritu de esta época que mientras más personas digan algo, y más fuerte lo digan, más “verdad” es. Muchos argumentos débiles no hacen un argumento fuerte.

Y ya que se trata de hombres escribiendo sobre el ministerio femenino, digamos de paso que es una cuestión “muy masculina” el hecho de “dejar sembrada la semillita” y desentenderse luego del asunto. Pues bien, hacer una afirmación teológica y “desentenderse” de las implicaciones de ella ¡es también muy propiamente masculino! Pero no es algo de lo cual deberíamos sentirnos orgullosos…

Jesús lo dijo bien claro en el pasaje de Mateo 7, el resto del Nuevo Testamento lo afirma en diversos lados y, en general, podemos seguir el mismo hilo de razonamiento en el Antiguo Testamento al afirmar que una característica distintiva de los falsos maestros, profetas, apóstoles, hermanos o lo que fuera, son sus frutos. Cuando “lo falso” no es fácil de descubrir en las palabras o no hay adecuado discernimiento, el análisis de las obras, de los hechos, no falla. La enseñanza es clara, creo que las palabras de Jesús casi no necesitan interpretación para poder entenderse adecuadamente. En esencia el Señor nos está llamando a analizar las consecuencias prácticas de una supuesta “buena doctrina” que alguien enseña. Si el maestro es falso, su vida inevitablemente lo expondrá. Hasta ahí estamos de acuerdo.

Ahora bien, si decimos que la Biblia no autoriza al ministerio femenino, entonces debemos concluir necesariamente que Dios NO VA A RESPALDAR a las mujeres que fungen como pastoras, evangelistas, profetas, apóstoles, etc. Como consecuencia de ello, dichas mujeres NO SON VERDADERAS LÍDERES ESPIRITUALES, por lo que caen en la categoría de “falsos maestros”, ya que no solamente no habrían sido llamadas a tales ministerios sino que además lo estarían ejerciendo en nombre de Dios, con lo cual añadirían a su pecado el de usar en vano Su nombre. Asunto complicado.

De lo anterior debe desprenderse NECESARIAMENTE que el Señor NO PUEDE RESPALDAR tales ministerios, por lo que no podrían estar haciendo una obra genuina. Pero si manifiestan dones y “pasan cosas”, ¿de dónde viene esa capacitación espiritual? El único lugar posible es del reino de las tinieblas. De ahí que la consecuencia necesaria de la supuesta no existencia del ministerio femenino público es que aquellas mujeres que sí lo ejercen están inspiradas directamente por Satanás, con lo cual no pueden producir fruto para el Reino de Dios sino todo lo contrario. Esto es, deberíamos esperar que de sus ministerios NO HUBIERA gente bendecida, ministrada, sanada, edificada, liberada, ni nada por el estilo.

Hermanos, quiero volver a remarcar esto: aquellos que tanto escriben en contra del ministerio femenino no son capaces de llegar hasta las últimas consecuencias de sus palabras. Hacen “bonitos razonamientos”, pero no se atreven a exponer sus implicancias prácticas. El hecho es que, si hay personas bendecidas y ministradas por ministerios femeninos públicos, si Dios se manifiesta, ENTONCES Dios los está respaldando. Los discípulos tuvieron un problema parecido:

Marcos 9:38-40 RVC
38 Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, pero se lo prohibimos, porque no es de los nuestros.»
39 Pero Jesús les dijo: «No se lo prohíban, porque nadie puede hacer un milagro en mi nombre, y luego hablar mal de mí.
40 El que no está contra nosotros, está a favor de nosotros.

El razonamiento que sigue Jesús aquí es “de atrás para adelante”: si los frutos son bueno, el árbol no puede ser mal (ya lo había dicho en Mateo 7).

Bien, más de uno dirá: “¡Pero hermano, si Dios usa a las mujeres en ministerios públicos es solamente por Su misericordia, no porque las respalde!”. Estamos de acuerdo con que dicho razonamiento, es decir, que Dios use a alguien por Su misericordia no porque lo merezca tiene bastante fundamento bíblico, aunque hay que indagar más en profundidad. Aceptemos por el momento que sea así. ¿Qué nos habilita para decir que Dios no hace lo mismo con los hombres? Finalmente, decir que Dios se manifiesta a través de ellas “por misericordia” no tiene ningún pasaje bíblico que lo respalde directamente, es un razonamiento, por lo tanto, nada me impide aplicar el mismo razonamiento a los hombres.

La realidad es que puedo dar, lamentablemente, muchos ejemplos de hombres A QUIENES DECIDIDAMENTE EL SEÑOR USA POR MISERICORDIA y nada más que por misericordia, porque sus frutos son desastrosos. Es más, si nos metemos a analizar en profundidad el tema de los frutos a lo largo de la historia de la Iglesia, son muchísimos más los hombres que han manifestado malos frutos y que lo siguen haciendo que las mujeres, por lo que habría muchas más razones para IMPEDIR el ministerio masculino que el femenino.

Por otro lado, el hecho de que Dios use a alguien “por misericordia” en realidad implica que esa persona SI HA RECIBIDO DONES.

Romanos 11:29 RVC
29 Porque los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables.

Este pasaje tiene un sentido más general que el de los dones espirituales o el llamado al ministerio, pero precisamente por eso, indica un principio del obrar de Dios. Si alguien tiene dones que lo capacitan para servir, es porque Dios se los ha dado; si Dios se manifiesta a través de alguien es porque Él decidió capacitarlo, por lo tanto, si Dios respalda ministerios femeninos es porque Dios les ha dado esos dones. Y no hay mejor ejemplo de este pasaje que Satanás mismo; ¿acaso Dios le retiró el poder y autoridad cuando cayó, sabiendo perfectamente lo que iba a hacer? No.

Volviendo al tema del ministerio femenino, es innegable que la realidad cultural y social de las mujeres en muchos lugares ponen límites prácticos que nos la voluntad de Dios pero que Él permite por la dureza del corazón de la gente:

Mateo 19:7-8 RVC
7 Le preguntaron: «Entonces, ¿por qué Moisés mandó darle a la esposa un certificado de divorcio y despedirla»?
8 Él les respondió: «Moisés les permitió hacerlo porque ustedes tienen muy duro el corazón, pero al principio no fue así.

No tengo dudas de que muchos hombres y muchas mujeres no serían capaces de recibir la ministración de una mujer ungida. Pero tengo menos dudas aún de que, después de dos mil años de cristianismo dominado casi exclusivamente por líderes hombres, no hemos hecho todo bien… por decirlo de una manera que sea poco humillante para el género…

Me gustaría poder encontrar alguno de los extensos escritos contra el ministerio femenino que ejemplifique adecuadamente como en la práctica Dios NO RESPALDA a mujeres. Hasta ahora no lo he leído.

Por supuesto que esto no quiere decir que porque sea mujer necesariamente su ministerio estará respaldado por Dios. También se aplica lo que dice 2 Pedro 2. También las mujeres necesitan buscar a Dios, también necesitan capacitarse, y no por ser ministros del Evangelio dejan de ser vasos más frágiles, es decir, menos preparadas para los rigores y luchas que implica el ministerio, por lo que necesitan el respaldo de los hombres. Pero yo quisiera que, aquellos que tanto hablan contra el ministerio femenino, sean conscientes de que pretenden limitar a las mujeres, que constituyen más del 50 % de la Iglesia, PRECISAMENTE en la última hora, cuando es más urgente que nunca en la historia completar la tarea de predicar el Evangelio.  Si están dispuestos a explicarle “cara a cara” al mismo Dios por qué en el momento en que más obreros hacen falta ellos pretenden impedir que más de la mitad del Cuerpo de Cristo ejercite sus dones, bueno, adelante pues.

Hermanos, tengamos mucho cuidado con nuestros “divertimentos teológicos” porque no son palabras inocentes.



Danilo Sorti


292. ¿Cielo o nirvana? ¿Cuál es nuestra esperanza firma?

Lucas 18:29-30 RVC
29 Y Jesús les dijo: «De cierto les digo, que cualquiera que haya dejado casa, padres, hermanos, mujer, o hijos, por el reino de Dios,
30 recibirá mucho más en este tiempo, y en el tiempo venidero recibirá la vida eterna.»

1 Tesalonicenses 4:17-18 RVC
17 Luego nosotros, los que aún vivamos y hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para recibir en el aire al Señor, y así estaremos con el Señor siempre.
18 Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras.


Diría que no hace falta hablar sobre la doctrina del cielo y la vida eterna, se supone que todos los cristianos creen en ella. El asunto es en qué cielo y qué vida eterna están creyendo.

Por diversas razones (léase: teologías y prácticas desviadas) la vida eterna, qué pasará con nosotros en el cielo, suele quedar confuso, “olvidado”, relegado a un rincón del pensamiento sin utilidad práctica, o envuelto en dudas. En todo caso, no se trata de ningún concepto que “actúe” en el presente, es decir que lo consideramos como “algo de lo que nos preocuparemos cuando llegue el momento”.

En parte ese último razonamiento es cierto, tenemos preocupaciones más urgentes en el aquí y ahora, los eventos futuros, y especialmente nuestra vida en el cielo, NO SON CONCEPTOS NEUTRALES en el presente porque vemos a Pablo utilizándolos para que los creyentes se animen mutuamente.

Creo que los cristianos muchas veces tenemos un concepto “nirvánico” del cielo. No soy un experto en religiones orientales, pero veamos un repaso de las ideas asociadas al “nirvana”:

“En la filosofía shramánica, nirvana es el estado de liberación tanto del sufrimiento (dukkha) como del ciclo de renacimientos. … En el contexto religioso, este término pasa a aplicarse en las religiones en India como el hinduismo, budismo, jainismo, para así indicar un estado de cese de la actividad mental corriente y que significará una liberación espiritual, el estado de felicidad supremo. … En todas estas religiones, la palabra nirvana tiene connotaciones de quietud y paz. … La palabra procede de un verbo que significa enfriarse o apagarse, como el final de una vela. La connotación es que sólo en el nirvana están extinguidas las llamas de la lujuria, el odio, la codicia y la ignorancia. … Su naturaleza ha sido muy debatida por el pensamiento occidental, algunos de cuyos investigadores sostienen que implica una total aniquilación aunque otros lo interpretan como beatitud eterna. … En el hinduismo se habla de la unión con el uno absoluto (Brahman) … El hinduismo utiliza el término nirvana en su contexto de mokṣa (liberación del samsara o del ciclo de nacimientos y muertes repetidos), en el que el alma o ātmān se fundirá con la divinidad o lo absoluto. …”

No pretendo hablar sobre el nirvana, pero sí tomar algunas ideas (aunque no es un concepto unívocamente definido), y por lo que podemos ver oscila entre una especie de “aniquilación”, disolución o “desdibujamiento” del ser, hasta un estado de quietud, inactividad, sin pasiones pero aparentemente sin emociones ni actividades tampoco.

Algún experto en religiones orientales podrá desdecirme, pero lo que me interesa aquí es que el concepto que al menos los occidentales tenemos de “nirvana” implica por lo menos una situación en la que la actividad humana, que tan propia nos es en este mundo, queda reducida o eliminada, e incluso la misma esencia del ser llega a perderse.

Pues bien, creo que por defecto muchos cristianos tienen alguna idea parecida del cielo, como algo que queda “en la nebulosa”; saben que no pasarán muchas cosas de las que aquí pasan, pero no saben qué va a pasar. ¿Cómo puede ese concepto servir para animarnos unos a otros?

No podemos conocer todo lo que el cielo implica porque no estamos allá, a no ser por revelación profética, pero aún esa está limitada por nuestra posibilidad de comprensión, por lo que de todas formas lo que podamos saber del cielo es limitado. Con todo, ese conocimiento limitado debería servirnos tanto como para entusiasmarnos en esta vida e incluso afrontar con alegría las dificultades, sufrimientos e incluso el martirio y la muerte, sabiendo que hay algo mucho mejor, algo que, aunque no podamos comprender en su totalidad, podemos conocer lo suficiente como catalogarlo como “mucho mejor”.

En las palabras de Lucas 18 el Señor está hablando de cuestiones de la vida, propiamente, de la vida terrenal, social, económica. En ese contexto habla de las promesas para esta vida y de la vida eterna; y el concepto de “vida” es el hilo conductor de las tres etapas que muestra: la vida del nuevo creyente afrontando la persecución, la vida del cristiano recibiendo la protección y provisión divinas, la vida eterna. Bueno, el concepto de “vida eterna” también lo podemos encontrar en otros lugares. El asunto es ¿qué significa “vida”? ¿Es sólo una especie de nirvana o es algo más?

Yo entiendo que el concepto “vida” significaba para ellos, y para nosotros, todo lo que la palabra “vida” significa, con sus muchas actividades, emociones y desafíos; claro que desprovista de pecado, sufrimiento y fracaso al tratarse de la vida que Dios nos va a dar. Lo más simple es pensar que “vida” es precisamente “vida”, y no una “nebulosa cósmica difusa” en la que los humanos perdamos nuestra identidad o estemos eternamente tocando el arpa en una nube.

Aunque no nos queden claras todas las implicancias y características de esa vida en el cielo, sabemos que es plenamente “vida”, en donde nosotros, y no un calco difuso, estaremos disfrutando de todo lo bueno y genuino que tiene la vida: familia, amigos, trabajo, estudio, comunión continua, paisajes, otros seres vivos, y más.

Hay muchas revelaciones proféticas del cielo que fundamentan lo que digo, pero no quiero basarme en ellas aquí, sino simplemente tomar el concepto bíblico de “vida” y pretender entender sus implicaciones.

En una vida así, que podemos entender, podemos gozarnos. ¿Es esto real en tu vida? ¿Hasta dónde llega tu fe? ¿Hasta una buena y bendecida vida cristiana terrenal? ¿Tener protección en medio de los juicios? Nada de eso tiene fuerza suficiente.

Los ateos han hecho un muy buen trabajo durante décadas, y siglos, haciendo sentir vergüenza a los cristianos por esperar algo en el “más allá”. Como respuesta, las teologías y prácticas cristianas se han concentrado en el “más acá”. Eso está bueno en un sentido porque le permitió a la Iglesia volverse más relevante en el mundo y dar un mejor testimonio, pero está mal porque, al haber dicho “amén” a la prédica atea, nos olvidamos de lo que tiene que ser nuestra esperanza. ¡SÍ, ESPERAMOS UNA VIDA ETERNA, NO ACÁ!

Creo que Dios restaurará esta Creación finalmente, y que hay un futuro maravilloso para este universo material que Dios mismo hizo, y creo que nosotros tendremos mucho que ver en ese futuro aunque puede parecer raro a oídos de muchos. Pero no tengo dudas de que tenemos una vida maravillosa en el cielo, que no puedo imaginarme y no podré nunca estando sobre esta tierra, pero que puedo entrever proyectando las mejores cosas que podemos vivir aquí. Esa esperanza me sostiene.



Danilo Sorti


291. ¿Qué significa para los hijos de Dios fieles que los juicios del Padre ya hayan comenzado?

Lucas 21:28 DHH
28 Cuando comiencen a suceder estas cosas, anímense y levanten la cabeza, porque muy pronto serán libertados.

El inicio de la manifestación de los juicios de Dios significa distintas cosas para distintos grupos de personas. Es obvio que para los incrédulos significa un tiempo de terror, para los que están llamados a salvación será el tiempo de reconocer a Dios, para los que ya han rechazado definitivamente a Dios, será sólo un tiempo de angustia, confusión y profundo engaño, en espera del juicio eterno.

Para un grupo de cristianos, que están espiritualmente dormidos, es decir, sin poder darse cuenta de los tiempos y viviendo en fantasía, será un tiempo de enorme confusión; algunos serán definitivamente expulsados del Cuerpo; otros se volverán al Señor de todo corazón.

Pero entre todos ellos, sigue habiendo un resto fiel, que es fiel ahora, sin necesidad de sufrir los juicios, y que seguirá siendo fiel. Estos son los que se han esforzado durante mucho tiempo, y han tenido que soportar luchas y desprecios, sin que, aparentemente, Dios hiciera algo por reivindicarlos. En el silencio de Dios, sostenidos solo por la fe, se mantuvieron fieles, sin tener quizás una idea clara de por qué los mentirosos “prosperaban”, pero sin dejar sus posiciones.

A decir verdad, esta ha sido la historia de los cristianos fieles durante dos mil años y no se suponía que fuera de otra manera… hasta ahora.

La palabra que se traduce por “anímense” en el versículo de más arriba significa también: levantar la cabeza, enderezarse, surgir, elevarse, y la palabra “levanten” significa algo parecido; alzar, enaltecer, izar, levantar. Tenemos entonces dos expresiones que están reforzando la misma idea. Pero si esto es la “novedad” de estos tiempos se debe a que, hasta este momento la realidad era lo contrario: agachar la cabeza, esconderse, pasar desapercibido.

Hermanos, quiero ser prudente en lo que digo porque el siguiente mandato nunca fue revocado:

Mateo 10:16 RVC
16 »Tengan ustedes en cuenta que los estoy enviando como a ovejas en medio de lobos; así que sean prudentes como serpientes y sencillos como palomas.

Pero aún en medio de esa realidad, que no va a cambiar hasta el arrebatamiento, entiendo que hay un tiempo nuevo, no solo de renovado valor sino también de renovada protección. Hay palabras proféticas que hablan de la realidad de la iglesia en los últimos tiempos, de la protección divina sobre ella, del avivamiento y valor en la predicación, y también del furor de la ira de la gente sobre ella.

Hacia ese avivamiento vamos, pero creo que algo está cambiando ahora porque, si reconocemos que Dios ha empezado a juzgar la Tierra por su maldad, estamos reconociendo también que está terminando el tiempo de Su paciencia, lo que incluye tolerar que los impíos opriman a Sus hijos sin consecuencias.

De nuevo, no estoy presentando ningún “mundo mágico” en el que todo aquel que se atreva a hacernos la guerra vaya a caer inmediatamente fulminado por un rayo, pero entiendo que las cosas están cambiando. Llega el tiempo en el que los santos fieles gozarán de la protección sobrenatural de Dios para completar la misión, lo último que quede; mientras tanto las cosas están empezando a cambiar.

No puedo asegurar exactamente qué significa esto para cada cristiano fiel en cada realidad particular, pero sí puedo decir que antes de que lleguen los últimos acontecimientos, hoy y ahora, Dios ya está respaldando de otra manera a Sus hijos fieles. No a todos, quizás sólo a pocos.

Algunos protestarán y repetirán como una fórmula mágica que “Dios no hace acepción de personas”, pero ese pasaje se refiere al juicio con que cada persona será juzgada, NO HABLA ni de la recompensa ni de las bendiciones. Es más, al juzgar Dios con la misma justicia a todos, algunos son hallados fieles y recompensados con poder y protección, otros, juzgados también con esa justicia, son hallados faltos, y no reciben ni el poder ni la protección. El juicio es, propiamente, la instancia de separación; y en nuestro caso, el juicio “previo”, es decir, Dios pesando nuestros corazones, es lo que hace la diferencia.

Entiendo que debemos estar atentos a la voz del Espíritu, pero que esa misma voz hoy nos está llamando, en diversas circunstancias, a ser más valientes en la proclama, menos “políticamente correcto” que antes (y no es que necesariamente esté mal eso a veces), más osados en exponernos a situaciones riesgosas… siempre bajo la guía del Espíritu.

Entiendo que Dios ya no está tolerando actitudes de oposición de los inconversos como las toleró antes, aunque eso no signifique que dichas personas necesariamente cambien, sino más bien que estamos en los tiempos de Faraón, solo que ahora el “manto” de Moisés ha sido repartido a muchos de Sus hijos. Y así, muchos de ellos serán llamados a confrontar a los Faraones modernos, sin temor, sabiendo que Dios respaldará sus testimonios.

Levantar la cabeza y posicionarnos distinto en medio de los juicios de Dios resulta una actitud tremendamente diferente a la de la mayoría, que tiene muy buenas razones para temer. No es solo una posición interior, una forma de ver las cosas, sino que también se manifiesta hacia el exterior en un valor renovado, en una osadía santa, sabiendo que así como Dios ha empezado a manifestarse sobre la tierra también lo hará sobre Sus hijos.

Hermanos, que el Señor nos dé un oído dispuesto para escuchar Su voz y actuar en consecuencia, pero es hora de levantar la cabeza.


Danilo Sorti