jueves, 19 de noviembre de 2020

789. La censura en la Biblia

 Hoy muchos se están asombrando de la censura que sufrimos en los medios que, hasta no hace mucho, pensábamos que eran “sociales”. Primero, todas las “redes sociales” siempre fueron empresas privadas, que tengan mayor o menor libertad, es otra historia, pero el mismo concepto de “red social” no fue nada más que un eufemismo, muy engañoso. De hecho, ningún medio de comunicación en la historia ha sido absolutamente “social”, todos han tenido siempre una mayor o menor censura.

 Por otro lado, aquí cabe lo que dice Pedro:

 1 Pedro 4:12-14 RVC

12 Amados hermanos, no se sorprendan de la prueba de fuego a que se ven sometidos, como si les estuviera sucediendo algo extraño.

13 Al contrario, alégrense de ser partícipes de los sufrimientos de Cristo, para que también se alegren grandemente cuando la gloria de Cristo se revele.

14 ¡Bienaventurados ustedes, cuando sean insultados por causa del nombre de Cristo! ¡Sobre ustedes reposa el glorioso Espíritu de Dios!

 No hay “nada nuevo” bajo el sol. Cambian los tiempos, la tecnología y las formas, pero no los principios. Y la censura tampoco es nada nuevo, al contrario. Y la consiguiente necesidad de hablar “en clave” no tiene nada de novedoso: los que somos un poco más viejos nos acordamos de las historias de espías y sus lenguajes cifrados, pero eso ya lo encontramos en la Biblia. Sin ir más lejos:

 Lucas 20:19-20 RVC

19 En ese mismo instante los principales sacerdotes y los escribas trataron de echarle mano, pues comprendieron que, al contar esa parábola, Jesús se refería a ellos. Pero tenían miedo de la gente;

20 entonces enviaron espías que parecían gente buena, para que lo acecharan y atraparan a Jesús en sus propias palabras, y así poder ponerlo bajo el poder y la autoridad del gobernador.

  Por un lado, hacia el final de Su ministerio, toda palabra pública de Jesús era escuchada por Sus seguidores, la gente del pueblo, los fariseos, los sacerdotes, los herodianos, los soldados romanos, los rebeldes… No había allí una “censura” propiamente dicha pero era obvio que toda palabra resultaba escrutada y desmenuzada, y tenía que tener cuidado. Las parábolas era una forma de ocultar la verdad, solo los espirituales podían entenderla, aunque no es algo “exacto” y aquí los enemigos del Señor se dieron cuenta. Por ello, enviaron espías, con lo que vemos que también los diálogos públicos debían ser cuidados.

 Veamos algo más:

 Jeremías 51:41 RVC

41 ¡Babilonia, la ciudad alabada en toda la tierra, ha caído en poder de sus enemigos, y es ahora motivo de horror entre las naciones!

 Jeremías resultó un personaje muy complicado de entender para la gente de su época: para los judíos era un traidor vendido al imperio invasor, para los babilonios era un personaje enigmático no del todo confiable. Nosotros, más de 2.000 años después, podemos entender su mensaje, pero no era tan fácil para ellos. Así como Jeremías anunciaba la inevitable victoria de Babilonia, también anunció el futuro juicio de Dios sobre ella. Pero sus oyentes ya estaban en territorio enemigo, y las correspondencias serían interceptadas y escrutadas, así que tenemos esto hacia el final de su predicación:

 Jeremías 51:41 RVC

41 ¡Babilonia, la ciudad alabada en toda la tierra, ha caído en poder de sus enemigos, y es ahora motivo de horror entre las naciones!

 Pero la palabra que hoy se traduce “Babilonia” no es la que aparece exactamente en el texto hebreo sino: “Sesac”, que se considera como una clave para referirse al imperio conquistador.

 Pero hay más:

 Apocalipsis 17:3 RVC

3 Después el ángel me llevó en el Espíritu al desierto, y allí vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y estaba llena de nombres blasfemos.

 Todo Apocalipsis es simbólico y una de las razones muy prácticas y concretas para ello fue que tenía que circular a través de los correos imperiales por todo el territorio… ¿cómo iba a anunciar el fin de ese mismo imperio, sino a través de símbolos?

 Para ningún estudiante de la Biblia resulta extraño el lenguaje simbólico, vemos que el contexto en que muchos de los mensajeros tuvieron que desenvolverse requería un cuidado especial para que no fuera censurado o tuvieran que sufrir más persecución de la que de hecho estaban pasando.

 ¿Nos asombramos que hoy tengamos que usar el mismo lenguaje? No, para nada. Si durante un tiempo hemos tenido una “aparente” libertad fue solo porque no nos estábamos metiendo todavía en las cuestiones más críticas del Mensaje del Reino. El Evangelio de la salvación individual, mientras se mantenga “individual” y encerrado en los templos, no genera demasiados problemas para el sistema mundo, es más, resulta útil porque mantiene al rebaño tranquilo. Pero cuando el sistema mundo comenzó a meterse en nuestra individualidad, nos obligó a vivir todo el Mensaje del Reino, y allí la confrontación es inevitable y necesaria. Pero claro, debemos ser sabios:

 Mateo 10:16-17a RVC

16 »Tengan ustedes en cuenta que los estoy enviando como a ovejas en medio de lobos; así que sean prudentes como serpientes y sencillos como palomas.

17 Cuídense de la gente …

 Hoy podemos pensar que esto es una dificultad y una “pérdida” de contenido / mensaje. Puede ser, pero cuando vemos el mensaje bíblico en perspectiva, esa necesidad de “cifrar” el mensaje para evitar la censura y persecución generó un simbolismo que se transformó en fuente de significado mucho mayor. ¿Pensaban los primeros cristianos que ese libro que había escrito el amado apóstol Juan en realidad hablaría de tiempos tan futuros y maravillosos? Ellos lo entendieron en su contexto, y sin dudas que les hablaba a ellos, tanto que hay toda una corriente interpretativa que restringe el significado de Apocalipsis solo al pasado.

 No, Dios usó INCLUSO la persecución y censura de aquellos tiempos para dar un mensaje para dos mil años en el futuro. ¿Puede la censura y persecución ser un obstáculo para el Creador? ¿Todavía no entiende el sistema mundo que Dios se ríe de ellos?

  

Danilo Sorti

 

788. Al César lo que ES del César… no necesariamente lo que el César QUIERE…

 Lucas 20:19-26 RVC

19 En ese mismo instante los principales sacerdotes y los escribas trataron de echarle mano, pues comprendieron que, al contar esa parábola, Jesús se refería a ellos. Pero tenían miedo de la gente;

20 entonces enviaron espías que parecían gente buena, para que lo acecharan y atraparan a Jesús en sus propias palabras, y así poder ponerlo bajo el poder y la autoridad del gobernador.

21 Los espías le preguntaron: «Maestro, sabemos que dices y enseñas con rectitud, y que no discriminas a nadie, sino que en verdad enseñas el camino de Dios.

22 ¿Nos está permitido pagar tributo al César, o no?»

23 Pero Jesús se dio cuenta de sus malas intenciones, y les dijo:

24 «Muéstrenme una moneda. ¿De quién son la imagen y la inscripción?» Ellos respondieron: «Del César.»

25 Entonces Jesús les dijo: «Pues den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.»

26 Así que no pudieron sorprenderlo ante el pueblo en ninguna palabra; y admirados de su respuesta, no dijeron más.

  

Una de las mejores estrategias para manipular la Palabra de Dios, si no la mejor, y a los cristianos fieles pero ingenuos es tomar textos más o menos sueltos o fuera de contexto. ¡Alto ahí! No seamos tan duros, la verdad es que no resulta tan sencillo entender un tema en la Biblia conforme a todo su contexto y desde la perspectiva adecuada; lleva un tiempo, requiere estudio y paciencia. Hoy tenemos la gran ventaja de contar con herramientas digitales que nos permiten hacer estudios que otrora nos hubieran llevado semanas o meses en pocos días u horas. Pero lo cierto es que en la práctica no todos cuentan con ellas, las saben manejar o tienen el entrenamiento o el tiempo para hacerlo, así que la función magisterial, la enseñanza, sigue siendo fundamental entre el pueblo de Dios. POR ESO es que Santiago nos advierte respecto de “hacernos maestros” muchos de nosotros, porque el juicio que recibimos es más severo, ya que las verdades (¡¡o mentiras!!) que implantemos serán muy duraderas.

 “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” se ha convertido en un dicho popular que, por ellos mismo, se “independizó” de su verdadero contexto y significado bíblico. No podemos evitar que esto ocurra en la sociedad, pero debemos evitar que se repita “tal cual” entre los creyentes.

 Como no se puede hacer doctrina de un solo versículo (podemos usarlo para exponer una doctrina mayor en condiciones de escasez de tiempo), no podemos hacer girar todo el tema de la relación entre el cristiano y las autoridades a partir de un solo versículo, sería una tremenda aberración si tenemos en cuenta que el tema ocupa muchas páginas a lo largo de toda la Biblia.

 Está claro en el contexto de este pasaje que Jesús responde a una acusación maliciosa de los religiosos, por lo que no se trata, directamente, de una exposición doctrinal como podría ser el Sermón del Monte. Pero hay una verdad fundamental: sin dudas que hay cosas que corresponden al “César”. En rigor, se refiere a los impuestos, aunque el sentido del texto va mucho más allá: el Maestro aplica un principio general a una situación particular.

 Entonces, ¿hasta dónde es válido dicho principio? Sin necesidad de hacer un estudio extenso  resulta claro que en este pasaje, repetido en los tres Evangelios Sinópticos, “den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios” indica que al César le corresponde lo que “es” de él, ¡no lo que no es! Esto es la más pura y sencilla lógica que nos exige el uso correcto de cualquier idioma.

 En realidad, no aparece, en ninguno de los tres Evangelios, la palabra “es”, más bien diría “den al César lo de César”, es decir, aquello que el César había “generado”; la pregunta concreta era por los impuestos, y estos son legítimos en función de los servicios que brinda un estado a sus ciudadanos. Otra discusión no menor es respecto del monto de dichos impuestos y la corrupción tan frecuente que desvía buena parte de ellos, y probablemente el fondo de la pregunta maliciosa de los religiosos tenía que ver con eso; nadie ignoraba que un estado necesitaba recaudar tributos para sostenerse y brindar servicios que de otra forma no podría ofrecer, Israel lo sabía y era algo regulado en su ley, el gran problema era que resultaban una carga demasiado pesada.

 En este contexto de una acción legítima (recaudar impuestos) corrompida (por ser excesivos), en muy pocas palabras Jesús establece un principio de justicia para el pueblo: debían cumplir con la ley EN FUNCIÓN DE LO QUE HUBIERAN RECIBIDO: lo que era del César, debía volver al César… no lo que no era.

 Por lo tanto, no podemos repetir como un latiguillo esta frase, ¡y nunca mejor dicho “latiguillo”! porque se usa como “látigo” religioso para mantener a los creyentes oprimidos bajo sistemas políticos injustos.

 A su vez, tampoco es un llamado a la rebelión como hubieran querido escuchar los fariseos y sus partidarios. Notemos la astucia perversa de los sacerdotes: ellos estaban perfectamente de acuerdo con el sistema de impuestos y tributos, ¡vivían de eso!, mientras que los fariseos estaban con el pueblo y se angustiaban por su sufrimiento (aunque no dejaba de ser una actitud hipócrita para muchos de ellos), así que pretendían hacerle decir a Jesús algo que lo dejara expuesto ante la gente, nada diferente a las chicanas políticas de hoy día, desde el más simple programa de televisión hasta las reuniones de la ONU.

 La respuesta de Jesús “no gustó” a muchos, es cierto, pero estableció un parámetro de justicia. Debemos tener mucho cuidado en cómo usamos esta frase y en cómo la enseñamos a los hermanos, porque sino terminamos cayendo en el mismo error de los religiosos de su época: usar la verdad para oprimir. Jesús no incitó la rebelión contra Roma, pero tampoco la sumisión a un sistema injusto, más bien sembró una semilla de verdadera justicia social, ¿permitiremos que germine?

 ¿Son lícitas las protestas y las acciones en contra de las decisiones de un gobierno? Sí hay una base justa, por supuesto que lo son. Claro que para eso necesitamos conocer LA BASE JUSTA por excelencia sobre la Tierra que es la Palabra de Dios. Sobre esa base acomodamos las decisiones de cualquier gobierno, y aquí tenemos una: es justo darle a un estado en función de lo que ese estado da a sus ciudadanos, no menos pero tampoco más. O el estado devuelve a la sociedad equitativamente a lo que recauda o recauda menos. Esto es justicia y el Señor mismo respaldará toda acción civil que sea realizada de manera correcta para que así ocurra en una sociedad.

 La Biblia no puede ser un instrumento de opresión, tampoco de falsa liberación como pretendió en su momento la Teología de la Liberación (la “segunda marca” cristiana del comunismo), sino de verdadera liberación; pacífica pero contundente.

 

 Danilo Sorti

 


787. La trampa del miedo

 Proverbios 29:25 RV1960

25 El temor del hombre pondrá lazo;

Mas el que confía en Jehová será exaltado.

 Proverbios 29:25 DHH

25 El miedo a los hombres es una trampa,

pero el que confía en el Señor estará protegido.

  

Cualquiera que haya seguido las redes en este tiempo estará bien al tanto del poder del miedo para manipular a los hombres. No hay forma de lograr una obediencia más rápida y completa que usar el miedo. El manejo de la cuarentena en nuestro país lo demuestra cabalmente: muchos han estado dispuestos a marchar hacia una crisis económica total con tal de “salvar la vida”… de un virus de baja letalidad…

 Es interesante que la palabra que RV60 traduce como “lazo” en realidad tiene un amplio rango de significados, cuya raíz primaria es “dar”. El temor pone al ser humano en la posición de “dar” lo que le pidan.

 Sorprende ver a tantos cristianos temerosos obedeciendo y creyendo fielmente en lo que les dice un sistema claramente impío, siendo que la Palabra dice:

 2 Timoteo 1:7 RVC

7 Porque no nos ha dado Dios un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

 La cobardía, esto es, el temor, se asienta en una triple base: debilidad, falta de amor, incapacidad para dominarse a uno mismo. Precisamente por eso Pablo usa las palabras: “poder, amor y dominio propio”.

 Estas tres palabras se refieren a la acción de las tres Personas de la Trinidad: el Espíritu es el que nos llena de poder, el amor se nos manifiesta a través del Hijo, y la sensatez del dominio propio viene del Padre. Por lo pronto, sin tener un claro conocimiento de Dios (Padre, Hijo y Espíritu) nos podemos quedar con una o dos de las tres características pero no alcanzamos el nivel de valor completo.

 El Espíritu nos llena de poder porque nos da la convicción interna en la causa, el gozo de Su presencia, la seguridad de Su auxilio y de la victoria final. Pero también el poder espiritual para hacer las cosas, literalmente, el poder de Dios: poder para hacer milagros, señales, para obtener respuestas sobrenaturales, para hacer descender el juicio sobre nuestros enemigos, para ser cubiertos con un manto de invisibilidad, para ser fortalecidos físicamente en la lucha, etc., etc.

 El Hijo nos llena de amor, la principal motivación para la lucha porque, por más que estemos llenos de poder, ¿para qué luchar? ¿Cuál es la causa que vale la pena? Si no nos mueve el amor a Dios, para establecer Su justicia, el amor a los seres hechos a Su imagen, ¿entonces qué? Es el mismo amor el que nos llena de justa ira e indignación contra el Adversario y aquellos que ya han sido conformados a su imagen (los que son irredimibles, en los cuales se ha perdido ya la imagen de Dios y por lo tanto son completamente ajenos a Él).

 El Padre nos enseña el dominio propio, nos instruye en relación con nuestra naturaleza humana. Pero también es el que nos da paternidad, identidad. A un huérfano le resulta mucho más difícil tener dominio propio, como su identidad no está firme, no sabe quién es, cómo tiene que actuar, por dónde tiene que ir y por qué razón debe contener sus impulsos; deberá aprenderlo con los golpes de la vida. El hijo ya sabe que eso es lo mejor porque se lo enseñó su padre.

 El versículo anterior nos dice:

 2 Timoteo 1:6 RVC

6 Por eso te aconsejo que avives el fuego del don de Dios, que por la imposición de mis manos está en ti.

 Es decir, esto que hablamos no puede ocurrir si no hemos recibido Sus dones antes.

 Y el versículo siguiente lo pone en perspectiva:

 2 Timoteo 1:8 RVC

8 Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, preso suyo. Al contrario, participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios,

 Finalmente, hay que enfrentar la burla y exposición pública y las aflicciones.

 El punto central que nos toca vivir hoy es el temor a la autoridad. La iglesia argentina ha sido siempre muy “obediente” a las autoridades políticas. Uno no sabe hasta qué punto es por un genuino deseo de mantener la paz o un miedo generacional.

 Pero sobre este tema ya tenemos algo claramente escrito:

 Hechos 4:23-31 RVC

23 Una vez que fueron puestos en libertad, ellos se fueron con los suyos y les contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho.

24 Al oírlos, todos juntos elevaron sus voces a Dios y dijeron: «Soberano Señor, tú creaste el cielo y la tierra, y el mar y todo lo que hay en ellos;

25 tú, Padre nuestro, por medio del Espíritu Santo dijiste en labios de tu siervo David: »¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas?

26 Los reyes de la tierra se reunieron, y los príncipes se confabularon, contra el Señor, y contra su Cristo.

27 »Es un hecho que Herodes y Poncio Pilato, junto con los no judíos y el pueblo de Israel, se reunieron en esta ciudad en contra de tu santo Hijo y ungido, Jesús,

28 para hacer todo lo que, por tu poder y voluntad, ya habías determinado que sucediera.

29 Ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a estos siervos tuyos proclamar tu palabra sin ningún temor.

30 Extiende también tu mano, y permite que se hagan sanidades y señales y prodigios en el nombre de tu santo Hijo Jesús.»

31 Cuando terminaron de orar, el lugar donde estaban congregados se sacudió, y todos fueron llenos del Espíritu Santo y proclamaban la palabra de Dios sin ningún temor.

 La naciente iglesia estaba siendo seriamente amenazada; el Sanedrín en connivencia con el poder romano habían crucificado a Jesús, y no tendrían problemas en perseguir y matar a quien fuera. Pero ¿qué hicieron los apóstoles?

 Primero, no callaron lo que estaba pasando, abiertamente lo declararon a la comunidad, una actitud muy diferente a la de la mayoría de nuestros líderes evangélicos actuales. La actitud de ocultar lo que está pasando es un menosprecio a la comunidad, es considerarlos “pobrecitos niños” que no podrían entender… siendo que esa misma gente, en el ámbito secular, está al tanto de los entuertos del poder y las cosas más oscuras que ocurren en la política nacional. Si no hay honestidad y sinceridad, ¡y respeto!, de parte de los líderes, la iglesia estará en ignorancia y por lo tanto, en temor, no tendrá posibilidad de clamar con verdad al Señor y no recibirá el poder del Espíritu.

 Al oírlo, todos elevaron su voz unánimes, un solo cuerpo, en perfecta unidad, la clave para que Dios responda. Un cuerpo, no un “liderazgo ungido” y un “rebaño de ovejitas ignorantes” abajo…

 Y lo primero que hacen al orar es reconocer a Quién están clamando: al Soberano, al Creador, al que tiene toda la autoridad, es decir, al que está por encima de toda autoridad humana.

 Lo segundo es reconocer lo injusto de la situación, la actitud injusta de los poderosos y presentarla delante del Tribunal Celestial. Ellos presentan los hechos con nombre y apellido, reconociendo e indicando claramente los culpables y la culpa, no como solemos hacer nosotros que decimos: “Señor, tu sabes…” “los dejamos en tus manos…” y otras tantas cosas que suenan muy piadosas pero que solo se aplican en determinadas circunstancias.

 “Ahora, Señor, mira sus amenazas”, esto significa: tomá cuenta de lo que están diciendo, protégenos de eso, no permitas que cumplan sus objetivos. Pero lo segundo es más importante: “concede a estos siervos tuyos proclamar tu palabra sin ningún temor”. Ellos reconocieron que el principal problema era el temor, que haría lo mismo que está haciendo el virus hoy: mantenernos encerrados y relativamente callados (es decir, sin exposición pública).

 Sencillamente, la clave no estaba en que cayera fuego del cielo sobre esos impíos sino en que la iglesia no tuviera temor. Pero cuidado, porque también pidieron: “Extiende también tu mano, y permite que se hagan sanidades y señales y prodigios en el nombre de tu santo Hijo Jesús.” No se trataba de un valor suicida: el poder de Dios DEBÍA estar manifestándose con ellos. No era solo que tuvieran palabras, debían tener autoridad sobrenatural. Si solo estamos buscando palabras, realmente vamos a una misión suicida. Pero si Dios se manifiesta a través nuestro, si las señales y prodigios nos acompañan, no va a resultar tan sencillo que el adversario se levante.

 El resultado fue: “el lugar donde estaban congregados se sacudió, y todos fueron llenos del Espíritu Santo y proclamaban la palabra de Dios sin ningún temor”. La respuesta no se hizo esperar y el temor se esfumó.

 No podemos “quitarnos” el temor, eso lo hace Dios, pero podemos presentarnos de la manera correcta.

 La iglesia primitiva, y la que siguió luego, fue muy clara en su relación con el estado: no generó ninguna revuelta, como habían hecho los esclavos tiempo atrás. No derramó sangre ni se unió a las fuerzas rebeldes. Pero tampoco aceptó que les obligara a callar o adorar a otros dioses. A veces tuvieron que pagar con sus vidas, muchas, con persecuciones y tribulaciones, pero con su valor cambiaron la historia de Occidente y del mundo.

 Hoy estamos en la misma situación, y hasta ahora la verdad es que no la estamos haciendo bien… ¿cuál será la decisión que tomaremos?

 

 Danilo Sorti



786. Si los cristianos “no somos de este mundo”, ¿por qué habríamos de preocuparnos por él?

 Juan 8:23 RVC

23 Él les dijo: «Ustedes son de aquí abajo; yo soy de allá arriba. Ustedes son de este mundo; yo no soy de este mundo.

 Juan 17:16 RVC

16 Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

 Colosenses 1:13 RVC

13 y que también nos ha librado del poder de la oscuridad y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo,

 1 Corintios 7:31 RVC

31 y el que disfruta de este mundo, como si no lo disfrutara; porque el mundo que conocemos está por desaparecer.

  

El cristianismo evangélico (aunque no únicamente) ha sido fuertemente impregnado con la noción de que “no somos de este mundo”. Ese ha sido el mensaje por demás de claro y repetido desde las primeras siembras de la Palabra propiamente evangélicas y luego pentecostales. Las iglesias y sus correspondientes ramas doctrinales más importantes han sido marcadas a fuego por estas enseñanzas.

 Hemos desarrollado también una teología fuertemente premilenialista. Hemos entendido y vivido claramente la experiencia de cómo Dios cuida y protege a los Suyos en medio de las crisis y los juicios. De hecho, podemos contar muchísimos testimonios al respecto.

 Tenemos la expectativa de la inminente venida de Cristo cuando “todo será destruido”, y las señales están aumentando vertiginosamente. El sistema mundo está cada vez más separado de Dios, hundiéndose aceleradamente en cuanto pecado encuentre a mano.

 Todo nos indica que debemos encerrarnos en nuestro refugio protegido mientras nos preparamos para el inminente rapto, y el mundo, bueno, ¡que se las arregle! Total, nosotros estamos protegidos y pronto nos vamos…

 ¿Será así?

 Bueno, sea o no sea “así”, es como muchos de los cristianos están hoy viviendo en nuestro país y como no pocos pastores están predicando. La realidad es que, basada en verdades muy sólidas y genuinas de la Palabra, el corolario creído y vivido de esta enseñanza es TOTALMENTE IMPÍO y contrario a la voluntad divina, siempre lo ha sido pero quizás nunca se nos ha hecho más clara su profunda pecaminosidad a nosotros, como iglesia argentina, que en estos tiempos. De hecho, para el que ha querido “ver”, ha resultado evidente desde hace mucho, pero, sorprendentemente, los que no han querido ver hasta ahora, se han aferrado con mucha más fuerza ahora, precisamente cuando el Espíritu nos está llamando a tomar las armas que ya nos ha dado y levantarnos en favor de nuestra nación, de nuestros hijos y de nosotros mismos, porque, aclaro, no piense nadie que esto “se queda así”, por el contrario, este sistema originado en el Dragón Rojo va a continuar avanzando sobre nuestras libertades y nuestra fe.

 ¿Cómo se ha construido esta horrible fortaleza de maldad a través de doctrinas tan luminosas? Es muy simple, y sorprende que funcione vez tras vez: se afirma una conclusión (“no tenemos que preocuparnos por el mundo”) con base en argumentos que solo en apariencia la sustentan. Es una falsa conclusión, o, en todo caso, una conclusión apresurada, que un análisis más completo demostraría falsa.

 No voy a hablar de otros países, pero citaré algo sobre Argentina que comenta Marcos Aguinis:

 “Precisamente estando en Argentina, Jacinto Benavente recibe la noticia de que le han otorgado el premio Nobel de Literatura. Benavente, al momento de recibir la noticia no se encontraba en Buenos Aires, estaba de gira por el interior del país, viajando en tren como era habitual en ésos años.

 “Según cuentan, en cada ciudad por donde pasaba el flamante Premio Nobel de Literatura español era asediado por la prensa intentando recoger algún tipo de declaración respecto de la distinción recibida. Benavente no contestó a ningún periodista pregunta alguna y además no hizo ningún tipo de comentarios al respecto. Al parecer, cuando Benavente llegó a la capital porteña y justo con un pie en la escalerilla del barco listo para embarcar, es cuando se produce el comentario del Premio Nobel español a los periodistas allí presentes: “Armen la única palabra posible con las letras que componen la palabra argentino”; dicho esto, subió al barco.

 “La única palabra posible de armar con las letras que componen el término argentino es IGNORANTE.”

 Y a esto le podemos agregar unas palabras de Jesús:

 Juan 9:41 DHH

41 Jesús les contestó:

—Si ustedes fueran ciegos, no tendrían culpa de sus pecados. Pero como dicen que ven, son culpables.

 Hemos entendido mal, hemos aceptado una conclusión apresurada, la hemos creído y la hemos repetido hasta el cansancio, y en consecuencia, hemos literalmente BORRADO las muchísimas palabras que en la Biblia nos instruyen a comprometernos con el necesitado, ayudar al prójimo y bendecir las naciones. En todo caso, si hemos hecho obra de ayuda, generalmente ha sido “más de lo mismo”: repartir comida y vestido entre gente que ya se ha acostumbrado a vivir así desde hace generaciones y que lo mejor que podrían recibir sería un estímulo y ayuda para cambiar su pensamiento… pero claro, cuando damos limosna nos sentimos bien, “superiores” si se quiere. Trabajar para enseñar y cambiar mentalidades es muy difícil y no podemos hacer publicidad de ellos delante de los hermanos de la congregación o de las autoridades políticas…

 Hoy vemos como el sistema político avanza sobre toda libertad, justicia y economía, sumiendo a la sociedad en la pobreza mientras muchos líderes repiten como hipnotizados “quedate en casa”, mientras que otros transan con el gobierno de turno permitiéndoles usar a sus congregaciones como centros de distribución de ayuda. Piensen en esto: los hijos del que multiplicó unos pocos panes y peces en miles y miles necesitan una limosna de un estado impío… me da vergüenza sólo pensarlo.

 Pero volvamos al centro de lo que venimos hablando. La perversa teología del “arca de Noé” que todavía viven muchos cristianos, aunque hay una parte creciente que ya la está abandonando, nos hace culpables de este juicio:

 1 Juan 3:17 DHH

17 Pues si uno es rico y ve que su hermano necesita ayuda, pero no se la da, ¿cómo puede tener amor de Dios en su corazón?

 Si el amor de Dios no está en nuestros corazones, estamos muertos espiritualmente, ni más ni menos.

 “¡Bueno, pero yo no soy rico ni tengo influencia, ¿qué puedo hacer por mi nación?” ¡¡Oh insensato y necio!! ¡¡No has entendido nada del Evangelio!! Por tus mismas palabras eres juzgado:

 Juan 8:23 RVC

23 Él les dijo: «Ustedes son de aquí abajo; yo soy de allá arriba. Ustedes son de este mundo; yo no soy de este mundo.

 Dado que nuestro Rey no es de este mundo, no está sometido a ninguno de sus poderes, sino que está por encima de todos ellos y Sus ejércitos celestiales, que dispone a nuestro favor, son muy superiores a estos débiles poderes terrenales.

 Juan 17:16 RVC

16 Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

 Como NO SOMOS DEL MUNDO entonces vivimos en SU MUNDO, por lo que tenemos a nuestra disposición SUS riquezas espirituales y SU poder para traerlo a la tierra.

 Colosenses 1:13 RVC

13 y que también nos ha librado del poder de la oscuridad y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo,

 Por lo tanto, no tenemos que estar temerosos de lo que el mundo teme ni ansiosos por escuchar las últimas noticias.

 1 Corintios 7:31 RVC

31 y el que disfruta de este mundo, como si no lo disfrutara; porque el mundo que conocemos está por desaparecer.

 

Pablo dijo, hace 2.000 años, la “condición” o “apariencia” del mundo que conocían. De hecho eso ocurrió y ocurre cada tanto, pero la nueva condición del mundo dependerá de la acción del Pueblo de Dios en él. En ese entonces el Imperio pasó por muchas dificultades, pero finalmente el cristianismo, lentamente, lo conquistó hasta lograr un mundo mejor del que Pablo vivió, muy imperfecto todavía, sin dudas, pero mejor.

 Nosotros somos ricos. Tenemos las riquezas celestiales, tenemos armas poderosísimas:

  2 Corintios 10:3-5 RVC

3 Es verdad que aún somos seres humanos, pero no luchamos como los seres humanos.

4 Las armas con las que luchamos no son las de este mundo, sino las poderosas armas de Dios, capaces de destruir fortalezas

5 y de desbaratar argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y de llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

 Dios nunca nos prometió riquezas materiales superabundantes, eso lo dijo el falso evangelio de la prosperidad, no la Palabra. En todo caso, Él puede dárnoslas, pero hay algo que sí se nos ha prometido y que esta accesible para absolutamente todos los que quieran tomarlo: las riquezas espirituales y las armas espirituales, que luego se manifiestan en cambios terrenales.

 Nuestras armas son espirituales y son poderosísimas. Un misil nuclear puede costar (es muy variable) unos U$S 70.000.000 y con él se puede destruir, digamos, una ciudad grande. En sí todas las armas son para destruir, “construir” es, obviamente, mucho más difícil y costoso. Un grupo de intercesores fieles puede dar vueltas el destino de su nación (es decir, “construir” y no destruir). En el primer caso tenemos un altísimo desarrollo tecnológico y científico (para el mal) en el segundo, tenemos a un grupo de hermanos fieles, generalmente mujeres y generalmente pobres, orando en sus habitaciones modestas… El contraste no podría ser más grande y los resultados tampoco: si quisiéramos hacer una comparación muy burda diríamos que las oraciones fieles de uno de los santos hoy, supongamos, a lo largo de varios meses, equivalen a U$S 70.000.000, y en realidad estoy diciendo casi una blasfemia al comparar algo tan poderoso con algo tan pasajero.

 Tenemos las armas para destruir las obras del diablo, pocos son los que las conocen y menos aún los que las usan regularmente, y la “teología del arca de Noé” ha sido uno de los más grandes éxitos del Adversario para mantener a los ejércitos del Señor, que traen vida y no destrucción, quietos, escondidos y temerosos.

 ¿Pondremos fin a esta situación de una vez por todas?

  

Danilo Sorti

 


785. El camino del asesino

 Proverbios 28:17 RVC

17 El que lleva a cuestas la muerte de otro huye hasta el sepulcro y nadie lo detiene.

 

Proverbios 28:17 DHH

17 El que ha cometido un asesinato

no parará hasta caer en la tumba:

¡que nadie intente detenerlo!

 

Proverbios 28:17 TLA

17 El que mata a otro

no merece ayuda.

¡Tarde o temprano

le pasará lo mismo!

 

Proverbios 28:17 NTV

17 La conciencia atormentada del asesino lo llevará a la tumba. ¡No lo protejas!

  

Es interesante que el mismo versículo ha dado origen a traducciones diferentes. Está claro que no se trata de significados distintos sino de matices dentro de un sentido muy claro. Estos matices enriquecen la comprensión del texto.

 El asesinato es algo duramente castigado en la Ley de Moisés, y en realidad, desde mucho antes:

 Génesis 9:6 RVC

6 La sangre del que derrame sangre humana será derramada por otro hombre, porque el hombre ha sido hecho a imagen de Dios.

 Esta es u una ley dada para todos los pueblos, no para Israel porque de hecho aún no existía.

 Éxodo 21:14 DHH

14 Pero al que se enoje con su prójimo y lo mate a sangre fría, lo buscarás aunque se refugie en mi altar, y lo condenarás a muerte.

 Aunque fuera en el lugar más santo, la sangre tenía que ser vengada. Aunque estuviera agarrado a los cuernos del altar:

 1 Reyes 2:28-31 RVC

28 Esta noticia llegó a oídos de Joab, que también había apoyado a Adonías, aunque no se había unido a Absalón. En cuanto lo supo, huyó al tabernáculo del Señor y se aferró a los cuernos del altar.

29 Cuando Salomón supo que Joab estaba en el tabernáculo del Señor, junto al altar, ordenó a Benaías hijo de Joyadá que fuera y le diera muerte.

30 Entonces Benaías fue al tabernáculo del Señor y le dijo a Joab: «El rey te ordena que salgas.» Pero Joab respondió: «De ninguna manera. Prefiero morir aquí.» Benaías regresó a palacio y le contó al rey lo que había dicho Joab.

31 Entonces el rey dijo: «Pues cumple sus deseos. Mátalo y entiérralo, y borra así la sangre que Joab derramó injustamente, y que nos manchó a mi padre y a mí.

 Cuando no hay un pueblo que pueda hacer justicia, Dios mismo se encarga de hacerla de tal manera que todos lo sepan:

 1 Reyes 21:19 RVC

19 Y vas a decirle lo siguiente: “Así ha dicho el Señor: ¿No es verdad que asesinaste a Nabot para quitarle lo que era suyo? Pues así ha dicho el Señor: En el mismo lugar donde los perros lamieron la sangre de Nabot, lamerán también tu propia sangre.”»

 1 Reyes 21:23 RVC

23 En cuanto a Jezabel, tu mujer, yo, el Señor, declaro que los perros se la comerán en la muralla de Jezrel.

 Este concepto estaba aún arraigado entre los pueblos paganos:

Hechos 28:4-5 RVC

4 Cuando los lugareños vieron que la víbora pendía de su mano, se dijeron unos a otros: «Con toda seguridad este hombre es un homicida, pues logró escapar del mar, pero la justicia lo ha alcanzado y no lo dejará vivir.»

5 Pero Pablo se sacudió la víbora y ésta cayó en el fuego, sin que Pablo sufriera ningún daño.

 Cuando un pueblo consciente, o al menos, no se preocupa de que sea hecha justicia sobre la sangre derramada, en especial por los caprichos de los poderosos que impunemente se creen dueños de la vida y la muerte de las personas, ellos mismos son culpables de esa sangre.

Mucho peor aún: cuando la iglesia no se preocupa en clamar para que la sangre derramada sea cubierta con justicia, ella misma se vuelve cómplice y sus manos se manchan de sangre delante de Dios:

 Isaías 1:13-15 RVC

13 No me traigan más ofrendas inútiles. El incienso me repugna; no soporto la luna nueva ni el día de reposo, ni las reuniones que convocan; sus fiestas solemnes son inicuas.

14 Mi alma aborrece sus lunas nuevas y sus fiestas solemnes; ¡son para mí una carga insoportable!

15 Cuando ustedes tiendan las manos hacia mí, yo apartaré de ustedes mis ojos. Y cuando multipliquen sus oraciones, no las oiré, pues tienen ustedes las manos llenas de sangre.

 Isaías 59:1-3 RVC

1 Bien pueden ver que la mano del Señor no está impedida para salvar, ni sus oídos se han agravado para no oír.

2 Son las iniquidades de ustedes las que han creado una división entre ustedes y su Dios. Son sus pecados los que le han llevado a volverles la espalda para no escucharlos.

3 ¡Ustedes tienen las manos manchadas de sangre! Sus dedos están llenos de iniquidad! ¡Mienten con los labios y emiten maldad con la lengua!

Una iglesia así no puede esperar nada del Señor, no importa cuán sana y recta sea su doctrina, cuánto se preocupe por vivir en santidad, cuanto ore, llore, grite, clame, salte y patalee, DIOS NO ESCUCHARÁ. Al contrario, Su ira estará sobre la tal, y Su Santo Espíritu se retirará de ellos. Quedará totalmente desprotegida y será devorada por las muchas fieras espirituales que se han soltado en este tiempo y están deseosas de destruir a los creyentes.

 La realidad de una iglesia así es la que expresa el versículo siguiente:

 Isaías 59:4 RVC

4 No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue con la verdad; confían en lo que no es, y profieren mentiras; conciben maldades, y dan a luz iniquidad.

 ¿Por qué no hay justicia en una nación y sus habitantes son oprimidos?

 Lucas 18:7 RVC

7 ¿Acaso Dios no les hará justicia a sus elegidos, que día y noche claman a él? ¿Se tardará en responderles?

 Sencillamente porque no hay quien clame día y noche. ¿Por qué no claman los hijos de Dios? Porque los líderes religiosos le han enseñado que: “estas cosas tienen que pasar”, “así son los poderosos”, “Cristo viene, no se preocupe por el mundo que se va a acabar”, “y… algo habrá hecho…”, “¡¡la Biblia no nos manda a juzgar!!”, “Dios se encargará, usted no se preocupe…”. Levante la mano el cristiano que no haya escuchado alguna de estas frases desde el púlpito…

 Pues bien, aunque todas ellas contienen parte de verdad, son usadas como un terrible engaño porque nos impiden establecer justicia en la tierra, simplemente, nos preocupamos por “ir al cielo” y el resto, ¡¡que se pudra!!

 Pueblo de Dios: si no te pones al frente, primero en oración y clamor, y luego en acción, para que la sangre derramada sea cubierta con justicia sobre los, el o la responsable, no pretendas luego clamar por protección y bendición en los tiempos difíciles que vienen.

  

Danilo Sorti