miércoles, 6 de diciembre de 2017

330. ¿Cuán fácil es entender las profecías de lo por venir?

Lucas 24:15-31 RVC
15 y mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó y los iba acompañando.
16 Pero ellos no lo reconocieron, y es que parecían tener vendados los ojos.
17 Se veían tan tristes que Jesús les preguntó: «¿De qué tanto hablan ustedes?»
18 Uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le respondió: «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe lo que ha sucedido en estos días?»
19 «¿Y qué ha sucedido?», preguntó Jesús. Y ellos le respondieron: «Lo de Jesús de Nazaret, que ante Dios y ante todo el pueblo era un profeta poderoso en hechos y en palabra.
20 Pero los principales sacerdotes y nuestros gobernantes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron.
21 Nosotros teníamos la esperanza de que él habría de redimir a Israel. Sin embargo, ya van tres días de que todo esto pasó.
22 Aunque también nos han dejado asombrados algunas mujeres de entre nosotros, que fueron al sepulcro antes de que amaneciera.
23 Como no hallaron el cuerpo, han venido a decirnos que tuvieron una visión, en la que unos ángeles les dijeron que él vive.
24 Algunos de los nuestros fueron al sepulcro, y encontraron todo tal y como las mujeres lo dijeron, pero a él no lo vieron.»
25 Entonces Jesús les dijo: «¡Ay, insensatos! ¡Cómo es lento su corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!
26 ¿Acaso no era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, antes de entrar en su gloria?»
27 Y partiendo de Moisés, y siguiendo por todos los profetas, comenzó a explicarles todos los pasajes de las Escrituras que hablaban de él.
28 Cuando llegaron a la aldea adonde iban, Jesús hizo como que iba a seguir adelante,
29 pero ellos lo obligaron a quedarse. Le dijeron: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde, y es casi de noche.» Y Jesús entró y se quedó con ellos.
30 Mientras estaba sentado a la mesa con ellos, tomó el pan y lo bendijo; luego lo partió y les dio a ellos.
31 En ese momento se les abrieron los ojos, y lo reconocieron; pero él desapareció de su vista.


Nosotros estamos acostumbrados a leer en Juan:

Juan 1:10-11 RVC
10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, pero el mundo no la conoció.
11 La Palabra vino a lo suyo, pero los suyos no la recibieron.

Y también:

Lucas 19:44 RVC
44 Y te destruirán por completo, a ti y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no te diste cuenta del momento en que Dios vino a visitarte.»

Y llegamos a la conclusión, cierta, de que teniendo claramente las profecías que desde hacía siglos anunciaban ese día de la venida del Señor, ellos no quisieron darse cuenta, no quisieron entender y prefirieron rechazarlo. Hasta ahí es todo correcto, pero vamos a analizar un “matiz” dentro de ese razonamiento: ¿era tan fácil darse cuenta? O mejor dicho, ¿cómo es que podían “entenderse” las profecías?

Hermanos, debemos ser sinceros: no siempre resulta fácil entender una profecía, ni para nosotros ni para ellos; y es por demás de común que haya una serie de interpretaciones erradas, o equivocadas en parte, danto vueltas por ahí y siendo creídas por muchos. No quiero quitarles responsabilidad porque el mismo Señor se las atribuyó:

Mateo 16:3 RVC
3 Por la mañana, ustedes dicen: “Hoy habrá tempestad, porque el cielo está rojizo y nublado.” ¡Bien que saben distinguir el aspecto del cielo, pero no pueden distinguir las señales de los tiempos!

Pero veremos que tampoco era “tan fácil”. Las profecías refieren a tiempos, lugares y circunstancias que resultan extrañas para los oyentes, y permanecen así durante siglos, precisamente porque en el momento que se van a cumplir van a ocurrir esas circunstancias que no habían ocurrido antes y que no eran conocidas, ¡porque ese es el propósito de la profecía! Si la profecía dijera lo que pasa siempre, aquello que sabemos y que podemos discernir fácilmente, ¿cuánto sentido tendría?

La Biblia ya es lo suficientemente larga como para que el Espíritu Santo escribiera cosas redundantes. Precisamente la profecía es útil cuando alerta sobre fenómenos únicos, cosas lo suficientemente extrañas como para no ser conocidas de antemano ni tampoco predichas por razonamientos humanos. Pero si se trata de tales eventos, es lógico que no puedan entenderse adecuadamente hasta que no llegue el momento, faltan los conceptos en la sociedad como para hacerlo, conceptos que se van adquiriendo con el tiempo y con las circunstancias que van configurando el escenario del cumplimiento profético.

Así las cosas, además de la experiencia que tenemos, debemos reconocer que comprender adecuadamente las palabras proféticas no siempre resulta sencillo, y hay cosas que decididamente no terminaremos de entenderlas hasta que ocurran.

Volvamos a los dos discípulos, tristes y cabizbajos. Para empezar resulta por demás de evidente el hecho de que “no reconocer a Jesús” caminando con ellos estaba asociado a no entender las palabras proféticas que leían todos los sábados y que se habían cumplido delante de sus propios ojos. Y antes de seguir analizando algo, esto debería servirnos como una seria advertencia: cuando no estamos entendiendo adecuadamente la profecía bíblica, y por extensión, a la Palabra de Dios, tampoco podemos “ver” a Jesús caminando con nosotros; ni discernimos Su mano obrando en las circunstancias, ni lo vemos a través de los hermanos y personas que pone al lado nuestro, ni mucho menos lo podemos percibir adecuadamente en el espíritu.

La gran tristeza que tenían, que la Iglesia primitiva reconoció como uno de los “pecados capitales”, era evidentemente algo malo que les había cerrado los ojos. Jesús no los compadece ni los consuela, porque esta tristeza no venía de una aflicción genuina por una pérdida o por un daño recibido, sino de la incredulidad.

Jesús hace un “como sí” para que ellos comenzaran a expresar su dolor, pero quedaron sorprendidos por Su respuesta, ¡ahora resultaba que ellos, que estaban desolados por la “pérdida” de su Maestro, resultaban culpables de no entender las profecías! Y de hecho sí, porque habían estado tres años con el Señor, habían visto las señales y milagros, habían recibido la revelación de la Palabra a través de la Palabra hecha carne y tenían todo su trasfondo judío en el conocimiento de la Ley y los Profetas. Es decir, conociendo y habiendo experimentado más de lo que los religiosos incrédulos de su época habían conocido, seguían sin entender. Eso es grave…

¿Sin entender qué? ¿Algún par de versículos secretos que tenían la “clave” de la revelación? Cada tanto tenemos algún maestro o predicador que viene con una curiosa ensalada de (generalmente pocos) versículos, condimentada con abundante sensacionalismo y servida en la bandeja de “la última revelación que solo pocos conocen”. Pero ese no fue el caso, Jesús empezó con “Moisés”, es decir, el principio del Antiguo Testamento, y siguió hasta “todos los profetas”, pasando obviamente por los libros históricos y poéticos, es decir, ¡toda la Escritura que ellos tenían! No fueron “un par de versículos desconocidos”, me atrevería a afirmar que fueron cientos. Eran once kilómetros en un camino de montaña, no sé cuándo Jesús se encontró con ellos, pero parece que cerca del principio del camino; una persona camina a 5 km/h, supongamos que menos si era un camino accidentado y de montaña, por lo que pienso que es probable que Jesús hubiera estado caminando con ellos por un par de horas, o quizás más si hicieron algunos altos en el camino para descansar. ¡Eso fue un seminario realmente intensivo! Como sea, tuvo tiempo suficiente como para llevarlos por todos los libros del Antiguo Testamento.

Pero eso no bastó, tuvieron que sentarse a la mesa y recibir el pan de manos de Jesús para que su venda espiritual fuera definitivamente quitada y ellos “lo reconocieran”, lo cual era una “metáfora vivida” para decir que habían terminado de entender las profecías.

Entonces, ¿resulta fácil comprender las profecías? No. Los doce estaban reunidos y si no fuera porque el Señor se había aparecido a Pedro tampoco lo creerían, y de hecho tampoco lo reconocieron fácilmente cuando se apareció en medio de ellos.

Así como no era fácil comprender las profecías mesiánicas para los judíos de aquel entonces, aunque tenían todos los recursos para hacerlo, tampoco es fácil comprender las profecías sobre los últimos tiempos para los cristianos de ESTE ENTONCES, o sea, nosotros, con el agravante de que, porque entendemos las profecías mesiánicas que ellos no entendían (¡qué inteligentes! ya pasaron, por eso las entendemos…) CREEMOS que sabemos perfectamente lo que va a pasar en el futuro.

Aclaremos. Sin duda estamos en una situación mucho mejor que ellos, el Espíritu Santo está accesible para todo el cristianos fiel que lo quiera oír, el grado de revelación que tenemos es mayor, y SÍ tenemos mucho entendimiento sobre las profecías escatológicas. Pero eso no significa que tengamos TODO el entendimiento, o que una corriente del cristianismo en particular lo tenga, por más de que posea una escatología desarrollada. Si reconocemos que a nosotros TAMBIÉN se nos dificulta, por más de que haya tanto escrito hoy, entonces podemos ponernos en una posición de humildad espiritual que nos permitirá acceder a lo que nos falta comprender.

¿Pero por qué no entendemos? Jesús no criticó a estos discípulos por su ignorancia bíblica, porque no eran ignorantes. Los criticó por su incredulidad. No prestó atención a su profunda tristeza porque esta venía en realidad de la incredulidad de ellos. Los criticó por la “lentitud de su corazón”, es decir, por aferrarse a su sistema de creencias aún sabiendo que ya está caduco y que deberían cambiarlo por algo nuevo. ¡Cuántos cristianos hoy se enorgullecen de no cambiar fácilmente de opinión ni “dejarse llevar por todo viento de doctrina”! Por cierto que es una virtud, pero observo con demasiada frecuencia que esa “virtud” está asociada con la dureza del corazón para creer algo nuevo que el Espíritu quiera mostrar.

Esa incredulidad llega a ser una venda, que ni aún se quita con una enseñanza magistral, porque no fue sino hasta que Jesús les ministró directamente que se terminaron de abrir sus ojos naturales (porque se habían abierto los espirituales). La dificultad para entender la profecía no es una cuestión principalmente intelectual sino del corazón; es nuestra incredulidad y dureza la que hace que nuestra mente “no entienda”.

Hermano, ¿no estás entendiendo lo que el Espíritu viene hablando en este tiempo? ¿Te parecen cosas extrañas, medio raras, a las que no le das demasiada importancia? Bueno, si te cuesta entender, ¡bienvenido al club! Pero la buena noticia es que podemos abrir nuestro corazón para recibir revelación, y te aseguro que no demorará mucho en llegar.


Danilo Sorti


329. –¿Quo vadis, Domine? –Romam vado iterum crucifigi

Lucas 23:39-43 RVC
39 Uno de los malhechores que estaban allí colgados lo insultaba y le decía: «Si tú eres el Cristo, ¡sálvate a ti mismo y sálvanos a nosotros!»
40 Pero el otro lo reprendió y le dijo: «¿Ni siquiera ahora, que sufres la misma condena, temes a Dios?
41 Lo que nosotros ahora padecemos es justo, porque estamos recibiendo lo que merecían nuestros hechos, pero éste no cometió ningún crimen.»
42 Y a Jesús le dijo: «Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.»
43 Jesús le dijo: «De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.»

Tenemos distintas corrientes y épocas dentro del cristianismo, normalmente cada una haciendo énfasis en algunos aspectos del Evangelio y olvidando casi por completo otros, a veces por ignorancia, a veces por el fervor o la urgencia de los tiempos, a veces por clara conveniencia política, para manipular a los fieles.

Una de las herramientas de manipulación más efectivas de todos los tiempos ha sido y sigue siendo el énfasis exagerado en el aspecto sacrificial de Cristo, para llevar así ese ejemplo a los fieles, a fin de construir un cristianismo que valore por encima de todo el esfuerzo y el sacrificio, que se sienta feliz cuando “sufre” por la fe. La posición contraria, también herética, es el evangelio de la prosperidad.

“Ni tanto ni tan calvo” dice el refrán, y se aplica en esto también. Ni podemos construir un evangelio del sufrimiento ni podemos borrarlo de la Biblia.

Antes de seguir vale aclarar que nuestros hermanos perseguidos y torturados por su fe necesariamente tienen un “Evangelio del sufrimiento”, en el sentido de que necesitan (valga la redundancia) ser fortalecidos en esa verdad. El asunto es muy distinto para aquellos que podemos tener una relativa paz y seguridad, y aprovecharlas para extender el Reino de Dios.

Entonces, es necesario recordar esa dimensión del sufrimiento voluntario de Cristo, quien como hombre perfecto y sin pecado, NO PODÍA MORIR, no tenía que estar en esa cruz, y hubiera podido bajarse, sanar instantáneamente sus heridas y pasar por entremedio de los romanos y judíos como si nada. Y eso es lo que debemos recordar: ¡nadie “mató” a Cristo!, sino que Él mismo “entregó el espíritu”, Él mismo permaneció voluntariamente en esa cruz, Él mismo soportó voluntariamente, como cualquier mortal, todos los sufrimientos, cada latigazo, cada insulto, cada herida.

Cuando pensamos en el sacrificio de Cristo nos imaginamos nosotros mismos allí, pero es un gran error: primero porque la dimensión del sufrimiento no era únicamente carnal, humana, sino profundamente espiritual, algo que nosotros solo podemos conocer de manera muy muy liviana. Segundo porque cualquiera de nosotros, en esa circunstancia, NO PODRÍA ESCAPAR, simplemente nos quedaría la resignación y soportar. Pero ese no era el caso de Cristo, el que resucitó muertos, ¿no podía descolgarse de la cruz cuando quisiera? En los Evangelios leemos que más de una vez el escapó de una turba enfurecida o incluso que “pasó por en medio de ellos”, ¿qué poder tenían los romanos sobre Él? ¿No es el mismo que le dijo a Pedro que tenía a su disposición doce legiones de ángeles? Doce legiones podía ser más o menos la mitad de todo el ejército romano distribuido por el territorio imperial… pero no precisamente de soldados humanos. ¿Qué oportunidad tenían todos los soldados de Jerusalén frente a un par de ángeles nomás?

Aunque nosotros sabemos esto en nuestra mente, la dimensión de esta verdad no la alcanzamos a comprender, sólo podemos aspirar a que se nos desvele un poco más cada vez que nos acercamos a Él, y ese poco basta para maravillarnos.

Y todo Él lo hizo por nosotros, exactamente para hacerse como un hombre cualquiera. “¿Ni siquiera ahora, que sufres la misma condena, temes a Dios?” le dijo un moribundo a otro, en la misma situación en que estaba el Hijo de Dios, de tal forma que esa frase cobró una dimensión impensada saliendo de la boca de esa persona en ESA circunstancia. ¿Quiénes eran esos dos crucificados? No ladrones cualesquiera, como traducen nuestras Biblias, porque esa no era la pena para el robo, ni siquiera el robo violento. Esa era una “pena ejemplar”, reservada para sediciosos, la palabra griega λῃστής (lestés) en ese tiempo había llegado a significar eso. Probablemente no eran “gente del vulgo”, ni “ladronzuelos de poca monta”, seguramente gente de sector económico y cultural más bien “medio”, que querían establecer un nuevo reino, no bajo el dominio romano. Uno de ellos quedó frustrado y así murió, el otro entendió que esa promesa de reino político era fútil, y que el verdadero reino correspondía al que estaba al lado de ellos, exactamente igual a los dos en lo que estaba sufriendo, pero muy distinto en dignidad y futuro. Algunos piensan que estos dos eran antiguos discípulos de Jesús, que lo habían abandonado frustrados por su “pacifismo”.

Sea como sea, eran “lo peor” de la sociedad de entonces, peor incluso que un ladrón o asesino común, porque además de sus hechos violentos (que los tenían) acarreaban con el estigma de la sedición. Y peor aún porque hubieran podido seguir otro derrotero de vida (con sus trabajos, familia, etc.), a diferencia del que nace en una familia pobre y no tiene expectativas naturales de progreso.

A estos Jesús se hizo igual.

Hebreos 2:16-17 RVC
16 Ciertamente él no vino para ayudar a los ángeles, sino a los descendientes de Abrahán.
17 Por eso le era necesario ser semejante a sus hermanos en todo: para que llegara a ser un sumo sacerdote misericordioso y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiara los pecados del pueblo.

Y ahora vamos al título de nuestro artículo. Según la historia, “por temor de su vida a causa de la persecución de Nerón a los cristianos en el año 64, Pedro intentó escapar de Roma. Pero en el camino se encuentra con Jesús cargando una cruz en la Vía Apia y Pedro le pregunta a Jesús: ¿Quo vadis, Domine? ("¿Adónde vas, Señor?") y el Señor le respondió: Romam vado iterum crucifigi ("Voy hacia Roma para ser crucificado de nuevo"). Así que Pedro, avergonzado de su actitud, entendió que debía regresar de nuevo a Roma para continuar su ministerio y dar su vida por Cristo. Allí fue arrestado una vez más, siendo posteriormente martirizado y crucificado cabeza abajo.” (tomado de: significados.com).

No sabemos si esta historia es cierta, pero no me extrañaría que lo fuera. Jesús no solo se “hizo” igual a nosotros en su crucifixión, sino también después:

Mateo 25:40, 45 RVC
40 Y el Rey les responderá: “De cierto les digo que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos más pequeños, por mí lo hicieron.”

45 Y él les responderá: “De cierto les digo que todo lo que no hicieron por uno de estos más pequeños, tampoco por mí lo hicieron.”

Pero esto no es nuevo:

Isaías 63:9 RVC
9 Si ellos se angustiaban, también él se angustiaba; su ángel mismo acudió a salvarlos. Por su amor y su clemencia les dio libertad; los puso en pie y los llevó en sus brazos, como lo hizo siempre en el pasado.

Al día de hoy Él sigue sufriendo cada uno de los sufrimientos del más pequeño de los santos, siente el dolor de cada uno de Sus hermanos, pasa la angustia de los que son martirizados, y sigue siendo crucificado con cada uno que muere por su fe. Esto que digo no se puede entender con la mente, solo podemos recibirlo en el espíritu porque es de una dimensión que no alcanza nuestra naturaleza humana. No es que Él “se hizo” como humano y luego listo, se fue a la gloria celestial y a partir de allí ¡a disfrutar de la vida! Aunque está en Su trono, está también con cada uno de Sus hijos, y con cada una de sus aflicciones. Y en realidad no solo Él, porque Dios es Uno, y lo que siente una de las Personas de la Trinidad lo siente exactamente la otra.

Ese es nuestro Dios.

Que siendo Dios, también comparte todo lo que somos y vivimos, a pesar de que nunca diseñó este mundo caído para nosotros.

¡Cómo necesitamos que nos sea revelado esto!


Danilo Sorti



328. Salmo 18: una profecía para este tiempo

Salmos 18:1-2 RVC

Al músico principal. Salmo de David, siervo del Señor. David dedicó este cántico al Señor cuando el Señor lo libró de Saúl y de todos sus enemigos. Éstas son sus palabras:

1 Mi Señor, mi fortaleza, ¡yo te amo!
2 Mi Señor y Dios, tú eres mi roca, mi defensor, ¡mi libertador! Tú eres mi fuerza y mi escudo, mi poderosa salvación, mi alto refugio. ¡En ti confío!


Este salmo puede ser ubicado en un momento histórico muy preciso e indiscutiblemente se refiere a todas las vicisitudes que David tuvo que pasar y de las cuales lo libró el Señor. Por ello, durante siglos ha sido un Salmo de fortaleza y ánimo para los fieles en medio de sus dificultades. Ahora bien, ¿ahí se agota toda interpretación?

Al final de sus días, David dijo claramente:

2 Samuel 23:1-2 RVC
1 Éstas son las últimas palabras de David, el hijo de Yesé. Así se expresó el dulce cantor de Israel, el hombre exaltado y ungido por el Dios de Jacob:
2 El espíritu del Señor ha hablado por mí; ha usado mi lengua para comunicar su palabra.

Entonces, si el Espíritu Santo habló por boca de David, probablemente sin que él lo supiera sino hacia el fin de sus días, eso quiere decir que las palabras que habló fueron inspiradas, esto es, que fueron totalmente “suyas” pero también totalmente del Señor, por lo que Dios mismo dejó un mensaje que puede ir mucho más allá de lo que el salmista estaba pensando y expresando en su momento. No hay nada raro allí, en eso consiste buena parte de la profecía bíblica.

¿Cómo se entiende la profecía? A veces es bastante clara en lo que dice respecto del futuro, pero generalmente no, al menos no para los hombres que no están próximos a ese tiempo. Cuando el momento se acerca es que la profecía se vuelve mucho más clara. Veamos el salmo conforme a lo que Dios ha estado mostrando a Sus mensajeros en este tiempo, y conforme a lo que estamos viendo y viviendo hoy.

Salmos 18:1-2 RVC
1 Mi Señor, mi fortaleza, ¡yo te amo!
2 Mi Señor y Dios, tú eres mi roca, mi defensor, ¡mi libertador! Tú eres mi fuerza y mi escudo, mi poderosa salvación, mi alto refugio. ¡En ti confío!

Aunque la necesidad de un protector ha sido la experiencia de todos los santos fieles a lo largo de los siglos, la opresión espiritual y material de los últimos tiempos hace que estas palabras cobren más sentido; todos los cristianos, en todas partes, necesitaremos de esa Roca, ese Defensor, ese Libertador, Fuerza, Escudo, Salvador y Refugio. Y decididamente no podremos confiar en nada ni en nadie, porque nada será seguro, sino solo en el Señor.

Salmos 18:3-6 RVC
3 Yo te invoco, Señor, porque sólo tú eres digno de alabanza; ¡tú me salvas de mis adversarios!
4 Los lazos de la muerte me rodearon; ¡me arrolló un torrente de perversidad!
5 Los lazos del sepulcro me rodearon; ¡me vi ante las trampas de la muerte!
6 Pero en mi angustia, Señor, a ti clamé; a ti, mi Dios, pedí ayuda, y desde tu templo me escuchaste; ¡mis gemidos llegaron a tus oídos!

Este último siglo ha visto más mártires cristianos que en todos los siglos anteriores, y eso no disminuye. A medida que los países históricamente cristianos se cierran cada vez más al Evangelio y se vuelven cada vez más hostiles a él, y a medida que los poderes de las tinieblas se desatan con mayor furor, los adversarios (materiales y espirituales) se multiplican, los torrentes de inmundicia y maldad arrasan la tierra, las trampas de engaño aparecen por todos lados y la angustia se abalanza sobre los que quieren permanecer íntegros. Como el incienso en Apocalipsis, los gritos de angustia llegan al Trono de la Gracia y de allí recibimos el socorro necesario. ¡Necesitamos desesperadamente ser salvados de nuestros adversarios, ser librados de las inundaciones de inmoralidad, de las trampas ocultas!

Salmos 18:7-15 RVC
7 La tierra tembló y se estremeció; las montañas se cimbraron hasta sus cimientos; ¡se sacudieron por la indignación del Señor!
8 Humo salía de su nariz, y por su boca brotaba fuego encendido; ¡su furor inflamaba los carbones!
9 El Señor inclinó el cielo, y descendió; bajo sus pies había una densa oscuridad.
10 Montó sobre un querubín, y voló; ¡voló sobre las alas del viento!
11 Se envolvió en un manto de sombras; se ocultó entre grises nubes, cargadas de agua.
12 De su deslumbrante presencia salieron ascuas y granizos que cruzaron las nubes.
13 El Señor lanzó un poderoso trueno; el Altísimo dejó escuchar su voz en medio de ascuas y granizos.
14 Lanzó sus flechas, y los dispersó; ¡lanzó relámpagos, y acabó con ellos!
15 El Señor dejó oír su reprensión, ¡y a la vista quedó el fondo de las aguas! De su nariz salió un intenso soplo, ¡y a la vista quedaron los cimientos del mundo!

Y aquí tenemos un pasaje que se ha interpretado históricamente de manera simbólica, sin duda que cuando David lo escribió casi seguro que lo entendió así; quería expresar de manera gráfica la protección sobrenatural de Dios. Pero no nos olvidemos que el verdadero Escritor no fue David, sino el Espíritu, ¿qué es lo que Él quiso expresar?

En función de lo que sabemos hoy nos encontramos con un paralelo asombroso respecto de la caída del meteorito y de otros más pequeños encendidos, terremoto, tsunami y desastres climáticos profetizados para este tiempo, antes del arrebatamiento. Prácticamente todo lo que el Señor viene anunciando está descrito sucintamente aquí:

·         La tierra tembló y se estremeció; las montañas se cimbraron hasta sus cimientos – sólo es posible en un terremoto global, que mueva todas las placas tectónicas de la Tierra.
·         ¡se sacudieron por la indignación del Señor! – esto es juicio divino, enojo del Señor, aunque sabemos que principalmente sobre Su Iglesia apóstata (representada en la vida de David por la persecución de Saúl) en este tiempo, antes del arrebatamiento.
·         Humo, fuego, carbones – esto puede representar muy claramente eventos asociados a una conmoción planetaria: caída de meteoritos, vulcanismo, incendios.
·         Inclinó el cielo – ¿cambios en el eje de rotación de la Tierra?
·         Descendió – esto habla de una presencia del Señor en la Tierra como no la había antes; el tiempo del juicio implica necesariamente que Él se está haciendo presente en la Tierra porque no podría hacerlo sin que viniera tal juicio.
·         Densa oscuridad – podría referirse al tiempo de oscuridad que habrá sobre la tierra en medio de estos eventos.
·         Voló sobre las alas del viento – vientos fuertes, tornados, tormentas, asociadas con los fenómenos anteriores.
·         Manto de sombra, grises nubes, cargadas de agua – las tormentas que se producirán.
·         Ascuas y granizos que cruzaron las nubes – meteoritos menores asociados a Nibiru y al gran meteorito.
·         Un poderoso trueno – puede ser el ruido del impacto del meteorito, u otros fenómenos climáticos asociados.
·         Flechas, relámpagos – también asociados a las tormentas.
·         Acabó con ellos (los malvados) – todo esto tiene como objetivo hacer juicio sobre la Tierra, un primer juicio.
·         Su reprensión – este evento es un juicio pre tribulacional, propiamente, una reprensión para una iglesia apóstata y dormida.
·         A la vista quedó el fondo de las aguas – por el gran tsunami provocado por el meteorito.
·         A la vista quedaron los cimientos del mundo – quizás se refiera a grandes grietas provocadas por el terremoto, aunque no puedo afirmarlo con seguridad.

Este fragmento del salmo nos muestra una situación de juicio a los malvados a través de una serie de eventos catastróficos de la naturaleza, lo mismo que sabemos va a pasar en breve.

Salmos 18:16-24 RVC
16 Desde lo alto el Señor me tendió la mano y me rescató de las aguas tumultuosas,
17 ¡me libró de los poderosos enemigos que me odiaban y eran más fuertes que yo!
18 Me atacaron en el día de mi desgracia, pero el Señor me dio su apoyo:
19 me llevó a un terreno espacioso, y me salvó, porque se agradó de mí.
20 El Señor me premió porque soy justo; ¡porque mis manos están limpias de culpa!
21 Yo he seguido los caminos del Señor, y ningún mal he cometido contra mi Dios.
22 Tengo presentes todos sus decretos, y no me he apartado de sus estatutos.
23 Con él me he conducido rectamente, y me he alejado de la maldad;
24 él ha visto la limpieza de mis manos, y por eso ha recompensado mi justicia.

En esta sección David recuerda la protección divina que recibió a lo largo de su muy agitada y arriesgada vida, ¿cuántas veces estuvo en peligro? Siglos después, en medio de una muy dura lucha, pero ahora espiritual, Pablo pudo expresarlo así:

2 Corintios 11:26-28 RVC
26 Son muchas las veces que he estado de viaje corriendo peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de mi propia gente, peligros de los no judíos, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos.
27 He pasado por muchos trabajos y fatigas; muchas veces me he quedado sin dormir; he sufrido de hambre y de sed; muchas veces no he comido, y he pasado frío y desnudez.
28 Además de todo esto, lo que cada día pesa sobre mí es la preocupación por todas las iglesias.

A David, lo mismo que a Pablo, el Señor lo protegió en todas sus dificultades.

Pero si nos vamos más allá del significado literal que tuvo para el salmista, “aguas tumultuosas” muy bien aplica al tsunami que barrerá buena parte de la Tierra luego de la caída del asteroide, y el cuidado del Señor  a Sus santos fieles también ha sido profetizado. Pero “tendió la mano” implica un rescate “desde arriba”, y también aplica al arrebatamiento, en medio precisamente de un contexto mundial que será cada vez más hostil y agresivo hacia los cristianos.

“Terreno espacioso” no puede existir en ese mundo devastado y cada vez más hostil, pero sí existe en el cielo de Dios, “me salvó”, es decir, salvación, y esto es exactamente lo que corresponde a la consumación de nuestra salvación habiendo sido transformados ya en Su presencia.

“El Señor me premió” es una referencia muy sugestiva a la recompensa que recibiremos en la Bodas del Cordero, “porque soy justo” y los versículos que siguen nos muestran el carácter de esa iglesia que es finalmente arrebatada, esa novia y ahora esposa del Cordero, santa, pura y sin mancha, la iglesia fiel del fin de los tiempos (al momento de escribir este artículo todavía no la estamos viendo casi…).

Salmos 18:25-27 RVC
25 Señor, tú eres fiel con el que es fiel, e intachable con el que es intachable.
26 Juegas limpio con quien juega limpio, pero al tramposo le ganas en astucia.
27 Tú salvas a los humildes, pero humillas a los soberbios.

Aquí vemos lo que ocurrirá en esos juicios, la humillación de los orgullosos, de los soberbios, de los hijos de El Soberbio por excelencia, la destrucción de todo sistema malvado y la salvación de los humildes y afligidos.

Salmos 18:28-42 RVC
28 Señor, mi Dios, tú mantienes mi lámpara encendida; ¡tú eres la luz de mis tinieblas!
29 ¡Con tu ayuda, mi Dios, puedo vencer ejércitos y derribar murallas!
30 El camino de Dios es perfecto; la palabra del Señor, acrisolada; Dios es el escudo de los que en él confían.
31 ¡Aparte del Señor, no hay otro Dios! ¡Aparte de nuestro Dios, no hay otra Roca!
32 Dios es quien me infunde fuerzas; Dios es quien endereza mi camino;
33 Dios es quien me aligera los pies y me hace correr como un venado; Dios es quien me afirma en las alturas;
34 Dios adiestra mis manos para el combate, y me da fuerzas para tensar el arco de bronce.
35 Tú me diste el escudo de tu salvación, me sostuviste con tu mano derecha, y con tu bondad me engrandeciste.
36 Me pusiste sobre un terreno espacioso, para que mis pies no resbalaran,
37 y así pude perseguir y alcanzar a mis adversarios; ¡no volví hasta haberlos exterminado!
38 Los herí, y ya no se levantaron; ¡quedaron tendidos debajo de mis pies!
39 Tú me infundiste fuerzas para la batalla, para vencer y humillar a mis adversarios.
40 Tú los hiciste ponerse en retirada, y así acabé con los que me odiaban.
41 Clamaron a ti, Señor, pero no los atendiste; ¡no hubo nadie que los ayudara!
42 Los hice polvo, y los arrastró el viento; ¡los pisoteé como al lodo en las calles!

Claramente el protagonista de esta extensa sección es David, pero no ya como perseguido sino como guerrero victorioso. Y como tal, no tenemos mejor paralelo de Jesucristo en su segunda venida venciendo a todas las fuerzas que se le opusieron, en donde literalmente TODOS los adversarios serán exterminados, todos serán humillados y puestos en retirada, y NADIE los ayudará, es decir la victoria completa como no ha habido otra en todas las (incontables) guerras de la humanidad.

Salmos 18:43-50 RVC
43 Tú me libraste de un pueblo rebelde, Y me pusiste al frente de las naciones. Gente que yo no conocía, viene a servirme;
44 gente extraña me rinde homenaje; ¡apenas me escuchan, me obedecen!
45 ¡Gente de otros pueblos se llena de miedo, y sale temblando de sus escondites!
46 ¡Viva el Señor! ¡Bendita sea mi roca! ¡Exaltado sea el Dios de mi salvación!
47 Es el Dios que vindica mis agravios y somete a las naciones bajo mis pies.
48 Es el Dios que me libra de mis adversarios, que me eleva por encima de mis oponentes, ¡que me pone a salvo de los violentos!
49 Por eso alabo al Señor entre los pueblos, y canto salmos a su nombre.
50 El Señor da la victoria al rey; siempre es misericordioso con su ungido, con David y con sus descendientes.

En esta última sección David relata su último tiempo, en el que el Señor le dio la victoria sobre sus enemigos, aunque en realidad es un relato profético porque eso nunca se cumplió plenamente en vida de David ni de ninguno de sus descendientes. Esta “exageración profética” como dirían algunos no es más que una visión hacia el futuro, cuando, una vez derrotados los enemigos, Cristo reine sobre toda la tierra, cuando los sobrevivientes del tiempo de la tribulación, salgan de sus escondites para reconocer y rendirse ante el Santo, el tiempo en que será libre de todos Sus adversarios, Sus enemigos, porque fueron enemigos de Su pueblo, porque todo el mal que hicieron a Sus fieles se lo hicieron a Él.

El salmo 18 es en cierto sentido un relato histórico, resume poéticamente la vida de David. Es también un salmo de aliento para los santos de todos los siglos. Pero es también una profecía mesiánica, para el tiempo que está por venir. Todo eso, y a lo mejor más que todavía no nos fue revelado.


Danilo Sorti


327. Conspiracionistas y anticospiracionistas: ¿quién está en lo correcto?

Isaías 8:11-15 RVC
11 Ciertamente el Señor me habló con firmeza, y me dio instrucciones de no ir por el camino de este pueblo. Me dijo así:
12 «No llamen ustedes conspiración a todo lo que este pueblo llama conspiración. No tengan miedo, ni teman lo que ellos temen.
13 Santifiquen al Señor de los ejércitos, y sólo a él. Que él sea para ustedes la única razón de su temor.
14 Hagan de él su santuario. Pero para las dos casas de Israel será una piedra de tropiezo, que los hará caer; y para los habitantes de Jerusalén les será una trampa, una red.
15 Muchos de ellos tropezarán; y caerán y serán destrozados; y se enredarán y quedarán apresados.

Mateo 28:11-15 RVC
11 Mientras ellas iban, algunos de la guardia fueron a la ciudad y les contaron a los principales sacerdotes todo lo que había sucedido.
12 Éstos se reunieron con los ancianos y, después de ponerse de acuerdo, dieron mucho dinero a los soldados
13 y les dijeron: «Ustedes digan que sus discípulos fueron de noche y se robaron el cuerpo, mientras ustedes estaban dormidos.
14 Si el gobernador se entera de esto, nosotros lo convenceremos y a ustedes los pondremos a salvo.»
15 Ellos tomaron el dinero y siguieron las instrucciones recibidas. Y ésta es la versión que se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy.


En los últimos tiempos la cuestión de las “teorías conspirativas” ha tomado mucho auge en algunos sectores de la población, mientras que otros insisten fuertemente en combatir tal pensamiento. El asunto es que las palabras proféticas que el Señor está trayendo a través de Sus atalayas está confirmando en cierto sentido la “cuestión conspirativa”. Ahora bien, ¿qué nos dice la Biblia al respecto? ¿Tenemos fundamento como para prestar atención a las teorías conspirativas? ¿Deberíamos creer todo lo que se dice por ahí? ¿Y qué de las profecías?

Me gusta empezar con el pasaje de Isaías 8; de ahí podemos sacar que no debemos pensar que todo lo que se dice de la conspiración es necesariamente cierto, pero lo más importante y lo principal de todo este artículo es que más allá de lo que exista o no de cierto, Dios está por encima de todo y más vale temerle a Él antes que a las teorías conspirativas, no porque no puedan ser ciertas, sino porque finalmente Él tiene el control de todo y es lo suficientemente fuerte como para protegernos de cualquier circunstancia, y advertirnos a tiempo de aquellas que debemos evitar. En el mundo, las cuestiones conspirativas generan mucho temor, y el corolario necesario de todas ellas es que la ciudadanía debe defenderse como pueda, y generalmente no puede hacer mucho. Pero entre nosotros no debe ser así.

Ahora bien, ¿tenemos fundamento bíblico como para aceptar estas cuestiones conspirativas? Cuando los profetas anuncian tales cosas, ¿hay base bíblica como para creerles?

En realidad sí, y mucha. Quizás sorprenda a alguno darse cuenta que una gran conspiración ocurrió para ocultar la resurrección de Jesús, y fue una conspiración del más alto nivel. Los principales sacerdotes, que eran los líderes más importantes de la nación, después de los líderes políticos, se pusieron de acuerdo, sobornaron a los soldados con mucho dinero, no sabemos si convencieron al gobernador, pero es probable que sí y tuvieron tanto éxito que la mentira siguió creyéndose al momento de escribirse Mateo, quizás unos 20 o 30 años después del episodio. Y digo que aquí tenemos una conspiración “hecha y derecha” porque el relato es por demás de absurdo para cualquier habitante del imperio romano de aquel entonces: ¿cómo un grupo de discípulos desanimados y temerosos, que no habían sido entrenados para luchar sino exactamente todo lo contrario, podían enfrentar a una guardia romana? Probablemente eran cuatro soldados, aunque podían ser más si tenemos en cuenta lo delicado de la situación; si todos los discípulos los enfrentaban podían vencerlos fácilmente, pero todos estaban dispersos y temerosos, Pedro había negado al Señor, era el líder principal pero esta igual de temeroso, no parece probable que aquellos que se mantuvieron lejos durante la crucifixión en pocas horas hubieran cambiado tan radicalmente, salido de su escondite (porque eran los próximos en la lista), juntado a una “tropa dispersa” y atacado la tumba. No, para cualquier ciudadano de aquel entonces, no era para nada lógico, ¡pero fue creído por muchos! Evidentemente, la conspiración para engañar a toda una nación tuvo éxito.

En realidad no debería extrañarnos en nada que exista tal cosa como “conspiraciones” de parte de los ricos, poderosos y malvados líderes de este mundo:

 Salmos 64:1-6 RVC
1 Dios mío, ¡escucha la voz de mi queja! ¡Protege mi vida de mi temible enemigo!
2 ¡Escóndeme de esa caterva de malhechores, que en secreto conspiran y hacen planes malvados!
3 Afilan su lengua, como si fuera una espada; lanzan acres invectivas, como si fueran saetas,
4 y a escondidas hieren al hombre íntegro. Lo atacan de repente y sin temor alguno;
5 obstinados en cumplir sus inicuos designios, pretenden disimular sus trampas, creyendo que nadie los va a ver.
6 Elucubran iniquidades, investigan al detalle; y sus ideas son tan incomprensibles que no es posible penetrar en ellos.

“a escondidas hieren al hombre íntegro” nos muestra la esencia de la conspiración: es a escondidas. En los niveles directivos, de liderazgo, muchas cosas se dicen y planean que nunca llegan a saberse en los niveles inferiores, al menos no de manera directa. Hay mucho escrito al respecto y resulta perfectamente lógico; en la Biblia podemos encontrar otros pasajes como Salmos 64 que nos dan fundamento para creer en conspiraciones. Como dije más arriba, habrá que ver después si todo lo que llaman “conspiración” es tal, pero es innegable que existe.

Dios revela lo oculto, también las conspiraciones, sea a través de Sus profetas o sea incluso a través de periodistas o investigadores, ¡Dios va a hablar de todas formas y a través de quien sea!

2 Reyes 6:8-12 RVC
8 El rey de Siria estaba en guerra contra Israel, así que luego de consultar a sus oficiales dijo: «Voy a instalar mi campamento en cierto lugar.»
9 Entonces el varón de Dios mandó a decir al rey de Israel: «Ten cuidado de no pasar por tal lugar, porque los sirios van a acampar allí.»
10 Entonces el rey de Israel envió gente al lugar señalado por el varón de Dios, y éste una y otra vez advirtió al rey que debía tener cuidado.
11 El rey de Siria se molestó mucho por esto, así que llamó a sus oficiales y les dijo: «¿No me van a decir quién de ustedes está a favor del rey de Israel?»
12 Uno de sus oficiales dijo: «Ninguno de nosotros lo está. Lo que pasa, mi señor y rey, es que el profeta Eliseo está en Israel, y es él quien va y le cuenta al rey de Israel todo lo que Su Majestad dice, incluso en la intimidad de su alcoba.»

Si hay verdaderos profetas, aunque el pueblo esté en pecado, como Israel lo estaba, y los líderes también se hayan apartado del Señor, con todo, por la misericordia divina nuestro Dios traerá revelación de qué es lo que se está tramando en secreto. Algo parecido le sucedió a Jeremías:

Jeremías 11:19-23 RVC
19 Yo parecía un cordero inocente que llevan al degolladero. No entendía lo que estaban tramando contra mí, cuando decían: «Destruyamos el árbol con su fruto. Cortémoslo de esta tierra de los vivientes, y que de su nombre no quede ni el recuerdo.»
20 Pero tú, Señor de los ejércitos, que juzgas con justicia y que escudriñas la mente y el corazón, permíteme ver cómo te vengas de ellos, porque ante ti he expuesto mi causa.
21 Por lo tanto, así ha dicho el Señor acerca de los hombres de Anatot que quieren matarme y que me ordenan no profetizar en el nombre del Señor, para que no me maten.
22 Así ha dicho el Señor de los ejércitos: «Voy a castigarlos. Los jóvenes morirán a filo de espada, y sus hijos y sus hijas morirán de hambre.
23 Cuando yo castigue a los hombres de Anatot, lanzaré sobre ellos una calamidad, y ninguno de ellos sobrevivirá.»

Había planes ocultos para matar a Jeremías, pero el Señor se los hizo saber.

No debería sorprendernos nada de “la conspiración”, claro, siempre que sea aquello que Dios mismo nos está revelando, porque de hecho hay una “conspiración” mucho mayor que está en funcionamiento desde hace por lo menos dos mil años:

2 Tesalonicenses 2:7 RVC
7 Porque el misterio de la iniquidad ya está en acción, sólo que en este momento hay quien lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.

Este “misterio” es, propiamente, “en lo oculto”, por ello es un misterio, algo no revelado, no conocido, no visto todavía. Esa es la principal conspiración que no es otra que la de Satanás, maestro en intrigas y engaños, el Padre de toda conspiración.

Estamos en los últimos tiempos y hay cosas que inevitablemente deben pasar, no es que a Dios se le escaparon algunas conspiraciones, simplemente está permitiendo que ocurran con un propósito. Pero todavía seguimos siendo sal y luz, y mientras estemos en la Tierra, Satanás no tiene libertad plena de acción; hay cosas que no deben pasar, y Dios llama a Sus intercesores para que detengan esos planes, esas conspiraciones.

¿Todo lo que se llama conspiración lo es? Seguramente no, pero hay mucho que sí. No tengamos, amados, esa actitud de soberbia y necedad de negar cualquier tipo de conspiración, más vale estemos alertas a la voz del Espíritu hablándonos.


Danilo Sorti


326. Mega terremoto, ¿hay fundamento bíblico para eso?

Salmos 104:32 RVC
32 Si miras la tierra, ésta tiembla; si tocas los montes, éstos echan humo.

Salmos 114:7 RVC
7 En presencia del Señor, la tierra tiembla; ¡tiembla en presencia del Dios de Jacob!

Jeremías 10:10 RVC
10 Pero el Señor es el Dios verdadero; es el Dios de la vida, ¡el Rey eterno! Cuando se enoja, tiembla la tierra; ¡no hay nación que resista su furor!

Nahum 1:5-6 RVC
5 Ante el Señor tiemblan los montes y se desmoronan las colinas; ante su presencia la tierra se estremece, y tiemblan el mundo y sus habitantes.
6 ¿Quién puede enfrentarse a su ira? ¿Quién puede resistir el ardor de su enojo? Su ira se extiende como el fuego, y hace que las peñas se desgajen.

Habacuc 3:5-6 RVC
5 Avanza precedido de gran mortandad, y cierra su marcha ardiente fuego.
6 Si se detiene, la tierra se estremece; si lanza una mirada, tiemblan las naciones, las montañas eternas se desmoronan, y las colinas perennes se hunden. ¡Sus caminos son eternos!

Isaías 29:6 RVC
6 El Señor de los ejércitos te visitará con truenos y terremotos, con el estruendo de un torbellino y de una tempestad; con la llama de un fuego consumidor.

Marcos 13:8 RVC
8 Se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y habrá terremotos en muchos lugares, y habrá también hambre. Esto será el principio de los dolores.

Apocalipsis 6:12-13 RVC
12 Yo vi cuando el Cordero abrió el sexto sello, y entonces se produjo un gran terremoto. El sol se cubrió de oscuridad, como con un vestido de luto, y la luna entera se puso roja como la sangre;
13 las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como caen los higos cuando un fuerte viento sacude la higuera.

Apocalipsis 11:13 RVC
13 En ese momento hubo un gran terremoto, y a causa del terremoto se derrumbó la décima parte de la ciudad y murieron siete mil personas. Los demás se llenaron de terror y dieron gloria al Dios del cielo.

Apocalipsis 16:18 RVC
18 Entonces hubo relámpagos, voces y truenos, y un gran temblor de tierra. ¡Nunca antes, desde que la humanidad existe, había habido un terremoto tan grande!

Terremotos unidos a la manifestación de los juicios del Señor son algo frecuente, en el tiempo y en la profecía. Es imposible negarlo ante la evidencia bíblica que tenemos, que nos viene más que nada de los libros o pasajes proféticos. Es imposible que la Tierra se quede quieta cuando el Señor Todopoderoso la mira con ira por el pecado que hay sobre ella. Es imposible que la Tierra misma se quede quieta ante el pecado de los hombres que la habitan.

Por lo tanto, si sacamos una “cuenta rápida” de cuánto es la magnitud del pecado que tienen los hombres hoy, el o los terremotos que deben venir (y están viniendo) deben ser como nunca antes lo han sido, porque el pecado ha aumentado como nunca antes, y cualquiera que diga lo contrario es un ignorante de la situación actual del mundo (y de la misma Iglesia) y de la magnitud del pecado que contamina la creación.

Claramente las profecías están hablando de la inminencia de un mega terremoto antes de los juicios de la tribulación, es decir, con la Iglesia todavía sobre esta tierra. ¿Hay fundamento bíblico para eso? Con esto no estoy negando la autoridad de la profecía genuina, sino reconociendo que cualquier palabra profética no puede “construir una doctrina” que no esté explicada en la Biblia, y no puede avanzar sobre un tema que no haya sido por lo menos mencionado en la Palabra. La profecía nos actualiza, aclara y profundiza determinadas cuestiones específicas que necesitamos para vivir en los tiempos que nos toca, pero en su base no puede avanzar más allá de la Revelación Escrita. Pues bien, ¿tenemos tal fundamento?

Cuando leemos los versículos de más arriba encontramos un principio: el enojo de Dios produce terremotos, entre otras cosas, no es lo único. Su ira tiene consecuencias materiales muy concretas, no se trata solo de algo “espiritual” o que se manifestará en la vida futura echando a las personas en el infierno. Podemos espiritualizar todos estos pasajes y decir que es algo simbólico pero, ¿en base a qué?

El contexto de Salmos 104:32 no es simbólico, aunque haya algunos elementos que no puedan ser “entendidos” por cristianos materialistas. En el contexto de Salmos 114:7 hay personificaciones, pero los hechos narrados no son simbólicos y son históricos. El contexto de Jeremías 10:10 tampoco es simbólico, es de denuncia profética, “demasiado” literal. Nahum 1:5-6 puede contener alguna personificación en su contexto, pero tampoco es simbólico. Habacuc 3:5-6 tiene un lenguaje más poético y podría suponerse alguna figura literaria, pero tampoco hay un simbolismo demasiado evidente, más bien un lenguaje más cuidado. Isaías 29:6 tampoco contiene elementos simbólicos, si bien lo que se narra ahí no podría ser exactamente ubicado en un momento histórico muy bien puede corresponder a los eventos del tiempo de la tribulación. Marcos 13:8 innegablemente es no simbólico, todo el capítulo y los dos pasajes paralelos en Mateo y Lucas no presentan evidencias de simbolismo, más allá de que la plenitud de los sucesos narrados no haya ocurrido aún. Apocalipsis 6:12-13 está ubicado en un contexto más simbólico, aunque es mejor decir, espiritual, en el cual hay dos ambientes, uno celestial que es descrito con (para nosotros) metáforas, y uno más terrenal, en donde no podemos decir que se utilicen muchos símbolos. Al igual que el pasaje de Apocalipsis 11:13 y Apocalipsis 16:18 podrían ser un poco más cuestionados, pero en el mismo Apocalipsis se dice cuando hay un símbolo que no debe interpretarse literalmente, mientras que aquí no, por lo que no se puede decir inequívocamente que sea simbólico.

En resumen, los contextos de los pasajes que vimos no nos “exigen” que interpretemos simbólicamente dichos pasajes, por lo que cambiar la forma de interpretación de un pasaje porque “no suena coherente”, o “me lo enseñaron así”, no parece lógico.

¿Esto nos habla de un mega terremoto mundial? Hay pasajes que sugestivamente nos hablan de “la tierra” y nosotros inmediatamente pensamos en el planeta, probablemente no fueran entendidos así en un principio, sino más bien en un sentido más local; eso no significa que el significado que el Espíritu haya querido darles deba quedar “encerrado” solamente en lo que los primeros oyentes entendieron. Si el Espíritu es el verdadero Autor de la Palabra Escrita, entonces lo que Él quiere decir es lo que quiere decir, y no necesariamente lo que los primeros hombres pudieron entender (ni únicamente lo que nosotros podamos comprender). Apocalipsis 16 nos habla de un terremoto que afecta a la humanidad, hay que ver en qué tiempo escatológico está ubicado, pero ya contiene la idea de un terremoto global. Pero tenemos otro pasaje sugestivo en Isaías:

Isaías 24:19-23 RVC
19 Sí, la tierra será totalmente destruida, del todo desmenuzada, en gran manera sacudida.
20 Se tambaleará como un ebrio, será removida como una choza; bajo el peso de su pecado caerá, y nunca más volverá a levantarse.
21 Cuando llegue ese día, el Señor castigará en lo alto al ejército de los cielos, y en este mundo a los reyes de la tierra.
22 Y serán amontonados en una mazmorra, como se amontona a los encarcelados. En esa prisión quedarán encerrados, y después de un largo tiempo serán llamados a cuentas.
23 Cuando el Señor de los ejércitos reine en el monte Sión y en Jerusalén, y muestre su gloria ante sus ancianos, la blanca luna se pondrá roja de vergüenza, y el ardiente sol palidecerá.

Aquí el contexto es claramente global, por lo que el terremoto mencionado bien podría serlo también.

Sin duda el tema necesita más desarrollo, y más de uno puede no estar convencido, pero aún si fuéramos exigentes en la interpretación de estos pasajes, no podemos de ninguna manera descartar la idea de un terremoto mundial a partir de ellos. Si consideramos que no lo menciona claramente, al menos sí sientan los antecedentes necesarios como para que ocurra, y en ningún modo excluyen la posibilidad de que pase.

¿Hay fundamento bíblico para hablar de un terremoto mundial? Sí lo hay. Más allá de eso, corresponde a los mensajeros que Dios está levantando hoy el “ajuste fino” respecto de tiempos y circunstancias, con un ministerio parecido al de Agabo:

Hechos 11:28 RVC
28 Uno de ellos, llamado Agabo, se levantó para anunciar la hambruna que estaba por llegar a toda la tierra, y que el Espíritu le había dado a saber. Esto sucedió en los días del emperador Claudio.

Algunos años atrás, Jesucristo había anunciado ya que vendrían hambrunas, pero no dijo dónde ni cuándo. Los profetas que el Señor levantaría luego se encargarían de “actualizar” ese mensaje profético general dicho por Cristo. Lo mismo hoy.


Danilo Sorti