sábado, 9 de diciembre de 2017

ALERTA DE ORACIÓN POR ARGENTINA - 22/11/17

Los últimos eventos que implicaron muertes de argentinos, por sus características y particularidades, nos dan a entender que hay un plan de los distintos reinos de las tinieblas orquestados a gran escala para maldecir el país. Es necesario orar para que esos planes sean deshechos, reclamando la promesa de Isaías:

Isaías 8:10 DHH
10 Hagan planes, que serán desbaratados;
propongan lo que quieran, que no se realizará,
porque Dios está con nosotros.

Accidentes y asesinatos ocurren, lamentablemente, a diario, en todos los países. Sin embargo, no todos tienen la misma carga espiritual (aunque en el fondo todos son de alguna manera una ofrenda al reino de Satanás y producidos o incitados por demonios para mantener el derramamiento de sangre sobre la tierra), y el impacto social y mediático que generan nos da una pista de los propósitos que hay por detrás. Además de eso, a veces el Espíritu Santo nos inquieta respecto de algunos hechos en particular, aunque no sobre otros.

Y con respecto a Argentina, tenemos por lo menos 3 episodios conmocionantes a nivel no solo nacional sino mundial, por sus repercusiones y características, y por la carga espiritual que podemos discernir detrás de ellos:

01/08  Desaparece Santiago Maldonado, finalmente es encontrado muerto BAJO EL AGUA y las pericias determinan que se ahogó.

31/10  Un extremista islámico mata con su vehículo a 5 ciclistas argentinos, SOBRE LA TIERRA. Causa pesar internacional.

15/11  Desaparece un submarino con 44 tripulantes, BAJO EL AGUA. En medio de una intensa búsqueda, al momento de escribir esta nota quedan ya pocas posibilidades de encontrarlos con vida.

Hasta donde puedo entender y según lo que me han comentado algunos profetas amigos, se trata de sacrificios estratégicos que, al completar su número, desatan una terrible maldición sobre el país. Aparentemente en Venezuela, para sostener al actual régimen, habría pasado lo mismo.

Notemos que prácticamente todos son hombres (había una mujer en el submarino), propiamente hombres, nada “intermedio” o “diluido”, jóvenes o de mediana edad, en plena vitalidad y capacidad productiva, representando áreas estratégicas de la sociedad, en cierto sentido todos con un rol de liderazgo:

Santiago Maldonado se identifica con el pueblo, y aunque no era de los pueblos originarios, estaba participando en sus reclamos (después podremos discutir si la forma era legítima); su causa fue muy sentida en distintos sectores del pueblo y utilizada como herramienta de presión política por los sectores que se identifican con el anterior gobierno.

Los 5 muertos en Nueva York representan al sector de la industria y el empresariado, estudiaron en un colegio técnico secundario universitario que es uno de los más prestigiosos de la ciudad.

Los 44 tripulantes del submarino, todos hombre menos una, la primer mujer submarinista con cargo de oficial del país. Casi todos jóvenes, líderes, representando al ejército argentino, al valor y deseo de exploración que significa tripular un submarino.

Si tomamos “el hilo” desde el principio, con el tremendo uso mediático que tuvo el caso Maldonado, nos encontramos con el sector político que gobernó el país hasta 2015, que corresponde a la misma corriente que gobernó Sudamérica hasta ese año o un poco más, o que está ya dejando el poder, cuya representante principal y en donde todavía mantiene el poder es Venezuela, cuyo poder espiritual se sustenta, según me consta de testimonio venezolanos y al menos en buena parte, en el tipo de brujería cubana que hace que el mismo sistema se mantenga en el poder todavía en Cuba. No quiero decir que necesariamente estos sean los actores humanos detrás de este “proyecto satánico”, o no los únicos, pero los hechos son sugestivos. Más aún si tenemos en cuenta la disolución moral que ocurrió cuando estos sectores fueron gobierno, principalmente con la aprobación de las leyes del lobby gay, que según la Biblia es algo que Dios aborrece y que ocurre cuando una sociedad se ha apartado grandemente de su Creador. Una decadencia moral tal de mano de un grupo de gobiernos similares es un hecho profundamente espiritual, y con nada de lo que escribo aquí pretendo hacer política a favor de los actuales sectores gobernantes.

Tenemos dos hechos ocurridos “en agua”, uno “en tierra”, ¿falta algo más “en aire”? Estos ámbitos geográficos se corresponden con sendos reinos de las tinieblas, con sus propios gobernadores, por lo que, si el razonamiento es correcto, tendríamos una operatoria a gran nivel de los distintos dominios satánicos para maldecir Argentina.

¿Cuál es el objetivo? No podría decirlo, pero teniendo en cuenta que prácticamente todos los muertos son hombre, y líderes en diversos aspectos; que el gobierno de la nación ha sido históricamente personalista (centrado en el presidente, casi como si fuera un “monarca por cuatro años”) y que periódicamente tenemos algún trastornado que amenaza de muerte al presidente actual, no me extrañaría que al menos algo de lo que se esté tramando en el reino de las tinieblas tenga que ver con la muerte del actual primer mandatario, lo cual generaría un tremendo caos porque no hay al presente otro liderazgo que pueda reemplazarlo (como sí hubo en otros momentos históricos).

Por demás de sugestivo es lo que dijo un histórico dirigente político del país, durante una charla el 25/09: "¿Qué pasaría si un día se cae el avión y desaparece el Presidente?", en medio de una crisis de liderazgo sin precedentes que está sufriendo el partido que representa. ¿“Profecía política”? Han pasado episodios en tierra y agua, falta en aire. Sabemos que el mencionado pertenece a la masonería mundial, “arquitectos” del poder tras las sombras e íntimamente ligados a los poderes de las tinieblas.

Espero que todo esto sea nada más que especulación mía y sería muy feliz si así fuera, pero conociendo la historia de mi país como la conozco, no me asombraría en lo más mínimo que fuera verdad. Pero lo que sí puedo afirmar con seguridad es que hay planes y diseños de las tinieblas obrando sobre la nación para traer maldición y, más que nada y MUCHÍSIMO MÁS IMPORTANTE que la bendición o no que tenga el país, frenar la obra para el Reino de Dios que debe cumplir todavía la Iglesia argentina (que entre paréntesis está bastante dormida), que implica terminar de llevar el Evangelio a las naciones que lo necesitan, y servir de refugio a los que vendrán huyendo de la guerra, el hambre y la destrucción.

Es en realidad por ESE PROPÓSITO de Dios sobre el país, que aún debe terminar de cumplirse antes de Su inminente venida, es necesario que oremos para que los designios satánicos no se completen, ¡y no lo harán!

Isaías 8:10 DHH
10 Hagan planes, que serán desbaratados;
propongan lo que quieran, que no se realizará,
porque Dios está con nosotros.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

338. La envidia es homicida, ¡cuidado con los envidiosos!

Génesis 4:8 RVC
8 Dijo entonces Caín a su hermano Abel: «Vayamos al campo.» Y sucedió que, mientras estaban ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató.

Génesis 37:11 RVC
11 Y sus hermanos le tenían envidia, pero su padre meditaba acerca de esto.

Hechos 7:9 RVC
9 Pero ellos, por envidia, vendieron a José, y él fue llevado a Egipto. Pero Dios estaba con él,

Marcos 15:9-10 RVC
9 Pilato les preguntó: «¿Quieren que ponga en libertad al Rey de los judíos?»
10 Y es que Pilato sabía que los principales sacerdotes lo habían entregado por envidia.

Santiago 4:2 RVC
2 Si ustedes desean algo, y no lo obtienen, entonces matan. Si arden de envidia y no consiguen lo que desean, entonces discuten y luchan. Pero no obtienen lo que desean, porque no piden;

Proverbios 27:4 RVC
4 La ira es cruel, y el furor es impetuoso, pero ante la envidia, ¿quién puede sostenerse?

Hermanos, la envidia es homicida, por lo tanto, ¡cuidado con los envidiosos!

Absolutamente todas las culturas, desde las más “primitivas” hasta las más “desarrolladas” tienen una serie sortilegios y cábalas contra la envidia. Todas las sociedades reconocen el tremendo poder destructivo de ella. No solo la envidia está extendida hacia todos los seres humanos, sino que también esos mismos seres humanos reconocen el terrible daño que puede causarles (aunque no por eso dejan de envidiar a otros).

Algunos opinan que la envidia fue la raíz de la caída de Satanás, que luego transmitió al hombre. Yo no estoy seguro de que sea exactamente la envidia la raíz primera de la caída de Satanás, pero si no lo fue, estuvo ahí cerquita nomás. Haya sido la causa o no, es innegable que la envidia es uno de los fundamentos básicos constitutivos de la personalidad de Ha-Satan, en arameo, “El Adversario”. Y como tal, es parte del veneno viperino que les fue inyectado a nuestros padres y a partir de allí, a toda la raza.

Satanás, como padre de la mentira y el engaño, es motivado por la envidia que le produce saber que fue desechado y está condenado a pasar la eternidad en el lago de fuego mientras sabe que el Hijo de Dios y los santos redimidos disfrutarán durante esa misma eternidad del Reino del Padre. Toda su estructura de engaño y perversión es para evitar que los llamados alcancen la salvación y disfruten del Reino.

Eso debería bastarnos para entender que por envidia, las personas inspiradas por el mismo Satanás, TAMBIÉN van a construir una red de engaños y mentiras, muy “verosímiles y creíbles”, para lograr su propósito último. Por esto los cristianos suelen caer bajo ese engaño y sufrir las heridas infligidas por los envidiosos:

Lucas 16:8 RVC
8 Y el amo elogió al mal mayordomo por haber actuado con tanta sagacidad, pues en el trato con sus semejantes los hijos de este mundo son más sagaces que los hijos de la luz.

Y por eso se nos exhorta:

Mateo 10:16-17 RVC
16 »Tengan ustedes en cuenta que los estoy enviando como a ovejas en medio de lobos; así que sean prudentes como serpientes y sencillos como palomas.
17 Cuídense de la gente, porque los entregarán a los tribunales, y los azotarán en las sinagogas;

Es un problema cuando vivimos con una falsa seguridad pensando que por el solo hecho de haber aceptado a Cristo ya estamos absolutamente protegidos de todos y todo lo que pueda dañarnos. De hecho, no es un discurso inocente, es una de las falsas promesas favoritas de los lobos rapaces para ganar incautos ofrendantes en sus iglesias.

Cómo la envidia es una de las raíces más básicas de Satanás, tiene también su misma naturaleza de engaño y por eso nos resulta difícil descubrir a las personas que la llevan y que el Adversario utiliza para hacernos daño; porque si bien es cierto que no puede acercarse a nosotros si caminamos en santidad, utiliza personas para que nos engañen, nos hagan pecar y así quedemos a su merced.

A veces los cristianos pensamos que, como el asunto de “la envidia” es de tanto peso en la cultura popular, resulta “de ignorantes” preocuparse por ello, y la descartamos como algo menor. ¡Qué tremendo error! Debido a esta “soberbia espiritual” recibimos después unos cuantos sopapos…

Debemos estar alertas y pedir discernimiento para saber de dónde vienen los dardos de la envidia. Por supuesto que el Señor nos cuida, y no siempre nos mostrará las personas involucradas, pero cuando crecemos en la fe, si queremos ser más efectivos en Sus propósitos, llega el momento en que debemos saberlo y luchar con las armas espirituales.

Salmos 37:1 RVC
1 No te alteres por causa de los malvados, ni sientas envidia de los que practican el mal,

Salmos 73:2-3 RVC
2 En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; poco faltó para que mis pasos resbalaran.
3 Y es que tuve envidia de los arrogantes, al ver cómo prosperaban esos malvados.

Romanos 13:13 RVC
13 Vivamos con honestidad, como a la luz del día, y no andemos en glotonerías ni en borracheras, ni en lujurias y lascivias, ni en contiendas y envidias.

¡Los hijos de Dios no estamos automáticamente libres de envidia! ¡Vaya problema! Y si cedemos ante ella, nos transformamos en algo muy parecido a Satanás, ¡sin darnos cuenta!, porque estaremos “aceptando” la esencia de su corazón.

Hermanos, podemos hablar mucho de la envidia; es una de las raíces de iniquidad del “Espíritu de Caín”, que según entiendo, es una de las principales raíces de iniquidad de mi nación (Argentina). Fue uno de los ocho pecados capitales que reconoció la iglesia primitiva y, según me parece, es el “opuesto” al fruto de la mansedumbre, que consiste en aceptar “lo que nos toca”, esto es, aquello que EL SEÑOR ha dispuesto para nosotros, aceptando también aquello que Él NO HA DISPUESTO. No voy a abundar más sobre el tema en este artículo, simplemente decir que el Espíritu quiere que no seamos ignorantes ni demasiado cándidos al respecto, que busquemos el discernimiento espiritual y confiemos en Él, que no nos expongamos innecesariamente a hombres envidiosos.

Es inevitable que, a medida que se acerca el fin, los hombres y mujeres envidiosos se multipliquen y crezcan en su perversión:

Romanos 1:28-29 RVC
28 Y como ellos no quisieron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente depravada, para hacer cosas que no convienen.
29 Están atiborrados de toda clase de injusticia, inmoralidad sexual, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades.

Pero no solo “afuera” sino también “adentro”:

2 Timoteo 3:1-5 RVC
1 También debes saber que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos,
2 y que habrá hombres amantes de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,
3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno,
4 traidores, impetuosos, envanecidos, que amarán los deleites más que a Dios,
5 que parecerán muy piadosos, pero negarán la eficacia de la piedad; evítalos.

Hermanos, ¡evitémoslos!

Con todo, será imposible vernos libres de todos, por lo que nunca debemos “bajar la guardia” ni descuidar nuestro caminar en santidad. El envidioso desea el mal de la persona envidiada, pero para los santos fieles se cumplirá la palabra profética de David:

Salmos 23:5 DHH
5 Me has preparado un banquete
ante los ojos de mis enemigos;
has vertido perfume en mi cabeza,
y has llenado mi copa a rebosar.

Hasta que el Señor venga, delante de nuestros enemigos que envidian la paz y bendición de Dios que tenemos, estaremos. Y también delante de ellos, el Señor nos seguirá protegiendo y bendiciendo hasta que llegue el fin, como testimonio para todos los adversarios contaminados con el mismo veneno de El Adversario.



Danilo Sorti

337. Dos o tres reunidos, ¿qué es “iglesia”?

Mateo 18:19-20 RVC
19 Una vez más les digo, que si en este mundo dos de ustedes se ponen de acuerdo en lo que piden, mi Padre, que está en los cielos, se lo concederá.
20 Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.»

¿Qué es iglesia? Cada denominación a la que le hagamos esa pregunta tendrá una respuesta institucionalizada, bien armada y con una serie de requisitos que encajan perfectamente en lo que ellos hacen. Eso puede ser bueno, no digo que necesariamente sea malo, pero, ¿ES ESO “iglesia”?

Sin dudas no podemos reducir a una fórmula simplista algo que ocupa muchas páginas en el Nuevo Testamento, pero creo que sí podemos saber muy claramente qué es el “núcleo mínimo” de lo que es iglesia y de lo que no es.

¿Qué es lo que queremos de una iglesia? Podemos hablar de reuniones, ministerios juveniles, lugares de reunión bien arreglados, asientos cómodos, pastores santos  y capacitados, hermanos amables siempre pulcros y aseados, etcétera, etcétera, etcétera. Y todo eso está bien, pero nada de ello es lo principal, la esencia, la clave de lo que una iglesia es, o mejor dicho, la clave de la iglesia a la que realmente querríamos ir (y por supuesto que hay muchas que de iglesia solo tienen el cartel). ¿Cuál es la clave? Que Jesús esté allí.

¿Para qué querríamos ir a un lugar donde Jesús no está? Bueno, de hecho a veces lo hacemos, pero cualquier cristiano verdadero sabe que el lugar donde debe estar es donde su Señor está. ¿Y dónde está Cristo? Donde hay “dos o tres” reunidos en Su nombre.

Esto ubica la “semilla” de la iglesia en muchos agrupamientos de cristianos que normalmente no llamaríamos “iglesia”. Un grupo de empleados cristianos que se reúnen durante el almuerzo en un rincón de la fábrica, varios estudiantes cristianos reunidos en la escuela, un ministerio interdenominacional de misiones, un grupo casero, una familia de cristianos perseguidos escondidos en una cueva. Si ellos están reunidos en Su nombre, Él está allí. Y si Él está allí, tenemos el núcleo básico de lo que “es” iglesia. Y esos “dos o tres” pueden hacer mucho:

 Deuteronomio 17:6 RVC
6 »Quien sea condenado a muerte sólo podrá morir por el testimonio de dos o de tres testigos. Nadie podrá morir por el testimonio de un solo testigo.

Delante de Dios, dos o tres son los que pueden testificar y hacer bajar Sus juicios a esta Tierra, sea para bendición o sea para destrucción del pecador.

2 Reyes 9:31-33 RVC
31 En el momento en que Jehú entró a la ciudad, ella gritó: «¿Cómo le va a Zimri, asesino de su rey?»
32 Jehú levantó la vista hacia la ventana, y dijo: «¿Hay alguien ahí que esté de mi parte?» Dos o tres eunucos se inclinaron hacia él,
33 y él les dijo: «¡Arrójenla al suelo!» Ellos la lanzaron por la ventana, y parte de su sangre salpicó la pared y los caballos, y Jehú la arrolló.

Dos o tres “eunucos”, es decir, aquellos que jamás abusarían de la Novia del Cordero, son suficientes para destronar a Jezabel, ¡esto es una revelación espiritual muy poderosa!

Job 33:29-30 RV1960
29 He aquí, todas estas cosas hace Dios
Dos y tres veces con el hombre,
30 Para apartar su alma del sepulcro,
Y para iluminarlo con la luz de los vivientes.

Dos o tres representan la misericordia divina, para salvar al hombre y apartarlo del mal camino.

Eclesiastés 4:12 RVC
12 Uno solo puede ser vencido, pero dos presentan resistencia. El cordón de tres hilos no se rompe fácilmente.

Dos o tres son los que pueden ofrecer resistencia con efectividad.

Isaías 17:6 RVC
6 Quedarán en él ripios, como cuando se sacuden los olivos, que en la punta de la rama quedan dos o tres aceitunas, y hasta cuatro o cinco en las ramas más fructíferas. —Palabra del Señor, el Dios de Israel.

Dos o tres son el remanente que queda luego del juicio, los salvados por gracia.

Ezequiel 41:22 RV1995
22 La altura del altar de madera era de tres codos, y su longitud, de dos codos; sus esquinas, su superficie y sus paredes eran de madera. Me dijo: «Esta es la mesa que está delante de Jehová».

Dos y tres son las medidas del altar en donde pueden ofrecerse sacrificios agradables a Dios.

Amós 4:8 RVC
8 La gente de dos o tres ciudades venía a una sola ciudad para beber agua, pero no saciaban su sed. A pesar de eso, ¡ustedes no se volvieron a mí! —Palabra del Señor.

En “dos y tres” está el juicio del Señor, para arrepentimiento.

Mateo 18:15-16 RVC
15 »Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo cuando él y tú estén solos. Si te hace caso, habrás ganado a tu hermano.
16 Pero si no te hace caso, haz que te acompañen uno o dos más, para que todo lo que se diga conste en labios de dos o tres testigos.

Dos y tres es la segunda instancia de arrepentimiento, entre el llamado individual y la exposición pública.

Mateo 18:19 RVC
19 Una vez más les digo, que si en este mundo dos de ustedes se ponen de acuerdo en lo que piden, mi Padre, que está en los cielos, se lo concederá.

Dos, incluso menos que tres, son suficientes para que Dios escuche una oración.

Mateo 18:20 RVC
20 Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.»

¡Dos o tres bastan para que Jesús se haga presente! Y si Él está, ¿qué más falta?

Marcos 14:72 RVC
72 En ese mismo instante el gallo cantó por segunda vez. Entonces Pedro se acordó de lo que Jesús le había dicho: «Antes de que el gallo cante dos veces, tú me habrás negado tres veces.» Y al pensar en esto, se echó a llorar.

Pero en “dos o tres” también puede haber traición, aunque está la posibilidad de arrepentimiento.

Lucas 12:52 RVC
52 Porque de ahora en adelante una familia de cinco estará dividida en tres contra dos, y en dos contra tres.

Dos o tres indican la división que viene a causa de Cristo, muestra quienes de verdad “se juegan” por Él.

1 Corintios 14:29 RV1995
29 Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen lo que ellos dicen.

Con dos o tres llega la revelación de Dios, la palabra fresca necesaria para el día a día y para el futuro próximo.

Juan 2:6 RV1995
6 Había allí seis tinajas de piedra para agua, dispuestas para el rito de purificación de los judíos; en cada una de ellas cabían dos o tres cántaros.

“Dos o tres” es la medida sobre la cual el agua, común y corriente, puede convertirse en el Vino Nuevo, símbolo de las bendiciones del Reino Venidero.

¡Todo eso con “dos o tres”! Todo lo que implica la iglesia, lo que hace para con Dios, para con sus miembros y para con el mundo, lo que hace con el pasado, presente y futuro, eso está contenido en el “dos o tres”, la semilla de la iglesia, que tiene en sí todo el potencial para desarrollarse y crecer hasta donde su Señor lo disponga.


Danilo Sorti


336. “El que tenga dos túnicas, comparta una con el que no tiene ninguna”, pero ¿el que solo tiene una?

Lucas 3:7-14 RVC
7 A las multitudes que acudían para ser bautizadas, Juan les decía: «¡Generación de víboras! ¿Quién les enseñó a huir de la ira venidera?
8 Produzcan frutos dignos de arrepentimiento, y no comiencen a decirse: “Tenemos a Abrahán por padre”, porque yo les digo que aun de estas piedras Dios puede levantar hijos a Abrahán.
9 El hacha ya está lista para derribar de raíz a los árboles; por tanto, todo árbol que no dé buen fruto será cortado y echado en el fuego.»
10 La gente le preguntaba: «Entonces, ¿qué debemos hacer?»
11 Y Juan les respondía: «El que tenga dos túnicas, comparta una con el que no tiene ninguna, y el que tenga comida, haga lo mismo.»
12 También unos cobradores de impuestos llegaron para ser bautizados, y le preguntaron: «Maestro, ¿qué debemos hacer nosotros?»
13 Él les dijo: «No cobren más de lo que deban cobrar.»
14 Unos soldados también le preguntaron: «Y nosotros, ¿qué debemos hacer?» Y Juan les respondió: «No extorsionen ni calumnien a nadie, y confórmense con su salario.»


Veamos el panorama de los oyentes de Juan: ellos sabían que estaban un tiempo especial, “algo” estaba en camino, el Mesías prometido del que tenían, sin embargo, una expectativa errónea. Recibir el testimonio de Juan implicaba una dramática conversión, significaba entender que venía un terrible juicio (la destrucción de Jerusalén, 40 años después, pero más que eso, el infierno eterno) y que ellos iban derechito por ese camino.

Volver de ese camino nos dejaba temblando de miedo y muy abiertos a aceptar lo que se les dijera. «Entonces, ¿qué debemos hacer?» «Maestro, ¿qué debemos hacer nosotros?» «Y nosotros, ¿qué debemos hacer?» ¡Eso sí que era un auditorio arrepentido y dispuesto a cambiar de vida! A ver, mis hermanos pastores y líderes, díganme, ¿cuántas veces tuvieron un grupo de gente con esta actitud del corazón? Creo que la mayoría diría que nunca.

Pues bien, esa gente que estaba en un momento de apertura espiritual sin precedentes (y que no había pasado desde los tiempos del retorno del Exilio, cinco siglos atrás) estaba dispuesta a hacer lo que se les dijera. “¡Papita pal loro!” hubieran dicho algunos de nuestros modernos apostolobos…

Pero Juan no hizo eso. Hubiera podido decirles lo que quisiera y le hubieran hecho caso, pero el Espíritu no lo preparó durante 30 años para que eso ocurriera, y de paso, ¿por qué tanto tiempo para un ministerio tan breve? Por varias razones, pero creo que una de ellas fue para que, llegado ese momento, sus palabras fueran las adecuadas. En pocos versículos, del 10 al 14, tenemos una sabiduría y prudencia magníficas.

«El que tenga dos túnicas, comparta una con el que no tiene ninguna, y el que tenga comida, haga lo mismo.» «No cobren más de lo que deban cobrar.» «No extorsionen ni calumnien a nadie, y confórmense con su salario.»

Esto es una muestra de santidad real, de generosidad posible, de espiritualidad sensata. Juan no les está pidiendo que hagan nada exagerado sino algo real, no debían avanzar más allá de mantener la dignidad personal o realizar su trabajo adecuadamente. Si habían sido bendecidos, entonces podían compartir esa bendición. Si con su trabajo podían vivir adecuadamente, no debían pretender vivir mejor a costa de extorsionar o ser deshonestos.

Sin embargo, esto no está ocurriendo todavía en el tiempo de la Iglesia, por lo que alguien podría objetar que “bajo la gracia” la exigencia es mayor y entonces presentar el ejemplo de la iglesia de Jerusalén:

Hechos 2:44-45 RVC
44 y todos los que habían creído se mantenían unidos y lo compartían todo;
45 vendían sus propiedades y posesiones, y todo lo compartían entre todos, según las necesidades de cada uno.

Pero el asunto es: ¿qué era lo que vendían? ¿era todo? ¿tenían la obligación de hacerlo? Pedro nos da la respuesta un poco más adelante:

Hechos 5:4 RVC
4 ¿Acaso el terreno no era tuyo? Y, si lo vendías, ¿acaso no era tuyo el dinero? ¿Por qué decidiste hacer esto? No les has mentido a los hombres, sino a Dios.»

Es decir, ellos no tenían la obligación ni de venderlo ni de traer todo el dinero a los apóstoles, por lo que la generosidad de Hechos 2 no tenemos que pensarla ni como algo compulsivo y obligatorio, ni como algo que implicaba necesariamente vender todos los bienes, o algo que todos hicieran.

Y si quedan dudas al respecto podemos leer lo que escribió Pablo más adelante:

2 Corintios 8:13-14 RVC
13 No digo esto para que otros tengan demasiado mientras ustedes sufren de escasez,
14 sino para que en este tiempo la abundancia de ustedes supla, con igualdad, la escasez de ellos, y para que la abundancia de ellos supla la necesidad de ustedes. De este modo habrá igualdad,

2 Corintios 9:7-11 RVC
7 Cada uno debe dar según se lo haya propuesto en su corazón, y no debe dar con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama a quien da con alegría.
8 Y Dios es poderoso como para que abunde en ustedes toda gracia, para que siempre y en toda circunstancia tengan todo lo necesario, y abunde en ustedes toda buena obra;
9 como está escrito: «Repartió, dio a los pobres, y su justicia permanece para siempre.»
10 Y aquel que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá los recursos de ustedes y los multiplicará, aumentándoles así sus frutos de justicia,
11 para que sean ustedes enriquecidos en todo, para toda generosidad, que por medio de nosotros produce acción de gracias a Dios.

Los apostolobos modernos estiran la interpretación de algunos de estos versículos y hacen malabares homiléticos para hacerles decir lo que no dicen, pero el mensaje es claro: mientras somos llamados a la generosidad, no se nos pide que demos más allá de lo que razonablemente podamos, y no se nos dice “cuánto” es eso razonable, por lo que queda al buen juicio (inspirado por el Espíritu) de cada uno.

“Dios es poderoso como para que abunde en ustedes” es un pasaje clave: en la medida que la bendición de Dios abunda en nosotros es que podemos dar. Cuando eso no ocurre, por la razón que sea, no se nos exige dar. Jesús alabó la generosidad de la viuda pobre y la puso como ejemplo, pero no les exigió nunca a Sus discípulos que hicieran exactamente lo mismo: el ejemplo movilizaría los corazones, para que las oraciones subieran y las bendiciones bajaran de tal forma que se pudiera concretar la generosidad.

Como suelo decir en estos casos, no pretendo con mis palabra limitar ni la generosidad ni la voluntad de Dios, hay gente que es llamada a dar, hay gente que es llamada incluso a dar más allá de sus fueras, y cuando esto ocurre, Dios bendice sobrenaturalmente y provee más allá de lo humano. ¡Gloria a Dios por eso! Pero no todos tienen esos ministerios, y para ellos, la palabra es muy clara: dar conforme sus fuerzas, conforme lo que sea lógico para mantener una vida digna para ellos y para los suyos:

1 Timoteo 5:8 RVC
8 porque si alguno no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, niega la fe y es peor que un incrédulo.

Quitarle el pan a nuestros hijos y nuestras esposas para dárselo a pastores de dudosa reputación no tiene nada de meritorio delante de Dios, al contrario, es una gran estupidez.

Hermanos, vuelvo a decirlo: cuando el Señor nos llama a hacer un esfuerzo especial y dar lo que lógicamente no podríamos dar, el mismo Señor se encarga de bendecirnos luego. Pero si eso no ocurre, si damos y luego estamos sufriendo para pagar las deudas o tenemos interminables problemas en nuestra casa, es que no hicimos lo correcto.

A libertad nos llamó el Señor, no nos sometamos a los mensajes de explotación de hipócritas ávidos de dinero.


Danilo Sorti


335. Cuando tenemos lástima de lo que debemos destruir

Deuteronomio 13:6-11 DHH
6 “Si aún tu propio hermano, o tu hijo, o tu hija, o tu esposa amada, o tu más íntimo amigo, te empuja en secreto a dar culto a otros dioses que ni tú ni tus padres conocieron,
7 como son los dioses de los pueblos que, cercanos o lejanos, los rodean de un extremo al otro de la tierra,
8 no te sometas a sus deseos ni le hagas caso; ni siquiera tengas compasión de él; no le tengas lástima, ni lo encubras;
9 al contrario, mátalo. Y tú serás el primero en levantar la mano contra él, y después de ti hará lo mismo todo el pueblo.
10 Apedréalo hasta que muera, por haber querido apartarte del Señor tu Dios, que te sacó de Egipto, donde eras esclavo.
11 De esta manera todo Israel lo sabrá y tendrá miedo de volver a cometer una maldad como esta.

Jueces 2:1-4 RVC
1 El ángel del Señor fue de Gilgal a Boquín, y les dijo a los israelitas: «Yo los liberé de Egipto y los llevé a la tierra que prometí dar a sus antepasados, cuando les dije: “Nunca anularé mi pacto con ustedes,
2 mientras no hagan pacto con los que habitan en esta tierra, gente que tiene altares que ustedes deben destruir.” Pero ustedes no me hicieron caso. ¿Por qué no lo han hecho?
3 Por lo tanto, escúchenme bien: No voy a expulsar de estas tierras a sus habitantes, sino que ellos serán para ustedes como azotes en los costados, y sus dioses los confundirán.»
4 Cuando el ángel del Señor dijo esto a los israelitas, ellos se echaron a llorar con fuerte voz.

1 Samuel 15:7, 8, 18,19 RVC
7 Entonces Saúl lanzó todo su ejército sobre los amalecitas, y los derrotó; los persiguió desde Javilá hasta Shur, al oriente de Egipto,
8 y mató a filo de espada a todo el pueblo, aunque dejó con vida a Agag, el rey de Amalec.
9 Además de perdonar a Agag, Saúl y su gente también se quedaron con lo mejor de sus animales: ovejas, toros, becerros engordados y carneros; lo de poco valor lo destruyeron.

18 El Señor te dio una misión, cuando te dijo: “Ve y destruye por completo a los amalecitas. Combátelos, hasta acabar con todos ellos.”
19 Entonces, ¿por qué no has obedecido lo que te ordenó el Señor, sino que has traído contigo lo que le quitaste a tus enemigos? A los ojos del Señor, has hecho mal.»

Marcos 9:45-46 RVC
45 Si tu pie te lleva a pecar, córtatelo. Es mejor que entres en la vida cojo, y no que tengas los dos pies y que vayas al infierno, al fuego que no puede ser apagado,
46 donde los gusanos no mueren, y el fuego nunca se apaga.

1 Corintios 5:11-13 RVC
11 Más bien les escribí que no se junten con los que se dicen hermanos pero son libertinos, avaros, idólatras, insolentes, borrachos y ladrones. Con esa gente, ni siquiera coman juntos.
12 ¿Con qué derecho podría yo juzgar a los de afuera, si ustedes no juzgan a los de adentro?
13 A los de afuera, ya Dios los juzgará. Así que, ¡saquen de entre ustedes a ese perverso!


¡Cuánta lástima tenemos de los “pobrecitos” que el mismo Satanás nos ha puesto como piedra en el camino! Se me viene la imagen de esas adorables mascotas de peluche, con ojos grandes y mirada triste, muy suavecitos, irresistibles para cualquier niño… y totalmente aborrecible para los padres de ese niño (porque salen caros!!).

La Biblia está llena de ejemplos en los cuales la “lástima” fue la carnada perfecta para causar una enorme destrucción dentro del pueblo de Dios. Israel tuvo lástima de las hermosas y artísticamente diseñadas estatuas cananeas, y terminó adorándolas. Luego tuvo lástima de los pueblos cananeos, y estos terminaron oprimiéndola. La tribu de Benjamín tuvo lástima de los perversos de Gabaa, y fue prácticamente destruida. Saúl tuvo lástima de Agag y lo mejor de Amalec, y Dios lo desechó. Por eso Jesús fue tan enfático, y utilizando los modismos de su época le dijo a Sus discípulos: “¡No tengan lástima ni de su ojo, ni de su mano, ni de su pié!” Esto no significa que hay que castrarse literalmente como hizo Orígenes (185 – 254 d.C.), sino que no debemos tener lástima.

Más tarde, Pablo exhortaría a la iglesia de Corinto que expulsara de la comunión a un inmoral, del que ellos evidentemente tenían lástima y seguían manteniendo en la comunidad.

Gálatas 5:9 RVC
9 Un poco de levadura fermenta toda la masa.

La lástima es precisamente aquella actitud del alma que nos hace dejar “ese poco” de levadura.

¡El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra! ¿Quién no ha tenido lástima de algo o de alguien? Tenemos lástima de nosotros mismos, y seguimos tolerando ciertos pecadillos en vez de comenzar un plan de lucha en el Espíritu contra ellos. Tenemos lástima de ciertos objetos: cuadros, esculturas, libros; y resultan ser recipientes materiales para demonios que nos molestan innecesariamente. Tenemos lástima de ciertas personas y seguimos manteniendo una relación con ellas, permitiéndoles así el “acceso” a nosotros, para que nos hieran y maldigan. Tenemos lástima de algunos hermanitos medio rebeldes y seguimos dejándolos libremente en la comunión, para que después causen un desastre y dejen muchas personas heridas. Tenemos lástima de instituciones, personas públicas, monumentos, líderes políticos, y no oramos con fervor para que sean cortados, y estos terminan desatando el pecado sobre naciones enteras.

El mandato de Dios a Moisés fue muy claro: “no te sometas a sus deseos ni le hagas caso; ni siquiera tengas compasión de él; no le tengas lástima, ni lo encubras; al contrario, mátalo.” Nada de lástima, nada de compasión. El Nuevo Pacto no es diferente, solo que ahora no se nos manda a matar a los hermanos rebeldes (se vaciarían las iglesias…) sino a ejercer el mismo principio en el plano espiritual, pero también humano. Yo no veo a Jesús teniendo compasión de los comerciantes del Templo, tampoco lo veo a Pablo teniendo compasión de Barjesús (Hechos 13:6-12), ni de Himeneo y Alejandro (1 Timoteo 1:20), ni a Pedro teniendo compasión de Simón (Hechos 8:20-23) o de Ananías y Safira (Hechos 5:1-11).

Ninguno de ellos actuó por enojo humano o deseo de venganza, en todos los casos hay un motivo perfectamente justo y ordenado por Dios. De eso se trata. La misericordia es el amor inmerecido que Dios nos tiene y que Él nos manda a tener sobre aquellos que TAMBIÉN son recipientes de la misericordia divina, y para esto hace falta el discernimiento espiritual. La lástima es NUESTRA “MISERICORDIA” HUMANA que en realidad es satánica, sirve de tropiezo y al final no logra la conversión del recipiente de nuestra lástima, sino lo contrario, que este se vuelva contra nosotros y nos ataque.

Mateo 7:6 RVC
6 »No den ustedes lo santo a los perros, ni echen sus perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan contra ustedes y los despedacen.

Muchos inicuos se han infiltrado, y, al igual que los ositos de peluche, tienen una apariencia que conmueve nuestra ALMA para que les tengamos compasión. Satanás se ha perfeccionado en esto, y como ejemplo de lo que digo, sugiero que se busquen imágenes de cómo eran los ositos de peluche a principios del silgo XX o fines del siglo XIX. En ese entonces eran más parecidos a los osos verdaderos, pero hoy son más “tiernos y adorables”, porque la industria sabe ahora cómo darles forma para que sean más queribles, aprovechando los sentimientos innatos que tenemos de ternura hacia los bebés, que tienen facciones más redondeadas y menos angulosas.

Estos “objetos de nuestra lástima” son así: normalmente pobres y desvalidos, “víctimas” inocentes de alguna terrible injusticia, a quienes nadie quiere y que están solos por el mundo. Lo que hacen estos inmundos es “vestirse” con el traje de los verdaderos santos y profetas del Altísimo, los más dignos y merecedores de recompensa de todos los santos:

Hebreos 11:38 RVC
38 Estos hombres, de los que el mundo no era digno, anduvieron errantes por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.

La lástima se “engancha” en problemas psicológicos (y espirituales) muy profundos en nosotros, que son las verdaderas piedras de tropiezo que tenemos y que el Adversario sabe aprovechar muy bien, “arrimándonos” siempre algún perverso “digno” de nuestra lástima. Puede ser que no nos estemos dando cuenta de qué hay  por ahí adentro de nosotros, pero por los hechos y por el discernimiento (y la voz de los profetas y hermanos crecidos) podemos ver que Fulano o Mengano no son lo que parece y que por la lástima que le tenemos, están consumiendo nuestros recursos, tiempo y desgastándonos espiritualmente. Y no es necesario que Fulano o Mengano sean siempre lobos disfrazados, pueden ser simplemente hermanos menos maduros convencidos de lo que hacen y sin la intención de dañar a otros.

Por eso, a veces será necesario cortar ciertas relaciones y eso puede ser traumático; Jesús lo hizo, Pablo lo hizo, Pedro lo hizo. Otras veces podemos ser más amables y simplemente distanciarnos de algunas personas o no participar de determinadas actividades. Sea como sea, cuando la lástima nos motiva estamos rumbo al fracaso.

Cuando nos motiva la misericordia somos bendecidos, protegidos y prosperados; puede ser que el objeto de nuestra misericordia (que es primero objeto de la misericordia divina) no reciba el bien que Dios le hace a través nuestro, puede ser que terminemos difamados o estafados, pero siempre recibiremos la recompensa de parte de Dios y al final todo será para Su gloria. No pasa eso con la lástima: al final terminamos frustrados, empobrecidos, “con las manos vacías”, sin que el otro haya cambiado o prosperado y sin que haya nada que dé gloria a Dios.

¡Señor, líbranos de la lástima!


Danilo Sorti