martes, 20 de junio de 2017

12. Verdades dobles

Salmos 85:9-13 RVC
 9 Su salvación está cerca de quienes le temen, para que su gloria se asiente en nuestra tierra.
 10 Se encontrarán la misericordia y la verdad, se besarán la justicia y la paz.
 11 Desde la tierra brotará la verdad, y desde los cielos observará la justicia.
 12 Además, el Señor nos dará buenas cosas, y nuestra tierra producirá buenos frutos.
 13 Delante de él irá la justicia, para abrirle paso y señalarle el camino.

Misericordia y verdad; no existe la una sin la otra; solo puede Dios aplicar su misericordia (perfecta en Cristo) cuando hay verdad, no cuando se oculta o disfraza el pecado. El camino hacia el amor y la misericordia de Dios tiene un trecho desagradable, que es la verdad, es decir, reconocer lo que somos, nuestros pecados, errores, rebeldías, desobediencias. Digo, reconocerlo nosotros porque, ¿acaso estará oculto para Dios? ¿O pensamos que porque Dios no nos "echa en cara" continuamente nuestros errores es porque se les pasan por alto?

La verdad aplicada sin misericordia destruye y nos aleja (y aleja a la gente) de Dios; la verdad amalgamada con la misericordia, de tal manera que no desaparece ni la una ni la otra, pero llegan a estar tan unidas que no se aplica la una sin la otra y, como en una amalgama de metales llegan a formar algo distinto, único, superior en sus propiedades a cada metal por separado, es lo que tapiza el camino para que la justicia y la paz se encuentren.

Justicia y paz es lo que sigue reclamando vez tras vez la sociedad, y lo que cada vez está más lejano... a menos que empecemos a aplicarnos y aplicar misericordia y verdad. Que nuestra predicación y hablar cotidiano tenga esos condimentos, por la acción del Espíritu, para que avancen la justicia y la paz, de tal manera que sea abierto el camino para el Señor.

Danilo Sorti


11. Un río que crece

Ezequiel 47:3-5 RVC
 3 Aquel hombre salió y se dirigió al oriente. En su mano llevaba un cordel, y con él midió mil codos, y me hizo pasar por el agua, la cual me llegaba hasta los tobillos.
 4 Luego midió otros mil codos y me hizo pasar por el agua, que ahora me llegaba hasta las rodillas, y luego de medir otros mil codos me hizo pasar por el agua, y ésta me llegó hasta la cintura.
 5 Cuando midió otros mil codos, el agua era ya un río; de tal manera había crecido la corriente que yo no la podía cruzar sino a nado.

En esta imagen profética tan conocida hay algo que, claramente, no es "natural": ningún río nace pequeño y va creciendo luego, a menos claro que tenga afluentes que lo ensanchen, que es lo que muchas veces ocurre, pero sino, y más aún en climas secos, el agua de un río se puede ir infiltrando, o se va evaporando, con lo que su cauce se reduce. Pasar, en dos kilómetros, se ser apenas una acequia, a convertirse en todo un río, decididamente no es "natural".

Digo, "natural" de acuerdo a la naturaleza caída a la que nos hemos acostumbrado tanto, porque lo que aquí está ocurriendo es lo que los profetas han dicho una y otra vez: el río de Dios es tan grande como la cantidad que de él se beba. Es decir, mientras más se toma del agua de vida, más crece; los recursos divinos no se agotan con su uso, ¡se multiplican! Y cuando llega a un tamaño considerable:

Ezequiel 47:9 RVC
 9 Todos los seres vivos que naden por donde entra la corriente, vivirán; habrá muchísimos peces que, por haber desembocado allí esta agua, recibirán salud. ¡Todo lo que entre en este río vivirá!

Aún el tiempo en secreto, la búsqueda insistente, lo que ningún ojo humano ve, permite que el río crezca. Hermanos, debemos buscar con mucho más fervor al Señor, como podamos, con lo que tengamos; porque tarde o temprano eso permitirá que Su río desborde trayendo salvación a muchos.

Danilo Sorti


10. Predicación y juicio

Mateo 10:11-15 RVC
 11 En cualquier ciudad o aldea a la que lleguen, busquen a alguien que sea digno, y quédense allí hasta que salgan.
 12 Al entrar en la casa, saluden.
 13 Si la casa es digna, recibirá la paz que ustedes le deseen; pero si no es digna, ese deseo de paz se volverá a ustedes.
 14 Si alguien no los recibe, ni oye sus palabras, salgan de aquella casa o ciudad, y sacúdanse el polvo de los pies.
 15 De cierto les digo que, en el día del juicio, el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra, será más tolerable que para aquella ciudad.

Demasiado tiempo hemos predicado un evangelio "suave", tanto ha sido así que muchos cristianos hoy rechazan como falso un evangelio de santidad y justicia. Lo cierto es que NUNCA el evangelio fue un "continuo ofrecimiento de bendición" sin exigencias ni juicios.

Y parte de esto tiene que ver con el ministerio cristiano. Las palabras de Jesús de Mateo 10 ocurren en un contexto de "urgencia escatológica"; a Israel le quedaba poco tiempo antes de ser destruida y dispersada durante casi dos milenios; también durante casi dos milenios el Espíritu había estado preparando a la nación para ese momento; no había excusa y no había más tiempo.

El mensaje de las Buenas Nuevas era tanto un llamado a la salvación y a la bendición en esta tierra como una advertencia de perdición y de maldición; el mensaje de las Buenas Nuevas es, con todas las letras, un mensaje tanto de MISERICORDIA como de JUSTICIA.

Durante mucho tiempo la Iglesia de Cristo tuvo "tiempo"; la misericordia podía extenderse durante generaciones y aún siglos; aunque Dios nunca dejo de juzgar, era todavía más el tiempo de misericordia. Y de acuerdo con eso, el mensaje del Evangelio y la teología se "conformó" a esa realidad. Estuvo bien para entonces. Pero ahora el tiempo es mucho más corto, las excusas son mucho menos.

Hoy, predicar el Evangelio, extender el reino, también implica declarar juicio. Que el Señor nos ayude a no ser "más misericordiosos que él" y a hacerlo con temor y obediencia.

Danilo Sorti


9. ¿Sólo “apenas adentro”?

Juan 15:15-17 DHH
 15 Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo. Los llamo mis amigos, porque les he dado a conocer todo lo que mi Padre me ha dicho.
 16 Ustedes no me escogieron a mí, sino que yo los he escogido a ustedes y les he encargado que vayan y den mucho fruto, y que ese fruto permanezca. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre.
 17 Esto, pues, es lo que les mando: Que se amen unos a otros.

En la relación con Dios cada uno elige finalmente cuán cerca quiere estar. La mayoría ha escogido estar "en la vereda de enfrente", es decir, lo más lejos posible. Algunos están cerca sin saberlo (necesitan que terminemos de "acercarlos"). Otros están dentro de Su reino. Bien, pero no se termina todo ahí.

Estar dentro de, por ejemplo, un castillo, puede significar estar apenas pasando el umbral de las puertas, o estar en los pasillos, o en las cocinas, o en las salas de cortesanos, ¡o en las mazmorras!... o en la sala del Rey. De todas formas se está "adentro", pero no en cualquier ámbito se puede disfrutar de la íntima comunión con el Rey.

Así, muchos cristianos se conforman con estar "apenas adentro", tratando de vivir sus vidas en el límite posible de lo que el Señor tolera. Otros avanzan hasta ser "siervos fieles", y pueden vivir toda su vida así, ¡qué desperdicio! Algunos terminan en las mazmorras del juicio divino por rebeldes; bueno, por lo menos están en el Reino, en algún momento van a salir de allí. Pocos pueden avanzar hasta llegar a ser amigos, como les está diciendo el Señor en este pasaje. Menos aún llegan a hijos. Lo triste es que Dios no pone ningún impedimento para que lleguemos a ser hijos amados, aquellos que pueden escuchar el corazón del Padre y compartir de su mesa y estar en el consejo secreto del Rey; el Hijo ya ha abierto el camino.

La conclusión es simple: ¿con qué nos vamos a conformar? ¿No será que "sólo un poquito" termina siendo una especie de ofensa al Dios que anhela ardientemente que Sus hijos lleguen a Su intimidad?

Danilo Sorti


8. Cambio de planes

Judas 3 RVC
 3 Amados hermanos, yo he tenido un gran deseo de escribirles acerca de la salvación que tenemos en común, pero ahora me encuentro en la necesidad de escribirles para rogarles que luchen ardientemente por la fe que una vez fue dada a los santos,

Probablemente Judas venía de una temporada de mucha revelación espiritual; seguramente había pasado un buen momento con el Señor (quien había sido su hermano carnal en esta tierra) y estaba rebosante de revelación para compartir con todas las iglesias. ¿Qué tenía para contarnos? No lo sabemos, ni lo sabremos nunca en esta tierra.

Algo había pasado, noticias alarmante habían llegado a sus oídos hacía poco tiempo, y se vio obligado a dejar de lado esa maravillosas revelaciones para repetir lo que su hermano había dicho décadas atrás, lo que Pedro había escrito en sus cartas, aquello sobre lo que también Pablo había alertado: luchar con todas las fuerzas por la fe, especialmente, estar alertas contra los falsos maestros que se estaban introduciendo por doquier.

Yo creo que no por casualidad Judas quedó en el penúltimo lugar del NT, aunque probablemente no haya sido el penúltimo en ser escrito, pienso que el Espíritu lo puso ahí para que estemos alertados en el tiempo inmediatamente antes del fin.

En estos tiempos particulares, debemos enfocar correctamente las prioridades, y esto significará muchas veces resignar temas o estudios o predicaciones por aquellos son más urgentes y necesarios. Esto es parte del "cambio de actitud" del que hablé hace un tiempo, pero es más. Es un cambio de temas, de enfoques, de enseñanzas; no un "cambio de Biblia", no un descuido de las verdades eternas de nuestra fe, sino un cambio de prioridades y enfoques.

Ya es demasiado tarde para dedicar mucho tiempo y esfuerzo a ciertos temas (por lo menos para la mayoría de nosotros); es necesario tener un enfoque muy preciso.

Quisiera ser más específico, pero entiendo que el Espíritu desea hablar personalmente a cada uno para decirle cuál es su propio enfoque y sus prioridades, que, aunque no son demasiado diferentes para uno y otro, tienen su particularidades. ¡Escuchemos su voz!

Danilo Sorti