miércoles, 16 de mayo de 2018

486. La dimensión temporal: fechas y momentos




Génesis 1:14-19 RVC
14 Luego dijo Dios: «¡Que haya lumbreras en la bóveda celeste, para que separen el día de la noche y sirvan de señales para las estaciones, los días y los años!
15 ¡Que sirvan de lumbreras en la bóveda celeste, y que alumbren sobre la tierra!» Y así fue.
16 Y Dios hizo las dos grandes lumbreras: el sol, para ser el rey del día, y la luna, para ser la reina de la noche. Además, hizo las estrellas.
17 Y las puso Dios en la bóveda celeste, para que alumbraran sobre la tierra,
18 para que reinaran en el día y en la noche, y para que separaran la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno.
19 Cayó la tarde, y llegó la mañana. Ése fue el día cuarto.

Este pasaje nos presenta un problema interpretativo si lo analizamos simplemente porque la luz aparece en el día primero, pero los cuerpos “productores” de esa luz recién en el día cuarto. En realidad, geológicamente es lo que ocurrió, en ese orden, porque la Tierra primitiva tenía una atmósfera translúcida, que no permitía diferenciar correctamente los cuerpos celestes. Esa atmósfera se aclaró luego de que aparece la vida fotosintética (primeramente en el mar, luego en la superficie terrestre), un proceso metabólico complejo que como “desecho” produce oxígeno molecular (antes todo el oxígeno estaba unido formando óxidos y otros compuestos). Este oxígeno “oxidó” los componentes de la atmósfera primitiva y permitió que ésta se aclarara hasta ser transparente, con lo que recién entonces se pudo ver, desde la superficie de la Tierra que es el punto de vista de Génesis 1, los cuerpos celestes, ¿para qué?

Si finalmente la luz llegaba a la Tierra, ¿qué sentido tenía que los cuerpos celestes pudieran verse? Mucho. Para los seres vivos sirven de señal para sincronizar muchos ritmos vitales u orientarse, lo mismo que en el hombre pero en un sentido no solo natural y físico, sino también espiritual.

Dios se manifiesta a Sí mismo a través de los cuerpos celestes, y esa es la razón por la cual Satanás los corrompió para que sean objeto de idolatría; y Dios también manifiesta Sus tiempos a través de ellos, tanto en sus ritmos y ciclos normales como en los eventos extraordinarios y “anormales” que ocurren. Los antiguos entendían muy bien esto, la modernidad lo cubrió con un manto de “ignorancia” (aunque en realidad lo que hizo fue proyectar su propia ignorancia y necedad sobre ello) y el cristianismo, a partir de entonces, como quiso ser muy moderno y racional, aceptó la “revelación secular de la modernidad” e hizo lo mismo.

Pero Dios estableció señales para los tiempos y momentos especiales para obrar. Hay tiempos específicos (con sus eventos asociados) determinados sobre todo el mundo y la nación no va a “escapar” de ellos, aunque los atraviese con sus particularidades. Hay tiempos cíclicos que afectan a todo el mundo y se manifiestan en sentido general y particular sobre la nación. Y hay tiempos “propios” del país, momentos específicos que tienen sentido dentro de su territorio aunque no necesariamente fuera de él. Estos tres “niveles” de tiempo confluyen para configurar de mayor o menor medida qué sucede y cuándo sucede.

Los diversos tipos de horóscopos que son tan populares en todo el mundo y en todas las clases sociales, y los días especiales de celebración diabólica, constituyen la más clara prueba de esta verdad espiritual: Satanás sigue siendo la brújula que apunta hacia el sur; fue creado Siervo de Dios y, aunque totalmente involuntario, eso será. El Arcángel Miguel conocía perfectamente esta verdad y no se atrevió a proferir ninguna maldición contra él según muestra Judas. Si algo hace él es porque está en perfecta consonancia con los principios que Dios estableció, porque nada puede pasar en el Universo que no lo esté.

El ciclo de las estaciones, especialmente para los que vivimos en zonas templadas o con diferencias estacionales marcadas, es el ciclo natural más evidente y se relaciona con muchas actividades económicas y sociales, de hecho es algo que tenemos profundamente incorporado, ya sabemos que el mundo “funciona así”. Precisamente por eso, por ser algo tan “natural” y común para todas las personas, quizás no profundizamos lo suficiente en su relación profunda con el ámbito espiritual: si algo afecta el ritmo de vida de las personas, inevitablemente afectará todo lo que las personas son, y dentro de ese “todo” está el espíritu.

Los ciclos naturales son también espirituales, trayendo momentos para distintas revelaciones, es decir, distintas “sensibilidades espirituales” y distinta apertura hacia lo espiritual en general. Podemos estar en armonía con esas tendencias y acomodar nuestras actividades ministeriales, predicación y enseñanza en ese sentido, o podemos estar en desarmonía y producir un sonido discordante, con poco fruto para el Reino.

En relación con lo anterior hay otra situación mucho más “natural”: los ciclos determinan distintas actividades humanas; épocas de más trabajo, épocas de menos, momentos de mayor tensión y problemas, momentos más tranquilos, época de clases, época de vacaciones… eso determina mucho en el día a día de las personas y por lo tanto TAMBIÉN en la sensibilidad y actividades espirituales.

También hay ciclos naturales plurianuales, que son casi desconocidos hoy para los citadinos pero no para los hombres de campo, acostumbrados a conocer la naturaleza y sus procesos. En la región de la llanura pampeana, por ejemplo, representan ciclos de años lluviosos seguidos de años secos, y permiten la expansión o contracción de la frontera agrícola en las zonas marginales para la agricultura. Por supuesto, también tienen que ver con la economía regional y nacional y todo lo que está asociado con ella.

Los “ciclos de la vida” en un sentido un poco menor que los astros celestes visibles desde la Tierra, el “cielo”, constituyen EL MÁS PODEROSO MENSAJE de que Dios está al control y Su misericordia no se ha acabado. Es un mensaje que ABSOLUTAMENTE TODOS LOS SERES HUMANOS entienden, sean “creyentes” o no (en realidad, todos tienen la revelación de lo espiritual en sus espíritus, no todos la aceptan o la entienden correctamente con sus almas). Es lo que permite que la vida se sustente y sea predecible. Por eso, cuando Dios Padre decide juzgar a los hombres cuando se han endurecido tanto por el pecado que ya no pueden escuchar ni al Espíritu ni al Hijo, altera esos ciclos y envía señales en la naturaleza y los cielos, lo que era regular y predecible por generaciones de repente se trastorna, y los hombres entienden que “algo” está pasando, y algunos pueden encontrar al Dios que está detrás de esos eventos.

Cada región y nación tiene sus particulares variantes respecto de los ciclos naturales del clima y los seres vivos, y eso conlleva también variantes en los mensajes divinos para cada una.

Así como existen estos ciclos naturales, evidentes para todos los hombres, Dios ha establecido tiempos y fechas que indican principios cíclicos y eventos únicos que han pasado o están por pasar.



Levítico 23:1-2 RVC
1 El Señor habló con Moisés, y le dijo:
2 «Habla con los hijos de Israel y diles que deben proclamar mis fiestas solemnes como santas convocaciones en mi honor. Éstas son mis fiestas:

El Señor estableció una serie de fiestas que Israel debía celebrar siempre; el día de reposo, la luna nueva que eran fiestas “menores” y de celebración semanal o mensual. El año de liberación y el jubileo, que no eran fiestas propiamente dicho pero tenían una implicancia económica y espiritual. Y las siete fiestas principales, cada una con un significado espiritual y marcando un tiempo especial que no es exactamente como se expresó en el Antiguo Testamento porque ahora sabemos que cada una se enfoca en una faceta de la obra del Mesías, ya del pasado para nosotros y algunas todavía del futuro:

·         Fiestas de la primavera:
o   1) Pascua: Muerte de Jesús
o   2) Panes sin levadura: Sepultura de Jesús
o   3) Primicias: Resurrección de Jesús
o   4) Pentecostés: Derramamiento del Espíritu Santo
·         Fiestas del otoño:
o   5) Trompetas: Arrebatamiento de la Iglesia
o   6) Día de Expiación: Segunda venida de Cristo
o   7) Tabernáculos: Reino milenial

Nuestros judaizantes modernos nos dirían que debemos celebrar cada una conforme al rito judío establecido, que no necesariamente es igual a lo que Dios primeramente determinó en Su palabra. Obviamente eso es una exageración, que como toda exageración (que es de origen satánico, con todas las letras) está apuntando hacia algún principio del Señor.

Sin caer en ningún “sincretismo judaizante” creo que debemos considerar el significado espiritual de las fiestas a la luz de la revelación del Nuevo Pacto y así recordar y “celebrar” esas fiestas, y entender los propósitos que Dios tiene en cada una en ESTE tiempo intermedio. No voy a profundizar aquí ese tema, pero en principio son tiempos para recordar alguna de las facetas de la obra de Cristo y concentrarnos en ella, a la vez que son tiempos en  los que una manifestación espiritual relacionada con esas facetas está “disponible” sobre la gente.

Por supuesto, son fechas supranacionales, mundiales, pero también profundamente “nacionales” porque tienen que ver con el trato de Dios hacia la humanidad toda, hacia las naciones y hacia los hombres individualmente. Por lo tanto, son también “nuestros” tiempos, y es necesario hacer a un lado en nacionalismo exagerado que nos impide ver lo que Dios ha dado a otras naciones, Israel la primera, para el resto del mundo.




Hechos 7:42-43 RVC
42 Entonces Dios se apartó de ellos, y los entregó a rendir culto a los astros que veían en el cielo. Así está escrito en el libro de los profetas: »“Israelitas, ¿acaso en el desierto me ofrecieron ofrendas y sacrificios durante cuarenta años?
43 ”Lejos de eso, llevaron el tabernáculo de Moloc y la estrella de su dios Refán. ¡Ésas fueron las imágenes que se hicieron para adorarlas! Por eso los llevaré más allá de Babilonia.”

1 Reyes 12:25-33 RVC
25 Entonces Jeroboán reedificó la ciudad de Siquén, en la ladera del monte Efraín, y allí se quedó a vivir, aunque luego salió de allí y reconstruyó Penuel.
26 Pero dentro de sí mismo pensaba: «El reino puede regresar a la casa de David
27 si el pueblo sigue yendo a ofrecer sacrificios al templo del Señor en Jerusalén. Entonces volverán a someterse voluntariamente a Roboán, rey de Judá, y a mí me matarán.»
28 Después de reunirse en consejo, Jeroboán mandó hacer dos becerros de oro y le dijo al pueblo: «Israelitas, demasiadas veces han ido ustedes a Jerusalén. ¡Aquí tienen a los dioses que los sacaron de Egipto!»
29 Uno de los becerros lo colocó en Betel, y el otro en Dan.
30 Esto incitó al pueblo a pecar, porque iba a Dan a adorar el becerro.
31 Además, Jeroboán mandó construir altares en los montes y nombró sacerdotes de entre el pueblo, aunque no fueran descendientes de Leví.
32 También instituyó una fiesta solemne el día quince del mes octavo, semejante a la que era celebrada en Judá, y ofrecía sacrificios en el altar que construyó en Betel y nombró sacerdotes para que oficiaran en los altares que había mandado construir.
33 La fiesta religiosa que instituyó el día quince del mes octavo, fue una invención suya, y todo el pueblo participó en ella, y Jeroboán subió al altar para quemar incienso.


Aun en medio del desierto, habiendo visto las tremendas maravillas del éxodo y viviendo día a día la provisión y protección milagrosa del Señor, muchos israelitas seguían amando a los falsos dioses en sus corazones, ¿qué más queda para el resto de las naciones?

El episodio de Jeroboán nos muestra la “dimensión” política y social de las fiestas paganas, que tras una fachada espiritual tienen propósitos primariamente “seculares”. Y a partir de ese ejemplo quiero hablar brevemente sobre uno de los aspectos de la idolatría, el que está relacionado con el tiempo y, más que nada, con las festividades que algunos autores definen como los “felpudos de bienvenida” para los principados satánicos que se “desempolvan” cada año, precisamente en esos momentos que sirven para atar a las nuevas generaciones, reforzar las ataduras de las viejas y dar derecho legal sobre el territorio.

Las fechas elegidas normalmente no son casuales, un poco más adelante vamos a ver eso en relación con el primero de agosto y una festividad que se está volviendo popular en Argentina. Tienen que ver con diseños de bendición en el tiempo que Satanás “captura” para introducir el mal y hace falta un poco de investigación y discernimiento para encontrar su verdadero significado.

Cuando hablamos de fiestas paganas tenemos un listado enorme: la mayoría locales o circunscriptas a regiones pequeñas; otras nacionales o abarcando varios países o grandes regiones y algunas mundiales. Las distintas religiones tienen sus festividades y, obviamente, en función de la cantidad de adherentes será la “magnitud espiritual” de la fiesta y el alcance espiritual.

Por supuesto, uno se enfocaría en las festividades más importantes que se desarrollan en el territorio, pero no habría que menospreciar la influencia espiritual de las festividades de religiones minoritarias en el país pero multitudinarias en el mundo, como es el Islam, el Hinduismo, el Budismo y las festividades chinas. En el mundo cosmopolita de hoy, esos son momentos en los que dichos principados pueden hacer un “esfuerzo especial” por extender su influencia en la nación.

Hay que reconocer también las fiestas que se están volviendo populares, como Halloween, el año nuevo satanista, cuya influencia es mundial y el Día del Orgullo Gay, que no es para nada una “celebración secular” debido a los poderosos espíritus que allí se manifiestan.

Por supuesto, Argentina tiene las suyas; muchas regionales referidas a los santos patronos o diversas manifestaciones de la Reina del Cielo, especialmente en el norte del país. Hay una oferta turística especial para ir a las distintas fiestas.

Según un relevamiento de la Secretaría de Cultura de la Nación, en Argentina hay más de 2.700 fiestas populares (La Argentina tiene siete fiestas populares por día, Silvina Premat, www.lanacion.com.ar). “El 36% de los eventos populares tiene una motivación religiosa, el 32% corresponde a celebraciones cívicas, el 16% celebra actividades productivas de la zona, el 9% son artísticas y el 7%, folklóricas.”

Desde el punto de vista sociológico, “su realización no parece "estar asociada a mejores o peores condiciones socioeconómicas o educativas, sino que, más bien, aparece como una práctica cultural generalizada". Se hacen tanto en las ciudades como en el campo, a orillas de los ríos o entre las montañas.”

Más de la mitad tiene implicancias religiosas, católicas o paganas. “Córdoba es la provincia con más festejos, con 683, seguida por Salta, con 265, y Buenos Aires, con 248”, seguidas por la Capital Federal, Santa Fe, Formosa y Jujuy. “En las del norte y el centro del país predominan las festividades religiosas, mientras que en la Patagonia son más los festejos de índole cívico. En tanto, en Nuevo Cuyo se observa una distribución más proporcionada.”

En relación con el tiempo, que es el objetivo de esta sección, tenemos como promedio algo más de 7 fiestas por día, aunque “La mayor parte de las celebraciones y festivales se realizan entre diciembre y febrero. La época del año en la que menos fiestas registró la Secretaría de Cultura es el otoño.” Este dato importante nos va a servir más adelante cuando veamos un par de momentos especialmente difíciles para Argentina.

Sólo con este panorama nos damos cuenta de que el tiempo calendario está muy ocupado por las tinieblas de manera directa como son las fiestas idolátricas o paganas, o de manera sutil pero activa como ocurre en muchas fiestas “seculares”. No todos tienen el mismo peso espiritual para la nación, algunas son muy importantes regionalmente, pero en esencia constituyen momentos en que alguna parte de los diseños satánicos son liberados o fortalecidos sobre el país o alguna porción del territorio, y hay una “cosecha” cíclica luego de cada uno de ellos, a veces visible y a veces no.

Normalmente las celebraciones de las tinieblas son contrapuestas al celebrar los verdaderos propósitos divinos que deben desatarse en esos días, recordemos, el reino de las tinieblas es la “brújula que apunta hacia el sur”, aunque nunca debemos aplicar esta verdad sin discernimiento espiritual ni aparte de los principios bíblicos.



Ezequiel 34:26 DHH
26 pondré a mis ovejas alrededor de mi monte santo, y las bendeciré; les enviaré lluvias de bendición en el tiempo oportuno.

Arthur Burk habla sobre las maldiciones en el tiempo, esto es, momentos del año en los cuales una persona, o familia, o sociedad, suelen sufrir un ataque especialmente fuerte del Enemigo, generalmente relacionado con algún área de la vida: salud, finanzas, relaciones familiares, etcétera. Esto puede no ser evidente para todos, pero es algo que ocurre

El autor mencionado llama a esto la “maldición madianita”:

Jueces 6:3-5 RVC
3 Y es que después de que los israelitas habían sembrado, venían los madianitas y los amalecitas, y los que habitaban al oriente, y los atacaban.
4 Acampaban cerca de ellos, y destruían hasta Gaza los frutos de la tierra, y no les dejaban a los israelitas nada para comer, ni ovejas, ni bueyes ni asnos.
5 Venían en grandes multitudes, como si fueran una plaga de langostas, y acampaban con sus ganados y camellos, y devastaban la tierra.

Este tema lo desarrolla en la página que citamos anteriormente en la sección “Redimir el Tiempo”, así que no voy a extenderme demasiado aquí sobre el tema. Aunque el enfoque que realiza es personal, también lo podemos hacer grupal, en nuestro caso, nacional. El derecho legal a una maldición entra por un pecado cometido; en el caso de un país puede tratarse de una gran injusticia hacia un sector importante de la población, normalmente marginado, o el ataque injusto contra una nación que no le ha hecho la guerra, o alguna declaración pública dedicando la nación a un ídolo o dirigente humano, o maldiciendo directamente a Dios o a Su Pueblo, la Iglesia verdadera o Israel.

La solución a esto consiste en reconocer el pecado y pedir perdón en el nivel que corresponda, haciendo algún tipo de restitución según sea posible. Y luego, santificar el tiempo, es decir, considerar los tiempos según Dios y dedicar esos momentos especiales al Señor en lo que Él nos muestre. Además de santificar, debemos bendecir el tiempo.

Recomiendo que se lea la referencia que cité en esta sección y que se aplique a la vida personal y luego se enfoque a nivel grupal y nacional. Argentina tiene dos momentos en el año en donde los ataques satánicos son muy evidentes y diferentes uno del otro.




Hasta ahora hablamos de tiempos supranacionales y tiempos nacionales, de las fiestas perpetuas de Israel y de las diversas festividades de las tinieblas, así como de los tiempos particulares en los que puede haber maldición sobre personas o territorios. El mismo autor citado menciona otra faceta que son las “ventanas de reconciliación”, momentos especiales en el año en los cuales hay una apertura espiritual específica:

·         10 al 30 de marzo: reconciliación con la comunidad
·         10 al 30 de junio: reconciliación con la tierra
·         10 al 30 de septiembre: reconciliación con Dios
·         10 al 30 de diciembre: reconciliación con nuestro destino

De nuevo sugiero leer la sección en la página de Burk, pero haciendo un resumen, la clave de estos momentos surge al ver que durante esos días había una actividad satánica particularmente intensa, de ahí se recibe la revelación de que Dios tiene propósitos especiales durante esos días. Notemos que corresponden con equinoccios y solsticios, que se encuentran en la mitad de dichos períodos. Y notemos también que se trata de momentos específicamente de “reconciliación”.

No se “supone” que estos sean los momentos en los que “únicamente” pueden ocurrir las cosas mencionadas, sino más bien aquellos en los cuales hay una apertura espiritual especial para que ocurran; incluso podrían ser buenos momentos para planificar actividades especiales relacionadas con esas aperturas particulares.

Haciendo una explicación breve de cada ventana tenemos que:

·         Reconciliación con la comunidad: es la restauración de lazos rotos entre personas o entre grupos sociales, momento para pedir perdón por injusticias hacia otras comunidades y establecer puentes de entendimiento y concordia.
·         Reconciliación con la tierra: es el tiempo para pedir perdón por los pecados que “manchan la tierra”, pecados graves en los que no se hizo justicia o que la sociedad no reconoce como tales, también para pedir perdón y declarar restauración en las relaciones del hombre con el planeta: explotación de recursos, deterioro ambiental, etcétera.
·         Reconciliación con Dios: una oportunidad para una revisión profunda a nivel personal (grupal, nacional) de todas las áreas en las que estamos apartados de Dios y de los pecados que lo han ofendido y han hecho callar Su voz; un tiempo para arrepentirnos y volvernos a Él.
·         Reconciliación con nuestro destino: tiempo para revisar si estamos en los propósitos del Señor y volver a ellos

¡No hay momento en el que Dios no nos llame a la reconciliación! Pero hay actividades organizadas y de impacto nacional que pueden ser realizadas en los tiempos más adecuados. En un próximo artículo veremos algunas fechas significativas.

Danilo Sorti


485. El número 2 y varias cosas “dobles” en Argentina


Mateo 12:25 RVC
25 Pero Jesús, que sabía lo que ellos pensaban, les dijo: «Todo reino dividido internamente acaba en la ruina. No hay casa o ciudad que permanezca, si internamente está dividida.

El “2” ha sido considerado generalmente en el ambiente evangélico como el número de la “división”, y por ello ha estado cargando un “estigma negativo”; se supone que no tiene que haber 2 sino 1, por lo que, aplicando una lógica muy simple, procuramos acallar y aplastar al “segundo” en discordia para que en nuestras iglesias solo haya “una” voz… humana, claro, y lo justificamos diciendo que no debe haber una “di-visión” (dos visiones) sino “una”. Pero no seamos tan críticos, es el espíritu de Argentina.

La división en el género humano es tan antigua como la rebelión de Adán; de ahí nacen todas las divisiones que afectan a las personas y a las naciones, desde la división en el mismo interior del hombre hasta las divisiones entre bloques de naciones y civilizaciones.

También es claro que una nación no se pude construir si está dividida, por lo que los países que han prosperado finalmente han llegado a una forma de unidad, sea porque un grupo disidente fue eliminado, sea porque un sector logra dominar o seducir al otro, sea porque se llega a un acuerdo, sea porque un poder extranjero se impone. Para bien o para mal, para todos o para algunos, sólo así se puede realizar un proyecto de país. Pero eso no ocurre en Argentina, o al menos, no durante mucho tiempo.

La historia argentina puede entenderse como una lucha de sectores, “dos” y no tres o cuatro, aunque sin desconocer las grandes heterogeneidades internas. En esa lucha uno puede imponerse al otro durante un tiempo o bloquear con mayor o menor éxito su proyecto, pero en todo caso, sin llegar a un acuerdo. La vida argentina, tanto en la política como en la sociedad, es vista como un partido de fútbol (visceral pasión argentina, por cierto) en el cual NO PUEDE HABER EMPATE, no hay acuerdo en la mente de la mayoría, es ganar o perder, y si se pierde es solo hasta la próxima oportunidad. Pero la realidad es que en política se habla que existe un “empate técnico” perpetuo en la nación.

Desde un punto de vista sigue siendo una nación muy inmadura, sin capacidad para lograr acuerdos, ¿por qué? Porque no se quiere “repartir la torta”, porque se está demasiado convencido de lo que se cree, porque el otro es visto como un enemigo infrahumano, que encarna todo el mal que existe sobre la Tierra y sus alrededores, porque hay una estructura de pensamiento todavía adolescente (“blanco o negro”), porque no se sabe realmente ni de lo que se habla (también muy propio argentino) ni menos aún como concordar, porque a determinados poderes políticos y sociales les resulta muy conveniente polarizar a la sociedad y porque así ha sido el diseño de la élite sobre la nación.

Si “profetizamos” división y polarización en la sociedad, ¡es imposible que nos equivoquemos! Normalmente los profetas nunca hablan de eso, más bien dicen otras cosas muy bonitas, pero no hay que desconocer las iniquidades constitutivas de la nación.

Sin embargo, Argentina no se ha dividido territorialmente; hubo un tiempo en que Buenos Aires estaba separada del resto, pero luego fue incorporada (no porque así lo quisiera, aclaremos), pero de ahí en más no ha habido ninguna amenaza seria de división territorial, ni siquiera en los tiempos más difíciles de la crisis del 2001. ¿Cómo se entiende eso? Mi interpretación es que Argentina debe mirarse como “dos hermanos” que se pelean continuamente (los que tienen hermanos o varios hijos saben a lo que me refiero) pero que se necesitan. Y la verdad que escuchando a lo largo de los años a los críticos del gobierno de turno me entra la duda sobre qué tema de conversación tendrían si no fuera así; en Argentina el hecho de “derrotar y destruir” al enemigo es el principal motivo de vida de mucha gente, y es fácil darse cuenta porque es su principal tema de conversación. ¡Necesitamos un enemigo interno!

Esto resultaría no solo ridículo sino cómico, si es que no fuera que cada tanto la polarización estalla en violencia entre determinados grupos, relativamente pequeños, pero con capacidad de causar daño.

Esta es una de las razones por las cuales considero que “Gualicho y Chachao”, como vimos en un artículo anterior, es uno de los más importantes, sino el principal, de los espíritus regentes del país. Bíblicamente podemos llamarlo “el espíritu de Caín”, o el principado de división o discordia.

Esta es la faceta negativa del “2” y no hace falta hablar mucho porque la vemos por todos lados. ¡Pero Dios no creó al “2” de esa forma! (¿o alguien piensa que los números no son creación de Dios?). Argentina está marcada por el 2 y eso tiene implicancias divinas muy importantes.

Joseph Seiss desarrolló allá por 1882 un análisis muy interesando sobre el zodíaco (The Gospel in the Stars, disponible en la Web) mostrando como los doce signos y sus decanos son en realidad una de las primeras profecías que el Espíritu dejó a la humanidad, antes de que se escribiera la Biblia, de la obra del Mesías, pasada, presente y futura para nosotros aunque toda futura para ellos. Por supuesto, después Satanás se encargó de tergiversar y rodear con errores la revelación original, pero lo cierto es que si no hubiera “nada” de Dios en el significado de los signos Satanás no podría usarlo hoy, ¡él no es creador, solo puede pervertir lo que el Único Creador ha hecho! Hoy entendemos que nada de lo que hace Satanás sobre esta tierra es “invento” de él sino corrupción de principios que Dios ha establecido.

No voy a asumir toda la construcción actual en relación con el zodíaco y el horóscopo ni mucho menos, simplemente voy a considerar que, dado que las estrellas y los signos son señales puestas por Dios en la más temprana antigüedad de nuestra civilización, aquello que “nazca” bajo determinado signo estará reflejando esa faceta de la obra de Cristo.

Yo sé que muchos pueden estar en desacuerdo con esto, pero veamos algo interesante; el 25 de mayo corresponde al signo de Géminis, que en su sentido original (estoy siguiendo a Joseph Seiss aquí) representa a dos hermanos o, más probablemente, un matrimonio, hombre y mujer, simbolizando la unión de Cristo con Su Iglesia que se consumará todavía en el futuro. De nuevo el 2, dos que son “iguales” aunque distintos y que explica por qué en Argentina históricamente ninguna corriente pudo “eliminar” a la otra, que pueden enojarse terriblemente, pero porque se necesitan y uno no cumple las expectativas del otro. Pero más que nada, estos “dos” están llamados a representar la unión de Cristo con Su Pueblo, de la misma forma que el matrimonio es la imagen más cercana que existe en la Tierra de la unión del hombre con Dios, de Cristo con la Iglesia. Pero así como el matrimonio sufre una terrible crisis, estos “dos” del espíritu argentino han vivido casi siempre en crisis, abusando el uno del otro según han podido.

El decano correspondiente para el 25 de mayo (es una especie de “signo menor”, son tres para cada signo) es conocido como La Liebre, pero en los zodíacos persa y egipcio es una serpiente bajo los pies de Orión, o atrapada por un águila, y representa al enemigo capturado, lo que ocurrirá en la segunda venida de Cristo.

Si realmente esto encierra significado y propósito para el país tenemos algo maravilloso aquí, y si leemos la historia “al revés” deberemos reconocer que hay mucho de razón: la unión entre los dos ha sido pervertida y el Enemigo se ha enseñoreado como ha querido, aplastando y no siendo aplastado. Y aunque esta realidad es en cierto sentido común a todos, creo que es algo que específicamente Dios quiere mostrar a través de Argentina.

Pero el 25 de mayo de 1810 no fue el “único” nacimiento de Argentina, en realidad tenemos dos: también el 9 de julio de 1816. Y el Acta de la Independencia fue modificada el 19 de julio. ¡así que hay “dos” actas!

Y si queremos un poco más de zodíaco, el 9 de julio es cáncer, el cangrejo, que significa cambio y renovación periódica (tal como muda su caparazón y tal como ilustran los ciclos sobre la nación) y finalmente la posesión prometida, también apuntando hacia el futuro cuando venga Cristo. El decano correspondiente es Osa Mayor, que antiguamente era el Gran Redil, ¡y ya sabemos lo que esto significa en las palabras de Cristo!

La tierra llamada a representar el matrimonio celestial es también la tierra llamada a representar la nueva Tierra, el nuevo Pueblo de Dios, todavía en el futuro.

Apocalipsis 21:2 RVC
2 Vi también que la ciudad santa, la nueva Jerusalén, descendía del cielo, de Dios, ataviada como una novia que se adorna para su esposo.

Dos también nos remite a cosas “dobles”. El Virreinato del Río de La Plata fue provisoriamente establecido por una cédula real el 1° de agosto de 1.776, pero fue el 27 de octubre de 1.777 cuando se dicta la cédula que lo establece definitivamente. La ciudad capital, Buenos Aires, fue fundada dos veces, una de las capitales provinciales y la séptima ciudad de gobierno en ser fundada, y donde ocurrió el primer intento de autogobierno, la ciudad de Santa Fe, también tuvo dos fundaciones. Algunos consideran que el 2001 fue un momento fundacional para la nación, una “refundación”. La Constitución nacional fue promulgada en 1859 para todas las provincias (que había entonces) menos Buenos Aires y en 1860 la incluyó, al ser derrotada. Y podemos seguir con la antinomia Buenos Aires – Interior, Unitarios – Federales, Peronismo – Radicalismo, Izquierda – Derecha, River – Boca, etcétera. Por ser un país nuevo, al igual que el resto de América, es una nación de “segundas oportunidades”.

Lo anterior puede ser anecdótico y no es exclusivo de Argentina, pero creo que refuerza la idea central y la extiende en cierto sentido a unos cuantos países de Sudamérica.

El “2” es división, pero es también “segunda oportunidad”, y también es compañía y testimonio.

Amós 3:3 RVC
3 ¿Andan dos juntos, si no están de acuerdo?

La historia argentina muestra que en efecto no estamos de acuerdo, pero ¿cuán grande es el poder que se desata en el acuerdo?

Eclesiastés 4:9-12 RVC
9 Dos son mejor que uno, porque sacan más provecho de sus afanes.
10 Si uno de ellos se tropieza, el otro lo levanta. ¡Pero ay de aquel que tropieza y no hay quien lo levante!
11 Si dos se acuestan juntos, mutuamente se calientan; pero uno solo no puede calentarse.
12 Uno solo puede ser vencido, pero dos presentan resistencia. El cordón de tres hilos no se rompe fácilmente.

Humanamente, hace a una sociedad casi indestructible. Y además:

Mateo 18:20 RVC
20 Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.»

“Dos” en unidad permiten la presencia del Señor. Además:

2 Corintios 13:1b RVC
1 ... Todo asunto se resolverá por el testimonio de dos o tres testigos.

“Dos” en unidad son los testigos eficaces, ¿de qué? Del Evangelio, del Dios de la historia, no de un Dios filosófico o de bonitas palabras, sino de hechos. “Dos” son testigos de los hechos de un tercero, no son charlatanes inventores de cuentos. Ése es el Evangelio que hemos sido llamados a llevar al mundo.

Apocalipsis 11:3 RVC
3 Yo enviaré a dos testigos míos, vestidos de cilicio, a que profeticen durante mil doscientos sesenta días.»

Aunque este ministerio de los dos testigos aún permanece en el futuro, el principio que ilustran es válido al presente y especialmente en estos últimos tiempos: en unidad, somos llamados a testificar “vestidos de cilicio”, es decir, con lágrimas, humildad y apresuramiento, porque el juicio viene.

¿Todo este asunto del “dos” es una “profecía”? No exactamente, si entendemos como profecía la predicción del futuro. Simplemente es tratar de desentrañar los propósitos o diseños de Dios para la nación, y si actuamos en consonancia con ellos, Dios derramará Su bendición y Su protección, ésa es la “profecía” aquí.

Cómo lo que hemos tenido es división y discordia, como iglesia de la nación creo que debemos tomar esto muy en cuenta y aplicar un principio de ministerio que en realidad, para nosotros, es guerra espiritual y restauración: deberíamos desarrollar todas las actividades “de a dos”, lo cual no quiere decir que necesariamente haya “dos” sino más bien implicando personas diferentes, con visiones y pensamientos diferentes, es decir, ¡haciendo exactamente lo contrario a lo que ha ocurrido en nuestra nación desde sus orígenes!

En realidad casi que estoy “volviendo a inventar la rueda” con lo que digo, porque se trata de un principio bíblico bien básico y claramente detallado en el Nuevo Testamento; la enseñanza de los dones y del funcionamiento del Cuerpo de Cristo se refieren a ello, los equipos ministeriales que vemos lo ilustran. El “paso más allá” que nosotros deberíamos dar para que eso se constituya en un verdadero acto profético y de rompimiento espiritual, más allá del poder que la comunión de los santos libera por sí misma, es incluir en nuestros grupos ministeriales pensamientos y visiones divergentes DONDE UNA NO DOMINE A LA OTRA (¡y eso es casi un milagro en nuestras iglesias!... bueno, no “casi”… ¡lo es completamente!) sino que ambas se sometan al Señor, escuchen Su Voz, que necesariamente es UNA y cada uno aporte su visión, es decir, la parte que puede ver de la revelación del Señor.

Hay  muchas formas de unidad, y no se trata de que no haya acciones unidas en la iglesia de nuestra nación porque las hay y muchas, se trata de reforzar conscientemente este aspecto, rompiendo voluntariamente barreras humanas.

Por supuesto, también se hacen necesarios actos de arrepentimiento y reconciliación, aunque muchos cristianos todavía participan de este espíritu de división y no pueden hacerlo. Sin embargo, los que han podido vencerlo sí deberían. ¡Señor, ayudanos!

Danilo Sorti


484. Los ciclos del sistema económico mundial: entendidos en los tiempos






1 Crónicas 12:32 DHH
32 De la tribu de Isacar, gente experta en conocer los tiempos para saber lo que Israel debía hacer, doscientos jefes con todos los hombres de su tribu bajo sus órdenes.

Este pasaje es muy predicado, muy “apreciado” en el ámbito evangélico pero no sé si muy “entendido”. Toda la historia de la Biblia discurre en un contexto temporal, geográfico, histórico, político, económico, social, ecológico, cultural y espiritual, que no siempre se nos cuenta en detalle en Sus páginas. En cierto sentido es algo parecido al o que dice Romanos 1: la Biblia “no necesita” justificar la existencia de Dios porque simplemente eso ya está escrito en la creación, así se ocupa del tema más importante de cómo restaurar la relación con Él.

En un artículo anterior vimos un marco conceptual para estudiar los ciclos de Argentina (y probablemente de muchos otros países), pero lo cierto es que todo el mundo está sujeto a ciclos, y no creo que su origen sea satánico pero sí que ha sido pervertido. En medio de esos ciclos, a través de las diversas circunstancias que ellos han marcado, el Reino de Dios se ha extendido; ha tenido que enfrentar los desafíos que cada etapa presentaba, ha podido aprovechar las ventajas y estuvo inmerso en las contradicciones e injusticias propias de cada momento. Si alguien hubiera entendido esos ciclos hubiera tenido una especie de “profecía general” sobre lo que iba a pasar.

No sé cuánto más tiempo tiene la Iglesia sobre esta Tierra y cuánto falta para el evento que probablemente marque “el fin de los ciclos”… o si dicho evento en realidad estará “inserto” en ellos, pero en este artículo, que puede resultar muy “secular”, quiero presentar un resumen de los ciclos del capitalismo a lo largo de los últimos siglos, y algunas referencias para el que quiera profundizar. Veamos un poco más en detalle y pidámosle al Señor “ver” Sus diseños en medio de la historia que nosotros llamamos “secular”.

Quizás una de las principales “profecías seculares” que afectan a todo el mundo sean los ciclos del capitalismo. Se trata de cuestiones económicas: auge y depresión alternándose en períodos más o menos predecibles, pero desde un punto de vista espiritual sabemos que es mucho más que “economía”.

Por empezar, todo lo que tiene que ver con la economía es profundamente espiritual, tal como Deuteronomio 28 se encargó de dejar en claro. El sistema económico occidental, que desde hace un par de siglos dominó todo el mundo, tiene profundas raíces ocultistas. Y por encima de eso, hay una cuestión muy práctica y “cotidiana”: la economía tiene que ver profundamente con todas las actividades humanas y con el “humor” de las personas.

Dios obra a través de la economía y es imposible analizar los ciclos económicos desconociendo el obrar divino a través de ellos; llamando a los hombres a la salvación, juzgando a las naciones al permitir que los poderosos opriman a los débiles, y permitiendo también que se configure el último sistema económico que pretenderá ser mundial en el que finalmente juzgará de una vez y para siempre a los poderes que sojuzgaron el planeta.

Sin embargo, los ciclos económicos mundiales son, quizás, la “profecía secular” más olvidada en las iglesias, entre otras cosas porque abarcan un rango temporal muy amplio. Dado que este es un tema ignorado en la Iglesia, veamos una explicación un poco más detallada, tomada de “Las ondas de Kondrátiev y la gran depresión 2013-2020”, www.mejoracompetitiva.es;

“Nikolái Kondrátiev fue un famoso economista ruso (1892-1938), que en pleno auge del dominio de Stalin en la Unión Soviética, se atrevió a defender lo que él consideraba la verdad y murió fusilado por ello. Su fusilamiento fue ordenado a causa de los resultados de su trabajo académico que concluía que el sistema capitalista no se vendría abajo debido a la gran depresión de 1929, sino que se reinventaría y resurgiría con fuerza. Tras su fusilamiento, sus trabajos fueron ocultados de la luz pública durante más de dos décadas.

“La investigación de Kondrátiev se centraba en el estudio de los ciclos económicos largos, que identificó a través de estudios meticulosos y que actualmente se denominan “ciclos Kondrátiev“, “ondas de Kondrátiev“, u “ondas K“.

“Las ondas K, se caracterizan por un ciclo de 60 años aproximadamente, en el que recorren las siguientes cuatro fases:

“Primavera: se encuentra un nuevo factor decisivo que inicia una fase de notable crecimiento económico.

“Verano: el crecimiento se dispara aún más, normalmente acompañado por inflación.

“Otoño: pese a que los fundamentales se han agotado, el crecimiento sigue durante bastante tiempo apoyado más en aspectos financieros que en valores reales, el crédito se dispara y conduce a la creación de una burbuja especulativa.

“Invierno: la explosión de la burbuja financiera, produce un duro ajuste del endeudamiento, bajada de la demanda y exceso de capacidad, acompañadas de deflación y recesión económica.”

“Willian Thompson de la Universidad de Indiana, postula que las ondas K siguen funcionando y consiguen explicar nada menos que el desarrollo tecnológico desde el año 900. Según Thompson, desde esta fecha hemos asistido a nada menos que 18 ondas K, con una duración media de 60 años.”

Estas ondas tienen que ver con la macroeconomía, y esta influye poderosamente en la economía de los países y de las personas que los habitan. Al tratarse de fenómenos cíclicos adquieren su característica de “predictores”, aunque sus tiempos no son estrictamente fijos.

En la figura N° 1 tenemos un esquema de los ciclos del capitalismo moderno, hay muchos similares en la Web.

Vega Gonzáles y Vega Salinas en “El Conocimiento, Propulsor de los Ciclos Largos de Kondratieff y sus Efectos en la Configuración Mundial” (https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-27242013000500011), postulan que “el conocimiento ha sido el precursor de la tecnología y por lo tanto de la evolución social y de la conformación del sistema mundial a lo largo de la mayor parte de la historia” y consideran que las ondas de Kondratieff empezaron mucho antes del capitalismo moderno y que existen otros ciclos superiores llamados “ciclos largos”. En los cuadros N° 2 en adelante se hace el análisis históricos y postulan algunas épocas un poco diferentes.

Aquí hay mucho para charlar; el conocimiento humano en realidad no es “humano”, es Dios mismo quien inspira a las personas para descubrir nuevas cosas más allá de la frontera, pero es también Dios quien pone vallas para que otras no sean descubiertas, ¡Él también gobierna sobre la ciencia!

En la partecita que nos toca de todo este proceso histórico vienen años de progreso y desarrollo en las áreas mencionadas, y el tiempo inmediato antes del fin que no estaría muy lejos de la fecha límite que presentan los autores, se evidencia como una época de gran desarrollo tecnológico en las nuevas y prometedoras tecnologías, aquellas que hoy todos estamos mirando con entusiasmo para resolver los problemas acuciantes de la actualidad. Y con eso, será una época de “entusiasmo” en aquellos sectores vinculados con esas tecnologías emergentes. Es imposible no mirar este panorama y recordar la Palabra de Dios:

1 Tesalonicenses 5:3 RVC
3 De repente, cuando la gente diga: «Paz y seguridad», les sobrevendrá la destrucción, como le llegan a la mujer encinta los dolores, y no escaparán.

Y se hace más claro mirando el contexto:

1 Tesalonicenses 5:2-6 RVC
2 Ustedes saben perfectamente que el día del Señor llegará como ladrón en la noche;
3 De repente, cuando la gente diga: «Paz y seguridad», les sobrevendrá la destrucción, como le llegan a la mujer encinta los dolores, y no escaparán.
4 Pero ustedes, hermanos, no viven en tinieblas, como para que ese día los sorprenda como un ladrón,
5 sino que todos ustedes son hijos de la luz e hijos del día. No somos de la noche ni de la oscuridad,
6 así que no durmamos como los demás, sino mantengámonos atentos y sobrios.

Muchos cristianos nos hemos confundido con estas palabras pensando que “como ladrón en la noche” se aplicaba a nosotros en el sentido de que no tendríamos idea del momento, cuando en realidad se aplica AL MUNDO, porque a Sus hijos Dios les está revelando por el Espíritu los tiempos en que ocurrirá, no el día pero sí los tiempos que rodearán a ese día.

Argentina se inserta como país en el mundo hacia fines del 1800 y lo hace en un modelo agroexportador. Desde entonces el sector más dinámico y tractor de la actividad económica ha sido la exportación, de materias primas al principio y más diversificada después. Somos un país muy dependiente de lo que “pase en el mundo”, a diferencia de otros que tienen un gran mercado interno y el suficiente desarrollo como para tener un mayor grado de independencia, que por cierto en el mundo actual, no es muy grande para ningún país, aunque sea una potencia.

Estas ondas “miden” el pulso secular del mundo, pero acaso, ¿existe realmente algo “secular”? No, nada hay que escape a los propósitos de Dios, aunque sea Su voluntad permisiva. Estas ondas están diciendo mucho del clima espiritual del mundo, de las bendiciones que Dios quiere soltar en un momento y de Sus propósitos, así como de los diseños satánicos que los tergiversan.

Oremos para nos sean revelados los diseños divinos detrás de la historia humana.

Danilo Sorti


lunes, 7 de mayo de 2018

483. Los ciclos en la historia: ¿repetición diabólica o propósito creativo?




Jueces 2:11-23 RVC
11 Los israelitas hicieron lo malo a los ojos del Señor, y adoraron a los baales.
12 Abandonaron al Señor, el Dios que sacó a sus antepasados de la tierra de Egipto, y empezaron a adorar a los dioses de los pueblos que vivían a su alrededor, con lo que provocaron el enojo del Señor.
13 Se apartaron del Señor, para adorar a Baal y a Astarot.
14 Por eso el Señor se enojó contra el pueblo de Israel y los entregó en manos de ladrones, que lo despojaron de todo; los dejó a merced de los enemigos que lo rodeaban, a los cuales ya no pudo vencer.
15 A dondequiera que iban, la mano del Señor estaba en contra de ellos para su mal, y tal como se lo había jurado, se vieron en gran aflicción.
16 Entonces el Señor suscitó caudillos para que los libraran de aquellos que los despojaban.
17 Pero ellos tampoco escuchaban a sus caudillos, sino que se fueron tras dioses ajenos, a los cuales adoraron, y pronto se apartaron del camino que habían seguido sus antepasados, pues sus antepasados habían obedecido los mandamientos del Señor, pero ellos no lo hicieron así.
18 Cuando el Señor suscitaba algún caudillo, también lo apoyaba y, mientras ese caudillo vivía, los libraba del poder de sus enemigos, pues el Señor se conmovía al escuchar los gemidos de su pueblo oprimido y afligido.
19 Pero al morir aquel caudillo, el pueblo volvía a corromperse aún más que sus antepasados, y seguía a los dioses ajenos para servirles y adorarlos; y no se arrepentían de sus obras, ni de su obstinada conducta.
20 Por eso la ira del Señor se encendió contra Israel, y dijo: «Como este pueblo ha roto el pacto que establecí con sus antepasados, y no me obedece,
21 tampoco yo volveré a expulsar delante de ellos a ninguna de las naciones que Josué dejó al morir.»
22 Ésta era una prueba para Israel, para ver si se esforzaban en volver al camino del Señor, como sus antepasados.
23 Por esta razón, el Señor no expulsó a aquellas naciones, ni se las entregó a Josué, sino que las dejó entre ellos.


El problema de la opresión de los poderosos suele ser un tema “irresuelto” en muchas teologías, que ha dado lugar a ríos de tinta. Sin pretender cerrarlo para nada, lo cierto es que la Biblia nos presenta una realidad muy práctica y terrible: “Ésta era una prueba para Israel, para ver si se esforzaban en volver al camino del Señor, como sus antepasados.” Un solo versículo de la Palabra “resume” en cierto sentido siglos de debates teológicos. Pero vamos un poco más allá.

En todo el libro de Jueces son claros los “ciclos” a través de los cuales el Señor pretendía que Israel se volviera a Él: había un tiempo de paz luego de una liberación, pero en ese tiempo de paz la gente se olvidaba del Señor, por lo que permitía que algún enemigo los oprimiera durante un período, hasta que nuevamente clamaban y el Señor enviaba un caudillo a través del cual se daba a conocer y del que ejecutaba una liberación sobrenatural, para empezar de nuevo… También es claro que los israelitas repitieron el ciclo vez tras vez, sin atinar a volverse a Dios de todo corazón.

Un cambio sustancial ocurrió con Samuel, pero la posterior introducción de la monarquía nos lleva a otros “ciclos”, quizás menos evidentes pero reales. La Biblia de estudio Thompson lo presenta de manera resumida y muy gráfica como un “sube y baja” del nivel espiritual del rey y de su pueblo, con prosperidad y bendición cuando se volvían a Dios, y derrota cuando se alejaban.

También es claro que ninguno de estos ciclos repite exactamente el anterior, de hecho pueden ser muy diferentes en los detalles, lo suficiente como para que cualquier historiador moderno los ignore por completo, pero una visión espiritual rápidamente muestra su hilo conductor.

¿Es esto propio de la historia de Israel o es más bien algo común en todas las historias? Notemos que el hilo conductor en la historia es Dios, quien permite que ocurran determinadas cosas pero también interviene para que no lleguen al extremo. Mirando hacia atrás queda un fuerte sentimiento de frustración: “¡seguimos dando vueltas en el desierto!”, que dicho sea de paso, ilustra muy bien esta cuestión “cíclica”.

Eclesiastés 1:1-10 RVC
1 Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén.
2 ¡Vanidad de vanidades! ¡Vanidad de vanidades! ¡Todo es vanidad! —Palabras del Predicador.
3 ¿Qué provecho saca el hombre de todos sus trabajos y de todos sus afanes bajo el sol?
4 Una generación se va, y otra generación viene, pero la tierra permanece para siempre.
5 El sol sale, el sol se pone, y vuelve presuroso al lugar de donde se levanta.
6 El viento gira hacia el sur, y da vueltas por el norte; va girando sin cesar, y vuelve a girar el viento.
7 Todos los ríos van al mar, y el mar jamás se llena. Y los ríos vuelven al lugar de donde salieron, para volver a recorrer su camino.
8 Todas las cosas fatigan más de lo que es posible expresar. ¡Los ojos nunca se cansan de ver, ni se fatigan los oídos de oír!
9 ¿Qué es lo que antes fue? ¡Lo mismo que habrá de ser! ¿Qué es lo que ha sido hecho? ¡Lo mismo que habrá de hacerse! ¡Y no hay nada nuevo bajo el sol!
10 No hay nada de lo que pueda decirse: «¡Miren, aquí hay algo nuevo!», porque eso ya existía mucho antes que nosotros.

El autor de Eclesiastés, con su particular visión de un mundo “secular” debajo del sol (es decir, desde la perspectiva estrictamente humana sin tener en cuenta a Dios) deplora esta ciclicidad interminable, inútil, “improductiva”, que hace que nada cambie. Bueno, por supuesto que no podemos decir que la historia humana como un todo sea así, ni tampoco la historia de los países, pero tampoco podemos negar que son más las épocas en donde los hombres “dan vueltas en el desierto” que en las que avanzan sustancialmente. Esto me recuerda al título de un libro: “Tres pasos adelante dos para atrás”, de Charles R. Swindoll, aunque la mayoría de las veces diría que son “tres para adelante y tres para atrás”…

He escuchado y leído bastantes testimonios sobre el infierno, y hay algo que siempre me llamó la atención: la repetición de los castigos. Recuerdo un testimonio en el que el Señor muestra a varias almas que estaban condenadas a repetir los últimos eventos de su vida, que los llevaron a la muerte; o los muchos castigos que se repiten una y otra vez, interminables, monótonos y espantosos. A través de esos testimonios entendí claramente que la cuestión “cíclica” es profundamente satánica.

Sin embargo, basta una sencilla mirada a la naturaleza para entender que Dios mismo, en Su proceso creador, ha establecido también ciclos, precisamente con un propósito creativo, para señalar tiempos y estaciones, para mantener la vida e incluso para seguir creando cosas nuevas.

Partiendo de la premisa de que Satanás no puede crear nada sino que pervierte los diseños que Dios estableció, y especialmente teniendo en vista el pasaje de Jueces, podemos concluir que los ciclos de conflictos y desgracias en las naciones, que sin duda el Adversario aviva, son una corrupción de ciclos originales que Dios mismo estableció. Por lo tanto, si entendemos esto, podemos “meternos” en un ciclo de destrucción y “sacar” vida de allí ubicándolo en el diseño original.

Este fenómeno que estamos viendo desde la perspectiva de naciones es archiconocido en el plano individual: ¿quién no ha tenido la experiencia de luchar contra un pecado o vicio determinado, “dando vueltas en el desierto” durante mucho tiempo, para, una vez vencido, darse cuenta de que había otro pecado del que no se daba cuenta con el cual tiene que seguir luchando ahora, también “dando vueltas” durante un cierto tiempo? Algunos se desaniman ante este hecho, pero creo que es también la forma en la que Dios trata con nosotros para llevarnos a un nuevo nivel de comunión y santidad, no porque sea así Su voluntad perfecta, sino porque es lo que puede hacer con nosotros (por nuestra humana debilidad).

Volviendo a la dimensión nacional, que en realidad no está para nada divorciada de la dimensión individual, como podemos ver muchísimas veces en la historia de Israel, creo que la historia de Argentina es uno de los ejemplos más claros de “dar vueltas en el desierto” de las naciones, avanzando siempre un poco, sí, pero sin llegar nunca a arrimarse al potencial que Dios puso en el país. Supongo que algo similar pasa en el resto del mundo, pero supongo también que nuestra historia lo ejemplifica de manera “ejemplar”, ¡valga la redundancia!

Tiempo atrás encontré una interesante interpretación de la historia argentina en base al mito de Gualicho y Chachao, dos dioses hermanos que crean al hombre “por error” y mientras Chachao vuelve al cielo, Gualicho se queda en la tierra para eliminar al hombre que habían formado. El proceso para lograr este objetivo sigue una serie de etapas cíclicas, en 4 períodos de 14 años divididos a su vez en cuatro subetapas cada uno.

Bueno, de nuevo tenemos una leyenda pagana, propiamente idolátrica, satánica en su esencia, ¡pero no puede ser totalmente “made in the hell”! Cuando leí esto por primera vez me di cuenta de que escondido y pervertido en ese mito, tenía que haber un principio de Dios establecido para la nación (y probablemente para muchas otras naciones también) que Satanás astuta y eficazmente había distorsionado.

Quien desarrolla esto de manera extensa es Oscar Robla en su página: www.oscarrobla.com, en la cual “acomoda” la historia argentina en los “dictámenes” de ese ciclo de 56 años, y lo más espeluznante de todo es ¡que encaja! Por supuesto que hay grandes diferencias entre un período y otro, como también las hubo en la historia de Israel, pero leyendo todo con ojos espirituales es fácil encontrar el hilo conductor: evidentemente hay un diseño de Dios allí que el Adversario hábilmente ha pervertido y utilizado hasta el cansancio.

Entonces si “Gualicho y Chachao” representan uno de los principados de la nación o incluso la región, o quizás el más importante, necesariamente deben tomar los diseños divinos para sus planes. Una visión en conjunto nos remite a un proceso “cíclico” de desarrollo nacional, con momentos de establecimiento y afianzamiento de una estructura de poder y proyecto nacional y momentos de debilitamiento y cambio. Todo está signado por el conflicto entre “dos” corrientes antagonistas que nunca se ponen de acuerdo, una subyuga a la otra durante un tiempo, hay lucha entre las dos al tiempo siguiente, la subyugada ahora hace lo mismo con la primera… Eso solo es el mejor resumen de la historia argentina y este antagonismo “dual” es por demás de conocido y manifiesto en todos los ámbitos de la vida nacional.

Tiempo atrás escribí una serie de artículos sobre las raíces de iniquidad nacionales, y una de las más evidentes es el “espíritu de Caín”, que no necesita demasiada explicación y que en realidad es “mundial”, pero que en algunos lugares se manifiesta de manera especial.

Recomiendo que se lea la página del escritor mencionado más arriba con paciencia, para tener un panorama general. No voy a repetir lo que dice, porque ya está escrito allí, pero considero valiosísimo ese enfoque porque, entre otras cosas, pone en perspectiva la “lucha política” en la que se “enganchan” muchos cristianos (y que no es exclusivo de nuestro país, según pude ver), sin saber que están metidos en el gran juego de Satanás, cumpliendo los papeles asignados que casi todos los argentinos han seguido a lo largo de los siglos.

Ahora bien, mi objetivo no es describir la historia en función de ese modelo porque el autor que cité anteriormente lo hace muy bien y ese análisis constituye una “profecía” muy certera para la nación. El asunto es: ¿cuál es el diseño divino detrás de ese diseño satánico?

Para hacer el análisis consideré tres cosas: los números que aparecen en el ciclo completo y en sus partes, el hecho de que los “dictámenes” de Gualicho son lo opuesto a los propósitos divinos y que, como dije antes, los ciclos se inscriben en una lógica de establecimiento, desarrollo y cambio

Veamos algo básico sobre los números. Cada gran etapa del ciclo dura 14 años; 11 es el número de la imperfección, el desorden y lo incompleto, 12 es el número del gobierno perfecto y autoridad de Dios (completa al 11), 13 es el número de la depravación y la rebeldía (uno más que 12) y 14 es el número de la liberación.

“Liberación” es entendido en un sentido amplio, puede significar tanto la “liberación” de una condición penosa como la “liberación” para una nueva y mejor etapa. Precisamente el número que le sigue, el 15, que es el año “1” del período siguiente, es el número de la nueva dirección y también los actos de la gracia divina. Así que tenemos un período que en el propósito de Dios se completa de manera perfecta, es decir, que todo lo que debía cumplirse allí se cumplió, y da pie a una nueva etapa que debe ser mejor en donde Dios obrará por Su gracia.

Pero hay algo más: 14 es 7 x 2. Conocemos el significado del 7: perfección espiritual, lo completo, pero el significado más popular del 2 en el ambiente cristiano tiene muy mala fama: división; sin embargo también implica “doble testimonio” y en toda la Biblia queda claro que cualquier asunto debía decidirse por “dos o tres” testigos. Es decir, el 2 es el número que también significa una decisión firme tomada en función de un adecuado testimonio o análisis de las partes involucradas, es el número del acuerdo (ya que “división” es su corrupción satánica). Por lo tanto, desde el punto de vista de Dios, cada etapa del ciclo debe verse como un período de un acuerdo entre diversas partes que permite establecer un perfecto orden divino.

El dos es un número muy importante para Argentina y hablaremos sobre él más adelante.

El número 56 viene de multiplicar 14 x 4, y es la duración total del ciclo. Es el tiempo en que un proceso se gesta, se desarrolla, alcanza su madurez y termina, y desde el punto de vista de Dios, debe “terminar” como Él ha dispuesto para los seres vivos, que no crecen indefinidamente ni son eternos sobre esta tierra, sino que dan lugar a hijos que desarrollan su propia vida; es decir, un ciclo debe terminar adecuadamente habiendo gestado, nutrido y capacitado al liderazgo del ciclo siguiente que va a tomar decisiones muy distintas. Eso no ha pasado en la historia del país.

Si 4 es el número por excelencia de la Tierra y la creación material, y 7 el número de la perfección divina, 56 muy bien podría significar el número del establecimiento de esa perfección, es decir, de los diseños divinos sobre la Tierra, por lo que 56  años es un período en el cual uno de esos diseños, o una etapa en el diseño general, o una parte del diseño, como queramos verlo, es establecido sobre el territorio y todos sus habitantes. Eso, claro, desde el punto de vista divino; cuando vemos la historia, manchada de principio a fin por Satanás, nos encontramos con algo muy distinto.

Ahora bien, más allá del significado simbólico que encontramos en todos estos números, la realidad es que un proceso de establecimiento, desarrollo, madurez y gestación del cambio en el ámbito social y político de una nación no ocurre “de la noche a la mañana”, como tampoco ocurren en un individuo. Entonces estos “números de años” no deben verse como un simbolismo caprichoso sino como tiempos perfectamente “naturales” para el proceso ocurra como debe ser. ¡Y eso es algo maravilloso de Dios! Todos Sus “números”, es decir, los números que describen sus tiempos y acciones, están totalmente llenos de sentido y significado, a la vez que son totalmente naturales y adecuados a los tiempos y procesos de Sus creaturas.

Dentro del ciclo, cada etapa tiene un orden: 1°, 2°, 3° y 4°, cada uno de estos números con un significado bíblico muy claro y relacionado con el sentido de la etapa, aunque empiezo a contar a partir del ciclo de evolución y no de gestación (podría leerse de otra forma también).

El cuadro N° 1 lo tomo de la página web citada el proceso correspondiente a cada etapa del ciclo completo, lo relaciono con un número y doy  mi interpretación del propósito divino perfecto para la misma.

Cada “ciclo” tiene a su vez 4 etapas: ascenso, euforia, descenso y crisis, y para cada una hay un “diseño de Gualicho” para traer destrucción. En el cuadro N° 2 (a y b) intento delinear el propósito redentor de Dios en contraposición al designio satánico. El “Diseño de destrucción” está tomado literalmente de la página web consultada.

Aquí hay mucho para analizar y no lo podemos agotar en un artículo. Por un lado vemos una especia de “fatalismo”, obviamente motorizado por el pecado de la nación que se abre a los diseños satánicos y los cumple “al pie de la letra”, ¡no podemos sumarnos a eso! Por otro lado, vemos precisamente cómo orar en cada etapa.

Pero también podemos entrever propósitos divinos en cada momento, qué es lo que Dios quiere establecer, y es sobre eso que tenemos que orar y trabajar más específicamente.

Por supuesto, tenemos aquí grandes ciclos socio políticos, pero las realidades puntuales son muy diferentes entre época y época, por lo que necesitamos también “ver” qué está ocurriendo en lo específico, sin perder de vista el proceso general. Tenemos entonces una relación: etapa del ciclo – particularidades de la época; eso nos guía en la intervención para orar por la bendición del país, pero MÁS QUE NADA Y POR ENCIMA de cualquier bendición material que es imperfecta y pasajera, para orar por las salvación de las personas en medio de las vicisitudes y frustraciones.

¡Señor, danos entendimiento!


Danilo Sorti